ORIGEN , VIDA y
OBRA de los INGENIEROS MILITARES ESPAÑOLES
*
Prólogo
* El
Cuerpo de Ingenieros Militares españoles
* Oficiales
del Real Cuerpo de Ingenieros
* Las
condiciones materiales de la vida privada de los Ingenieros Militares
en España en el Siglo XVIII
* Lista
de los 21 Ingenieros Militares con actuación en la Banda Oriental
(Siglos XVIII y XIX)
Hombres
nivelando. Los veinte y un libros de los ingenios y máquinas.
Juanelo Turiano. Siglo XVI. Biblioteca Nacional. Madrid .
Fuente : www.Ingenierosdelrey.com |
Prólogo
Circunstancias
especiales determinaron que en el año 1935 el autor de este
trabajo buscara y reuniera datos acerca de los Ingenieros Militares
españoles que estuvieron , no de paso en el territorio oriental
del Uruguay , sino enviados expresamente desde la península
ibérica para realizar obras públicas de fortificación
o de otra naturaleza .-
El propósito perseguido con el acopio de esos datos era escribir
una historia del Cuerpo de Ingenieros Militares Españoles en
el Río de la Plata durante el período hispánico
español. El ambicioso proyecto tropezó con las dificultades
inherentes a los trabajos de investigación aumentados por la
inexperiencia del autor.-
Una parte de los datos destinados a la realización del proyecto
fueron empleados en la redacción de una monografía sobre
el Ingeniero Carlos Cabrer en 1942 y otros sobre el Ingeniero Bermúdez
en 1955.-
Transcurrieron los años sin que volvieran a usarse los materiales
acumulados hasta que actualmente se actualizaron los antiguos datos
limitados , esta vez , a los técnicos que actuaron en la Banda
Oriental.-
Esta reducción del campo histórico no significó
una disminución de la labor pues para identificar a los Ingenieros
Militares que trabajaban en lo que hoy es el Uruguay fue necesario
repasar íntegramente los datos para ir descartando a los que
no salieron de Buenos Aires como Joaquín Mosquera , Francisco
García Carrasco , Antonio Duarte y Mauricio Rodriguez de Berlanga.-
Creímos necesario eliminar también de este estudio a
los Ingenieros Militares que formaron parte de la gran expedición
española de don Pedro
de Ceballos , pues vinieron y regresaron en la misma escuadra
, entre los que figuraron los brigadieres don Pedro Martín
Zermeño , Miguel Moreno y otros.-
Tampoco figuran en este estudio algunos mal denominados ingenieros
, pues no formaron parte del Cuerpo ,ni estuvieron incluídos
en el escalafón ; sin embargo hay que reconocer que trabajaron
en obras de ingeniería y construcción debido a la escasez
de técnicos ; entre estos hay que mencionar a Pedro Cerviño
, ingeniero geógrafo ; Julio Ramón de César ,
ingenieros geógrafos ; Pedro García , Juan Inciarte
, y otros.-
. . .
Nos hemos visto compelidos a excluir al Brigadier de Ingenieros
portugués don José Custodio de Sa y Faría , pues
pese a sus talentos de ingeniero y haber ejecutado trabajos arquitectónicos
de mucho mérito en Buenos Aires y Montevideo ( fue el autor
de los planos de la Iglesia Matriz montevideana ) , no llegó
a formar parte del Cuerpo de los Ingenieros Militares.-
. . .
Para el ordenamiento de este trabajo , se ha escogido como
base la fecha de llegada de los ingenieros al Río de la Plata
, por ser dato bien determinado en todos los casos y que coincide
con el orden en que se ejecutaron las obras de defensa en nuestro
territorio , pues la casi totalidad de los trabajos realizados por
los ingenieros respondió a esa finalidad.-
Salvo contadas excepciones , el nivel profesional de los ingenieros
militares que prestaron servicios en estas tierras fue elevado y acredita
una excelente formación ; sólo en las más antiguas
promociones de ingenieros se observan bajos niveles debido a que se
reclutaron a oficiales que no habían seguido los cursos de
formación en la Academia de Matemáticas de Barcelona
y eran de muy diversa procedencia.-
En bastantes casos el rendimiento de los ingenieros fue menor del
que podía esperarse y se debió , casi siempre ala penuria
del erario que impidió convertir en obras los proyectos.-
Gran parte de los ingenieros militares no hicieron uso de la autorización
de solicitar el regreso a la península al cumplir 5 años
de servicios en América ; por el contrario , la mayor parte
de ellos , arraigaron en el país , formando familia e identificándose
con el nuevo medio al extremo de que al estallar los movimientos de
independización en el Plata , muchos de ellos ( comenzando
por el propio Comandante don Bernardo Lecocq ) se adhirieron a la
Junta Revolucionaria , aunque otros , como José del Pozo y
Marqui , y José María Cabrer siguieron fieles a las
antiguas instituciones. Pero unos y otros permanecieron en Montevideo
o Buenos Aires hasta su muerte.-
Después de la selección a que nos hemos referido , el
total de los ingenieros militares españoles que actuaron en
la Banda Oriental en todo el siglo XVIII y los primeros años
del XIX , se reduce a 21 oficiales de que vamos a
ocuparnos.
Bibliografía
: Compilador : Juan José
Arteaga
Extracto
del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el período
hispano” . Autor : Cnel. Rolando
L. TRIAS
El
Cuerpo de Ingenieros Militares españoles.-
Rosetón
que adornaba el Fronstispicio de la Academia en Barcelona.Representa
a la Diosa Minerva , rodeada del lema.
Fuente : www.ingenierosdelrey.com |
En
1709 , Felipe V , el primer Borbón que reinó en España
, después de haber triunfado sobre las pretensiones de los
Austrias , llamó al Marqués
Jorge Próspero de Verboom , que servía en Flandes
, para organizar a los ingenieros militares de España de modo
análogo a como lo estaban en Francia ; Verboom propuso al Rey
la creación de una Academia de Matemáticas en Barcelona
, destinada a formar los nuevos técnicos que abrió sus
puertas en 1711. En cuanto a los ingenieros que ya existían
se resolvió agruparlos , tras algunos ensayos , en las siguientes
categorías : Ingeniero General (para el que fue designado el
Teniente General Jorge Próspero de Verboom ; Ingeniero Director
(para ejercer el mando en cada una de las provincias) con el grado
de Brigadier o Mariscal de Campo ; Ingeniero en Jefe (Coronel) ; Ingeniero
en Segundo (Teniente Coronel) ; Ingeniero Ordinario (Capitán)
e Ingeniero Extraordinario o Ayudante (Teniente) . . .
En 1739 se agregó la categoría de Ingeniero Delineador
(con grado de Sub Teniente).
El número de Ingenieros Militares era de 150 Oficiales , de
los cuales , 10 eran Directores , 16 Ingenieros en Jefe , 24 Ingenieros
en Segundo , 40 Ordinarios , y 60 Extraordinarios.
El 21 de abril de 1736 propuso Verboom que ese número se redujese
a 140 y el 30 de abril se decretó que hubiese 8 Directores
, 16 Ingenieros en Jefe , 24 en segundo , 40 Ordinarios y 52 Extraordinarios.-
En 1739 , al hacerse cargo el Duque de Montenar de la Dirección
General del Cuerpo , modificó nuevamente su organización
en 10 Directores (uno por cada Provincia) , 16 en Jefe, 20 en Segundo
, 30 Ordinarios , 40 Extraordinarios y 24 Delineadores.-
La equivalencia entre las categorías o empleo de ingenieros
y los grados militares de ejército no eran rigurosamente complementarias
y a menudo se desdoblaban ambas escalas jerárquicas ; por ejemplo
a Petrarca se le nombró Ingeniero en Segundo con sueldo de
1500 pesos anuales ( 125 mensuales ) , pero no se le otorgó
el grado de Teniente Coronel sino que continuó con el grado
de Capitán.-
En 1756 al hacerse cargo el Conde Aranda de la Dirección General
de la Real Artillería e Ingenieros resolvió cambiar
la estructura del cuerpo suprimiendo las denominaciones de Ingenieros
en Jefe , en Segundo , Ordinarios , Extraordinarios y Delineadores
y conservando como obligatorias las jerarquías militares de
Coronel , Teniente Coronel , Capitán , Teniente y Sub Teniente
; al mismo tiempo restableció para el cuerpo el total de 150
oficiales. En 1778 el Director General de Ingenieros don Silvestre
Abarca, aumentó el número de componentes del Cuerpo
a 300 oficiales , de los cuales 150 servirían en España
y los otros 150 en América. Se estableció también
que cumplidos cinco años de servicios en América podían
pedir el regreso a España.-
Pero poco después se redujo el número de ingenieros
militares para América a 110 correspondiendo a la Dirección
de Ingenieros en Buenos Aires , 1 Director , 2 Ingenieros en Jefe
, 1 en Segundo , 1 Ordinario , 2 Extraordinarios y 2 Ayudantes.
. . .
Uniforme
de Oficial del Cuerpo de Ingenieros (s.XVII)
Fotografía tomada en la Exposición "La Academia
de Matemáticas de Barcelona. El legado de los Ingenieros
militares". Atarazanas de Barcelona, julio de 2004.
Fuente
: www.ingenierosdelrey.com
|
No se había establecido el tiempo mínimo y obligado
de permanencia en cada grado para los ascensos pues estos sólo
se efectuaban cuando se producían vacantes por fallecimiento
de los oficiales ; estas vacantes se llenaban , unas por antigüedad
en el empleo y otras por elección ; este sistema de ascensos
daba lugar a que los oficiales permaneciesen largos años sin
ascender ; los más impacientes solicitaban el ascenso como
actualmente se piden los permisos o licencias y la mayor parte de
las veces resolvía : no ha lugar.-
No había límite de edad para cada grado pues el retiro
no existió hasta fines del siglo XVIII y principios del XIX
. Los oficiales permanecían hasta su muerte en situación
de actividad.-
Bibliografía
: Compilador
: Juan José Arteaga
Extracto
del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el período
hispano” . Autor : Cnel. Rolando
L. TRIAS
Las condiciones materiales de la vida privada de los Ingenieros Militares
en España durante el Siglo XVIII.
* Introducción
* Ingresos
de los ingenieros militares
*
Ingresos correspondientes
a la función: sueldos y gratificaciones
*
Rentabilizar
las ganancias
* Los inventarios de bienes como reflejo de las
condiciones materiales de vida
* Las bibliotecas de los ingenieros
Introducción
En el siglo XVIII,
los ingenieros militares españoles formaban el cuerpo técnico
y científico del ejército. Este cuerpo fue un ejemplo
modélico del reformismo borbónico, elemento moderno
y precursor del ejército, apoyo del poder real y de su voluntad
centralizadora. Uno de los aspectos innovadores de nuestro estudio
consiste en esbozar la vida privada de los miembros de este cuerpo.
De esta manera, podemos dibujar la realidad del ingeniero no solamente
en el ejército sino también en la sociedad de su tiempo.
A través del estudio de las remuneraciones, de los inventarios
de bienes y de las bibliotecas de los ingenieros se puede definir
su nivel económico, su universo privado y sus centros de interés.
Así se demuestra que pertenecían a la clase media cultivada
y que participaban en la creación de una nueva elite social:
la de los técnicos.
Nuestro
trabajo de investigación nos ha llevado a hacer un estudio
prosopográfico y social del cuerpo de ingenieros militares
españoles entre 1710 a 1803. Esta institución presenta
el interés de ser un cuerpo nuevo, creado por la nueva dinastía
llegada al poder en España al principio del siglo XVIII: los
Borbones. Naturalmente, los ingenieros militares existían en
España antes de 1710, pero no estaban organizados corporativamente.
El fundador del cuerpo de ingenieros militares fue Jorge
Prosper Verboom, un ingeniero flamenco que sintetizó las
practicas francesas, españolas y flamencas que dieron nacimiento
al cuerpo español en 1710. El cuerpo destaca como modelo del
reformismo borbónico, puesto que corresponde a los criterios
de la monarquía para un ejército moderno: militares
bien formados, servidores competentes del Estado, que contribuyen
con su polivalencia al establecimiento de la política de la
realeza, a la centralización del Estado y a la afirmación
del despotismo ilustrado. El cuerpo de ingenieros fue una de las claves
de la recuperación de España. Por lo tanto, debe ser
objeto de los estudios necesarios para comprender el siglo XVIII español.
Entender como funcionaba dicho cuerpo, en qué contribuyó
a la realización de la política de la monarquía
borbónica, ha sido el primer objetivo. El segundo, lo ha constituido
el estudio prosopográfico de un corpus de 787 ingenieros, para
así poder ofrecer una dimensión suplementaria a su comprensión,
lo que permite examinar no solamente la vida profesional de los ingenieros
sino también entrar en sus vidas privadas y en sus círculos
de relaciones. Gracias a este método, se puede descubrir el
lugar que ocupaba este grupo de técnicos bien instruidos y
de gran competencia en los progresos del país, y con qué
tipo de elite se identificaba. De esta manera, es posible situar el
cuerpo de ingenieros en la sociedad, en el mundo militar y mostrar
su participación en el desarrollo del país.
Uno de los aspectos innovadores de nuestro estudio (1) consiste en
esbozar la vida privada de estos hombres. No ha sido fácil
penetrar en este espacio para la totalidad del corpus; en efecto,
las diferentes fuentes de información están en diversos
archivos y las lagunas documentales son importantes. Pese a todo,
los documentos existentes han permitido, no sólo observar la
red de lazos matrimoniales y familiares, sino también visualizar
la manera de vivir de esos hombres y sus centros de interés.
Nuestra intención es presentar los resultados de las investigaciones
sobre la vida de los ingenieros en tres partes. En la primera, el
estudio de su situación financiera nos da una idea de sus condiciones
de existencia. En la segunda, el análisis de los inventarios
de bienes nos ofrece un esbozo del marco de la vida cotidiana de esos
hombres. Para terminar, el examen de sus bibliotecas permite definirlos
a través de sus centros de interés.
A)¿Cuáles
eran los ingresos de los ingenieros?
Para evaluar sus
ingresos, podríamos contentarnos con el estudio de sus ganancias
profesionales: sueldos, raciones y gratificaciones ligadas a una misión.
Pero hemos querido seguir otras pistas. A partir de algunos testamentos,
ha sido posible definir ciertos comportamientos financieros. Gracias
a esta fuente documental, hemos podido entrever la existencia de otras
posibilidades de aumentar sus rentas, a veces de manera ilegal. Pero
sobre este punto no se han encontrado documentos suficientes para
determinar si fue un comportamiento muy extendido.
1)
Ingresos correspondientes a la función: sueldos y gratificaciones.
Los ingenieros
eran militares que tenían por principal ingreso los sueldos
relacionados con sus grados o empleos. El siglo XVIII fue un momento
de consolidación de las estructuras militares y por lo tanto
de fijación por las reglamentaciones múltiples de un
sueldo estable. Las remuneraciones del militar estaban compuestas
por sueldos pagados en efectivo, raciones saldadas en especie o en
dinero y gratificaciones excepcionales.
Los primeros sueldos propuestos por Verboom
fueron establecidos entre 1710 et 1711 (2) . Eran más elevados
que en la artillería (3) gracias al poder de Verboom, pero
también a la gran necesidad de técnicos militares. En
1724, se fijó la legislación de los sueldos y raciones.
La Real orden del 30 de junio de 1739 restringió la atribución
de las raciones de los ingenieros sólo a los desplazamientos
durante las campañas militares (4). Ese mismo año los
ingenieros directores perdieron una subvención de 300 reales
para pagar un dibujante.
Como puede observarse en el cuadro 1, entre 1724 y 1765 los sueldos
no aumentaron, salvo para los grados y empleos superiores a ingeniero
ordinario. La progresión de las sumas fue de 200 a 500 reales
mensuales para los grados superiores a capitán, pero no hubo
ningún cambio para los puestos inferiores. Para un ingeniero
con el grado de mariscal de campo e ingeniero director, se añadían
a su sueldo 400 reales de vellón por mes, dado su elevada posición
en la jerarquía militar. El poder, con todo conocimiento de
causa, no revisaba el montante de los sueldos, pudiéndose constatar
una gran estabilidad en el tiempo. Sondeos hechos en los años
1779 y 1790 muestran que no hubo ninguna modificación.
| Cuadro
1. Evolución de los sueldos y de las raciones de 1724
a 1765. |
| Empleos
y grados (equivalencia de 1756) |
1724
sueldos y raciones por mes en reales de vellón
|
1756
sueldos por mes únicamente
|
1765
sueldos por mes
|
| Ing.director
/ brigadier o coronel |
1600
8/8 |
1900 |
2100 |
| Ing.jefe
/ coronel o teniente coronel |
1300
6/6 |
1300 |
1600 |
| Ing.segundo/tte.coronel
o capitán |
1000
4/6 |
1000 |
1200 |
| Ordinario/Capitán |
650
2/2 |
650 |
650 |
| Extraordinario
/ Teniente |
450
2/2 |
450 |
450 |
| Ayudante
de ingeniero/subteniente |
No
existe |
300 |
300 |
| Fuentes:
Sueldos y raciones que en el año de 1724 tenía
S. M. señalados a los ingenieros. José Antonio
Portugués, Tomo VI, pág. 796. Real decreto del
19/10/1756 y Real resolución de 1765, AGS GM 2998. |
Los
sueldos no eran equivalentes según las armas y esas diferencias
irritaban. El ingeniero Felipe Crame hacía esta observación
a sus superiores a mediados de 1750 y constataba que los oficiales
de caballería desde el grado de capitán recibían
un sueldo de 1000 reales mensuales y de 2000 reales cuando llegaban
al grado de coronel; los coroneles de infantería tenían
también a un sueldo de 2000 reales, mientras que los coroneles
de ingenieros no recibían más de 1300 reales (5) . Más
allá de la comparación de los sueldos, hacía
ver que los ingenieros en campaña no se beneficiaban jamás
de reposo, contrariamente a las otras armas. Tampoco se les retribuía
con una gratificación particular, mientras que los oficiales
de la tropa que servían excepcionalmente como ingenieros voluntarios
durante los sitios, recibían una retribución de 300
reales por mes, además de sus sueldos. Felipe Crame insistía
también en los gastos suplementarios ligados al empleo de ingeniero:
compra de libros y gastos de desplazamiento para asumir las funciones
que les eran atribuidas en tiempo de paz. Para terminar, constataba
con amargura las pocas posibilidades de promoción en el escalafón
de las funciones militares.
Las quejas de este ingeniero pueden relacionarse con las de las esposas,
que hablaban de la precariedad de sus situaciones financieras. A veces
se puede pensar que dramatizan para poder hacerse oír. Sin
embargo, lo cierto es que las quejas eran numerosas y debían
corresponder a la realidad. La fijación de los sueldos no impedía
al poder ser consciente de la limitación de los mismos. Por
esta razón, el poder estableció para los casamientos
reglas de orden social y financieras. El casamiento no era estimulado
en el círculo de los grados subalternos por muchas razones,
como por ejemplo la preeminencia del servicio sobre la vida privada,
o a causa de la precariedad de los sueldos de estos militares, que
les imposibilitaba mantener una familia. Esto hace que la dote de
la esposa representara una especie de seguro para la pareja, una garantía
de su porvenir. Fundar una familia tenía que hacerse con conocimiento
de causa; la esposa debía saber administrar una situación
financiera y familiar precaria y, eventualmente, bastarse por sí
misma. La dote continuaba siendo siempre propiedad de la esposa, que
sólo la utilizaba en casos concretos: preparar el ajuar de
una hija, o asegurarse su propia vejez en solitario y, más
raramente, comprar un bien en común o hacer frente a gastos
excepcionales de la pareja (6). A veces los esposos se veían
obligados, debido a sus desplazamientos, a dejar a una parte de la
familia los medios con los que hacer frente a sus necesidades. Por
ejemplo, Antonio de Murga (7), cuando partió hacia Guatemala
en 1765, pidió que se dejara a su esposa y a sus hijos (o a
su madre, si su mujer falta) 40 pesos de 15 reales de vellón
por mes, o sea 600 reales que correspondían a la mitad de su
sueldo. Esta costumbre de dejar sumas de dinero no concernía
solamente a las esposas. Antonio Leyba (8), al marchar en 1768 hacia
La Habana, pidió que se enviara a su madre Josefa Vizcaigaña,
viuda de coronel, 96 pesos por año, o sea 1400 reales. Su madre
cobraba una pensión insuficiente del Monte de Piedad. Puede
parecernos paradójico que, a pesar de la precariedad de ciertas
situaciones, los ingenieros fueran autorizados a dejar de este modo
una parte importante de sus sueldos.
Otro problema para los ingenieros era tener un empleador que pagaba
a menudo con atraso. A lo largo de todo el siglo XVIII esto ha sido
objeto de tensiones y protestas. Así, Miguel Marín Truq
estipulaba en su testamento (9) , redactado en 1752, que se le debían
57.839 reales, o sea el sueldo que va del primero de abril de 1739
al 9 de julio de 1746. Este mismo ingeniero señalaba que en
1758 había tenido que pagar él mismo todos los gastos
correspondientes a sus diferentes misiones, inclusive la visita de
las plazas de los Pirineos (10). Espera recibir la suma de 59.401
reales de vellón de salarios impagados. El atraso en el pago
de los sueldos obligaba a los ingenieros a contraer deudas (11). Es
indiscutible que las dificultades financieras de los ingenieros estaban
ligadas a sus numerosos desplazamientos y a la compra de material.
Estos gastos obligaban a veces a los ingenieros a cometer ciertos
excesos. Por ejemplo, en 1737 Marc-Antoine Eydoux (12) se negó
a desplazarse de La Coruña a Tuy, dado que le faltaba el dinero
para el viaje. Fue suspendido y arrestado en mayo de 1737 y reintegrado
a su cargo un mes y medio más tarde. En agosto de 1739, Juan
de Zahoras (13) se encontraba en la misma situación que Eydoux.
Fue suspendido y luego reintegrado con subsidios para hacer frente
a sus obligaciones. Algunos ingenieros menos escrupulosos cayeron
en la delincuencia (14) o se otorgaron sumas de dinero destinadas
a otros. Francisco Ibáñez (15) fue acusado en 1733 de
robo en las cajas reservadas para la ayuda de las viudas y de malversación
de los sueldos de los ingenieros. Según Verboom,
utilizó este dinero para gastos superfluos y se dio a la fuga.
En su defensa, este ingeniero dijo que se había marchado a
Portugal en buscar de dinero para rembolsar su deuda. Después
se perdió todo rastro de él en el cuerpo de ingenieros.
Otra remuneración de los ingenieros la constituían las
gratificaciones. Eran una ayuda a los militares para misiones particulares.
Por ejemplo, un ingeniero en jefe que asumía también
la función de comandante de una provincia recibía 300
reales de gratificación, según la Real orden del 22
de marzo de 1751. Esta medida fue suprimida en 1765, quizás
porque se deseaba que los puestos de mando en las provincias fuesen
atribuidos a los ingenieros directores. Sin embargo, parece que estas
gratificaciones subsistían para los ingenieros que asumían
los puestos de mando en América o en Canarias. Josef
García Martinez de Cáceres, ingeniero segundo y
comandante de la plaza de Buenos Aires en 1788, reclamaba una gratificación
de 375 reales mensuales. Afirmaba no haber disfrutado nunca de descanso
y en cambio tener muchas obligaciones que reducían su sueldo
(16). Fausto Caballero, ingeniero segundo en 1787, recibía
600 reales por mes a partir de su embarque para poder asumir sus gastos
extraordinarios en su puesto de mando en Canarias (17).
Otra ayuda del Estado eran las raciones de pan, de paja y de cebada,
o en dinero. Estas raciones eran importantes ya que permitían
la manutención del caballo y, eventualmente, la del criado.
En 1739, la ley definía la atribución de pan y cebada
únicamente a los ingenieros en campaña militar. En 1768,
en el título II de las ordenanzas del cuerpo de ingenieros,
se recordó que los sueldos habían sido fijados previamente.
Para las raciones de pan, paja y cebada, los casos de distribución
son: campañas militares, comisiones extraordinarias (reconocimiento
de provincias, de fronteras, de plazas, dirección de canales,
de caminos, y levantamiento de planos). Más adelante vemos
raciones definidas en dinero, atribuidas a los ingenieros por comisiones
particulares (18). Felipe Paz pidió en 1799 el pago de sus
raciones puesto que tenía que efectuar la visita de las plazas
de Tuy, Orense y Santiago. Para ello, tuvo que comprar un caballo,
contratar a un joven palafrenero y alojarse en diferentes mesones.
Sus gastos (28 reales por día) debían cubrirse mediante
la paga de sus gratificaciones. En 1784, las raciones estaban evaluadas
en 22 maravedíes por el pan y 22 reales por la fanega de cebada.
Estas cifras fueron citadas por Felipe Paz en su petición,
en la que también incorpora la compra de una silla de montar.
Gratificaciones y raciones fueron suplementos salariales importantes
que mejoraron la situación financiera de dichos ingenieros.
Pero muchas veces los ingenieros debían adelantar estas sumas.
Los cambios de destino obligaban a pagar muchos gastos de desplazamiento
en España. Seguramente, las indemnizaciones estaban previstas
para el costo del viaje y la instalación en los nuevos destinos
fuera de la Península. Los ingenieros estaban considerados
como los otros oficiales. Según la Real Orden del 21 de junio
de 1768 y el artículo V del título VIII de las ordenanzas
generales del ejército, los oficiales recibían dos pagas
para evitar las cesaciones de sueldos y las indemnizaciones para el
viaje. Las sumas atribuidas dependían del lugar de salida (puerto
de la península o de las Canarias). La esposa y los hijos podían
ser beneficiarios de 7 reales por día por cada uno; para el
criado son 3 reales por día. Según el artículo
III del título VIII de las ordenanzas generales del ejército
de 1768, un capitán que sale de la Península para ir
a Vera Cruz recibía 4.270 reales, distribuidos de la manera
siguiente: 1.000 reales a cuenta de su sueldo, 3.000 reales para el
viaje y 270 reales para el criado. A su llegada, el capitán
recibía la mitad de su sueldo por día de navegación.
Para los ingenieros nombrados en Canarias, se recomendaba tomar un
navío de guerra o de correos para el viaje. El ingeniero que
no respetaba esta consigna se exponía a no recibir gastos de
viaje. Es lo que le ocurrió a Fausto Caballero, que viajó
en un barco mercante y pagó de su propio bolsillo 7.500 reales
por él y su familia. Su petición no fue tomada en consideración.
Es cierto que las indemnizaciones permitían pagar una parte
de los gastos, pero no la totalidad. Sobre todo, éstas no cubrían
los accidentes de viaje, como el robo de equipaje o el hundimiento
del barco con todo el bagaje. Esto significaba para los ingenieros
tener que pagar de todas formas una parte de los gastos.
La precariedad financiera de estos hombres corresponde a la del medio
militar, aunque las gratificaciones parezcan superiores en el cuerpo
de ingeniería. Las quejas de los ingenieros no se referían
solamente a los atrasos de los sueldos sino, a veces, a la obligación
de pagar gastos ligados a su función, como desplazamientos,
alojamientos, provisiones o instrumentos... Se puede completar estos
ejemplos con los que ofrece Horacio Capel (19).
Frente a esta situación, podemos plantearnos algunas preguntas.
¿Un ingeniero podía o no aumentar sus ingresos en el
ámbito civil (20)? ¿Estos hombres que participaban en
muchas obras de construcción y anexos no eran tentados por
las importantes sumas de dinero que pasan por sus manos? ¿Dichos
especialistas, requeridos para numerosos trabajos, no eran solicitados
por ciertos maestros de obra para que otorgaran diferentes contratos
a cambio de algunos subsidios? Estas preguntas nos las ha sugerido
la lectura del testamento de Pedro Martín Cermeño. Este
ingeniero murió con el grado de teniente general y capitán
general de Galicia. Hizo toda su carrera en el cuerpo de ingenieros,
como su padre. Se declaró servidor del Rey, pero se vio obligado
a precisar un cierto número de puntos concernientes a su fortuna
y sus bienes. Primero, señala que sus diferentes empleos no
le permitieron ahorrar; por lo tanto sus bienes provenían de
su padre que fue ingeniero general. Luego precisa que no recurrió
a malos expedientes para aumentar sus ganancias, en estos términos:
"También
declaro no deber ni ser responsable, al Rey mi señor, de cantidad
alguna ni por vía de restitución, aunque he manejado
muchos caudales de Su Majestad, ni tampoco al público ni particulares
por perjuicios voluntarios en mí, ni por adehalas o aprovechamientos
que llaman gages, porque, gracias a Dios no he usado nunca de ellos...”
(21).
Estas
pocas líneas hacen suponer que algunos han podido sustraer
sumas de dinero de los presupuestos a su cargo. O podemos preguntarnos
si no existía la práctica del soborno para obtener contratos.
Para responder a estas cuestiones sería necesario encontrar
datos precisos sobre estos puntos, es decir poder evaluar la fortuna
del ingeniero al principio de su carrera y al final. Sin embargo,
es un hecho probado que ciertos ingenieros pudieron extraer ciertas
sumas de dinero para realizar inversiones personales, que el estatuto
de ingeniero director era un puesto envidiado, que las quejas de estos
hombres y de sus esposas pueden corresponder a la actitud relacionada
con la costumbre de protestar más que a verdaderas situaciones
dramáticas.
2)
Rentabilizar las ganancias
Ciertos ingenieros
buscaban a veces hacer fructificar sus ganancias o proteger la fortuna
que pudieron adquirir. Existen dos maneras para hacerlo : la del hombre
emprendedor que se lanza a las inversiones típicas de la época,
como las compañías comerciales, o la del ingeniero que
busca simplemente proteger el patrimonio adquirido, reproduciendo
el esquema de las clases altas tradicionales, mediante la institución
del mayorazgo.
Tenemos el ejemplo de Carlos Lemaur, llegado a España en 1750
después de haber negociado su salida de París con Francisco
Pignatelli, embajador de España. Le fueron pagados sus gastos
de viaje, así como sus deudas en París. A petición
del marqués de la Ensenada, se ocupó de los canales
en Castilla. De 1750 a 1781, ascendió todos los grados de la
jerarquía hasta llegar a ingeniero director. Participó
en numerosos trabajos, entre ellos diferentes proyectos y trazados
de canales (22). En 1776, sirvió de árbitro entre dos
grupos de promotores que deseaban obtener una concesión para
la excavación del llamado canal de Tortosa. Debió vender
sus servicios al Estado como lo había hecho en el momento de
su llegada al país. Esto no era nada extraño, ya que
España era muy aficionada a la canalofilia y a los técnicos
franceses. Estas actividades lo llevaron a frecuentar el mundo de
las más altas finanzas. Decidió emprender proyectos
financieros para rentabilizar su capital, creando en 1778, con otras
personas, la compañía del canal de Andalucía.
Esta compañía no encontró la financiación
suficiente y fracasó (23). Pero las inversiones de este ingeniero
no se detuvieron ahí y también invirtieron sus hijos.
Los proyectos para el canal de Guadarrama fueron realizados por la
familia Lemaur, aunque el padre murió antes del comienzo de
los trabajos. Parece que los ingenieros se beneficiaron de acciones
del Banco de San Carlos, el promotor. En efecto, en el expediente
de su hijo Carlos, también ingeniero, podemos encontrar la
división en cuatro partes de 50 acciones del canal de Guadarrama,
cada una evaluada en 25000 reales (24). Visiblemente, los hijos, como
hizo su padre, buscaron participar en el desarrollo económico
del país y así obtener beneficios. La situación
financiera de Carlos Lemaur (padre) se degradó ligeramente.
En 1775 cuando murió intestado, fue enterrado en la parroquia
militar de San Martín, en Madrid. Hemos buscado el inventario
de sus bienes y su evaluación según los expedientes
relativos a su pensión. No hemos encontrado este inventario,
pero sí la petición de pensión de la viuda, en
la que queda dicho: “inventario y tasación de los pocos
muebles que ha dejado”. Además, la viuda, Juana de Lamurere,
decía estar en una situación de extrema pobreza, asegurando
que no había podido disponer de dinero para pagar los gastos
de los funerales de su esposo, aprovechando la misma petición
para solicitar que sus dos hijos menores, Félix y Francisco,
fueran integrados en el cuerpo de ingenieros. La demanda le fue satisfecha,
recibiendo su pensión y entrando sus dos hijos en el cuerpo
de ingenieros al que ya pertenecían los dos mayores (25). ¿Se
encontraba realmente en la más extrema precariedad o necesitaba
colocar a sus hijos? Con frecuencia se empleaban en las peticiones
las nociones de pobreza y miseria, pero no siempre se correspondían
con la realidad.
Volvamos a las inversiones de los ingenieros. François Boizot,
francés, ingeniero de puentes y caminos, vino a España
para efectuar el reconocimiento del terreno y hacer los planos del
canal de Murcia en 1776. Se le dio un empleo de ingeniero militar
en 1777. Además, recibió el centésimo de los
capitales de la compañía (26). Encontramos en ciertos
testamentos la mención de fondos gestionados por una compañía
comercial o un agente de comercio. Por ejemplo, según su testamento
Pedro de Lucuce (27) invirtió 8.400 reales en la Compañía
real o de comercio de Barcelona. Estos fondos le dejaron un beneficio
de 5.040 reales o sea el 3 por ciento de interés anual y beneficios
también de 140.000 reales de renta sobre los tabacos. Miguel
Juárez Sandoval ( 28) poseía varias cartas de comercio
por 145.800 reales que le dejaban un interés de 7.350 reales
por año. Estos dos ingenieros lograron así hacer fructificar
sus capitales de manera más rentable que por medio de las compañías
de canales que no podían desarrollarse. Por supuesto, estos
ingenieros no eran de poca graduación. Pedro Lucuce era uno
de los directores más conocidos de la Academia de Matemáticas
de Barcelona y terminó su carrera como teniente general. Miguel
Juárez Sandoval era brigadier e ingeniero jefe en el momento
de su muerte. Agustín de Herrera y Abendano (29), coronel e
ingeniero jefe, declaró poseer ocho acciones del Banco de San
Carlos, de las cuales seis le venían de su difunta mujer. Cada
acción tenía un valor de 2.000 reales. Agustín
de Herrera y Abendano es el último ejemplo de un ingeniero
de alto rango que invierte en las empresas financieras de la época.
Este hombre poseía también bienes inmuebles heredados
de sus padres. Tenía una fortuna basada en diferentes rentas.
Pedro Martín Cermeño eligió otra vía para
sus bienes, insistiendo en su testamento sobre la importancia de la
conservación de la memoria y el patrimonio familiar. Esta actitud
se ve corroborada por su manera de constituir un mayorazgo (30) para
su hijo Santiago. Ese mayorazgo se componía de los bienes siguientes:
una casa y un jardín en Melilla con dos sepulturas, herencia
de su madre; una casa en Barcelona que viene de su padre, que deja
un alquiler de 9.500 reales por año; una finca con una forja
cerca de Bergantiños; otra casa y sus dependencias próxima
de La Coruña, en un sitio llamado La Braña de Monelos,
comprada por él junto con las tierras adyacentes y algunas
más de los alrededores. En la Braña de Monelos se hizo
construir una capilla para ser enterrado. Este sitio se convirtió
el lugar de arraigo de la familia. Sin embargo, se puede constatar
la dispersión de los bienes incluidos en el mayorazgo, lo cual
es sinónimo de las peregrinaciones de este hombre y de su padre,
al ser los dos ingenieros. Esta voluntad de fundar una dinastía
los acerca a la actitud de la nobleza a la cual pertenece su mujer,
María del Carmen Cisneros y Ulloa, hija del conde de Gimonde.
Pedro Martín Cermeño es el símbolo de la ascensión
social de una familia, que ganó su posición social al
servicio del rey. Por otro, lado señalaba en su testamento:
“La [memoria] de mis padres y mis abuelos que al servicio de
su Rey y señor y con la espada en la mano adquirieron parte
de los bienes que yo poseo”.
Francisco Sabatini, un ingeniero fuera de lo común, construyó
su fortuna con inversiones en España y Europa pero también
eligió la fundación de mayorazgos para poder dejar a
sus hijas una parte de sus bienes. En su testamento (31), escribió
sobre la importancia de ese proceder:
“[...] en cuanto las familias y para que la memoria de las personas
ilustres se conserven y se perpetúen, teniendo fondos para
alimentarse con la decencia correspondiente a su distinguida calidad
y nacimiento... (y a fin) que se conserve y perpetue (mi familia),
obtuve de SM reinante, el Rey Carlos IV, real facultad, en veinte
y cinco de enero de mil setecientos noventa y uno, para fundar dos
mayorazgos...”.
Estos dos mayorazgos fueron atribuidos a Mariana, primera hija y esposa
de Géronimo La Grua, brigadier de caballería, ministro
plenipotenciario y enviado extraordinario de Su Majestad a Génova,
y a María Teresa, segunda hija y esposa de Antonio de Zayas,
marqués del mismo nombre, comandante de la Orden de Santiago
y coronel. Los bienes que componían este mayorazgo estaban
basados en los capitales invertidos por Sabatini en Europa (32). La
suma total de las inversiones llegaba a 437.710 reales. La primera
hija obtuvo las tres quintas partes de esta suma y la segunda el resto.
A su muerte, Francisco Sabatini era un hombre muy rico y próximo
al poder. Su actuación con respecto a sus bienes era al mismo
tiempo la de un hombre informado sobre las prácticas financieras
de su época, y la de un hombre que quiere dejar un recuerdo
de su paso utilizando el tradicional sistema del mayorazgo. Sabatini
representa una síntesis de la sociedad de su tiempo. Progresista
y vinculado al movimiento de las Luces, pero también deseoso
de integrarse en las elites de la nobleza, cuyos criterios utilizaba.
El Rey buscaba servidores fieles como los Martín Cermeño,
que le debían todo, “disponibles” a voluntad y
por lo tanto sin ningún arraigo local. Pero estos fieles servidores
aspiraban a una verdadera ascensión social y al arraigo correspondiente.
B)Los
inventarios de bienes como reflejo de las condiciones materiales de
vida.
Los inventarios
de bienes eran levantados en presencia de los ejecutores testamentarios
por las autoridades militares. Esta instrucción estaba ligada
a la función de la persona que se beneficiaba del fuero militar
y permitía poner en manos de la justicia todos los documentos
que atañían a las tareas militares.
Estos inventarios de bienes se presentan bajo la forma siguiente:
una lista de vestidos, ropa de casa, mobiliario, vajilla, joyas, cantidad
y peso de los objetos de plata, pinturas, libros, monedas, dinero
y los documentos profesionales. Muy raramente se establecían
inventarios de los bienes inmobiliarios poseídos por el difunto
(33). Es cierto que la mayoría de los ingenieros no pertenecían
a la alta nobleza. No poseían bienes inmuebles salvo al término
de su carrera. Algunas veces los bienes muebles fueron tasados para
ser vendidos en subasta o porque era necesaria una división
por herencia. Para efectuar esas evaluaciones, el ejército
recurría a especialistas pero no se tasaban todos los bienes
citados. No sólo dejaban de lado los bienes inmuebles, sino
también otros bienes que no figuran pero que sabemos por otras
fuentes que existían. Por ejemplo, el inventario de bienes
de Juan Martín Cermeño conservado en Segovia no menciona
la biblioteca del ingeniero. Gracias al testamento de su hijo, sabemos
que poseía ciertos libros de valor, como una edición
rara llamada Herculaneo sobre los descubrimientos arqueológicos
de Herculano, con láminas poco comunes, libro ofrecido por
el Rey a Juan Martín Cermeño. Su hijo quería
hacerlo imprimir y difundir.
Es necesario señalar que las observaciones hechas sobre los
inventarios de bienes no pueden ser más que jalones para un
estudio en profundidad, a causa del escaso número de inventarios
y, por otro lado, las categorías de los ingenieros concernidos.
Sólo poseemos 17 inventarios, de los cuales 6 no están
evaluados, sobre los 11 tasados, 6 no engloban la totalidad de los
bienes del difunto**. Las 17 personas de las cuales hemos podido esbozar
las condiciones de vida, pertenecen todas a categorías sociales
diferentes, con un punto en común: el hecho de haber sido ingenieros.
| Cuadro
2: Presentación de los inventarios de bienes y de sus
evaluaciones |
| Apellidos
/ fuentes |
Grados
/ empleos /año de muerte |
Bienes
evaluados en reales |
| AEDO
ESPINA Clemente
AGMS 9ª A 27
|
Capitán/
ingeniero ordinario .Caballero de la orden de Santiago. Muere
en 1787 |
Evaluación
parcial : 97100 reales |
| AILMER,
Ricardo
AGMS 9ª A 50
|
Brigadier
/ ingeniero director .Muere en 1788 |
Inventario
de bienes en Barcelona pero no del lugar de residencia de su
familia. Total : 12810 reales |
| AMICI
Gerónimo
AGMS 9ª A 152
|
Brigadier
/ ingeniero director retirado
Muere en 1764
|
Bienes
4173 reales. Deudas 7757 reales |
| CUBERO,
Cristóbal
AGMS 9ª C 240
|
Teniente
coronel /ingeniero en segundo, muere en 1755 |
Pequeño
inventario sin evaluación |
| HERMOSILLA
Y SANDOVAL,Josef
AGMS 9ª E 35
|
Capitán
/ ingeniero ordinario. Director de la Real Academia de San Fernando
en Madrid. Muere en 1776 |
Evaluación
parcial de los bienes a 77160 reales. |
| JUAREZ
SANDOVAL, Miguel
AGMS 9ª J 154
|
Brigadier/ingeniero
en jefe. Muere en 1792 |
Bienes
evaluados en 219 955 reales |
| LOPEZ
MERCADER, Fernando
AGMS 9ª L 81
|
Capitán
/ ingeniero ordinario. Muere en 1785 |
Pocos
bienes, ninguna evaluación |
| LUCUCE,
Pedro
AGMS 9ª L 143
|
Teniente
general / director de las academias militares. Muere en 1779 |
Inventario
completo por 261 831 reales |
| MARIN
TRUQ, Miguel
AGMS 9ª M 52
|
Mariscal
de campo/ ingeniero director
Muere en 1764
|
Bienes
evaluados en 47 451 reales de los cuales hay 13 107 reales de
sueldos de retraso |
| MARTIN
CERMEÑO, Juan
AGMS 9ª M 79
|
Teniente
General/ ingeniero general.Muere en 1773 |
Ninguna
evaluación |
| MARTIN
CERMEÑO, Pedro
AGMS 9ª N 43
|
Capitán
general de Galicia / teniente general. Muere en 1790 |
Bienes
parcialmente evaluados en 112 896 reales |
| NUÑEZ
DEL PINO, Manuel
AGMS 9ª N 43
|
Capitán
/ ingeniero ordinario retirado, regidor de Almería. Muerte
en 1803 |
Bienes
personales e inmobiliarios evaluados a 290 782 reales |
| PARFONDRI,
Diego
AGMS 9ª P 36
|
Teniente
coronel/ ingeniero ordinario retirado. Muere en 1773 |
Ninguna
evaluación |
| PERELLO,
Juan Antonio
AGMS 9ª P 83
|
Coronel/
ingeniero en segundo
Muerte en 1792
|
Bienes
evaluados a 12 348 reales, definido como pobre |
| RONCALI,
Miguel
AGMS 9ª R 200
|
Brigadier/ingeniero
director. Muere en 1794 |
Ninguna
evaluación |
| SABATINI,
Francisco
AGMS 9ª S1
|
Teniente
general/ inspector general del cuerpo. Muere en 1797 |
Bienes
evaluados : en su casa 242 358 reales; en capitales 2 437 710
reales |
| SALIQUET
Y NEGRETE, Carlos
AGMS 9ª S 30
|
Teniente
coronel / ingeniero en segundo. Muere en 1777 |
Ninguna
evaluación |
Este
cuadro 2 pone en evidencia la gran diversidad de situaciones. En nuestra
lista de ingenieros existen algunos que terminaron su carrera en el
cuerpo y otros fuera de él. Los inventarios atañen a
personajes de excepción, como Pedro Lucuce, Juan Martín
Cermeño o su hijo Pedro, y Francisco Sabatini.
Su situación en la jerarquía les permitió tener
un nivel de vida que se acercaba al de la aristocracia y ocupar funciones
cercanas al poder. En consecuencia se veían en la obligación
de mantener su rango y el nivel de sus fortunas les permitía
formar parte de la elite. Seguían siendo ingenieros, pero su
estilo de vida de algunos ya no tenía nada en común
con el de sus subalternos.
Cuando un ingeniero se salía de los límites de su función
y era nombrado regidor, como Manuel Núñez del Pino,
estaba lejos de su vocación primera y de sus diferentes destinos.
Había acumulado bienes y arraigado a nivel local. Entre otros
ingenieros podemos constatar una fuerte disparidad, por ejemplo entre
Miguel Juárez Sandoval, fallecido con el grado de ingeniero
jefe, y Gerónimo Amici, ingeniero director retirado, cuyas
deudas no puede pagar su sucesión**. Esta diferencia seguramente
se puede explicar por su diferente fortuna personal, pero no tenemos
pruebas documentales de ello.
Margarita Gil Muñoz (34)encuentra diferencias importantes entre
los niveles de vida de los oficiales de fin de siglo. Tenientes generales
como Joaquín Manuel de Villena, marqués del Real Tesoro,
cuyos bienes sobrepasan la suma de dos millones de reales, mientras
que los de otros, como el marqués de Ceballos, teniente general,
llegan solamente a 146.511 reales. Las mismas diferencias han sido
constatadas entre los capitanes cuyos inventarios de bienes oscilan
entre más de 140.000 reales para algunos y 3.970 para otros.
¿Cómo explicar eso? Algunos viven solamente de sus sueldos
y otros poseen bienes familiares. Máximo García Hernández
(35) estudió los patrimonios en Castilla bajo el Antiguo Régimen
y constató que en los inventarios de bienes de la nobleza de
Valladolid el valor del dinero y los capitales invertidos representan
generalmente más del 50 por ciento. Segunda observación:
la nobleza se diferencia por un inventario donde la presencia de objetos
suntuarios, de un gran número de muebles de recepción,
de carrozas y libros es una constante. En los ejemplos que señala
nos encontramos con niveles de fortuna equivalentes a los de ciertos
ingenieros: el inventario de un marqués como el de Aguila Fuente,
don Manuel de Zúñiga, equivale a 104.806 reales y la
fortuna de un juez de la Cancillería y del Consejo de Indias,
Diego Caraza y Vega, está estimada en 625.184 reales. Por lo
tanto, vemos que ciertos ingenieros tienen un nivel y estilo de vida
que corresponde a los de las elites. Los indicios de esta pertenencia
son numerosos.
En el inventario de Juan Martín Cermeño, el mobiliario
es muy numeroso. Comprende armarios, varias camas, mesas y sillas,
canapés, espejos. De las paredes, cuelgan pinturas religiosas
y estampas (36), tapicerías y sobre el suelo o en las paredes
seis pieles de tigre grandes y dos pequeñas. Este ingeniero
podía recibir lujosamente puesto que poseía diversos
juegos de vajilla, una de porcelana de China de más de 150
piezas (platos, fuentes y servicios de café...) y otras de
loza. La ropa** de la casa estaba a la altura de los posibles numerosos
invitados. Para poner la mesa, la vajilla estaba acompañada
de un servicio compuesto de 36 cubiertos de plata con sus candelabros.
El café o el té eran servidos en un servicio de plata.
En la cocina, podía hacer preparar numerosos y variados platos
(poseía un conjunto de 18 cacerolas, diferentes asadores, chocolateras
y cafetera...) por el cocinero francés Domingo Bux. Un servicio
doméstico importante servía al ingeniero general: aparte
del cocinero francés (muy de moda en aquel momento), un mayordomo,
un ayuda de cámara y varios criados (dos o tres), dos cocheros
y dos esclavos. El inventario, al ser incompleto, no permite mencionar
ni la biblioteca ni las joyas. El hijo de Juan Martín Cermeño,
Pedro, poseía bienes inmobiliarios no inventariados de los
cuales ya hemos hablado. Los inventarios de sus bienes impresionan,
pese a que fueran menores que los de Francisco Sabatini. Podemos suponer
que una parte de estos bienes le venían de su padre. Tenía
un servicio doméstico compuesta de un mayordomo (un antiguo
ayuda de cámara de su padre), sirvientes, seguramente un cocinero
y cocheros. Daba 7.000 reales por mes a su mayordomo para la gestión
de los gastos de la casa. En diciembre de 1790 gastó 3.991
reales. Estos gastos eran muy importantes. Poseía por lo menos
dos carruajes, una berlina para su mujer y un coche para él,
tirado por seis mulas, estimado en 4.000 reales. El inventario de
sus vestidos está compuesto por los uniformes relacionados
con sus funciones (ingeniero, teniente general) y también por
numerosas camisas, medias de seda, abrigos, casacas de terciopelo
y muchas otras cosas. Tenía vajilla y platería en cantidad.
Su función le obligaba a recibir muy asiduamente con mucho
lujo. Poseía también servicios de porcelana de China,
loza inglesa y de Talavera, diferentes piezas de cerámica que
venían del conde de Aranda, vasos de cristal de Bohemia. El
interior de su casa estaba decorado con mobiliario abundante y variado
(cómodas, arañas de cristal, camas, muebles de salón,
mesas, sillas..., alfombras y una gran cantidad de cuadros). Había
pinturas (37) de tema religioso, pero también de tema mitológico,
político, militar (reproducción de cañones, de
batallas...) y de familia (retrato de su padre). Guardaba también
numerosos planos y mapas como el de Madrid o de Galicia. El amor filial
de Pedro lo llevó a recuperar y pagar el busto en mármol
de su padre que éste había pedido al escultor Michel
(38). Era un coleccionista de obras de arte y un hombre de cultura,
su biblioteca estaba bien surtida. Encontramos las obras clásicas
de su profesión pero también libros sobre los palacios
italianos, las excavaciones arqueológicas de Herculano, la
pintura inglesa y obras literarias antiguas (39). El pasado profesional
de Pedro Martín Cermeño se revela no solamente a través
de sus lecturas, sino también por la posesión de una
cantidad importante de instrumentos de matemáticas y de armas
(sables, espadas, pistolas y fusiles). Las joyas no han sido estimadas,
pero él hizo donación a su primo de un broche de diamantes
de las órdenes militares.
Pedro Martín Cermeño era capitán general, por
lo tanto un hombre importante en Galicia. Su familia y su padre fueron
personajes muy cercanos al rey. Estos dos hombres fueron ingenieros
fuera de lo común, lo mismo que Pedro Lucuce y Francisco Sabatini,
cuyos inventarios no retomaremos aquí. Lo que nos interesa
ahora es ver si, utilizando los inventarios de los ingenieros que
continuaron en la función, podemos reconstituir el modelo de
vida de un ingeniero.
El ingeniero Clemente Aedo Espina falleció en 1786 en Barcelona
con el grado de capitán e ingeniero ordinario. Poseemos un
inventario de sus bienes, que no está evaluado en su totalidad,
pero que nos interesa por varias razones. Muestra que este hombre
recibía otros ingresos además de su sueldo (podemos
suponer que provienen de bienes de familia). Este ingeniero parecía
ser un coleccionista de estuches, particularmente de tabaqueras de
todo tipo, decoradas a mano y de un gran valor estético. Poseía
también una colección de dibujos enmarcados de trajes
regionales españoles, así como una vestimenta de gitano
en terciopelo. Parece que se interesaba por el repertorio tradicional
regional de su país. Los planos de Narbona y Tolosa decoraban
las paredes de su casa. Poseía numerosas joyas con diamantes,
topacios, perlas, y también siete relojes (40). El guardarropa
es importante ya que contaba con varios sombreros y pelucas. Su mobiliario
no era muy numeroso pues era soltero e inquilino en una casa donde
hizo diversos arreglos. Poseía un birlocho de dos caballos.
Para mejorar estos coches, tenía una imperial y un resguardo
para el cochero. La vajilla no era abundante: algunos cubiertos de
plata, platos en porcelana, la cafetera y la chocolatera forman parte
del inventario, lo que corresponde a la moda de su época. Para
mantener estos coches y su interior empleaba a un criado, un palafrenero
y un cochero. Entre sus bienes encontramos uniformes de ingeniero,
instrumentos de matemáticas (41) y una biblioteca científica.
La subasta de algunos de sus bienes dejó la suma de 67.100
reales y permitió pagar sus deudas. Entre los compradores,
se encontraban algunos ingenieros (42) que adquirieron los uniformes,
los libros e instrumentos de matemáticas a menor costo. A este
ingeniero, que tenía diferentes centros de interés y
una vida lujosa, podemos oponer el inventario del ingeniero director
Miguel Marín Truq, fallecido en Madrid en 1765, casado y con
cinco hijos. El mobiliario era numeroso e incluía ciertos elementos
de lujo, cuatro piezas de tela teñidas para los muros, arañas
de cristal, candelabros y espejos. Algunos cuadros decoraban sus paredes,
entre ellos un retrato del rey y cuadros religiosos (43). Una colección
de objetos de vidrio (animales esencialmente) estaba expuesta en una
vitrina. Los libros científicos figuraban también en
el inventario. Un coche cerrado de cuatro plazas y un par de mulas
fueron valorados en 3.800 reales. Existe también un inventario
de la platería; sobre los 34 434 reales de la totalidad de
sus bienes, los ropajes de hombre representan el 17,9 por ciento y
los de las mujeres más los elementos de decoración en
telas y los tapices, suman el 26,9 por ciento. Los libros equivalen
al 6,35 por ciento mientras que los coches se estiman en un 7,2 por
ciento. Este ingeniero llegó a la cúspide de su carrera.
Pese a su pertenencia a la clase media, su calidad de vida reproduce
el modelo de la gran nobleza.
Pero si tomamos dos ejemplos de ingeniero jefe, uno Cristóbal
Cubero (44), fallecido en 1755, y el otro Juan Antonio Perello, fallecido
en 1792, descubrimos dos mundos totalmente diferentes de los precedentes,
e inventarios muy modestos. El de Cubero no ha sido evaluado, pero
vemos enseguida el número limitado de sus bienes. Dos cofres
contienen sus vestidos y la ropa de casa. Naturalmente, el uniforme
de ingeniero y la espada figuran en el inventario. El mobiliario se
compone de cinco mesas, seis sillas, cuatro espejos de tamaño
mediano y seis banquetas y posee solamente dos cubiertos de plata.
Este ingeniero vive en una o dos piezas de alquiler. Deja a su propietario
sus bienes para agradecerle su ayuda.
El coronel ingeniero segundo Juan Antonio Perello (45), su mujer y
sus hijos se establecieron en Madrid debido a problemas de salud,
donde alquilaron una casa, pese a que Juan Antonio había sido
destinado a Orán. Los esposos murieron con algunos días
de intervalo. La esposa tuvo tiempo para declararse pobre aunque sus
bienes se estimaron en 12.348 reales. ¿Eran los únicos
bienes que poseían? En todo caso, el mobiliario fue evaluado
en 451 reales, la ropa interior en 1.576 reales, la ropa de mujer
y hombre en 2.579 reales, la ropa de cama y de casa en 876 reales.
Figuran también los uniformes: el pequeño por 100 reales,
el grande por 600 reales. Entre la vajilla, se encontraba porcelana
de China y algunas fuentes. El matrimonio poseía también
platería y un reloj evaluados en 2.002 reales, unos pocos libros,
instrumentos relacionados con su profesión y dos fusiles. El
ingeniero trajo algunos planos con él, que seguramente dibujó
cuando residía en América: mapas del Orinoco, del Amazonas,
planos de las costas de la provincia de Cumaná. Las deudas
de la pareja sumaban 4.074 reales; los hijos se repartieron los bienes
restantes. Estos ingenieros no hicieron fortuna en su profesión.
Al leer estos inventarios, pese a las diferencias aparecen un cierto
número de elementos comunes: la presencia de dos uniformes
de ingeniero y de espadas (es lógico), los instrumentos necesarios
para el ejercicio de su profesión y libros científicos
en cantidades importantes. Al principio de su carrera, el ingeniero
es trasladado de puesto en puesto. Tiene poco mobiliario y agrupa
en unas pocas maletas sus efectos personales para poder viajar. Entre
su ropa, se encuentran los uniformes que tuvo que comprar. El pequeño
fue evaluado en 100 reales en los inventarios de bienes, aunque en
realidad habían costado 900 reales, y el grande o de gala costaba
1.800 reales (46) y fue valorado en 750 o 600 reales (47). Se comprende
la razón por la que ciertos ingenieros aprovechaban las subastas
para comprarlos. En el inventario de Miguel Marín Truq, el
gran uniforme de mariscal de campo fue valorado en 2.400 reales. La
espada de ceremonia con mango de plata que acompañaba el uniforme,
tenía un valor de un centenar de reales. La peluca podía
representar el toque de elegancia suplementaria y era muy corriente
en la época.
Los instrumentos de matemáticas son puntos comunes entre los
ingenieros (48). Podemos tomar como modelo la lista de instrumentos
de Pedro Martín Cermeño, estimada en 2.558 reales: varios
grafómetros, un estuche de útiles geométricos
(tasado en 1.000 reales) con compás, escuadra, un cuarto de
círculo, frascos de tinta china, uno de agua de mar, un tintero
portátil, una brújula, una caja de lápices, diferentes
reglas de marfil y otras ordinarias, un grabado sobre cobre con diferentes
figuras, otra caja de piezas para escuadrar. Para Josef Hermosilla
y Sandoval, los instrumentos son menos numerosos y han sido valorados
en 432 reales (49). Otros instrumentos necesarios para su trabajo
pueden agregarse a los precedentes: la lupa, pequeños recipientes
para hacer la mezcla de colores, pinceles, un mortero, plumas para
escribir, cortaplumas, puntas secas y hojas de papel. Los útiles
de trabajo de los ingenieros son comunes con los de otras profesiones,
como arquitectos o científicos. Otro elemento común
entre estos ingenieros es la necesidad de tener una mula o un caballo
para poder desplazarse.
Observamos también que suelen poseer retratos de su soberano,
a modo de marca de su pertenencia al cuerpo de los fieles servidores
del Estado. Enfermo, Josef Hermosilla y Sandoval llega a la casa de
su hermano, en Leganés, y trae consigo un medallón de
cobre representando la entrada de Felipe V en Nápoles en 1702,
otro con Fernando VI por una cara y en el reverso con un mortero haciendo
fuego. Este ingeniero, poseedor de un retrato de Fernando VI, parece
haber sido un ferviente admirador de la monarquía. Las pinturas
religiosas (50) abundan en los inventarios de la época. También
encontramos a menudo entre los diversos papeles de los ingenieros
de alta graduación, cartas y planos realizados por ellos mismos
o bajo su dirección para su sucesor (51) o para las plazas
extranjeras, mapas comprados (52). Son los verdaderos archivos de
su labor (53). Solamente en un inventario se encontró correspondencia
del ingeniero, pero es evidente que existió en otros (54),
pero ésta no debía interesar a los encargados de hacer
el inventario. Para terminar, un punto común a todos los ingenieros
era poseer ciertas ordenanzas del ejército, reglamentos y libros
básicos sobre las matemáticas y el arte de construir
fortalezas. Podemos imaginar fácilmente que todos los estudiantes
que pasaron por las academias militares conservaron sus cuadernos
de clase y los manuales. Gracias al estudio de las bibliotecas vamos
a poder perfilar el tipo de lector que era el ingeniero.
C)Las
bibliotecas de los ingenieros
Los libros figuran
casi siempre en los inventarios de bienes, pero la identificación
de éstos se hace difícil a causa de prácticas
deficientes. En efecto, la redacción de los inventarios no
codifica todo lo que se refiere a las bibliotecas. Podemos encontrar
el título aproximativo de libro, el título y el autor,
otro con el título solamente o sólo el autor, el lugar
de edición, o al fin, todas las informaciones, incluso el formato
y el idioma de la obra. Sin embargo, las informaciones más
habitualmente conocidas se refieren al título aproximado y
que puede corresponder a dos títulos existentes. Para descifrar
las bibliotecas, nos hemos basado en diferentes trabajos. Marie-Hélène
García (55) efectuó en su DEA un trabajo preliminar
sobre la forma y los fondos de ciertas bibliotecas de ingenieros,
trabajo para cual le habíamos proporcionado los archivos. El
doctorado, muy completo, de Manuel Reyes García Hurtado (56)
nos sirvió de manera fundamental para los escritos de los militares.
Las obras concernientes a la biblioteca del Real Colegio de Artillería
de Segovia (57), así como la de Jovellanos o la de Verboom
(58) nos han suministrado también la posibilidad de señalar
ciertas obras científicas y militares. Los diccionarios nos
han sido indispensables en lo que se refiere a libros extranjeros.
Fue posible servirnos también de los datos del programa Nicanto
que contiene la integridad de los títulos de la bibliografía
de los autores españoles del siglo XVIII de Francisco Aguilar
Piñal (59). Para concluir, recurrimos a la biblioteca de Francisco
Sabatini como fuente de indicios sobre los autores, fechas de edición
e idioma. Por lo tanto, es necesario precisar de ahora en adelante
que esta biblioteca publicada por Juan Antonio Ruiz Hernando (60)
es la trascripción, sin ningún agregado, del inventario.
Por lo que puede haber errores cometidos por el redactor y no corregidos
por el transcriptor. Pese a todo, esta biblioteca presenta la importancia
de haber pertenecido a un jefe del cuerpo de ingenieros y fue redactada
en un gran número de casos con el nombre del autor, el título,
el año y el lugar de la edición y la lengua en que el
libro está impreso. Sin embargo, si toda esta documentación
no permite descifrar cada título, al menos nos ayuda a comprender
mejor una gran parte de dichas bibliotecas, transcriptas en anexo
(61). El inventario de los libros aunque precioso, no es más
que un espejo deformante de las lecturas.
| Cuadro
3: presentación general de las bibliotecas en los inventarios
de bienes. |
| Apellidos
de ingenieros |
Fuentes |
Identidad |
Número
de libros |
Manera
de hacer el inventario |
| Aedo
Espina, Clemente |
AGMS
9ª A27 |
Español,
soltero, capitán de ingenieros, fallecido en 1787 en
Barcelona |
72 |
Títulos,
algunos autores |
| Ailmer,
Ricardo |
AGMS
9ª A 50 |
Irlandés;
viudo con niños, brigadier e ingeniero director, fallecido
en 1787 en Madrid |
40 |
Títulos,
algunos autores, idiomas algunas veces |
| Amici,
Gerónimo |
AGMS
9ª A52 |
Italiano,
vive en concubinato, brigadier ingeniero director, fallecido
en 1764 en Zaragoza |
17 |
Títulos
poco legibles |
| Hermosilla
y Sandoval, Josef Agustín |
AGMS
9ª E 35 |
Español,
director de la Academia de San Fernando, ingeniero al principio,
fallecido en 1776 en Leganés |
189 |
Títulos,
autores, lugares de ediciones, formatos |
| Juárez
Sandoval, Miguel |
AGMS
9ª J54 |
Español,
brigadier, ingeniero en jefe, viudo, fallecido en 1792 en Algeciras |
24 |
Títulos
y autores |
| López
Mercader, Fernando |
AGMS
9ª L 81 |
Español,
capitán ingeniero ordinario, soltero, fallecido en 1785
en Málaga |
8 |
Títulos
aproximativos |
| Marín
Truq, Miguel |
AGMS
9ª M52 |
Francés,
casado con hijos, brigadier ingeniero director, fallecido en
1764 en Madrid. |
51 |
Títulos |
| Martín
Cermeño, Pedro |
AGMS
9ª M 86 |
Español,
casado con un hijo, capitán general, fallecido en La
Coruña en 1790 |
637 |
Títulos,
formatos, idiomas algunas veces |
| Parfondri,
Diego José |
AGMS
9ª P36 |
Casado
con hijos, teniente coronel, ingeniero en segundo, fallecido
en Barcelona en 1773 |
23 |
Títulos
y algunos autores |
| Roncali,
Miguel |
AGMS
9aR200 |
Italiano,
casado con hijos, brigadier ingeniero director, fallecido en
Cornellá en 1794. |
101 |
Títulos,
idiomas algunas veces |
| Sabatini,
Francisco |
AGMS
9ª S 107 |
Italiano,
casado con hijos, inspector general del cuerpo, teniente general,
fallecido en 1797 en Madrid |
628 |
Títulos,
autores, idiomas, formatos, años de edición y
lugar |
| Saliquet,
Carlos |
AGMS
9ª S 30 |
Teniente
coronel, ingeniero en segundo, casado con hijos fallecido en
1777 en Barcelona |
19 |
Títulos |
Estos
inventarios del cuadro 3 provienen de ingenieros que habían
llegado al final de su carrera o casi. Sus actividades profesionales
cubren los años 1730 a 1790. De este modo, estas bibliotecas
nos permiten seguir de cerca a sus lectores durante un largo período.
Estos hombres no eran todos de nacionalidad española, lo que
presenta indiscutiblemente un cierto interés. Cuando sus medios
financieros son importantes, la biblioteca está bien surtida
y es variada.
Sobre el aspecto exterior de las bibliotecas resumiremos las líneas
generales del trabajo de Marie-Hélène García
(62). Según el estudio de ciertos inventarios donde figuran
los formatos de las obras, aparecen dos rasgos dominantes: la representación
importante del formato in-8° e in-4°, tamaños fácilmente
transportables y menos onerosos, lo que no impide la presencia de
formatos mayores para los libros de mayor calidad (arquitectura, artes,
historia, hagiografías y diccionarios...). Algunos inventarios
que dan los sitios de edición nos han permitido realizar un
cuadro de las diferentes procedencias. Aparte de México, citado
algunas veces, los libros fueron editados mayormente en Europa. Entre
los ocho países representados, España figura a la cabeza,
seguida por Francia en segundo lugar como país editor, y a
continuación Bélgica, Holanda e Italia. Los países
como Inglaterra, Alemania y Dinamarca tienen una presencia en las
ediciones muy limitada. Entre las ciudades editoras más citadas
tenemos, para España, Madrid, Barcelona y Valencia; para Francia,
París y Lyón ; para Bélgica, Amberes y Bruselas;
y Ámsterdam para Holanda. En esta última ciudad, las
publicaciones pueden ser en francés o inglés. Lo mismo
sucede con las ediciones en Londres: el lugar de edición no
implica la utilización del idioma del país.
Por lo que se refiere a las lenguas empleadas, el castellano es la
más usual y cuando el redactor del inventario encuentra un
libro en este idioma no juzga necesario mencionarlo. Pero lo más
importante en las bibliotecas de los ingenieros reside en la capacidad
de éstos de leer obras en lenguas extranjeras. El francés
resulta ser la primera lengua extranjera para dichos ingenieros y
la más empleada en Europa en el siglo XVIII para difundir las
ciencias y las nuevas ideas en todas las cortes europeas. Sin embargo,
es cierto que en España, aparte de en la altas esferas, era
raro encontrar personas que hablaran otras lenguas. Pero los libros
más importantes en el dominio científico, están
escritos en francés y por lo tanto es una necesidad profesional
conocer este idioma. Se emplea el italiano a menudo para los libros
de arte y arquitectura. Sus competencias lingüísticas
hacen del ingeniero un lector fuera de lo común. Para poner
al alcance de todos ciertos libros esenciales para el desarrollo del
país, la monarquía fomentaba las traducciones. El cuerpo
de ingenieros, vistas sus competencias, contribuye a esta tendencia.
Así es como las obras necesarias para esta profesión
son publicadas en castellano y pueden difundirse rápidamente.
No hay que olvidar aquí los esfuerzos de la monarquía
española durante la segunda mitad del siglo para favorecer
la propagación del saber científico que en este momento
se desarrolla en Europa (63). Dicho cuerpo contribuye igualmente en
la redacción de los manuales científicos. Encontramos
también ejemplos diferentes: ingenieros extranjeros que debieron
aprender el castellano y el francés además de su lengua
materna. En las bibliotecas de estos ingenieros sobresale la presencia
de libros en la lengua materna: inglés para Ricardo Ailmer
Burgo (64) o italiano para Francisco Sabatini.
Cuanto más importantes son los inventarios, más libros
antiguos en lenguas muertas aparecen, como en latín, a veces
en griego y excepcionalmente en hebreo. Esas lecturas nos revelan
a hombres marcados por una educación hispanista, como Francisco
Sabatini o Josef Agustín Hermosilla y Pedro Martín Cermeño.
Esa cualidad de lector no es una excepción en la nobleza culta
de la época, forma parte de su educación. El estudio
del pasado, unido al de obras recientes, constituye también
una de las características del hombre ilustrado del siglo XVIII
español.
El contenido de las bibliotecas de los ingenieros revela la orientación
profesional de sus lecturas (65). Ciertos temas aparecen regularmente:
matemáticas, ingeniería militar, artillería,
arquitectura y todo lo que concierne a la organización del
ejército. Podemos decir que estos son los componentes predominantes
en dichas bibliotecas junto con los libros en lenguas extranjeras.
Manuel Reyes García Hurtado evoca el hecho de que los escritos
militares del siglo XVIII en España proceden de las escuelas
francesas, prusianas o inglesas. Los militares españoles comienzan
a producir sólo en la segunda mitad del siglo (66). En el siglo
XIX, según el trabajo de Jesús A. Martínez Martín
(67), el aspecto profesional de las bibliotecas técnicas, con
predominio de obras extranjeras, se confirma netamente.
El análisis de las listas de los libros nos ha permitido comprobar
la existencia de lecturas convergentes entre estos hombres. En el
dominio de la ingeniería militar, Vauban aparece como el verdadero
maestro. Las obras como Traité de l’attaque et de la
défense des places fortes son muy difundidas, incluso la adaptación
hecha por el abad Du Fay (68). La traducción al castellano
del tratado de Vauban, realizada por Ignacio Sala en 1743, hace que
la obra obtenga un gran éxito entre los ingenieros. Para la
obra de John Muller, el éxito es igualmente grande. Su tratado
de fortificación escrito en inglés, fue traducido por
Miguel Sánchez Taramas en 1769. Belidor es el tercer autor
más representado en los inventarios. Este hombre publicó
entre 1728 y 1737 dos obras que se convierten en los libros de cabecera
de los ingenieros franceses (69) y españoles: La science des
ingénieurs, L’architecture hydraulique ou l’art
de conduire, d’élever et de mener les eaux, Dictionnaire
portatif des ingénieurs. Entre los autores franceses más
leídos por los ingenieros, podemos citar a Leblond, Clairac,
Lefebure, y Deidier (70). Manesson Mallet contribuye a la formación
del ingeniero mostrando las prácticas sobre el terreno en su
obra Les travaux de Mars ou l’art de la guerre editado en 1648
en París. Pedro Lucuce, ingeniero español y uno de los
profesores de la Academia de Barcelona, hace de sus Principios de
fortificación> (71) otra obra de referencia, sobre todo
para los jóvenes reclutas de la Academia. Sebastián
Fernández de Medrano figura también en los inventarios
por El arquitecto perfecto en el arte militar, Geografía o
moderna descripción del Mundo, Elementos geométricos
de Euclides. Planos de fortificaciones extranjeras y españolas,
que sirven de referencia a sus trabajos, figuran en las bibliotecas
de estos hombres. Para los tratados de matemáticas, una vez
más se buscan las referencias en el exterior como Belidor,
Ozanam, Deidier y Lami. Belidor publicó en 1725 en París
su Nouveau cours de mathématiques à l’usage de
l’artillerie et de génie. Jacques Ozanam redactó
obras de referencia como su Dictionnaire mathématique en 1691,
o Recréations mathématiques et physiques en 1694, o
también La géométrie pratique. En cuanto al abad
Deidier, lo volvemos a encontrar en la edición de 1740 con
su Calcul différentiel et le calcul intégral. Se trabajaba
también con el libro de Bernardo Lami publicado en París
en 1740, Elements de mathématiques ou tratié des magnitudes
en général o sus Elements de geométrie. Pero
también vemos aparecer a los matemáticos españoles,
como Bails que escribió un tratado de matemáticas para
el uso de las escuelas de infantería en 1772, o Tosca y su
Compendio matemático de 1727. Los escritos de Nicolás
Bion (72) sobre la construcción y los principales usos de instrumentos
matemáticos permiten perfeccionar la práctica de dichas
materias aplicadas a la ingeniería militar. La artillería,
otra disciplina ligada a los trabajos castrenses de los ingenieros,
está representada entre otros, por las Memorias de artillería
de Surirey de Saint Rémy, L’artillerie raisonnée
de Leblond, L’artillerie nouvelle de Dupuy. La mayor parte de
las obras citadas permitían a los ingenieros estudiar de una
manera teórica su profesión y adquirir también
una práctica gracias a la experiencia de otros.
Los ingenieros son también militares y, como tales, encontramos
en sus bibliotecas numerosos textos referidos al ejército.
Las ordenanzas y reglamentos reales, así como los de los otros
países, figuran en buen lugar entre las obras de carácter
militar: por ejemplo la colección de textos legislativos sobre
el ejército, hecha por Josef Antonio Portugués, o las
ordenanzas de 1762 y de 1768, comprendidas las del cuerpo de ingenieros
más el reglamento del Monte de Piedad de 1761. De la misma
manera, existen referencias del estatuto de los militares en Prusia
bajo el reinado de Federico II, que conviene destacar como modelo
en ese fin de siglo XVIII. Luego vienen los relatos de militares;
el caballero de Folard parece ser un escritor muy apreciado en el
mundo castrense español. Sus obras aparecen citadas varias
veces: Nouvelles découvertes sur l’art de la guerre,
de 1724, donde expone su táctica a partir de ejemplos tomados
de las batallas, o su Histoire de Polybe avec commentaires, publicado
entre 1727-1730, un estudio excepcional de los principios de la guerra,
así como un resumen de sus obras titulado L’esprit du
chevalier de Folard publicado en 1761 por Federico II de Prusia, que
logra un éxito importante. Las reflexiones militares del Marqués
de Santa Cruz o las memorias del Marqués de Feuquières
o de Montecuccoli son otros ejemplos de lecturas (73).
La ingeniería civil está representada por obras como
las de Gauthier La construction des chemins et des ponts. Augustin
Charles Daviler influyó a los ingenieros con su curso de arquitectura
y su diccionario de arquitectura civil e hidráulica. La arquitectura
está abundantemente representada en ciertos inventarios como
los de Francisco Sabatini, los de Pedro Martín Cermeño
o Josef Agustín Hermosilla y Sandoval. Encontramos aquí
autores antiguos, modernos y contemporáneos. Vitruvio continúa
siendo un autor básico, como Vignola, Serlio o Palladio. Vitruvio
dejó una obra de referencia con su De Architectura, redactada
durante el imperio de Augusto, y fue objeto de numerosos estudios
en el siglo XVII, como el de Claude Perrault (74). Vignola es célebre
por su Tratado de cinco ordenes de arquitectura, publicado en 1563.
Paladio escribió su tratado en 1571, mientras que Serlio había
publicado el suyo en 1537. En el inventario de Sabatini es evidente
su gran interés por la arquitectura, los edificios italianos,
lo que es lógico para este arquitecto militar nacido en Italia.
Perrault, Blondel, Frézier, Benavente, Bails (75) son autores
conocido por Sabatini, que se interesaba por la arquitectura civil.
En las bibliotecas más importantes vemos que el interés
principal de los ingenieros los llevaba hacia los libros científicos
(física, química, botánica), de arte, historia
y geografía. Las ciencias aparecen (76) con las obras de La
Hire, Copin, Pluche, Derdieu, Lope. Se ve una cierta atracción
por el arte de la antigüedad y las excavaciones arqueológicas,
los palacios italianos y la pintura inglesa. En las estanterías
de la biblioteca de Sabatini y de Pedro Martín Cermeño,
encontramos obras sobre Herculano valoradas en 3.000 reales, precio
muy elevado. El recurso a los libros greco-romanos les permitía
acercarse a la historia antigua, con Julio César, Polibio,
Flavio Josefo, Tito Livio, Jenofonte o Salustio (77). Otros períodos
históricos interesaban también a estos técnicos,
como la historia de España, en primer lugar, y la de Méjico
o la de otros países europeos, como Francia, Suecia, Irlanda
o la de Prusia (78). Los ingenieros contribuyeron a la cartografía
de las tierras bajo el dominio de la corona española. Por lo
tanto, es normal que se interesen por una disciplina dejada un poco
de lado a comienzos del siglo XVIII en España, la geografía.
Sebastián Fernández de Medrano es una primera referencia
con su Breve descripción del mundo, publicada en 1688. La otra
referencia es el Diccionario de geografía de Echard, traducido
del inglés al castellano en 1730.
En los inventarios de bienes más importantes, siempre está
representada la literatura. Hay que distinguir dos categorías:
los diccionarios y gramáticas clasificadas en esta rúbrica,
presentes en numerosos inventarios, y las novelas, libros de poesía
o piezas de teatro. Los diccionarios, como las gramáticas,
eran para esos hombres, muchas veces extranjeros o que debían
leer libros en otras lenguas, auxiliares de primer orden. El diccionario
de Sobrino así como su gramática castellana y francesa
son muy comunes. La presencia de otras gramáticas francesas,
italianas, inglesas o castellanas es la manifestación de las
necesidades de estos hombres confrontados al uso de diversas lenguas.
Los gustos literarios eran muy eclécticos. Las obras de la
antigüedad como las de Homero, los fabulistas Esopo y Fedro o
Aristófanes están bien representadas en todas las bibliotecas
de los humanistas de ese tiempo, para los cuales estas obras están
en la base de su educación. Pero el interés de los ingenieros
los lleva a la lectura de autores más contemporáneos.
Notamos cierta preferencia por los títulos españoles
y franceses, Les aventures de Télémaque” de Fenelon
aparece como un best-seller, así como el Quijote de Cervantes.
Quevedo, con su teatro, y Saavedra Fajardo sedujeron a los ingenieros,
al igual que Molière, Racine, Boileau y La Fontaine. Montesquieu
tampoco era olvidado, lo que muestra una cierta apertura hacia las
nuevas ideas, comprendida la educación, con el tratado de educación
de las jóvenes de Marie Leprince de Beaumont, llamado Magasin
des enfants, publicado en 1757.
La religión no es un tema muy representado en sus lecturas.
Los libros fundamentales, como los Evangelios y la Biblia, son los
más comunes. En ciertas bibliotecas, por ejemplo las de Francisco
Sabatini, la de Pedro Martín Cermeño o Miguel Roncali,
el número de obras religiosas aumenta y se diversifica: comentarios
sobre los concilios como el de Trento, más frecuentemente las
vidas de santos, libros de mística, como el de Kempis Imitación
de Cristo, etc.
Hemos efectuado aquí un rápido recorrido por las bibliotecas
de los ingenieros. Los inventarios establecidos en el anexo aportan
más precisión sobre cada una de ellas y dan una dimensión
más realista de su diversidad. Sin embargo, es necesario retener
algunos grandes rasgos generales: en primer lugar, el predominio del
aspecto profesional de las lecturas; después, la presencia
de numerosos libros en lenguas extranjeras, lo que revela la necesidad
para los ingenieros de ser competentes en materia lingüística,
pero también muestra la importancia y calidad de las producciones
técnicas exteriores; y, finalmente, la obligación para
dichos hombres de estar en contacto con los progresos de su tiempo.
La gran variedad de ciertos inventarios nos define al ingeniero como
preocupado por su cultura humanista, un hombre curioso, a la imagen
de los Ilustrados, a los que quiere pertenecer. El ingeniero es un
técnico obligado a instruirse constantemente para estar a la
altura de su labor. Cuanto más se eleva en la jerarquía,
más se incorpora a una cierta elite intelectual.
El nivel de vida de los ingenieros, gracias a sus diferentes situaciones
financieras y testamentarias, no es más que un aspecto de la
reconstitución de su cotidianidad para darles vida en tanto
que hombres de su tiempo. Todo esto nos permitió constatar
la variedad de casos existentes; el ingeniero está, como todos
los militares de la época, mal pagado y con retraso. Vive con
una cierta precariedad financiera debida, entre otras cosas, a los
múltiples gastos y desplazamientos que efectúa, precariedad
que lo lleva en ocasiones al endeudamiento. Entre los integrantes
del cuerpo se dibujan perfiles muy diferentes, no solamente por los
niveles de fortuna sino también por los inventarios de bienes.
Las diferencias se revelan importantes entre el ingeniero modesto
o el que dispone de fortuna. Cuando el primero muere, sus bienes se
resumen al contenido de uno o varios baúles, a un mobiliario
reducido, unos pocos libros y ningún patrimonio inmobiliario.
El segundo tipo de ingeniero tiene un nivel de vida cercano al de
la aristocracia, con bienes inmobiliarios, servidumbre, cantidad de
muebles, inversiones financieras y una biblioteca impresionante donde
se mezclan títulos extranjeros, científicos y literarios.
Sin embargo, más allá de estos extremos, vemos aparecer
elementos comunes a todos ellos: la posesión de uniformes reglamentarios,
de instrumentos relacionados con su profesión y libros de carácter
científico. Este estudio nos ha permitido conocer mejor al
ingeniero en su medio de vida y definirlo con respecto a la sociedad
de su tiempo. El ingeniero no aparece como perteneciente a las elites
ricas de la época sino que se mueve más bien en el universo
de la clase media, y tiene como característica distintiva el
ser un hombre cultivado y de proponer un nuevo tipo de elite : la
de los técnicos.
Notas
(1)Este artículo
fue elaborado a partir de un capítulo de mi tesis sobre los
ingenieros militares españoles de 1710 a 1803. Traducido con
Carlos y Tania Estebán.
(2)AGS GM 2998 Sueldos de ingeniero jefe con mando de brigada y grado
de teniente coronel 130 escudos por mes, 6 raciones de pan y de cebada;
para un ingeniero segundo con grado de capitán: 100 escudos
y 4 raciones; para el ingeniero tercero y teniente: 65 escudos y 2
raciones.
(3)Los sueldos de artilleros en 1709: coronel 75 escudos por mes,
teniente coronel 40, capitán 30, teniente 20. Sueldos de ingenieros
en 1710, coronel y director 130, teniente coronel y jefe 100, capitán
y segundo 65, ordinario y teniente 50. Sueldos de infantería
en 1718: coronel 110, teniente coronel 80, capitán 55, teniente
38, subteniente 30.Cifras establecidas por Horacio CAPEL, en De Palas
a Minerva..., 1988, página 300.
(4)PORTUGUES, José Antonio, Colección de las ordenanzas
reales del ejército, 1764, tomo VI, pág. 799.
(5)AGS GM 2998 El documento escrito por Felipe Crame no lleva fecha.
Podemos suponer que fue escrito antes de 1762, año de su muerte.
También podemos conocer mejor el periodo como el más
cercano a 1756, puesto que hace referencia a los cuerpos de artilleros
e ingenieros. La reclamación de Felipe Crame puede haber sido
retomada por Maximiliano de la Croix, puesto que en 1764 éste
consideraba como sueldos de coroneles directores 220 escudos, de los
cuales 40 eran de gratificación, para los coroneles jefe 200
escudos de los cuales 20 de gratificación. Parecería
que estos dos hombres no fueron escuchados por el poder. Un escudo
vale diez reales de vellón.
(6)AGMS 9a M 52 Miguel Marín Truq utilizó la dote de
su primera mujer, 20000 reales, para hacer frente a la educación
de sus cuatro hijos. Lo subraya en su testamento.
(7)AGI 1906 Antonio de Murga fue teniente coronel y ingeniero segundo.
Destinado a Guatemala en 1765, sale de Cádiz en 1766. Su mujer
Joaquina Sotelo y sus hijos se quedan a vivir en Ceuta. Él
vuelve a España en 1772.
(8)AGI 1905 Antonio Leyba, teniente e ingeniero extraordinario, manco,
es un protegido del Conde de Ricla, se marchó a La Habana.
Su madre vivía en Cataluña.
(9)AGMS 9 a M 52
(11)AGI 1906 Juan Amador Courten fue destinado a la provincia de Caracas
en 1735. Mientras trabajaba en el proyecto de fortificaciones del
Castillo de San Felipe de Puerto Cabello sufrió la afrenta
de ver a su mujer, su hijo y su cuñado Vicente Ignacio González
encarcelados por deudas y todos sus bienes embargados en su ausencia.
(12)AGS GM 3237 Marc-Antoine Eydoux, ingeniero extraordinario, fue
suspendido en 1735. Después de 1740, no queda rastro de él.
(13)AGS GM 3236 Juan de Zahoras fue ingeniero extraordinario. Suspendido
en agosto de 1739, se reintegró de nuevo a su puesto en octubre
de 1739. Su viaje está tomado a cargo.
(14)AGS GM 2991 Nicolás Constantini, ingeniero ordinario, noble
de origen siciliano, fue asesinado por el ingeniero Leclerc en 1723.
Leclerc había prestado dinero a Constantini, que había
firmado un reconocimiento de deuda. Una noche, este hombre fue a la
casa de Leclerc para tratar de robar el papel firmado. Los dos hombres
se pelearon y Constantini murió. El superior de Leclerc, D’Harcourt,
dice que Constantini había tratado ya de asesinar a sus acreedores
y cometido todo tipo de actos cobardes.
(15)AGS GM 3239 Francisco Ibáñez era en ese momento
ingeniero segundo. Tenemos pocas informaciones sobre él, aparte
de su mala conducta.
(16)AGS GM 3806 Josef Martínez Cáceres, ingeniero segundo,
destinado en 1798 a Buenos Aires, donde se queda por lo menos hasta
el año 1802, define lo que reduce su sueldo: “correspondencia
con los ingenieros destinados a Montevideo y con las patrullas encargadas
del relevo de la demarcación de límites sino también
en el abastecimiento de papel, colores, cuyos para la formación
de planos de que este archivo se hallara absolutamente desprovisto”.
(17)AGS GM 3002.
(18)Referencias en el capítulo 24 de la instrucción
de cuenta y razón en los ajustes de provisión del ejército
del 20 de febrero de 1786, al título II de las ordenanzas de
ingenieros de 1768 sobre sueldos, raciones y existencia.
(19)CAPEL Horacio y otros, op. cit., páginas 298-304.
(20)Los ingenieros en América fueron algunas veces solicitados
para hacer planos de casas privadas de familias ricas. Las investigaciones
de Ramón Gutiérrez dan algunos ejemplos de esta actitud.
(21)AGMS 9a M86
(22)AGS GM 3076 Relación de los servicios y méritos
del teniente coronel de ingenieros Don Carlos Lemaur.
(23)ZYLBERBERG Michel, Une si douce domination. Les milieux d’affaires
français et l’Espagne vers 1780-1808., París,
1993, páginas 98,180-181.
(24)AGMS Exp personal L 577 Carlos Lemaur y Lamuraire.
(25)AGMS Pensiones 1186/9/1786.
(26)ZYLBERBERG Michel, op. cit., página 179.
(27)AGMS 9a L 143.
(28)AGMS 9a J 54.
(29)AHPM 24836
(30)AGMS 9a M 86 Testamento de 1787. Pedro Martín Cermeño
murió en 1790 en La Coruña.
(31)AGMS 9a S1. RUIZ HERNANDO Antonio, “ La testamentaria de
Francisco Sabatini », Francisco Sabatini, 1721-1797, La arquitectura
como metáfora del poder, Madrid, 1993, páginas 91-114.
(32)Los capitales fueron invertidos en Madrid (acciones en la compañía
de la Buena Fe de artífices y plateros), en Viena (Banco de
la Casa del ayuntamiento), en París (en las rentas del Rey
de Francia), en Venecia (Casa de la Moneda y depósito viejo
del proveedor de oro y de la plata), en Nápoles, (Gavela de
un grano y en el banco del Popolo). Estas inversiones van a ser menos
interesantes a causa de las guerras revolucionarias.
(33)Hemos encontrado rastros de bienes en algunos inventarios, como
el de Agustín y Abendano, que había heredado en la provincia
de Toledo (Polán) una casa y un terreno plantado con 600 olivos
y 7000 cepas de viña, que producen 17000 reales por año.
AHPM 24836. Francisco Rodríguez Cardoso poseía varios
bienes en Montevideo: cuatro casas y, en la proximidad de esta ciudad,
un huerto y casa, un yeguada y otros rebaños. Estos bienes
fueron valorados por el mismo ingeniero en 30.000 pesos o sea 450.000
reales. Fundó una capilla para su hijo en su propiedad, con
un costo de 2.500 pesos o sea 27.500 reales. AGMS Pensiones 1184/1/1785.
(34)GIL MUÑOZ Margarita, Perfil humano de la oficialidad en
el contexto de la Ilustración, Madrid, 1995, pág. 140-173.
(35)GARCIA HERNANDEZ Máximo, Herencia y patrimonio familiar
en la Castilla del Antiguo Régimen (1650-1834), Valladolid.
(36)AGMS 9a M 79, pinturas y estampas: 6 laminas de Brilli, 6 pinturas
de Matías de Torres, 20 otras pinturas, dos papeles de China
cuadrados, un retrato de San Pedro, uno de Santa Rosa, un descendimiento
de la cruz, otra tela de San Sebastián, una de San Bruno y
otras dos pequeñas.
(37)AGMS 9aM86, 4 cuadros sobre cobre de batallas 1.200 reales, tres
retratos de su padre 1.600 reales, uno del marques de la Mina 80 reales,
seis pinturas sobre el tema de los dioses de la antigüedad, 300
reales, un retrato de Carlos III, 40 reales, la Adoración de
los Magos, 260 reales, un cuadro de San Pedro, 200 reales, la diosa
Ceres coronada de flores, San Bruno, algunos paisajes, varios cuadros
pintados sobre caoba representando unos cañones, una pintura
ecuestre de su majestad, así como otras pinturas por un total
de 11.065 reales.
(38)Los hermanos Michel eran escultores de los Reyes de España
y dirigieron la Academia de San Fernando. Roberto (1720-1786) era
el escultor de Fernando VI y Carlos III, Pedro (1728-1809) el de Carlos
IV No sabemos cuál de los dos hizo este busto. En todo caso,
su valor era de 1.000 pesos.
(39)Inventario de la biblioteca en el anexo.
(40)AGMS 9a A 27 dos relojes de repetición de oro y diamantes,
otro de oro con un retrato y piedras blancas, otros tres relojes de
oro, varias cadenas de reloj de oro están inventariadas.
(41)AGMS 9a A 27, once portalápices, una escuadra, un lápiz
de metal que sirve de trazador, un pentómetro de plata, una
caja de compases, un frasco de tinta de China, 3 lápices de
marfil, uno de acero, once de madera y pequeñas paletas de
madera para los colores.
(42)Antonio Saliquet compró un gran uniforme por 380 reales.
Agustín Bueno y otros compraron libros científicos pero
también diccionarios, o libros religiosos. Tomás Buzunariz
compró instrumentos de matemáticas.
(43)AGMS9a M52 Tres retratos de un valor de 300 reales, un retrato
del rey de 150 reales y un gran cuadro de la Virgen y del niño
Jesús de 24 reales y cuatro láminas. Si miramos el inventario
de Josef Hermosilla y Sandoval podemos encontrar pinturas religiosas
(la Santa Trinidad, Moisés y el pueblo de Israel, Nuestra Señora
de Granada, cuadros representando a San Joaquín, Santa Ana,
San José ), retratos del Rey y paisajes. Estas pinturas representan
la suma de 600 reales, o sea el 5,6 por ciento de sus bienes. Hemos
hallado también una cierta cantidad de objetos religiosos:
una cruz de bronce, una medalla del bienaventurado Rojas, un rosario
de Jerusalén con su cruz, una medalla de Nuestra Señora
de Guadalupe.
(44)AGMS 9a C240
(45)AGSM 9a P 83
(46)Estudio Histórico del cuerpo de ingenieros, paginas 591-598.
(47)AGMS 9a E 35 Josef Hermosilla y Sandoval
(48)BLANCHARD Anne, Les ingénieurs du Roi de Louis XIV à
Louis XVI, Etude du corps des fortifications. Montpellier, 1979, páginas
313-314. Cita los instrumentos de los ingenieros franceses. El estuche
de matemáticas contiene un compás, un compás
de proporciones, un porta-lápices, pie real o medio fabricados
en diferentes metales según la fortuna del ingeniero. También
utilizaban compases más voluminosos con puntas de acero, reglas
de cobre o de madera, plantillas de cobre con formas geométricas
diversas. Tenían elementos para trabajar el color: tinta china,
carmín, cortaplumas y raspadores, tijeras y diferentes materiales
de pintura. Sobre el terreno utilizaban diferentes instrumentos de
topografía.
(49)AGMS 9a E 35 un estuche de geometría 200 reales, un cuarto
de círculo de metal 100 reales, cuatro compases 100 reales.
(50)AGSM 9a R 200 Miguel de Roncali era sin duda un hombre de mucha
fe y aficionado a las pinturas. Poseía un relicario, varios
cuadros de santos. Hay 14 retratos de mujeres y 42 bodegones.
(51)Miguel de Roncali tenía planos de España, América,
las Costas de África.
(52)AGSM 9a R 200 Miguel de Roncali poseía mapas de costas
de África, fuertes de España. AGMS 9a A 27 Clemente
Aedo y Espina se encontraba en posesión de planos de la s ciudades
de Narbona y Tolosa.
(53)Era frecuente que los ingenieros se llevasen estos documentos
pero podemos suponer que eran copias de los originales. Por otro lado,
si los inventarios se hacían por personal militar acompañados
de un ingeniero era para evitar que estos documentos profesionales
terminen integrados en la herencia.
(54)AGMS 9a M 86 En el inventario de Pedro Martín Cermeño
existen diferentes cajas de archivos donde él conservó
sus papeles personales, la contabilidad y su correspondencia (mensajes
de felicitaciones por su casamiento y otras misivas…)
(55)GARCIA Marie-Hélène, Les bibliothèques de
militaires espagnols au XVIIIe siécle, octubre 1999, Bordeaux,
DEA dirección Jean –Marc Buigues.
(56)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, El ejército y la literatura
histórica española en el siglo XVIII (1700-1808), Santiago
de Compostela, septiembre 2000, dirección Ofelia Rey Castelao.
(57)GARCIA HOURCADE Juan Luis, VALLES GARRIDO José Manuel,
Catalogo de la biblioteca del real colegio de artillería de
Segovia, Segovia, 1989.
HERRERO FERNANDEZ QUESADA María Dolores, Catálogo de
la biblioteca del real colegio de Artillería de Segovia, Segovia,
1992.
(58)AGUILAR PIÑAL Francisco, La biblioteca de Jovellanos 1778,
CSIC, Madrid, 1984.
MUÑOZ CORBALAN Juan Miguel, "La biblioteca del ingeniero
general Jorge Próspero Verboom", Academia, 1995, 80, páginas
343-362.
(59)AGUILAR PIÑAL Francisco, Bibliografía de autores
españoles del siglo XVIII, Madrid, 1981-1995, 8 volúmenes.
(60)RUIZ HERNANDO Juan Antonio, "La testamentaria de Francisco
Sabatini ", Francisco Sabatini (1727-1797), catálogo de
la exposición de octubre-diciembre 1993, Madrid, 1993, páginas
91-115.
(61)Para clasificar la biblioteca en anexo, no hemos retomado la clasificación
de Francisco Furet en su estudio de la librería del reino de
Francia. Quisimos realizar una clasificación más cercana
de la temática de las obras.
(62)GARCIA Marie-Hélène estudió los inventarios
de Pedro Martín Cermeño y de Josef Agustín Hermosilla
y Sandoval sobre este punto. Los otros inventarios que le hemos confiado
son los de Miguel Marín Truq, Clemente Aedo Espina, Gerónimo
Amici, Ricardo Ailmer Burgo y Diego Parfondri.
(63)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, op. cit., páginas 185-197.
La creación de la efémera Real Sociedad de Matemáticas
en Madrid (1757-1760) da a los ingenieros la función de redactar
tratados científicos que tengan en cuenta los progresos de
la época. Fue un fracaso debido, entre otras causas, a la intervención
de Ricardo Wall. La creación de la Academia de Ávila
(1774-1779) bajo la dirección del Conde de O’Reilly reúne
a excelentes oficiales encargados de hacer las compilaciones de las
obras que se publicaban en Europa y de crear nuevos libros sobre el
arte militar en los otros países europeos. Así se ofrecía
a los militares españoles un mejor conocimiento de los otros
ejércitos. Esta experiencia acabó sin dejar ninguna
publicación.
(64)En el inventario de Ricardo Ailmer Burgo, encontramos la clasificación
por lenguas de los títulos: 23 en francés, 10 en inglés,
7 en castellano. Aquí nos hallamos en presencia de un hombre
de habla inglesa, impregnado de la ciencia francesa y trabajando como
ingeniero en España.
(65)Proporción de los libros profesionales / otros en los pequeños
inventarios: inventario de Diego Parfondri 12/23; Clemente Aedo Espina
40/72; Miguel Juáez y Sandoval 16/24; Carlos Saliquet 14/19;
Ricardo Ailmer 16/40.
(66)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, op. cit., páginas 268-270.
(67)MARTINEZ MARTIN Jesús A, Lectura y lectores en el Madrid
del siglo XIX, Madrid, páginas 110-114. El porcentaje de libros
técnicos en la biblioteca de los arquitectos e ingenieros es
muy importante. El autor encontró bibliotecas como la del ingeniero
de minas José Ezquerra donde no figura ningún libro
de filosofía, de religión o de literatura. Uno de cada
dos libros de materia científica está escrito en una
lengua extranjera, el francés y el italiano son dominantes.
(68)DU FAY abad, Manière de fortifier selon la méthode
de Monsieur de Vauban, 1691.
(69)BLANCHARD Anne, op. cit., páginas 316-318 estudió
de las bibliotecas de los ingenieros del Rey.
(70)LEBLOND, Abbad, Elemens de fortification, Paris 1763. Elemens
de la guerre des sièges contenant l’artillerie, l’attaque
et la défense des places, Paris 1743. Traité de la défense
des places, Paris, 1763. Dictionnaire portatif de l’ingénieur.
Paris, 1755. CLAIRAC Louis Andre de La Mamye de, L’ingénieur
de campagne ou traité de la fortification passagère,
Paris 1749. LEFEBURE, Œuvres complètes, L’art d’attaquer
et de défendre les places, essai sur les mines. Maastricht,
1778. DEIDIER, Abbad, Le parfait ingénieur françois
ou la fortification offensive et défensive contenant la construction,
l’attaque et la défense des places régulières
et irrégulières selon les méthodes de Monsieur
Vauban et des plus habiles auteurs de l’Europe qui ont écrit
sur cette science, Paris, 1742.
[71] LUCUCE Pedro, Principios de fortificación que contienen
las definiciones de los términos principales de las obras de
plaza y de campaña con una idea de la conducta regularmente
observada en el ataque y defensa de las fortalezas dispuestos para
la instrucción de la juventud militar. Barcelona, 1772.
(72)BION Nicolas, Traité de la construction et des principaux
usages de la construction des instruments de mathématiques,
Paris 1725. Primera edición, 1705.
(73)NAVIA OSSORIO Álvaro, Marqués de SANTA CRUZ, Reflexiones
militares, Paris 1730. Marquis de FEUQUIERES, Mémoires de M.
le marquis de Feuquières, Teniente general de los ejércitos
del rey, contiene sus máximas sobre la guerra y la aplicación
de los ejemplos a las máximas, París 1731. MONTECUCCOLI,
Memorias, Hambourg, 1740.
(74)Claude Perrault escribió en 1673 Les dix livres d’architecture
de Vitruve y en 1683 L’ordonnance des cinq espèces de
colonnes.
(75)BLONDEL Jean-François, Cours d’architecture, París,
1788. BENAVENTE Miguel, Elementos de arquitectura civil, Madrid, 1763.
FREZIER Amédée-François, La théorie et
la pratique de la coupe des pierres et des bois pour la construction
des routes et autres parties des bâtiments civils et militaires
ou traité de stéreotomie à l’usage de l’architecture,
París, 1768. BAILS Benito, Arquitectura civil, Madrid, 1783.
(76)DERDIEU, Mesure des solides, París, 1740. DERDIEU, La mécanique
générale, París 1771. LA HIRE, Traité
de mécanique. COPIN, Elementos de ciencias. PLUCHE Abbad, Le
spectacle de la nature ou entretiens sur les particularités
de l’Histoire Naturelle. La Haye, 1743-1753, L’histoire
du ciel, París, 1739. La primera obra citada corresponde a
una enciclopedia destinada a la juventud en 8 tomos. El segundo es
un estudio de las diferentes religiones y sistemas del mundo. LOPE
Tadeo, es al comienzo de su carrera un ingeniero militar y bifurca
luego hacia la ingeniería cosmográfica. Pero es sobre
todo su saber científico lo que lo lleva a enseñar al
seminario de nobles de Madrid. Este hombre está en la vanguardia
del saber. Tradujo los Elements de physique théorique et expérimentale
de Sigaud de Laffond en 1787-1789. En 1792 hizo un resumen de las
experiencias de Sigaud de Laffond sobre los fenómenos eléctricos
y entre 1793-1795 tradujo las Leçons d’Histoire Naturelle
et de chimie de Fourcroy.
(77)César está presente con los comentarios sobre las
guerras gálicas. Flavio Josefo, historiador hebrero, fue célebre
por su descripción de las guerras judías contra Roma,
o por sus Antigüedades judaicas. Tito Livio y Salustio abordaron
la historia de Roma. Jenofonte contribuyó al mito de Ciro el
Grande con la Ciropedia.
(78)Juan de Mariana es el más representado de los autores debido
a su historia de España, publicada en 1669. En la historia
universal, tenemos a Jacques Béningne Bossuet y Claude François
Xavier Millot que son citados varias veces. Silvester O’Halloran
retrató la historia de Irlanda que interesa a Ricardo Ailmer
Burgo ingeniero originario de ese país. El Marqués de
Quincy permite seguir el reinado de Louis XIV y el libro de Voltaire,
el de Carlos XII de Suecia. En estas lecturas se nota un interés
por los dos reinados citados más arriba o el de Federico II
de Prusia.
Siglas
AGMS:
Archivo General Militar de Segovia
AGS: Archivo General de Simancas
GM: Guerra Moderna
AHPM: Archivo Histórico de los Protocolos
de Madrid.
Bibliografía
AGUILAR
PIÑAL, F.. La biblioteca de Jovellanos [1778]. Madrid: CSIC,
1984.
AGUILAR PIÑAL, F. Bibliografía de autores españoles
del siglo XVIII. Madrid: CSIC, 1981-1995.
BLANCHARD, A., Les ingénieurs du Roi, de Louis XIV à
Louis XVI. Etude du corps des fortifications. Montpellier: Université
de Montpellier, Centre d’Histoire militaire, 1979.
CAPEL, H., Galland-Seguela, Martine, Les ingénieurs militaires
espagnols de 1710 à 1803: étude prosopographique et
sociale d’un corps d’élite. Biblio 3W, Revista
bibliográfica de geografía y ciencias sociales, Universidad
de Barcelona, vol. VIII, n° 471, 5 de noviembre de 2003.
CAPEL, H., GARCIA, L., MONCADA, J. O., y otros. Los ingenieros militares
en España siglo XVIII, Repertorio biográfico e inventario
de su labor científica y espacial. Barcelona: Universidad de
Barcelona, 1983.
CAPEL, H., SANCHEZ, J. E., MONCADA, O. De Palas a Minerva. La formación
científica y la estructura institucional de los ingenieros
militares en el siglo XVIII. Barcelona / Madrid: CSIC, Serbal, 1988.
GALLAND-SEGUELA, M. Les ingénieurs militaires espagnols de
1710 à 1803: étude prospographique et sociale d’un
corps d’élite. Tesis para la obtención del grado
de doctor del EHESS, bajo la dirección de Bernard Vincent,
París, 27 de septiembre de 2003.
GARCIA, M. H. Les bibliothèques de militaires espagnols au
XVIIIe siècle. Bordeaux: DEA bajo la dirección de Jean-Marc
Buigues, 1999.
GARCIA HERNANDEZ, M. Herencia y patrimonio familiar en la Castilla
del Antiguo Régimen (1650-1834). Valladolid: Universidad de
Valladolid, 1995.
GARCIA HOURCADE, J. L., VALLES GARRIDO, J. M. Catálogo de la
biblioteca del real colegio de artillería de Segovia. Segovia:
Academia de Artillería de Segovia, 1989.
GARCIA HURTADO, M. R, El ejército y la literatura histórica
española en el siglo XVIII (1700-1808). Santiago de Compostela:
tesis doctoral bajo la dirección de Ofelia Rey Castelao, 2000.
GIL MUÑOZ, M. Perfil humano de la oficialidad en el contexto
de la Ilustración. Madrid: Ministerio de defensa, 1995. HERRERO
FERNANDEZ QUESADA, M. D. Catálogo de la biblioteca del real
colegio de Artillería de Segovia. Segovia: Academia de Artillería
de Segovia, 1992.
MARTINEZ MARTIN, J. A. Lectura y lectores en el Madrid del siglo XIX.
Madrid: CSIC, 1992. MUÑOZ CORBALAN, J. M. La biblioteca del
ingeniero general Jorge Próspero Verboom. Academia, 1995, 80,
p. 343-362.
PORTUGUES, J. A. Colección de las ordenanzas reales del ejército.
Madrid: Imprenta Real, 1764.
RUIZ HERNANDO, J. A. La Testamentaria de Francisco Sabatini. In Francisco
Sabatini, 1721-1797. La arquitectura como metáfora del poder.
Madrid: Electa, 1993, p.91-114.
ZYLBERBERG, M. Une si douce domination. Les milieux d’affaires
et l’Espagne vers 1780-1808. Paris: Histoire économique
et financière de la France, 1993.
Ficha
bibliográfica:
GALLAND-SEGUELA, M. Las condiciones materiales
de la vida privada de los ingenieros militares en España
durante el siglo XVIII. Geo Crítica / Scripta Nova. Revista
electrónica de geografía y ciencias sociales.
Barcelona: Universidad de Barcelona, 15 de diciembre de 2004,
vol. VIII, núm. 179. http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-179.htm |
Nota
de redacción :
la autora de este trabajo ( MartineGalland-Seguela ) cita al final
del mismo el "ANEXO.- ALGUNAS BIBLIOTECAS DE INGENIEROS EN INVENTARIOS
DE BIENES" , en el que detalla las listas de Libros y autores
de las siguientes Bibliotecas : Biblioteca de Ricardo Ailmer
Burgo AGMS 9a A 50 ; Biblioteca de Clemente Aedo
Espina ; Biblioteca de Miguel de Roncalli
;y Biblioteca de Pedro Martín Cermeño
Cote AGMS 9a M 86 , donde aparecen más de
800 textos en su conjunto . Para evitar extender esta presentación
( aunque se trate de detalles tan específicos como ilustrativos
) , las hemos omitido expresamente , no obstante , hacemos saber a
nuestro visitante que las mismas las puede encontrar directamente
en : http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-179.htm
. Los
vínculos señalados en todo el trabajo son de nuestra
responsabilidad.-
Oficiales
del Real Cuerpo de Ingenieros
Oficiales
ingresados en el cuerpo durante el siglo XVIII
Artículo
extractado de www.ingenierosdelrey.com
975 oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros del siglo XVIII
identificados por Aparici, Capel y Muiños.
En el Memorial de Ingenieros de Abril de 1911 (número IV, año
LXI) se publicó la relación de oficiales de Ingenieros
desde el siglo XVI hasta 1910. La recopilación correspondiente
al siglo XVIII, realizada por el Brigadier D. José Aparici
García y el Teniente Coronel Capitán de Ingenieros D.
Luis Pascual, consta de 795 oficiales pertenecientes al Real Cuerpo
de Ingenieros (un nombre estaba repetido), creado por D. Jorge Próspero
de Verboom.
El insigne
historiador D. Horacio Capel publicó en 1983 el historial y
trabajos de ingeniería de una serie de oficiales identificados
por su equipo de investigadores que trabajaron durante el siglo XVIII.
El balance que ofrece su labor es la siguiente:
696
coinciden con la lista de los oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros
publicada en el Memorial (lo que deja 99 oficiales
identificados por Aparici que no lo fueron por Capel).
176 son nuevos oficiales que añadir a la lista,
pues fueron identificados por Capel y no por Aparici en su momento.
56 son oficiales cuya pertenecia al Real Cuerpo de
Ingenieros ofrece dudas.
22 son oficiales que pertenecen a las primeras promociones
de la Academia de Alcalá.
1 es un oficial que pertenece a una de las promociones
de los "gilitos".
6 son oficiales de Ingenieros del siglo XIX.
4 no son propiamente oficiales del Real Cuerpo de
Ingenieros.
Los
historiales de Capel fueron confeccionados entre 1979 y 1983 consultando
una gran variedad de fuentes que permite afirmar que la relación
nominal publicada sea bastante completa y fiable. De las fuentes consultadas
destacamos el Archivo de la Corona de Aragón, Archivo General
de Simancas, Archivo de Indias, Archivo Histórico Nacional,
Archivo Histórico Militar, Servicio Geográfico del Ejército,
Museo del Ejército, Museo Militar de Barcelona, y un total
de 46 obras de diferente índole. Ofrecen una informacion muy
valiosa sobre las actividades de nuestros oficiales durante el siglo
XVIII.
Con
ocasión del 50 aniversario de la creación del Cuerpo
de Ingenieros de Armamento y Construcción (CIAC), don Juan
López Muiños, doctor Ingeniero de Construcción
y Electricidad, publicó en 1993 la misma relación que
la publicada en el Memorial de Ingenieros en 1911, añadiendo
al final 12 nombres de otros tantos oficiales identificados por él,
de los cuales tan solo 4 deben sumarse al cómputo total de
pertenecientes al Real Cuerpo de Ingenieros, pues 4 de ellos ya habían
sido identificados por Capel, 2 son oficiales de Ingenieros del siglo
XIX y 2 no son propiamente oficiales del Real Cuerpo.
El
resultado de estas investigaciones ofrece el dato de 975 oficiales
pertenecientes al Real Cuerpo de Ingenieros durante el siglo XVIII:
los 795 identificados por Aparici, los 176 nuevos añadidos
por Capel y los 4 ultimos añadidos por Muiños. Aun así,
quedan 56 oficiales identificados por Capel cuya pertenecencia al
Real Cuerpo ofrece dudas.
Nota de
redacción : En esta Página se publica la relación
completa por orden alfabético de estos oficiales, compilada
tras comparar los trabajos anteriores.
Nosotros
, por razones de extensión no lo hacemos , no obstante , la
misma puede ser consultada en www.ingenierosdelrey.com
.
Los 21 Ingenieros Militares españoles que actuaron en la Banda
Oriental en todo el siglo XVIII y los primeros años del XIX
. Su ordenamiento responde a las fechas de arribo al Río de
la Plata.-
*
José BERMÚDEZ de PONTE
,............................... (julio de 1702)
* Domingo PETRARCA , ..........................................(julio
de 1717)
* Diego CARDOZO ,.................................................(julio
de 1740)
* Francisco RODRIGUEZ CARDOZO ........................(julio
de 1740)
* Juan Francisco SOBRECASAS , ...........................(abril
de 1748)
* Antonio AYMERICH y VILLAJUANA , .................(febrero
de 1761)
* Juan Bartolomé HAVELLE, ................................(agosto
de 1762)
* Juan Antonio de BORJA , .................................(octubre
de 1766)
* Joaquín del PINO y ROZAS , ...............................(enero
de 1772)
* Miguel JUÁREZ SANDOVAL , ...............................(abril
de 1773)
* Bernardo LECOCQ , .............................................(abril
de 1773)
* Ricardo AYLMER , ...........................................................(1776)
* José del POZO y MARQUI , ..............................................(1776)
* José PÉREZ BRITO , .......................................................(1776)
* Carlos CABRER y RUOS , ...............................(octubre
de 1779)
* José María CABRER , ........................................(enero
de 1781)
* Félix de AZARA y PERERA , ..............................(mayo
de 1781)
* José GARCÍA MARTÍNEZ de CÁCERES
, ......(noviembre de 1786)
* Agustín IBAÑEZ y BOJONS , ........................(setiembre
de 1794)
* Antonio FERNÁNDEZ , .....................................................(1803)
* Martín Casimiro de LASALA , ............................................(1807)
Los
aspectos biográficos y las obras más salientes protagonizadas
por estos ingenieros militares españoles se exponen en el mismo
orden precedente. La información de sus actividades ha sido
sintetizada a las que desarrollaron en nuestro país , omitiéndose
las cumplidas en otros territorios fuera de la Banda Oriental.
José
BERMÚDEZ de PONTE ( Julio de 1702 )
Fue el
primer Ingeniero Militar español que prestó servicios
en el Río de la Plata e intervino en acciones de guerra en
la Banda Oriental , pese a que su nombre no figura en el Estudio
Histórico del Cuerpo de Ingenieros del Ejército (Madrid
, 1911) ni aparece en el escalafón histórico de los
ingenieros militares españoles (publicado en el Memorial
de Ingenieros , Madrid , 1932). El hecho se debe a que los servicios
facultativos de Bermúdez fueron prestados en su totalidad
en América y no en España , si bien su actuación
militar , con anterioridad a la obtención del título
de Ingenieros Militar , fue distinguida y hasta heroica.-
. . .
Algunos detalles nos permiten ir completando estas
noticias biográficas. Así, las fechas de las tomas
de razón de su título obligación que Bermúdez
– hombre metódico,según surge de su ordenada
documentación – cumplía diligentemente , al
llegar a sus destinos , nos revelan que debió arribar a Buenos
Aires en el mismo barco que condujo al nuevo Gobernador del Río
de la Plata , Maestre de Campo don Alonso Juan de Valdez e Inclán
, pues éste tomó posesión de su cargo el 3
de julio de 1702 y el día 7 del mismo mes , Bermúdez
ya se encontraba en la ciudad.-
. . .
Domingo
PETRARCA ( Julio de 1717 )
.
. .
Desde julio de 1717se encontraba Petrarca en la ciudad de Buenos
Aires a la que había llegado en compañía del
Gobernador recién electo , Mariscal de Campo don Bruno Mauricio
de Zabala. Según Luis Enrique Azarosa Gil había sido
designado Ayudante de Ingeniero por Real Decreto del 29 de noviembre
de 1716.
El nombramiento de Petrarca se debió a Zabala quien al ser
nombrado Gobernador de Buenos Aires le fue ordenado el 7 de mayo
de 1716 que concluyese la fortificación de dicha ciudad ;
Zabala , que se encontraba entonces en Madrid , se dirigió
al licenciado Diego Morales , con fecha 1 de junio de 1716 , exponiéndole
la necesidad de que pasase a Buenos Aires un “ingeniero de
conocida experiencia por ser muchos los adelantos que hay en dicha
facultad , para lo cual podría informar don Próspero
de Verboom , Teniente General de los Ejércitos , por el conocimiento
que tiene de los que actualmente están bajo sus órdenes”.
. . .
Con fecha 13 de noviembre de 1717 el Rey le encargó a Zabala
la fortificación de Montevideo y Maldonado. Casi un año
después , el 25 de octubre de 1718 el Rey previno a Zabala
que habiendo roto España con Inglaterra podrían los
ingleses intentar apoderarse de Montevideo para interrumpir el comercio
entre España y Buenos Aires y en consecuencia le ordenaba
fortificar a Montevideo para lo cual disponían pasasen allí
los dos ingenieros de Buenos Aires y tras el reconocimiento del
lugar resolviesen la manera de ponerlo en condiciones de defensa.
Los ingenieros a que alude el despacho real eran Bermúdez
y Petrarca.
Para cumplir con lo dispuesto por Felipe V , el Gobernador Zabala
en compañía del ingeniero Petrarca se dirigieron a
la costa norte del río a fin de estudiar y elegir sobre el
terreno los lugares más apropiados para las nuevas fundaciones.
. . .
El resultado del reconocimiento fue la confección por parte
de Petrarca de un mapa general del Río de la Plata que se
encuentra en el Archivo General de Simancas y un plano de la ensenada
de Montevideo , ambos datados en 1719 ; en el plano de la bahía
de Montevideo van señalados los lugares que a juicio de Petrarca
eran los más indicados para ser fortificados ( la Isla de
Ratas y la península donde posteriormente se construyó
la ciudad) , si bien no se indican cuáles obras debían
construirse.
. . .
(1) Ignoramos dónde y cuándo exactamente
nació y , por diversos indicios -además de su apellido
- , no es de descartar que su origen fuera italiano. Así
lo cree Guillermo Furlong , aunque ciertos autores lo suponen vizcaíno.
Sabemos ciertamente que , en 1717 , se hallaba en Buenos Aires ,
donde al año siguiente recibió el grado de capitán
del cuerpo de ingenieros del ejercito español y que , en
1719 , había dibujado el plano de nuestra bahía.
A fines de 1723 , Zavala se entera de que los portugueses habían
desembarcado en la península de Montevideo e iniciaban obras
de fortificación. Organiza , entonces , una expedición
por mar y tierra para desalojarlos. El 19 de enero de 1724 , Zavala
logra su propósito , pues los portugueses se retiran rumbo
a Río de Janeiro sin presen¬tar batalla. Inmediatamente
le encomienda a Petrarca que proceda a delinear algunas manzanas
del novel asentamiento y , también , obras militares para
defensa del mismo. Petrarca hace el primer planteamiento urbanístico
de la que sería nuestra capital , pues traza por lo menos
cinco , de las siete manzanas que bordean el puerto. Ellas eran
de " cien varas en cuadro " , consigna Pedro Millán
posteriormente. Asimismo Petrarca prevé una batería
, al noroeste de la península , para controlar la entrada
de navíos a la ensenada : será el futuro fuerte San
José.
También en 1724 diseña , en el lugar que actualmente
ocupa la plaza Zabala , una construcción - que posteriormente
amplió José García Martínez de Cáceres
- conoci¬da en su tiempo como " el Fuerte " , y que
sirvió como casa de gobierno hasta su demo¬lición
en 1880. Petrarca fallece , en medio de extrema pobreza , el 12
de agosto de 1736 , en la ciudad de Buenos Aires.
(1) .Artículo :
“Los ingenieros militares del período colonial Siglos
XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos
del Estado Mayor del Ejército.
Diego CARDOSO ( Julio de 1740 )
.
. .
Como Apolant dice, Cardoso salió de Cádiz en la segunda
mitad de marzo de 1740 y arribó a Montevideo el 5 de julio
del mismo año.
Con Cardoso vino al Plata , como acompañante , sin ningún
cargo oficial , su sobrino Francisco Rodríguez Cardoso ,
a quien su tío había impartido en Ceuta enseñanzas
de ingeniero ; Cardoso le había confiado tareas de delineador
y le abonaba un sueldo.
Cuando Cardoso llegó al Río de la Plata don Miguel
de Salcedo ejercía aún el cargo de gobernador , pues
a pesar de que le había nombrado sucesor en la persona del
Brigadier don Domingo Ortiz de Rozas el 19 de setiembre de 1738
, este no asumió el mando en Buenos Aires hasta el 21 de
junio de 1742.
Por carta de Salcedo del 12 de octubre de 1740 nos enteramos que
Cardoso , con el dinamismo que le caracterizaba , había compuesto
tres planos para fortificar Montevideo los que fueron enviados al
Virrey del Perú , Marqués de Villagarcía para
que eligiese el que debía construirse y enviara el dinero
para las obras.
Como a la sazón , España estaba en guerra con Gran
Bretaña , Cardoso actuó con celeridad para poner a
la Plaza de Montevideo a cubierto de un ataque enemigo y el 13 de
octubre de 1741 comenzó la obra de la fortaleza principal
, denominada Ciudadela.
. . .
Del adelanto que Cardoso imprimió a las fortificaciones de
Montevideo nos informa una carta (31 de octubre de 1744) del Gobernador
Domingo Ortiz de Rozas , expresando que cuando llegó a Montevideo
comprobó que no se había efectuado más que
la excavación de los cimientos pero en el momento de escribir
esta carta se halla la plaza en estado de defensa , haciendo resaltar
“la suma eficacia y celo del ingeniero don Diego Cardoso”
. . .
Ni la falta de caudales , tardíamente suministrados por el
Virrey del Perú , ni la falta de operarios ( para remediar
lo cual se trajeron presos desde Potosí y otros sitios del
Virreinato) , ni la escasez de materiales ( falta de herramientas
para los picapedreros y de herrajes para las puertas) fueron obstáculos
para detener la labor de Cardoso que se convirtió en contrabandista
(al traer canteros,hierro y aceros desde el Brasil)pero que prosigión
incansablemente su obra pese a las críticas que las mismas
autoridades formulaban respecto a la falta de solidez de la construcción
y la inadecuada ubicación de la Ciudadela.
El 20 de febrero de 1747 , Cardoso fue ascendido a Ingeniero en
Jefe con grado de Coronel.
. . .
Enamorado de su Ciudadela , no admitió críticas acerca
de la misma y llegó hasta la pendencia personal en defensa
de su obra. Son ciertos y exactos los defectos de su fortificación
pero también es verdad que su obra no era tan mala como la
pintaban sus detractores pues ,sin mayores retoques subsistió
enhiesta más de un siglo y resistió los embates del
enemigo inglés que no se atrevió a batirla y abrió
brecha , no en la criticada ciudadela , sino en la muralla de la
parte sur ; aguantó los sitios desde 1811 a 1814 y aunque
no fue la más importante obra de fortificación que
España construyó en América , como quiere Apolant
ni el antemural de Perú como lo calificó cursilonamente
Vértiz , constituyó la plaza fuerte más importante
del llamado Cono Sur.
Gracias a Cardoso la Ciudadela fue terminada y por ello merece ser
considerado de 6todos los ingenieros militares que actuaron en el
Plata , el fortificador por antonomasia.-
(2).Arribó a nuestras costas , en julio de 1740 , junto
a un sobrino suyo , Francisco Rodríguez Cardoso. En 1742
, comienza a levantar la Ciuda¬dela , según planos que
elaborara con premura , en vista de que su patria se hallaba en
guerra con Inglaterra y era de temer un ataque de ésta a
las colonias hispánicas en América. En 1747 , en virtud
de la dedicación y empeño que había demostrado
, es ascendido a Ingeniero en Jefe , con grado de coronel. En 1748
, se produjo un agrieta¬miento en el baluarte norte de la Ciudadela
(el de San Fernando) , que obligó a Cardoso a demolerlo ,
para poder recimentar y reconstruir posteriormente. Este con¬tratiempo
fomentó que se formara un ambiente adverso al técnico
y , por tal razón , en 1753 , las autoridades españolas
deciden trasladarlo a Caracas. No llegará a su nuevo destino
, pues antes de recibir la comunicación , mantiene un altercado
con el gober¬nador , José Joaquín de Viana , quien
, por tal causa , le aplica un arresto. Dos meses después
, disgustado , Cardoso se va de Montevideo rumbo a Buenos Aires
, donde permanece hasta su fallecimiento acaecido en marzo de 1757.
Sus restos descansan en el cementerio bonaerense de la Recoleta.
(2).-Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.
Francisco
RODRIGUEZ CARDOSO ( Julio de 1740 )
Mientras Diego Cardoso ( su tío) estaba en Cádiz preparándose
para marchar a América , Rodríguez Cardoso rindió
exámen de suficiencia ante la Junta de Fortificación
y fue aprobado , pero no se le concedió ningún empleo
ni grado.
No obstante , su tío resolvió que fuera con él
a América y ambos desembarcaron en Montevideo el 5 de Julio
de 1740. Cuando a su tío se le ascendió a Ingenieros
en Jefe , se le otorgó a Rodríguez Cardoso el empleo
de ingeniero extraordinario con grado de subteniente. Al ser trasladado
Diego Cardoso a Caracas en 1753 , se designó a Rodríguez
Cardoso su sucesor en la dirección de las obras de fortificación
de Montevideo. En 1761 es ascendido a Ingeniero Ordinario con grado
de Teniente Coronel.
Rodríguez Cardoso no logró soslayar defectos en la
construcción de la Ciudadela , heredados de su tío
y los que le acarrearon serios inconvenientes funcionales hasta
llegar a ser relevado de su cargo y tener que trasladarse a Buenos
Aires , siendo sustituído por el Ingenieros Extraordinario
José Antonio Borja.
Abrumado por este y otros fracasos profesionales , Rodríguez
Cardoso falleció en Buenos Aires el 12 de febrero de 1774.
Juan
Francisco SOBRECASAS (Abril de 1748)
Tuvo en España
varios problemas que lo alejaron del Cuerpo de Ingenieros y debió
pasar al regimiento de Infantería de Lombardía. Luego
de varias gestiones solicitó su reingreso al Cuerpo , lo
que logró en febrero de 1774 y fue ascendido al empleo de
ingeniero extraordinario para pasar a servir en Chile. Sobrecasas
llegó a Buenos Aires en abril de 1748 para desde allí
seguir a Chile. El Gobernador de Buenos Aires José de Andonaegui
aprovechó la presencia de Sobrecasas para ordenarle el 22
de abril de 1748 que inspeccionara en Montevideo las obras de la
Ciudadela , donde se había producido un agrietamiento. Sobrecasas
se trasladó a Montevideo y se alojó en casa de Rodríguez
Cardoso y hasta el 3 de enero de 1749 no produjo su informe que
fue un modelo de cazurronería y liberaba de toda responsabilidad
a Cardoso , tras haber conseguido que este le prestara 200 pesos
, que nunca le devolvió.
El 23 de setiembre de 1767 falleció en Buenos Aires. Si bien
su actividad en materia constructiva fue nula , en cambio se conserva
de él un “croquis de una parte de terreno de las Provincias
del Río de la Plata” , título escrito posteriormente
por otra mano y con otra tinta. El croquis representa la costa del
Atlántico desde Río Grande hasta Montevideo y por
el oeste no alcanza al Río Uruguay. Lleva la firma de Sobrecasas
y revela la pobre ejecución de un mal dibujante ; muestra
el camino seguido por las tropas españolas desde Montevideo
en 1756 ; contiene el Fuerte de San Miguel pero carece del de Santa
Teresa que todavía no se había construido.-
Los hechos relatados son suficientes para que , sin necesidad de
comentario alguno , el lector sepa quien era el Ingeniero Juan Francisco
Sobrecasas.-
Antonio
AYMERICH y VILLAJUANA ( febrero de 1761 )
El nombramiento
de Aymerich para Buenos Aires se debió al Gobernador Cevallos
que , desde la muerte de Diego Cardoso en 1757 , había reclamado
que se designara en su reemplazo “ un oficial de esta clase
y de experimentada inteligencia en su profesión para la dirección
de las obras que están pendientes en al Plaza de Montevideo
y las demás que puedan ofrecerse – y agregaba –
pues aunque hay aquí otros dos ingenieros , no son a propósito”
(Archivo General de Indias. Buenos Aires No.36) . Los dos ingenieros
a que Cevallos se refería en su carta eran Francisco Rodríguez
Cardoso y Juan Francisco Sobrecasas.-
Cuando Aymerich llegó al Plata , acababa de anularse el 12
de febrero de 1761 el Tratado de Madrid de 1750 cuyo único
resultado fue la guerra guaranítica. Cevallos que tenía
el propósito de recuperar lo antes posible la Colonia del
Sacramento , envió a Aymercich a la otra Banda y este confeccionó
un plano del campo de bloqueo de la Colonia , fechado el 3 de junio
de 1761 que se encuentra actualmente en el Archivo de Indias . Es
el testimonio del paso de Aymerich por nuestro país.-
Juan
Bartolomé HAVELLE ( Agosto de 1762 )
En agosto de
1762 fue enviado Havelle a la Colonia del Sacramento para dirigir
los trabajos de fortificación de esta Plaza. Allí
lo encontró enfermo , don Pedro de Cevallos al apoderarse
de la Colonia en noviembre de 1762. Cevallos oyó de boca
de Havelle que estaba decidido a abandonar el servicio de Portugal
, por no sentirse a gusto y también por estar imposibilitado
de tomar armas contra España en virtud de las condiciones
de la capitulación. Cevallos le prometió contratarle
con el grado de Teniente Coronel y el pago de una cantidad para
indemnizar la pérdida de los bienes que había dejado
en Río de Janeiro. A su vez Cevallos le exigió a Havelle
la entrega de los Planos de las fortalezas de la costa brasileña
y una descripción de Río de Janeiro. Havelle redactó
entonces en francés la descripción de Río cuyo
original se encuentra en el Archivo de Indias de Sevilla.
. . .
Havelle permaneció hasta 1770 en Buenos Aires , dedicado
a trabajos de defensa de la ciudad y costa sur del río. En
abril fue designado para formar parte de la expedición Madarriaga
, destinada a desalojar a los ingleses de las Malvinas, Havelle
pasó a Montevideo desde donde debían salir los barcos
, y partió el 11 de mayo con la escuadra; a mediados de julio
estaba de regreso en Montevideo después de la exitosa operación.
. . .
Para asegurar la defensa de Montevideo , debilitada por lo ocurrido
en el Baluarte San Fernando de la Ciudadela , una Junta de ingenieros
constituía por Juan Bartolomé Havelle y José
Antonio de Borja y presidida por el Gobernador de Montevideo don
José Joaquín de Viana proyectó una mal llamada
“línea de circunvalación” , formada por
una línea de cortinas y redientes de tierra , reforzada por
dos estacadas que cerraba la gola o acceso a la península.
El plano de esta fortificación provisional fue remitido por
Vértiz a España en marzo de 1771 y reproducido por
Carlos Travieso en “Montevideo en la época colonial”.
. . .
El proyecto de defensa para Montevideo , propuesto por la Junta
de ingenieros en 1770 comprendía también al puerto
y consistía en el establecimiento de una línea de
navíos acoderados para evitar un ataque de revés a
la ciudad desde el mar. Este plano contiene una escala de millas
de 60 al grado en vez de las 70 al grado usadas en España
; dicha unidad se usaba entonces en Francia pero en España
solo comenzó a emplearse a fines del siglo XVIII , lo que
significa que el autor del plano era de origen francés en
cuyo caso solo se encontraba en Montevideo , el ingeniero Havelle
, único a quien cabe atribuir su confección.
En 1772 , habiendo pedido regreso a España desde las Malvinas
el ingeniero ordinario O´Brien se ordenó que pasase
a reemplazarlo Havelle. Este traslado no llegó a efectuarse
pues Havelle estaba a cargo de la fortificación de Santa
Teresa ; también fue encargado de las defensas de Maldonado
y proyectó un fuerte de cuatro baluartes para la isla de
Gorriti ( que hasta entonces se llamaba de Maldonado) y dos baterías
de nueve cañones en la Aguada y en Punta del este . . . en
1773 se hizo cargo de las obras del cuartel de Maldonado , más
tarde llamado de Dragones. En 1777 , Havelle fue ascendido a Ingeniero
en Segundo bajo el nombre de Juan Wall.
Protegido de Cevallos , que apreciaba su mérito profesional
, Havelle consiguió al fin que se le otorgara en recompensa
por sus trabajos el grado de teniente Coronel que constituía
una de sus aspiraciones cuando se incorporó al ejército
español . Para complacer a Cevallos , defensor a ultranza
de la importancia militar de Maldonado , dedicó todas sus
energías a poner esta plaza y Santa Teresa en estado de defensa
. . . –
Apolant fue quien reveló que Havelle falleció en Montevideo
el 4 de febrero de 1783 de acuerdo a lo registrado en el libro 3º.
de Defunciones de la Catedral de Montevideo . . .
Fuera de su obra principal , la fortaleza de Santa Teresa que perdura
restaurada y de los planos anónimos que acbamos de atribuirle
no se conocía más que una obra de Havelle : la Carta
Geográfica de la Costa septentrional del Río de la
Plata hasta la Isla de Santa Catalina , levantada por Havelle en
1763 y conservada en el Archivo Hist´rico Nacional de Madrid.-
(4).-De origen francés , entró en Portugal , junto
con varios ingenieros británicos , haciéndose pasar
por inglés , razón por la cual desfiguró su
apellido y se hizo llamar Howell. Trabajó en las fortificaciones
de Oporto y de Lisboa y , luego , en la demarcación de límites
entre las posesiones lusitanas e hispánicas en América.
Para cumplir tal tarea se embarcó en Lisboa , con destino
a Río de Janeiro , donde llegó en setiembre de 1751.
En la capital carioca permaneció diez años , ocupado
en reforzar sus fortificaciones.
Luego se le asignó un nuevo destino : Colonia del Sacramento
a fin de que realizara análoga tarea. Allí lo encuentra
Pedro de Cevallos cuando logra , en 1762 , apoderarse de la disputada
ciudad.
Al tanto de los méritos que ornaban al distinguido técnico
, Cevallos le propone que, en lo sucesivo , pase al servicio de
España , con el grado de teniente coronel , ofreci¬miento
que Havelle acepta. Para cumplir sus nuevos cometidos , se traslada
a Buenos Aires. Fue autor de la "Alameda" bonaerense ,
al parecer más hermosa que la de Santiago de Chile. Trabaja
en esta ciudad hasta 1770 , fecha en que participa en una expedición
a las islas Malvinas , organizada con el fin de desalojar de ellas
a los ingleses.
Regresa a Montevideo para dirigiese al este de nuestro territorio
, donde dejará profunda huella de su paso. En efecto : debemos
a Havelle el diseño de la Fortaleza de Santa Teresa y la
intervención en el Cuartel de Dragones de Maldonado , entre
otras importantes contribuciones de la época.
(4).- Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército
José Antonio de BORJA ( Octubre de 1766 )
Con fecha 1
de octubre de 1766 se trasladó desde España a Buenos
Aires.
Su labor en el Río de la Plata se redujo a unos informes
técnicos con motivo del agrietamiento del baluarte San Fernando
y a un intento de acopiar materiales (estacas) para la línea
de atrincheramiento de emergencia ; tan pobre rendimiento explica
que Furlong Cardiff ni siquiera lo mencione en sus Arquitectos argentinos
durante la dominación hispánica (Buenos Aires 1946)
, que Apolant no le dedique más que una breve noticia en
nota al pie de página y que Ramón Gutiérrez
se limite a incluirle en la lista de los ingenieros militares del
Río de la Plata.-
Joaquín
del PINO y ROZAS ( Enero de 1772 )
. .
.
El 30 de Julio de 1771 fue nombrado Comandante de Ingenieros en
el Río de la Plata , salió de Fuenterrabia para el
Ferrol con su mujer y cinco hijos y se embarcó en el buque-correo
Diana en octubre de 1771 , arribando a Montevideo el 6 de enero
1772.-
En octubre de 1772 al Mariscal de campo Vértiz en un reconocimiento
de todas las fortificaciones de la Banda Oriental , hasta el Río
Grande de San Pedro . . . Del Pino escribió
una “relación de consistencia y actual estado de las
plazas y ppuestos fortificados de la costa norte del Río
de la Plata” , en que resumió sus observaciones recogidas
en la visita de inspección realizada.
. . .
Del Pino había sido nombrado para hacerse cargo de la fortificación
de Montevideo , gravemente afectada por el agrietamiento del baluarte
San Fernando de la Ciudadela ; el 20 de marzo de 1775 , el Rey resolvió
que se construyese en Montevideo , de los dos proyectos trazados
por Zermeño el que eligiera Del Pino ; entre el proyecto
de hornabeque y el frente fortificado , Del Pino optó por
el hornabeque , pero el dinero para la construcción no fue
proporcionado y nada se hizo , aunque esto no fue inconveniente
para que Del Pino progresara ; por Real Decreto del 14 de marzo
de 1776 , se le concedió el gobierno interino de la Plaza
de Montevideo conjuntamente con la dirección de las obras
de fortificación de la misma plaza.-
. . .
En 1790 fur promovido al grado de Brigadier y designado Gobernador
de Charcas. En 1799 pasa a gobernar interinamente la Capitanía
General de Chile. El 10 de junio de 1800 es designado Virrey del
Río de la Plata. El 11 de abril de 1804 falleció en
Buenos Aires.
En lo referente a su labor técnica , Del Pino , que vino
a encargarse de la nueva construcción de la fortificación
de Montevideo , nada hizo. Es cierto que no se le proporcionaron
fondos para la obra , pero también es cierto que poco o nada
hizo por conseguirlos.
Quedan como suyos un plano de la batería de Santa Bárbara
construida en 1783 en la playa de la Estancuela ( actual Playa Ramirez
) para dificultar posibles desembarcos de un probable enemigo. El
plano lleva su firma pero el no fue el autor ya que siguiendo la
costumbre del Cuerpo de Ingenieros las obras de los subalternos
eran elevadas con la firma del jefe responsable ; en esta caso cabe
atribuir la obra a Havelle o a Lecocq.-
En suma tal es el rendimiento de este oficial de ingenieros que
supo alcanzar las máximas posiciones políticas hasta
llegar al cargo de Virrey.-
Miguel
JUÁREZ SANDOVAL ( Abril de 1773 )
Servía
en Mallorca cuando fue designado el 23 de julio 1771 para pasar
a Buenos Aires. Llegó a esta ciudad el 29 de abril de 1773
, junto con Bernardo Lecocq.
En junio de 1773 se encontraba en Montevideo dirigiendo la construcción
de un almacén de pólvora , fuera de la Ciudadela ,
empleándose en la obra todos los presidiarios que trabajaban
en las fortificaciones de Montevideo.-
Formó parte de la junta militar que se realizó en
junio de 1781 en Montevideo para adoptar medidas de emergencia destinadas
a aumentar las defensas de la plaza ; el plano con la línea
de atrincheramientos para cubrir el frente de tierras es probablemente
obra suya.
Construyó en 1781 el Hospital del Rey , según dice
Isidoro de María. Este dato está confirmado por un
plano anónimo – publicado por Travieso conel No.27
– que lleva una leyenda con rúbrica de Cabrer , en
que advierte que el original le fue entregado a Cabrer el 7 de junio
de 1781. Precisamente el Diario de Carlos Cabrer corrobora lo registrado
en el plano qu eantecede y que puede ser adjudicado a Juárez
de acuerdo a lo consignado por de María. El pproyecto entregado
a Cabrer por el Virrey constaba del hospital y de un cuartel adosado
al primero para 800 a 1600 plazas , según que s construyese
de una o dos plantas .-
El Hospital del Rey aparece registrado por primera vez en el plano
anónimo de Montevideo levantado en 1783 y que indica que
estaba situado sobre la calle de San Miguel ( hoy Piedras) , en
la manzana doble que iba desde la calle de San Francisco (actual
Zabala) a la de San Benito ( hoy Colón). De la construcción
del cuartel volvió a tratarse en 1784 , pero ya Juárez
no estaba en el Río de la Plata.-
Bernardo
LECOCQ ( Abril de 1773 )
Comenzó
a servir en el ejército como Cadete de Infantería
en 1753 y el 3 de agosto de 1763 fue nombrado Ingeniero Delineador
, con grado de Sub teniente de Infantería. El 3 de marzo
de 1767 es ascendido a Ingeniero Extraordinario con grado de Teniente.
En 1772 se traslada a Buenos Aires. Se embarcó en Cádiz
el 1º de enero de 1773 , arribando el 29 de abril de 1773.-
Estuvo en la Fortaleza de Santa Teresa y acondicionó el Fuerte
de San Miguel en 1775 . El 27 de junio de 1775 , a propuesta de
los tres directores Comandantes del Cuerpo de Ingenieros fue promovido
a Ingeniero Ordinario con grado de Capitán.
En 1783 fue nombrado ingeniero de la primera partida demarcadora
de límites del Tratado del 11 de octubre de 1777 a cargo
de José Varela y Ulloa.
. . .
El 5 de abril de 1791 proyectó una torre-faro para la Isla
de Flores y en octubre del mismo año instaló tres
guardias fronterizas para impedir la penetración de los portugueses
.-
El 17 de agosto de 1792 fue ascendido a Ingeniero en Jefe con el
grado de Coronel.
La actividad técnica desarrollada por Lecocq es encomiable.
Dirigió e intervino en cuanta obra fortificatoria y arquitectónica
se realizara entonces. Furlong Cardiff menciona la recomposición
y reparos en los parapetos , terraplenes y edificios de la fortaleza
de Santa Teresa , que en 1790 presupuestó en 948 pesos. En
abril de 1791 presupuestó el costo de los calabozos y crujías
para los presos de Montevideo en 1707 pesos. En 1792 reparó
la casa del ministro de la Real Hacienda en Maldonado. En 1791 emitió
su dictamen sobre la inconveniencia de reducir las dimensiones de
la catedral de Montevideo , entonces en construcción para
abaratar la obra.-
En 1794 dió comienzo a las obras de la muralla norte de Montevideo
que comprendían el baluarte norte (mal llamado Cubo del Norte)
y los edificios abovedados denominados por esas circunstancias “las
Bóvedas”. Se conservan varios planos de esas obras
que llevan su firma y el visto bueno del Comandante de Ingenieros
F. José García Martínez de Cáceres y
otros en que registra la intervención del ingeniero José
del Pozo y Marqui. La obra se terminó a fines de 1806.-
Proyectó también una iglesia a construir en extramuros
de Montevideo cuyo plano reprodujo Furlong Cardiff.
El 19 de mayo de 1800se le concedió la categoría de
Ingeniero Director que llevaba consigo el grado de Brigadier.
En el aspecto militar no fue tan afortunado como en su labor de
ingeniero. En 1801 estalló entre España y Portugal
la guerra que , por lo acontecido en Europa , se llamó de
las naranjas ; en América un desertor de un Regimiento de
Caballería portugués Jorge Borges do Canto , se apoderó
, al frente de una banda de aventureros, de los pueblos de las Misiones.
El jefe español , Coronel don Francisco Rodrigo fue hecho
prisionero y los refuerzos españoles enviados por el Virrey
Del Pino , fueron batidos por lo cual el Virrey se vió obligado
a enviar un Cuerpo de Ejército a Misiones a órdenes
de Lecocq ; la lentitud de Lecocq ( como califica Arredondo a su
comportamiento) determinó la pérdida de las Misiones.
En 1802 sustituyó a J García Martínez de Cáceres
en la Dirección de la Comandancia de Ingenieros del Virreinato.
Al desembarcar en 1806 los ingleses para atacar a Montevideo se
resolvió efectuar una salida correspondiendo el mando de
las tropas al Brigadier Lecocq quien ostentaba el cargo de jefe
de las fuerzas de extramuros de Montevideo. Las fuerzas de Lecocq
fueron arrolladas por los ingleses en el combate del Cardal (20
de enero de 1807).
Cuando en 1810 sobrevino la revolución de Mayo , Lecocq votó
a favor de la junta patriota y prestó adhesión al
nuevo gobierno revolucionario. Pasó después a radicarse
en Montevideo , donde falleció durante la dominación
portuguesa, en 1820, a los 86 años de edad , siendo enterrado
en la iglesia Matriz.-
(5).-Nació en la Coruña , el 10 de febrero de
1734 , de padre belga y madre irlandesa. Como su padre , sigue la
carrera militar e ingresa como cadete de infantería en 1753
; luego de cambiar de destino repetidas veces -entre otros lugares
, le tocó servir en Orán - , es ascendido a ingeniero
extraordinario con el grado de teniente. Finalmente , se lo envía
al Río de la Plata : desembarca en Buenos Aires en abril
de 1773.
De la capital bonaerense pasa a nuestro país , para ocuparse
de las fortalezas de Santa Teresa y San Miguel. En 1791 proyecta
una torre para la isla de Flores. En 1792 , en virtud de sus méritos
, es ascendido a ingeniero jefe , con el grado de coronel.
Emprendió muchos y diversos trabajos. Entre ellos recordamos
el baluarte norte (o Cubo del Norte) ; las Bóvedas ; una
batería en Colonia del Sacramento ; un plano estableciendo
los límites entre las posesiones de España y Portugal
, que dibuja en 1786 ; la Guardia de Santa Tecla (actualmente en
territorio brasileño) ; la casa del Ministro de la Real Hacienda
en Maldonado ; un dictamen acerca del tamaño (que se creía
excesivo de nuestra catedral de Montevideo y evaluación de
su costo.
Hemos de decir que , en su época , prácticamente no
se hacía ningún trabajo público sin consul¬tar
a Lecocq. En virtud de sus méritos , en 1802 fue ascendido
a brigadier. Falleció en nuestra capital el 7 de diciembre
de 1820.-
(5).- Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.
Ricardo
AYLMER ( 1776 )
Ingresó
al ejército en 1737 como Cadete y al cuerpo de Ingenieros
militares de España en clase de Ingeniero Delineador y grado
de Sub Teniente el 11 de abril de 1745. El 18 de agosto de 1749
ascendió a Ingeniero Extraordinario ; el 24 de marzo de 1755
a Ingeniero Ordinario con grado de Teniente. El 12 de enero de 1762
obtuvo la clase de Ingeniero en Segundo con el grado de Capitán.
En 1775 a Ingeniero en Jefe con el grado de Coronel.
Aylmer fue uno de los ingenieros que vinieron al Río de la
Plata en la expedición de Cevallos en 1776 ; al regreso de
la expedición permaneció en Buenos Aires , siendo
ascendido a Brigadier en 1777 con motivo de la conquista de la Isla
de Santa catalina y de la Colonia del Sacramento.
. . .
Furlong menciona la intervención de Aylmer en un dictamen
profesional en Buenos Aires pero no hay datos de que haya estado
en la Banda Oriental, si bien cabe la duda de que haya intervenido
en la conquista de la Colonia del sacramento.-
José
del POZO y MARQUI ( 1776 )
El 30 de setiembre
de 1773 fue promovido de Cadete de Infantería a Sub teniente
de Infantería y Ayudante de Ingeniero ; en junio de 1778
ascendió a Ingeniero Extraordinario.
Se embarcó para Buenos Aires en 1776.En 1781 formó
parte de una junta de técnicos que aprobó una línea
de atrincheramientos para el frente de tierras de Montevideo. Fue
promovido a Ingeniero Ordinario el 29 de diciembre de 1786.En febrero
de 1795 ascendió a Ingeniero en Segundo y en 1802 a Coronel.
En 1807 fue citado por el Gobernador de Montevideo don Pascual Ruiz
Huidobro , entre los que se distinguieron en la defensa de Montevideo
contra los ingleses.
Siendo Elío Gobernador de Montevideo ordenó al Coronel
Del Pozo emprender las obras del Cubo del Sur y de la Isla de Ratas
, provocando una queja del Comandante de Ingenieros del Virreinato
, don Bernardo Lecocq por no atenerse al plano aprobado por S.M.
y determinando que el Cabildo de Montevideo se quejara a su vez
de Lecocq.
. . .
Cuando el rompimiento de relaciones entre las dos ciudades del Plata
, Del Pozo se mantuvo fiel a las autoridades españolas y
obedeciendo órdenes de Elío construyó en la
cima del Cerro de Montevideo un castillo o fuerte para protección
de la farola allí instalada. Los trabajos realizados por
Del Pozo motivaron que se le ascendiera al grado de Brigadier y
Director Inspector de Ingenieros. Nos ha permitido comprobar este
dato el Estado Militar de España del año 1816 que
se editaba en Madrid , junto con el Calendario y Guía de
Forasteros ; en la parte dedicada al Real Cuerpo de Ingenieros ,
en el apartado titulado Indias, figura una lista de los ingenieros
militares españoles a quienes la revolución americana
había dejado aislados en los sitios en que servían
y sin posibilidad de regresar a la península , sin bien continuaban
siendo fieles a España. La lista de los Directores Subinspectores
la encabeza el Brigadier don José del Pozo y Marqui , con
la nota adjunta de supernumerario. Esta mención revela que
en 1816 , se sabía en España que del Pozo seguía
viviendo en Montevideo. Esta fidelidad ,que contrastaba con la de
otros integrantes del Cuerpo , constituía un sacrificio sin
compensación posible y sin esperanza , revelador de la firmeza
inquebrantable del anciano ingeniero, quien falleció en Montevideo
el 23 de enero de 1832 a los 81 años.-
La obra de Del Pozo fue tan importante como variada. Comienza con
el plano de la ciudad de Montevideo , . . . otro
de los primeros planos de Del Pozo fue levantado en 1783 de la Isla
de ratas (actual Isla de Libertad en la bahía de Montevideo)
en que señala la altura de las mareas. Aunque en el Cuerpo
de Ingenieros los planos seguían ejecutándose sin
que al autor se le autorizara firmarlos , el espíritu organizador
de Carlos Cabrer le hizo registrar en notas la fecha y autor de
cada plano y gracias a esta innovación se ha podido identificar
las obras de Del Pozo que se referían.
Proyectó y construyó (1785-1786) un almacén
de pólvora para la plaza de Montevideo. Fue autor de la iglesia
de San Carlos (en el actual Departamento de Maldonado). En 1793
dirigió la construcción de las baterías de
Maldonado.
Durante la Comandancia del sucesor de Cabrer , José García
Martínez de Cáceres , si bien este organizó
el primer archivo de las obras militares realizadas por los oficiales
, volvió a imperar el régimen de que los planos de
cada obra no fuesen firmados por el autor sino por el Comandante
de Ingenieros , con lo cual resulta dificultoso determinar al autor
de cada uno.-
Cuando en 1802 , Lecocq asumió la Comandancia de Ingenieros
del Virreinato , sus subordinados recobraron su individualidad y
vuelven a aparecer trabajos y planos firmados por Del Pozo.
En 1805 proyectó una ampliación del Hospital de Caridad
(hoy Maciel). Trabajó en las fortificaciones de Montevideo
denominadas “las Bóvedas” e hizo un plano de
las obras en 1805.
De los últimos años de la dominación española
, nos quedan varios planos de Del Pozo :
• Plano del castillo del Cerro de Montevideo, construido
por del Pozo de acuerdo a instrucciones del Virrey Elío
, está fechado el 7 de diciembre de 1811.
• Plano de un proyecto de Elío para la fortificación
de la loma al esta de la Ciudadela en la península montevideana
, del 15 de marzo de 1812.
• Plano del portón de San Juan y Cubo del Sur , marzo
de 1812.
• Plano de la batería de la Isla de Ratas , 15 de
marzo de 1812.
• Plano de la ciudad de Montevideo , 15 de marzo de 1812.
Las exequias
del Brigadier Del Pozo se realizaron en la Iglesia Matriz y al margen
de la partida de defunción se lee esta nota : GRATIS. Como
los únicos a quienes se enterraba en esas condiciones eran
los pobres de solemnidad y Del Pozo no lo era , pues dejaba varios
hijos en posición desahogada , se quiso significar el agradecimiento
del vicario por los servicios prestados por Del Pozo y a los cuales
nos hemos referido en estas notas.-
(3).-Nació
en Extremadura el 28 de febrero de 1751. Se embarca , con destino
a Buenos Aires , en 1776. En Montevideo , el gobernador Francisco
Javier de Elio , le confía diversas obras de fortificación
de la plaza , entre ellas , el Cubo del Sur (1808) , la isla de
Ratas y , en el Cerro (1809) , una fortaleza para defensa de la
farola.
La buena ejecución de todos estos trabajos determinó
su ascenso a brigadier y a director inspector de ingenieros.
Amén de los trabajos mencionados , del Pozo realizó
muchos otros , -algunos de carácter civil o religioso - ,
de no menor importancia , como son un plano de nuestra ciudad (fechado
en mayo de 1781) , presuntamente la iglesia de San Carlos , las
bate¬rías de la costa en Maldonado , las Bóvedas
y un proyecto de un almacén de pólvora. Falleció
en nuestra ciudad , el 23 de enero de 1832 , a la edad de 81 años.
(3).-Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.
José
PÉREZ BRITO ( 1776 )
El 23 de mayo
de 1772 , siendo Cadete de Infantería , fue nombrado Sub
Teniente y Ayudante de Ingeniero.
Formó parte de la expedición de Cevallos al Río
de la Plata en 1776 y el 26 de octubre de 1777 ,con motivo de los
felices sucesos por la conquista de la Isla de Santa Catalina y
la Colonia del Sacramento , fue ascendido a Teniente conservando
el empleo de Ayudante de Ingeniero. Al regreso de la expedición
quedó en Montevideo. El 6 de junio ascendió a Ingeniero
Extraordinario.
El 30 de junio de 1784 – a instancias de su padre el gobernador
de Orán - se le concedió el regreso a España.
Estaba en Cádiz , cuando el 3 de diciembre de 1785 solicitó
ir a Buenos Aires , el informe del Ministro Juan Cavallero fue desfavorable
, ya que según el ministro : ”este sujeto ha cumplido
ya en América los 5 años que previene la Ordenanza
y su deseo de volver ahora solo se funda en motivos de propia utilidad
que no deben alterar la práctica y reglas establecidas”
y terminaba el ministro reconociendo que “ si hubiera allí
necesidad de otro ingeniero se servirá V.E. avisármelo
para que se nombre”.
Pérez Brito debió esperar dos años , pero el
27 de setiembre de 1787 se le destinó nuevamente a Buenos
Aires , embarcándose en Cádiz en noviembre de 1787.
Ascendió a Ingeniero en Segundo el 17 de febrero de 1795.
En 1791 confeccionó los planos de la Casa Capitular de San
José y los del cuerpo de guardia que habían de construirse
en aquella población fundada en 1783.
El 17 de abril de 1792 se le comisionó para que se encargara
de las nuevas poblaciones proyectadas entre Maldonado y Santa Teresa.
En 1787 había contraído matrimonio con María
Josefa del Pino , hija del Gobernador Joaquín del Pino. En
1802 ascendió a Coronel e Ingeniero en Jefe , simultáneamente
con José del Pozo y Marqui . Falleció el 4 de agosto
de 1814.-
(7).-Era de origen gallego , pues había nacido en la
Coruña , al igual que Lecocq. También se da la coincidencia
de que ambos eran hijos de militares.
En 1772 , fue nombrado subteniente y ayudante de ingeniero. En 1776
, integra la numerosa expedición de Cevallos al Río
de la Plata y , por hechos que protagonizara en esa campaña
, es ascendido a teniente. Cuando ésta finaliza y los navíos
enfilan proa hacia la Madre Patria , Pérez Brito solicita
permiso para continuar sirviendo en América. Acogido favorablemente
su petitorio , es enviado al sur de la Argentina , a la Patagonia.
Pero , cuando vuelve a Buenos Aires , recibe orden de trasladarse
a Cádiz , donde permanece hasta 1787 ; en esta fecha es nuevamente
enviado a Buenos Aires , y de allí , cruza el río
para ocuparse del trazado de nuevas poblaciones entre Maldonado
y Santa Teresa. En 1787 se casa con la hija del gobernador Joaquín
del Pino y es ascendido a Coronel Ingeniero en Jefe en 1802.
Fueron muchas las construcciones en las cuales actuó en nuestro
país ; entre otras , mencionaremos , las Bóvedas y
la fortaleza del Cerro (en su mayor parte debida a José del
Pozo y Marqui). Fallece el 4 de agosto de 1814.
(7).- Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.
Carlos CABRER y RUOS ( Octubre de 1781 )
Ingresó
al ejército en 1741 , a los 19 años de edad. El 30
de enero de 1750 fue nombrado Ingenieros Extraordinario y el 24
de marzo de 1755 ascendió a Ingeniero Ordinario. En 1762
fue promovido a Ingeniero en Segundo y destinado al ejército
de Andalucía. Estando en Orán en 1775 asciende a Ingeniero
en Jefe. El 22 de octubre de 1781 fue destinado a Buenos Aires ,
a causa del regreso del Brigadier de Ingenieros Ricardo Aylmer.
La labor que desarrolló en el Plata fue muy intensa :
• Informe sobre medidas de defensa y estado de las fortificaciones
de Montevideo en abril de 1781.
• Plano del Hospital y cuartel a construirse en Montevideo.
• Línea de atrincheramientos para cubrir el frente
de tierras de Montevideo.
• Planos de la Isla de Ratas y sus defensas.
• Plano de la bahía y ciudad de Montevideo.
• Plano del frente de tierras de Montevideo y de uno de los
tambores para las puertas de la ciudad, en diciembre de 1781.
• Proyecto de un fuerte para el frente de tierras de Montevideo
, agosto de 1784.
• Plano del Fuerte de Santa Teresa , sin fecha , inédito.
• Plano de Casa de la Audiencia y Cárcel de Buenos
Aires , febrero de 1785.
Cabrer al llegar
al Plata se encontró con que siendo Ingeniero en jefe con
el grado de Coronel y ejerciendo la Comandancia de Ingenieros del
Virreinato , el Teniente Coronel e Ingeniero en Segundo don Joaquin
del Pino , por el hecho de ser Gobernador de Montevideo , gozaba
de una verdadera autonomía y a pesar de ser subordinado de
Cabrer no se consideraba obligado a obedecerle. Ante esta anómala
situación el choque entre ambos era inevitable.
. . .
Grandes y extensas fueron las disputas entre estos dos técnicos
con motivo de los problemas constatados (agrietamientos) en la Ciudadela
. . .
El enfrentamiento se produjo a consecuencia de una línea
de atrincheramiento para cubrir el frente de tierra de la península
montevideana proyectada por una junta de técnicos militares
, presidida por el propio del Pino y defendida por este.
El proyecto no era nuevo sino una simple reedición de otro
adoptado en 1771 y que consistía en una línea continua
de cortinas y redientes que debía construirse fuera del alcance
del cañón de a 24 . El proyecto de 1781era más
simple pues constaba de 4 reductos unidos por cortinas pero carente
de la estacada que tenía el otro. Era la solución
clásica de Vauban.
Cabrer entonces se manifestó a favor de una solución
revolucionaria , prenuncio de las ideas de Montalembert , y que
consistía en la construcción de tres baterías
o reductos aislados pero unidos por el fuego cruzado de llas , con
lo cual se cubría elmismo frente con menos gasto y mayor
prontitud. En la querella técnica finalmente triunfó
Cabrer pero fue un triunfo nominal pues la línea no se había
construido cuando la guerra (entre España y Gran Bretaña)
finalizó.
. . .
En 1784 , con motivo del cambio del Virrey ( Vértiz es sustituido
por el Marqués de Loreto ) se volvió s reanudar la
disputa técnica entre del Pino y Cabrer.
Todo comenzó al solicitar el nuevo Virrey la opinión
del Comandante de Ingenieros y del Gobernador de Montevideo a propósito
de la nueva fortificación de esta ciudad. Esta vez la disputa
adquirió tintes dramáticos al oponerse Cabrer a la
obra del hornabeque
y proponer , en cambio , la construcción de un fuerte de
4 baluartes , de mayor amplitud que la Ciudadela ; Cabrer elevó
su proyecto al Virrey el 19 de agosto de 1784 , en tanto del Pino
se manifestaba a favor del hornabeque.
En España , las autoridades opinaron que el hornabeque se
ajustaba mejor que una nueva Ciudadela a la defensa del frente de
tierras de Montevideo y el proyecto de Cabrer fue desestimado ,
recomendándose la construcción del hornabeque sin
la participación de Cabrer y sin la inspección de
este. Ante este desaire , Cabrer consideró que no debía
continuar en el Plata y solicitó su regreso a España
por haber cumplido los 5 años de permanencia en América
, establecidos por las ordenanzas. Se nombró para reemplazarlo
al Ingeniero en segundo don José Garcia Martinez de Cáceres.
El 30 de abril de 1787 desembarca Cabrer en La Coruña ; en
Buenos Aires quedaba su hijo José María a quien ya
no volvería a ver.
Carlos Cabrer continua su carrera en distintos destinos fuera de
América , obteniendo el grado de Mariscal de Campo y finalmente
el de Teniente General , había cumplido 61 años de
servicios con 80 años de edad.
José María CABRER ( Enero de 1781 )
Los documentos
del Archivo General de Simancas , nos enteran que era hijo del ingeniero
don Carlos Cabrer y al ser este destinado a Buenos Aires trató
que su hijo lo acompañara en su viaje a América. Las
gestiones de su padre dieron buen resultado y José María
fue ascendido a Ayudante de Ingeniero y se les ordenó embarcarse
en Cádiz y el 1 de enero de 1781 desembarcaron en Buenos
Aires.-
. . .
El 16 de enero de 1787 fue ascendido a Ingeniero Extraordinario
y el 20 de enero de 1794 a Capitán e Ingeniero Ordinario.
El 24 de julio de 1802 ascendió a Teniente Coronel e Ingeniero
en Segundo.
En 1805 fue designado Sargento Mayor de la plaza de Buenos Aires.
Cuando los sucesos de Mayo de 1810 José María Cabrer
se declaró partidario del nuevo orden. Furlong informa que
en la guerra contra el Brasil (1825) actuó como Coronel de
Ingenieros y fue nombrado después Jefe del Departamento Topográfico
en la Provincia de Buenos Aires , cargo que ocupó hasta su
muerte , el 10 de noviembre de 1836.-
. . .
Tuvo una definida actuación en la demarcación de límites
del Virreinato de Buenos Aires .
Apenas la segunda partida demarcadora se alejó de Montevideo
hacia el este , Cabrer cumpliendo con su cometido de ingeniero ,
encargado de la parte planimétrica, comenzó a confeccionar
los croquis correspondientes al itinerario seguido.
Se conservan seis de esos croquis , de mano de Cabrer aunque no
ostentan firma, que corresponden al actual territorio uruguayo desde
Montevideo a la Fortaleza de Santa Teresa y que fueron publicados
en 1941poer Teodoro Becú y José Torre Revello.
Estos croquis son de gran interés histórico y geográfico
pero debido a que únicamente representan la fase inicial
de los trabajos cartográficos de los demarcadores no fueron
incorporados directamente al Diario de la segunda partida sino solo
sus elementos para formar los mapas definitivos.-
. . .
Del juego inicial de 13 planos y mapas que constituían el
atlas del Diario , . . . el No.8 es una “carta esférica
del Río de la Plata desde la confluencia de los Ríos
Paraná y Uruguay hasta su desaguadero en el mar , con parte
de la costa septentrional hasta el Arroyo del Chuy ”.
. . .
Pero la obra cartográfica de José María Cabrer
no se limita al Atlas del Diario , . . . existen también
obras suyas en la Sección Mapoteca del Ministerio de Relaciones
Exteriores de Argentina y Brasil , que suman 31 piezas , y que fueron
vendidas a este país por Cabrer o su viuda ; las referentes
al territorio uruguayo son 13 , siendo las más importantes
las siguientes :
• Mapa esférico de las provincias septentrionales del
río de la Plata desde Buenos Aires hasta el Paraguay (año
1801)
• Plano cartográfico desde la ensenada de castillos
sobre la costa del mar en la latid meridional 34º.20´
hasta la barra del Pepirí Guazú (año 1801).
• Carta reducida que comprende los reconocimientos realizados
por la primer y segunda subdivisiones españolas y portuguesas
(año 1802).
• Parte de Carta comprendida entre los 27º. Y 36º.40´de
latitud Sur ( año 1802).
Gracias a su
obra José María Cabrer tiene asegurado un sitial de
preferencia en la Historia de la Cartografía Rioplatense.-
Félix de AZARA y PERERA ( Mayo de 1781 )
A los 18 años
( 1764) sentó plaza como Cadete en el Regimiento de Infantería
de Galicia. Al año siguiente ingresó en la Academia
de Ingenieros militares de Barcelona , donde en dos años
salió con el grado de Subteniente e Ingeniero Delineador.
En el año 1775 se lo promovió como Ingeniero Extraordinario
con el grado de Teniente Coronel.
En 1780 se le comunica que debía viajar a Buenos Aires para
intervenir en la demarcación de límites entre España
y Portugal en el nuevo continente; en marzo de 1781 llegaron a Río
de Janeiro y el 13 de mayo a Montevideo.
. . .
El 25 de junio de 1782 es nombrado Ingeniero Ordinario, pero este
no se efectuó debido al pase de Azara para la Armada , ocurrido
durante su viaje a América.
. . .
Varias fueron las partidas en las que intervino para llevar acabo
las tareas encomendadas de demarcación de límites
conjuntamente con los enviados portugueses.
. . . en 1796 Azara recibió el mando de
toda la frontera del este , es decir la de Brasil pues se temía
que estallara la guerra con ese país. Para detener la penetración
portuguesa , Azara fundó la población de Batoví
, siendo don JOSÉ ARTIGAS el Jefe de la fuerza de escolta.-
Azara preparaba en Batoví el informe sobre El estado rural
del Río de la Plata , datado el 9 de marzo de 1801 , cuando
recibió la orden de regresara España , cosa que venía
pidiendo desde 1797. Azara entretanto había sido ascendido
a Capitán de Navío.
Apenas llegado a Madrid, Azaraemprendió la publicación
de sus estudios sobre las aves y sobre los cuadrúpedos (tarea
que la había matizado con sus funciones profesionales de
ingeniero) y envió un ejemplar a su hermano Nicolás
, que desempeñaba en París las funciones de Embajador
ante la corte de Napoleón Bonaparte.
Esta decisión motivó un cambio radical en su vida
, pues su hermano hizo llegar la obra de Félix a los hombres
de ciencias de Francia y la favorable acogida que tuvo toda su labor
lo decidieron a marchar a Paris. Allí tuvo oportunidad de
departir con Carlos A. Walckenaer geógrafo distinguido que
le pidió autorización para traducir sus viajes, que
se publicaron en Paris , en 1809 con notas de Cuvier y una biografía
suya escrita por el traductor.
Mientras en América , gobernadores y autoridades le habían
puesto todo tipo de obstáculos a su labor intelectual y hasta
habían intentado despojarlo del fruto de su trabajo , en
el medio cultural europeo encontró la gratitud de los hombres
de ciencia hacia su labor y la fama que hasta entonces le había
sido esquiva.
En 1802 el Rey de España le ascendió a Brigadier de
la Armada , pero Azara no aceptó las obligaciones que entrañaba
esa promoción y solicitó autorización para
permanecer en Paris al lado de su hermano , a quien no veía
hacía 35 años . . . esto ocurrió
, pues el hermano falleció el 26 de enero de 1804 , lo que
determinó el regreso de Azara a España , pese a los
ofrecimientos que recibió del mismo Napoleón.
El Príncipe de la Paz , don Manuel Godoy , le ofreció
el Virreinato de Méjico , pero Azara declinó el ofrecimiento
pues había decidido no volver a América y retirarse
a Barbuñales. Sin embargo, no pudo negarse a aceptar formar
parte de la junta de fortificaciones de América , permaneciendo
en ella hasta 1808.
En la invasión napoleónica Azara ofreció sus
servicios al general Palafox pero este no los aceptó por
la edad avanzada del ofertante , también fue solicitado por
los partidarios de los franceses pero Azara se negó a oírles.
En 1815 se creó la Orden de Isabel la católica y se
le otorgó a Azara quien no la aceptó. El 20 de octubre
de 1821 falleció en Barbuñales de pulmonía.
Mereció justamente que Bartolomé Mitre lo denominara
el Humboldt español.-
José
GARCÍA MARTÍNEZ de CÁCERES ( Noviembre , 1786
)
Era Cadete del Regimiento de Dragones de Numancia cuando ingresó
a la Academia de Barcelona y tras realizar los tres cursos fue ascendido
a Ingeniero delineador en 1753. En 1762 es trasladado a Mallorca
al ascender a Ingeniero Extraordinario. En 1765 asciende a capitán
y se le designa como Ingeniero Ordinario , y en 1778 a Ingeniero
en Segundo.
El 23 de diciembre de 1785 se le designó para pasar a Buenos
Aires para relevar a don Carlos Cabrer , embarcándose en
setiembre de 1786.
En 1788 fue ascendido a Coronel y el 10 de agosto de 1794 fue promovido
como Ingeniero Director.
La labor profesional de Martínez de Cáceres fue muy
intensa. La primera obra que emprendió fue la reforma del
fuerte o casa del gobernador que se elevaba en la actual Plaza Zabala
de Montevideo.
En 1789 emitió un informe técnico sobre los planos
de José Custodio de Saá y faria para la Iglesia Matriz
de Montevideo , y debido a ser este favorable se inició la
construcción.
. . .
La falta de cuarteles en Montevideo motivó que en 1794 propusiera
al virrey la construcción de un cuartel de Dragones para
180 hombres componiendo los correspondientes planos.
Refaccionó los almacenes de artillería de la Colonia
del Sacramento e inició las obras de fortificación
conocidas como “las Bóvedas” que tuvo a su cargo
don Bernardo Lecocq.
En 1796 efectuó reformas en el Parque de Artillería
de Montevideo y estuvo en Montevideo hasta 1799 en que regresó
a Buenos Aires.
Durante su estada en Montevideo , comprendió la necesidad
de poseer un archivo de todas las construcciones militares de la
Banda Oriental y mandó efectuar los correspondientes planos
al Ingeniero Del Pozo y sin mencionar el nombre de éste y
de los que trabajaron en efectuar las copias , formó una
serie de 22 piezas que elevó con su firma ; hemos logrado
reconstruir la serie completa de esos planos que llevan la firma
de Martínez de Cáceres , pero que no son en su mayoría
de su mano : . . .
No.1.-Plano
de Montevideo
No.2.-Plano de los edificios de bóveda de la planta baja
de la Ciudadela.
No.3.-Plano de los edificios de la planta superior de la Ciudadela.
No.4.-Plano de los edificios del fuerte San José.
No.5.-Plano del Cuartel de Dragones.
No.6.-Cuerpo de Guardia del muelle de Montevideo.
No.7.-Cuerpos de Guardia del recinto de Montevideo para custodias
de las baterías.
No.8.-Hospital de Montevideo.
No.9.-Plano del Parque Provisional de Artillería de Montevideo.
No.10.-Plano del Parque de Reales Obras de Fortificación
de Montevideo.
No.11.-Plano de la Casa del gobernador y Almacenes.
No.12.-Plano del Cuerpo de Guardia del Almacén de pólvora
de Santa Bárbara.
No.13.-Plano de la batería de Santa Bárbara.
No.14.-Plano del Cuerpo de Guardia del Almacén de pólvora
del Cerro.
No.15.-Plano de la batería de la Isla de Ratas.
No.16.- Plano de la batería a barbeta de Santa Rita.
No.17.-Plano del cuartel de Maldonado.
No.18.-Plano de las baterías de la Isla de Gorriti del puerto
de Maldonado.
No.19.-Plano del fuerte de santa Teresa.
No.20.-Plano del fuerte de San Miguel.
No.21.-Plano del fuerte de Santa Tecla.
No.22.-Plano de los puestos o guardias al Sur del Piratiní.
El 1 de julio de 1798 proyectó una batería con merlones
para el puerto de Maldonado.
Entre tanto , la carrera de García Martínez de Cáceres
tocaba a su fin , en 1802 cumplió 70 años y con motivo
de los desposorios reales se concedieron ascensos y beneficios a
las fuerzas armadas ; en una relación qu elleva la fecha
de 24 de julio de 1802 , después de dejar constancia de que
era Director con grado de Coronel desde 1788 con más de 63
años de servicios y mérito de guerra sin que hubiera
obtenido el grado de Brigadier , se le jubiló con todo el
sueldo que gozaba “en atención a sus dilatados buenos
servicios” y se le agregó al Estado Mayor de aquel
Virreinato
(6).-Nacido
en Alicante , en 1732 , recién en 1786 , es enviado a Buenos
Aires y , con posterioridad , a nuestra ciudad. Una de las primeras
obras en que le tocó actuar fue "el Fuerte" , que
estaba ubicado en la actual plaza Zabala. Domingo Petrarca , en
1724 , había comenzado una modesta construc¬ción
, a la cual con los años se le fueron adicionando otras.
Martínez de Cáceres da unidad al conjunto y realiza
una planta del mismo en 1790 , así como diseña sus
fachadas. El edificio era de un solo nivel , con techo de tejas
a dos aguas.
Este técnico también interviene en la iglesia Matriz
, pues son sometidos a su consideración - como lo fueran
al brigadier Lecocq - los planos de la misma. Su dicta¬men fue
ampliamente aprobatorio , por cuya razón se iniciaron prácticamente
ense¬guida los trabajos. Fue infatigable en su labor amén
de diversas obras en la vecina orilla , realizó trabajos
en la Colonia del Sacramento , como asimismo en la Iglesia de San
Carlos ; junto con Lecocq realiza " plano y perfiles de una
parte de la nueva fortificación " , que se pensaba construir
en nuestra capital.
Martínez de Cáceres se casa , por segunda vez , en
Montevideo , en 1784 , es decir , cuando contaba 52 años.
En 1802 fue nombrado mariscal de campo , luego de prestar servicios
durante cincuenta años. Se desconoce dónde y cuándo
falleció.
(6).- Artículo : “Los ingenieros militares
del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento
de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.
Agustín IBAÑEZ y BOJONS ( Setiembre , 1794
)
Son escasos los datos que los historiadores han recogido sobre este
ingeniero en cuanto a su actividad profesional.
El 8 de marzo de 1792 , recién ascendido a Ayudante de Ingeniero
fue destinado a Andalucía. Se embarcó para Buenos
Aires en junio de 1794 siendo Virrey don Nicolás de Arredondo.
El 26 de diciembre de 1794 ascendió a Ingeniero Extraordinario.
En 1800 , el Virrey Marqués de Avilés le encomendó
el reconocimiento de las costas septentrionales del río de
la Plata entre Montevideo y Punta del Este , efectuado el reconocimiento
redactó un diario de viaje que elevó al Virrey acompañado
de 4 mapas , el primero de Punta del Este ; el segundo de la Barra
del Solís Grande ; el tercero de la barra del Mosquitos (
o Solís Chico) ; y el cuarto plano de la costa comprendida
entre Punta del Este de Maldonado y San José de Montevideo.
El 4 de agosto de 1801 ejecutó un plano del puerto de Maldonado
en que también le prestó su colaboración el
piloto Juan de Heredia ; este plano ha permanecido inédito
y el original se encuentra en el Servicio Histórico del Ejército
(Madrid).
El 24 de julio ascendió a Capitán Primero .Falleció
en mayo de 1805.
Además de las obras ya mencionadas , ejecutó el 27
de julio de 1795 un plano del Cabildo de la Villa de Guadalupe (hoy
Canelones) con las mejoras que requería y en 1800 compuso
un mapa de América del Sur desde el ecuador hasta el paralelo
57 sur que constituye su obra maestra y fue publicada por el Almirante
Julio Guillén en su Monumenta Chartographica Indiana.
La última obra de Ibáñez y Bojons es un mapa
de los avances portugueses en las regiones del Plata y Paraguay
ejecutado en Madrid , en abril de 1804 y qu elleva su firma.-
Antonio
FERNÁNDEZ ( 1803 )
Pocos datos poseemos de estos últimos ingenieros de la dominación
española y no permiten redactar siquiera la hoja de servicios
completa.
De Antonio Fernández sabemos que ascendió a Ingeniero
Extraordinario el 7 de febrero de 1795.
Según el Escalafón Histórico General publicado
en 1911 en el Memorial de Ingenieros era Teniente de Ingenieros
y ascendió a Capitán Segundo el 20 de junio de 1802
y el 21 de noviembre de 1805 a Capitán Primero.
En el Servicio Histórico del Ejército en Madrid se
conservan varios planos referentes a la nueva obra de fortificación
que se realizaba en Montevideo para reforzar las defensas de la
parte norte y que constituyen las llamadas “Bóvedas”
, esta obra la comenzó Lecocq en 1794 y la prosiguió
Del Pozo ; sin embargo entre esos plano hay uno del 31 de diciembre
de 1803 firmado por Antonio Fernández y que lleva el visto
bueno del Comandante de Ingenieros , don Bernardo Lecocq.
En 1807, durante las invasiones inglesas ,los defensores de Montevideo
efectuaron una salida cuyo desenlace fue el combate del cardal ;
mandaba las fuerzas españolas el Brigadier don Bernardo Lecocq
y llevaba como Ayudante al Capitán Antonio Fernández
. Fue uno de los que se distinguieron en la defensa de Montevideo
, y fue citado entre ellos por el Gobernador de Montevideo , Brigadier
Pascual Ruiz Huidobro.
El 20 de junio de 1810 juró en Montevideo al Supremo Consejo
de Regencia y con esto termina nuestro informe sobre Antonio Fernández.
Martín Casimiro de LASALA ( 1807 )
Fue el último
ingeniero militar español que llegó al Plata y prestó
servicios en la Banda Oriental durante la dominación española.
Según el Memorial de Ingenieros de 1911 , ingresó
como Ayudante y Subteniente el 8 de noviembre de 1800.
El 24 de julio de 1802 ascendió a Teniente , y el 21 de noviembre
de 1805 a Capitán Segundo. Citado por el Gobernador Ruiz
Huidobro entre los que se distinguieron en la defensa de Montevideo
contra los ingleses en 1807.
El 20 de junio de 1810 juró en Montevideo al Supremo Consejo
de Regencia. Aunque Abeillard Barreto afirma que Lasala era Coronel
, no hemos encontrado confirmación de esta noticia.-
Bibliografía
:Compilador : Juan José Arteaga
Extracto
del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el
período hispano” . Autor : Cnel. Rolando L. TRIAS
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