ORIGEN , VIDA y OBRA de los INGENIEROS MILITARES ESPAÑOLES

* Prólogo
* El Cuerpo de Ingenieros Militares españoles
* Oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros
* Las condiciones materiales de la vida privada de los Ingenieros Militares en España en el Siglo XVIII
* Lista de los 21 Ingenieros Militares con actuación en la Banda Oriental (Siglos XVIII y XIX)


Hombres nivelando. Los veinte y un libros de los ingenios y máquinas. Juanelo Turiano. Siglo XVI. Biblioteca Nacional. Madrid .
Fuente : www.Ingenierosdelrey.com

Prólogo

Circunstancias especiales determinaron que en el año 1935 el autor de este trabajo buscara y reuniera datos acerca de los Ingenieros Militares españoles que estuvieron , no de paso en el territorio oriental del Uruguay , sino enviados expresamente desde la península ibérica para realizar obras públicas de fortificación o de otra naturaleza .-

El propósito perseguido con el acopio de esos datos era escribir una historia del Cuerpo de Ingenieros Militares Españoles en el Río de la Plata durante el período hispánico español. El ambicioso proyecto tropezó con las dificultades inherentes a los trabajos de investigación aumentados por la inexperiencia del autor.-

Una parte de los datos destinados a la realización del proyecto fueron empleados en la redacción de una monografía sobre el Ingeniero Carlos Cabrer en 1942 y otros sobre el Ingeniero Bermúdez en 1955.-

Transcurrieron los años sin que volvieran a usarse los materiales acumulados hasta que actualmente se actualizaron los antiguos datos limitados , esta vez , a los técnicos que actuaron en la Banda Oriental.-

Esta reducción del campo histórico no significó una disminución de la labor pues para identificar a los Ingenieros Militares que trabajaban en lo que hoy es el Uruguay fue necesario repasar íntegramente los datos para ir descartando a los que no salieron de Buenos Aires como Joaquín Mosquera , Francisco García Carrasco , Antonio Duarte y Mauricio Rodriguez de Berlanga.-

Creímos necesario eliminar también de este estudio a los Ingenieros Militares que formaron parte de la gran expedición española de don Pedro de Ceballos , pues vinieron y regresaron en la misma escuadra , entre los que figuraron los brigadieres don Pedro Martín Zermeño , Miguel Moreno y otros.-

Tampoco figuran en este estudio algunos mal denominados ingenieros , pues no formaron parte del Cuerpo ,ni estuvieron incluídos en el escalafón ; sin embargo hay que reconocer que trabajaron en obras de ingeniería y construcción debido a la escasez de técnicos ; entre estos hay que mencionar a Pedro Cerviño , ingeniero geógrafo ; Julio Ramón de César , ingenieros geógrafos ; Pedro García , Juan Inciarte , y otros.-
. . .
Nos hemos visto compelidos a excluir al Brigadier de Ingenieros portugués don José Custodio de Sa y Faría , pues pese a sus talentos de ingeniero y haber ejecutado trabajos arquitectónicos de mucho mérito en Buenos Aires y Montevideo ( fue el autor de los planos de la Iglesia Matriz montevideana ) , no llegó a formar parte del Cuerpo de los Ingenieros Militares.-
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Para el ordenamiento de este trabajo , se ha escogido como base la fecha de llegada de los ingenieros al Río de la Plata , por ser dato bien determinado en todos los casos y que coincide con el orden en que se ejecutaron las obras de defensa en nuestro territorio , pues la casi totalidad de los trabajos realizados por los ingenieros respondió a esa finalidad.-

Salvo contadas excepciones , el nivel profesional de los ingenieros militares que prestaron servicios en estas tierras fue elevado y acredita una excelente formación ; sólo en las más antiguas promociones de ingenieros se observan bajos niveles debido a que se reclutaron a oficiales que no habían seguido los cursos de formación en la Academia de Matemáticas de Barcelona y eran de muy diversa procedencia.-

En bastantes casos el rendimiento de los ingenieros fue menor del que podía esperarse y se debió , casi siempre ala penuria del erario que impidió convertir en obras los proyectos.-

Gran parte de los ingenieros militares no hicieron uso de la autorización de solicitar el regreso a la península al cumplir 5 años de servicios en América ; por el contrario , la mayor parte de ellos , arraigaron en el país , formando familia e identificándose con el nuevo medio al extremo de que al estallar los movimientos de independización en el Plata , muchos de ellos ( comenzando por el propio Comandante don Bernardo Lecocq ) se adhirieron a la Junta Revolucionaria , aunque otros , como José del Pozo y Marqui , y José María Cabrer siguieron fieles a las antiguas instituciones. Pero unos y otros permanecieron en Montevideo o Buenos Aires hasta su muerte.-

Después de la selección a que nos hemos referido , el total de los ingenieros militares españoles que actuaron en la Banda Oriental en todo el siglo XVIII y los primeros años del XIX , se reduce a 21 oficiales de que vamos a ocuparnos.

Bibliografía : Compilador : Juan José Arteaga
Extracto del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el período hispano” . Autor : Cnel. Rolando L. TRIAS


El Cuerpo de Ingenieros Militares españoles.-


Rosetón que adornaba el Fronstispicio de la Academia en Barcelona.Representa a la Diosa Minerva , rodeada del lema.
Fuente : www.ingenierosdelrey.com

En 1709 , Felipe V , el primer Borbón que reinó en España , después de haber triunfado sobre las pretensiones de los Austrias , llamó al Marqués Jorge Próspero de Verboom , que servía en Flandes , para organizar a los ingenieros militares de España de modo análogo a como lo estaban en Francia ; Verboom propuso al Rey la creación de una Academia de Matemáticas en Barcelona , destinada a formar los nuevos técnicos que abrió sus puertas en 1711. En cuanto a los ingenieros que ya existían se resolvió agruparlos , tras algunos ensayos , en las siguientes categorías : Ingeniero General (para el que fue designado el Teniente General Jorge Próspero de Verboom ; Ingeniero Director (para ejercer el mando en cada una de las provincias) con el grado de Brigadier o Mariscal de Campo ; Ingeniero en Jefe (Coronel) ; Ingeniero en Segundo (Teniente Coronel) ; Ingeniero Ordinario (Capitán) e Ingeniero Extraordinario o Ayudante (Teniente) . . .

En 1739 se agregó la categoría de Ingeniero Delineador (con grado de Sub Teniente).

El número de Ingenieros Militares era de 150 Oficiales , de los cuales , 10 eran Directores , 16 Ingenieros en Jefe , 24 Ingenieros en Segundo , 40 Ordinarios , y 60 Extraordinarios.

El 21 de abril de 1736 propuso Verboom que ese número se redujese a 140 y el 30 de abril se decretó que hubiese 8 Directores , 16 Ingenieros en Jefe , 24 en segundo , 40 Ordinarios y 52 Extraordinarios.-

En 1739 , al hacerse cargo el Duque de Montenar de la Dirección General del Cuerpo , modificó nuevamente su organización en 10 Directores (uno por cada Provincia) , 16 en Jefe, 20 en Segundo , 30 Ordinarios , 40 Extraordinarios y 24 Delineadores.-

La equivalencia entre las categorías o empleo de ingenieros y los grados militares de ejército no eran rigurosamente complementarias y a menudo se desdoblaban ambas escalas jerárquicas ; por ejemplo a Petrarca se le nombró Ingeniero en Segundo con sueldo de 1500 pesos anuales ( 125 mensuales ) , pero no se le otorgó el grado de Teniente Coronel sino que continuó con el grado de Capitán.-

En 1756 al hacerse cargo el Conde Aranda de la Dirección General de la Real Artillería e Ingenieros resolvió cambiar la estructura del cuerpo suprimiendo las denominaciones de Ingenieros en Jefe , en Segundo , Ordinarios , Extraordinarios y Delineadores y conservando como obligatorias las jerarquías militares de Coronel , Teniente Coronel , Capitán , Teniente y Sub Teniente ; al mismo tiempo restableció para el cuerpo el total de 150 oficiales. En 1778 el Director General de Ingenieros don Silvestre Abarca, aumentó el número de componentes del Cuerpo a 300 oficiales , de los cuales 150 servirían en España y los otros 150 en América. Se estableció también que cumplidos cinco años de servicios en América podían pedir el regreso a España.-
Pero poco después se redujo el número de ingenieros militares para América a 110 correspondiendo a la Dirección de Ingenieros en Buenos Aires , 1 Director , 2 Ingenieros en Jefe , 1 en Segundo , 1 Ordinario , 2 Extraordinarios y 2 Ayudantes.
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Uniforme de Oficial del Cuerpo de Ingenieros (s.XVII)
Fotografía tomada en la Exposición "La Academia de Matemáticas de Barcelona. El legado de los Ingenieros militares". Atarazanas de Barcelona, julio de 2004.

Fuente : www.ingenierosdelrey.com


No se había establecido el tiempo mínimo y obligado de permanencia en cada grado para los ascensos pues estos sólo se efectuaban cuando se producían vacantes por fallecimiento de los oficiales ; estas vacantes se llenaban , unas por antigüedad en el empleo y otras por elección ; este sistema de ascensos daba lugar a que los oficiales permaneciesen largos años sin ascender ; los más impacientes solicitaban el ascenso como actualmente se piden los permisos o licencias y la mayor parte de las veces resolvía : no ha lugar.-

No había límite de edad para cada grado pues el retiro no existió hasta fines del siglo XVIII y principios del XIX . Los oficiales permanecían hasta su muerte en situación de actividad.-

Bibliografía :
Compilador : Juan José Arteaga
Extracto del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el período hispano” . Autor : Cnel. Rolando L. TRIAS



Las condiciones materiales de la vida privada de los Ingenieros Militares en España durante el Siglo XVIII
.

* Introducción
* Ingresos de los ingenieros militares
* Ingresos correspondientes a la función: sueldos y gratificaciones
*
Rentabilizar las ganancias
*
Los inventarios de bienes como reflejo de las condiciones materiales de vida
* Las bibliotecas de los ingenieros

Introducción

En el siglo XVIII, los ingenieros militares españoles formaban el cuerpo técnico y científico del ejército. Este cuerpo fue un ejemplo modélico del reformismo borbónico, elemento moderno y precursor del ejército, apoyo del poder real y de su voluntad centralizadora. Uno de los aspectos innovadores de nuestro estudio consiste en esbozar la vida privada de los miembros de este cuerpo. De esta manera, podemos dibujar la realidad del ingeniero no solamente en el ejército sino también en la sociedad de su tiempo. A través del estudio de las remuneraciones, de los inventarios de bienes y de las bibliotecas de los ingenieros se puede definir su nivel económico, su universo privado y sus centros de interés. Así se demuestra que pertenecían a la clase media cultivada y que participaban en la creación de una nueva elite social: la de los técnicos.


Cadete Academia Ingenieros Alcala de Henares (1807).
Fuente : www.ingenierosdelrey.com

Nuestro trabajo de investigación nos ha llevado a hacer un estudio prosopográfico y social del cuerpo de ingenieros militares españoles entre 1710 a 1803. Esta institución presenta el interés de ser un cuerpo nuevo, creado por la nueva dinastía llegada al poder en España al principio del siglo XVIII: los Borbones. Naturalmente, los ingenieros militares existían en España antes de 1710, pero no estaban organizados corporativamente. El fundador del cuerpo de ingenieros militares fue Jorge Prosper Verboom, un ingeniero flamenco que sintetizó las practicas francesas, españolas y flamencas que dieron nacimiento al cuerpo español en 1710. El cuerpo destaca como modelo del reformismo borbónico, puesto que corresponde a los criterios de la monarquía para un ejército moderno: militares bien formados, servidores competentes del Estado, que contribuyen con su polivalencia al establecimiento de la política de la realeza, a la centralización del Estado y a la afirmación del despotismo ilustrado. El cuerpo de ingenieros fue una de las claves de la recuperación de España. Por lo tanto, debe ser objeto de los estudios necesarios para comprender el siglo XVIII español. Entender como funcionaba dicho cuerpo, en qué contribuyó a la realización de la política de la monarquía borbónica, ha sido el primer objetivo. El segundo, lo ha constituido el estudio prosopográfico de un corpus de 787 ingenieros, para así poder ofrecer una dimensión suplementaria a su comprensión, lo que permite examinar no solamente la vida profesional de los ingenieros sino también entrar en sus vidas privadas y en sus círculos de relaciones. Gracias a este método, se puede descubrir el lugar que ocupaba este grupo de técnicos bien instruidos y de gran competencia en los progresos del país, y con qué tipo de elite se identificaba. De esta manera, es posible situar el cuerpo de ingenieros en la sociedad, en el mundo militar y mostrar su participación en el desarrollo del país.


Zapador Regimiento Real principios Siglo XIX.
Fuente: www.ingenierosdelrey.com


Uno de los aspectos innovadores de nuestro estudio (1) consiste en esbozar la vida privada de estos hombres. No ha sido fácil penetrar en este espacio para la totalidad del corpus; en efecto, las diferentes fuentes de información están en diversos archivos y las lagunas documentales son importantes. Pese a todo, los documentos existentes han permitido, no sólo observar la red de lazos matrimoniales y familiares, sino también visualizar la manera de vivir de esos hombres y sus centros de interés. Nuestra intención es presentar los resultados de las investigaciones sobre la vida de los ingenieros en tres partes. En la primera, el estudio de su situación financiera nos da una idea de sus condiciones de existencia. En la segunda, el análisis de los inventarios de bienes nos ofrece un esbozo del marco de la vida cotidiana de esos hombres. Para terminar, el examen de sus bibliotecas permite definirlos a través de sus centros de interés.

A)¿Cuáles eran los ingresos de los ingenieros?

Para evaluar sus ingresos, podríamos contentarnos con el estudio de sus ganancias profesionales: sueldos, raciones y gratificaciones ligadas a una misión. Pero hemos querido seguir otras pistas. A partir de algunos testamentos, ha sido posible definir ciertos comportamientos financieros. Gracias a esta fuente documental, hemos podido entrever la existencia de otras posibilidades de aumentar sus rentas, a veces de manera ilegal. Pero sobre este punto no se han encontrado documentos suficientes para determinar si fue un comportamiento muy extendido.

1) Ingresos correspondientes a la función: sueldos y gratificaciones.

Los ingenieros eran militares que tenían por principal ingreso los sueldos relacionados con sus grados o empleos. El siglo XVIII fue un momento de consolidación de las estructuras militares y por lo tanto de fijación por las reglamentaciones múltiples de un sueldo estable. Las remuneraciones del militar estaban compuestas por sueldos pagados en efectivo, raciones saldadas en especie o en dinero y gratificaciones excepcionales.

Los primeros sueldos propuestos por Verboom fueron establecidos entre 1710 et 1711 (2) . Eran más elevados que en la artillería (3) gracias al poder de Verboom, pero también a la gran necesidad de técnicos militares. En 1724, se fijó la legislación de los sueldos y raciones. La Real orden del 30 de junio de 1739 restringió la atribución de las raciones de los ingenieros sólo a los desplazamientos durante las campañas militares (4). Ese mismo año los ingenieros directores perdieron una subvención de 300 reales para pagar un dibujante.

Como puede observarse en el cuadro 1, entre 1724 y 1765 los sueldos no aumentaron, salvo para los grados y empleos superiores a ingeniero ordinario. La progresión de las sumas fue de 200 a 500 reales mensuales para los grados superiores a capitán, pero no hubo ningún cambio para los puestos inferiores. Para un ingeniero con el grado de mariscal de campo e ingeniero director, se añadían a su sueldo 400 reales de vellón por mes, dado su elevada posición en la jerarquía militar. El poder, con todo conocimiento de causa, no revisaba el montante de los sueldos, pudiéndose constatar una gran estabilidad en el tiempo. Sondeos hechos en los años 1779 y 1790 muestran que no hubo ninguna modificación.

Cuadro 1. Evolución de los sueldos y de las raciones de 1724 a 1765.
Empleos y grados (equivalencia de 1756)
1724
sueldos y raciones por mes en reales de vellón
1756
sueldos por mes únicamente
1765
sueldos por mes
Ing.director / brigadier o coronel
1600 8/8
1900
2100
Ing.jefe / coronel o teniente coronel
1300 6/6
1300
1600
Ing.segundo/tte.coronel o capitán
1000 4/6
1000
1200
Ordinario/Capitán
650 2/2
650
650
Extraordinario / Teniente
450 2/2
450
450
Ayudante de ingeniero/subteniente
No existe
300
300
Fuentes: Sueldos y raciones que en el año de 1724 tenía S. M. señalados a los ingenieros. José Antonio Portugués, Tomo VI, pág. 796. Real decreto del 19/10/1756 y Real resolución de 1765, AGS GM 2998.

Los sueldos no eran equivalentes según las armas y esas diferencias irritaban. El ingeniero Felipe Crame hacía esta observación a sus superiores a mediados de 1750 y constataba que los oficiales de caballería desde el grado de capitán recibían un sueldo de 1000 reales mensuales y de 2000 reales cuando llegaban al grado de coronel; los coroneles de infantería tenían también a un sueldo de 2000 reales, mientras que los coroneles de ingenieros no recibían más de 1300 reales (5) . Más allá de la comparación de los sueldos, hacía ver que los ingenieros en campaña no se beneficiaban jamás de reposo, contrariamente a las otras armas. Tampoco se les retribuía con una gratificación particular, mientras que los oficiales de la tropa que servían excepcionalmente como ingenieros voluntarios durante los sitios, recibían una retribución de 300 reales por mes, además de sus sueldos. Felipe Crame insistía también en los gastos suplementarios ligados al empleo de ingeniero: compra de libros y gastos de desplazamiento para asumir las funciones que les eran atribuidas en tiempo de paz. Para terminar, constataba con amargura las pocas posibilidades de promoción en el escalafón de las funciones militares.


Capitán del Real Cuerpo Ingenieros (1808).
Fuente : www.ingenierosdelrey.com

Las quejas de este ingeniero pueden relacionarse con las de las esposas, que hablaban de la precariedad de sus situaciones financieras. A veces se puede pensar que dramatizan para poder hacerse oír. Sin embargo, lo cierto es que las quejas eran numerosas y debían corresponder a la realidad. La fijación de los sueldos no impedía al poder ser consciente de la limitación de los mismos. Por esta razón, el poder estableció para los casamientos reglas de orden social y financieras. El casamiento no era estimulado en el círculo de los grados subalternos por muchas razones, como por ejemplo la preeminencia del servicio sobre la vida privada, o a causa de la precariedad de los sueldos de estos militares, que les imposibilitaba mantener una familia. Esto hace que la dote de la esposa representara una especie de seguro para la pareja, una garantía de su porvenir. Fundar una familia tenía que hacerse con conocimiento de causa; la esposa debía saber administrar una situación financiera y familiar precaria y, eventualmente, bastarse por sí misma. La dote continuaba siendo siempre propiedad de la esposa, que sólo la utilizaba en casos concretos: preparar el ajuar de una hija, o asegurarse su propia vejez en solitario y, más raramente, comprar un bien en común o hacer frente a gastos excepcionales de la pareja (6). A veces los esposos se veían obligados, debido a sus desplazamientos, a dejar a una parte de la familia los medios con los que hacer frente a sus necesidades. Por ejemplo, Antonio de Murga (7), cuando partió hacia Guatemala en 1765, pidió que se dejara a su esposa y a sus hijos (o a su madre, si su mujer falta) 40 pesos de 15 reales de vellón por mes, o sea 600 reales que correspondían a la mitad de su sueldo. Esta costumbre de dejar sumas de dinero no concernía solamente a las esposas. Antonio Leyba (8), al marchar en 1768 hacia La Habana, pidió que se enviara a su madre Josefa Vizcaigaña, viuda de coronel, 96 pesos por año, o sea 1400 reales. Su madre cobraba una pensión insuficiente del Monte de Piedad. Puede parecernos paradójico que, a pesar de la precariedad de ciertas situaciones, los ingenieros fueran autorizados a dejar de este modo una parte importante de sus sueldos.

Otro problema para los ingenieros era tener un empleador que pagaba a menudo con atraso. A lo largo de todo el siglo XVIII esto ha sido objeto de tensiones y protestas. Así, Miguel Marín Truq estipulaba en su testamento (9) , redactado en 1752, que se le debían 57.839 reales, o sea el sueldo que va del primero de abril de 1739 al 9 de julio de 1746. Este mismo ingeniero señalaba que en 1758 había tenido que pagar él mismo todos los gastos correspondientes a sus diferentes misiones, inclusive la visita de las plazas de los Pirineos (10). Espera recibir la suma de 59.401 reales de vellón de salarios impagados. El atraso en el pago de los sueldos obligaba a los ingenieros a contraer deudas (11). Es indiscutible que las dificultades financieras de los ingenieros estaban ligadas a sus numerosos desplazamientos y a la compra de material. Estos gastos obligaban a veces a los ingenieros a cometer ciertos excesos. Por ejemplo, en 1737 Marc-Antoine Eydoux (12) se negó a desplazarse de La Coruña a Tuy, dado que le faltaba el dinero para el viaje. Fue suspendido y arrestado en mayo de 1737 y reintegrado a su cargo un mes y medio más tarde. En agosto de 1739, Juan de Zahoras (13) se encontraba en la misma situación que Eydoux. Fue suspendido y luego reintegrado con subsidios para hacer frente a sus obligaciones. Algunos ingenieros menos escrupulosos cayeron en la delincuencia (14) o se otorgaron sumas de dinero destinadas a otros. Francisco Ibáñez (15) fue acusado en 1733 de robo en las cajas reservadas para la ayuda de las viudas y de malversación de los sueldos de los ingenieros. Según Verboom, utilizó este dinero para gastos superfluos y se dio a la fuga. En su defensa, este ingeniero dijo que se había marchado a Portugal en buscar de dinero para rembolsar su deuda. Después se perdió todo rastro de él en el cuerpo de ingenieros.

Otra remuneración de los ingenieros la constituían las gratificaciones. Eran una ayuda a los militares para misiones particulares. Por ejemplo, un ingeniero en jefe que asumía también la función de comandante de una provincia recibía 300 reales de gratificación, según la Real orden del 22 de marzo de 1751. Esta medida fue suprimida en 1765, quizás porque se deseaba que los puestos de mando en las provincias fuesen atribuidos a los ingenieros directores. Sin embargo, parece que estas gratificaciones subsistían para los ingenieros que asumían los puestos de mando en América o en Canarias. Josef García Martinez de Cáceres, ingeniero segundo y comandante de la plaza de Buenos Aires en 1788, reclamaba una gratificación de 375 reales mensuales. Afirmaba no haber disfrutado nunca de descanso y en cambio tener muchas obligaciones que reducían su sueldo (16). Fausto Caballero, ingeniero segundo en 1787, recibía 600 reales por mes a partir de su embarque para poder asumir sus gastos extraordinarios en su puesto de mando en Canarias (17).


Coronel de Ingenieros (1808).
Fuente :
www.ingenierosdelrey.com



Otra ayuda del Estado eran las raciones de pan, de paja y de cebada, o en dinero. Estas raciones eran importantes ya que permitían la manutención del caballo y, eventualmente, la del criado. En 1739, la ley definía la atribución de pan y cebada únicamente a los ingenieros en campaña militar. En 1768, en el título II de las ordenanzas del cuerpo de ingenieros, se recordó que los sueldos habían sido fijados previamente. Para las raciones de pan, paja y cebada, los casos de distribución son: campañas militares, comisiones extraordinarias (reconocimiento de provincias, de fronteras, de plazas, dirección de canales, de caminos, y levantamiento de planos). Más adelante vemos raciones definidas en dinero, atribuidas a los ingenieros por comisiones particulares (18). Felipe Paz pidió en 1799 el pago de sus raciones puesto que tenía que efectuar la visita de las plazas de Tuy, Orense y Santiago. Para ello, tuvo que comprar un caballo, contratar a un joven palafrenero y alojarse en diferentes mesones. Sus gastos (28 reales por día) debían cubrirse mediante la paga de sus gratificaciones. En 1784, las raciones estaban evaluadas en 22 maravedíes por el pan y 22 reales por la fanega de cebada. Estas cifras fueron citadas por Felipe Paz en su petición, en la que también incorpora la compra de una silla de montar. Gratificaciones y raciones fueron suplementos salariales importantes que mejoraron la situación financiera de dichos ingenieros. Pero muchas veces los ingenieros debían adelantar estas sumas.

Los cambios de destino obligaban a pagar muchos gastos de desplazamiento en España. Seguramente, las indemnizaciones estaban previstas para el costo del viaje y la instalación en los nuevos destinos fuera de la Península. Los ingenieros estaban considerados como los otros oficiales. Según la Real Orden del 21 de junio de 1768 y el artículo V del título VIII de las ordenanzas generales del ejército, los oficiales recibían dos pagas para evitar las cesaciones de sueldos y las indemnizaciones para el viaje. Las sumas atribuidas dependían del lugar de salida (puerto de la península o de las Canarias). La esposa y los hijos podían ser beneficiarios de 7 reales por día por cada uno; para el criado son 3 reales por día. Según el artículo III del título VIII de las ordenanzas generales del ejército de 1768, un capitán que sale de la Península para ir a Vera Cruz recibía 4.270 reales, distribuidos de la manera siguiente: 1.000 reales a cuenta de su sueldo, 3.000 reales para el viaje y 270 reales para el criado. A su llegada, el capitán recibía la mitad de su sueldo por día de navegación. Para los ingenieros nombrados en Canarias, se recomendaba tomar un navío de guerra o de correos para el viaje. El ingeniero que no respetaba esta consigna se exponía a no recibir gastos de viaje. Es lo que le ocurrió a Fausto Caballero, que viajó en un barco mercante y pagó de su propio bolsillo 7.500 reales por él y su familia. Su petición no fue tomada en consideración. Es cierto que las indemnizaciones permitían pagar una parte de los gastos, pero no la totalidad. Sobre todo, éstas no cubrían los accidentes de viaje, como el robo de equipaje o el hundimiento del barco con todo el bagaje. Esto significaba para los ingenieros tener que pagar de todas formas una parte de los gastos.

La precariedad financiera de estos hombres corresponde a la del medio militar, aunque las gratificaciones parezcan superiores en el cuerpo de ingeniería. Las quejas de los ingenieros no se referían solamente a los atrasos de los sueldos sino, a veces, a la obligación de pagar gastos ligados a su función, como desplazamientos, alojamientos, provisiones o instrumentos... Se puede completar estos ejemplos con los que ofrece Horacio Capel (19).

Frente a esta situación, podemos plantearnos algunas preguntas. ¿Un ingeniero podía o no aumentar sus ingresos en el ámbito civil (20)? ¿Estos hombres que participaban en muchas obras de construcción y anexos no eran tentados por las importantes sumas de dinero que pasan por sus manos? ¿Dichos especialistas, requeridos para numerosos trabajos, no eran solicitados por ciertos maestros de obra para que otorgaran diferentes contratos a cambio de algunos subsidios? Estas preguntas nos las ha sugerido la lectura del testamento de Pedro Martín Cermeño. Este ingeniero murió con el grado de teniente general y capitán general de Galicia. Hizo toda su carrera en el cuerpo de ingenieros, como su padre. Se declaró servidor del Rey, pero se vio obligado a precisar un cierto número de puntos concernientes a su fortuna y sus bienes. Primero, señala que sus diferentes empleos no le permitieron ahorrar; por lo tanto sus bienes provenían de su padre que fue ingeniero general. Luego precisa que no recurrió a malos expedientes para aumentar sus ganancias, en estos términos:

"También declaro no deber ni ser responsable, al Rey mi señor, de cantidad alguna ni por vía de restitución, aunque he manejado muchos caudales de Su Majestad, ni tampoco al público ni particulares por perjuicios voluntarios en mí, ni por adehalas o aprovechamientos que llaman gages, porque, gracias a Dios no he usado nunca de ellos...” (21).

Estas pocas líneas hacen suponer que algunos han podido sustraer sumas de dinero de los presupuestos a su cargo. O podemos preguntarnos si no existía la práctica del soborno para obtener contratos. Para responder a estas cuestiones sería necesario encontrar datos precisos sobre estos puntos, es decir poder evaluar la fortuna del ingeniero al principio de su carrera y al final. Sin embargo, es un hecho probado que ciertos ingenieros pudieron extraer ciertas sumas de dinero para realizar inversiones personales, que el estatuto de ingeniero director era un puesto envidiado, que las quejas de estos hombres y de sus esposas pueden corresponder a la actitud relacionada con la costumbre de protestar más que a verdaderas situaciones dramáticas.

2) Rentabilizar las ganancias

Ciertos ingenieros buscaban a veces hacer fructificar sus ganancias o proteger la fortuna que pudieron adquirir. Existen dos maneras para hacerlo : la del hombre emprendedor que se lanza a las inversiones típicas de la época, como las compañías comerciales, o la del ingeniero que busca simplemente proteger el patrimonio adquirido, reproduciendo el esquema de las clases altas tradicionales, mediante la institución del mayorazgo.
Tenemos el ejemplo de Carlos Lemaur, llegado a España en 1750 después de haber negociado su salida de París con Francisco Pignatelli, embajador de España. Le fueron pagados sus gastos de viaje, así como sus deudas en París. A petición del marqués de la Ensenada, se ocupó de los canales en Castilla. De 1750 a 1781, ascendió todos los grados de la jerarquía hasta llegar a ingeniero director. Participó en numerosos trabajos, entre ellos diferentes proyectos y trazados de canales (22). En 1776, sirvió de árbitro entre dos grupos de promotores que deseaban obtener una concesión para la excavación del llamado canal de Tortosa. Debió vender sus servicios al Estado como lo había hecho en el momento de su llegada al país. Esto no era nada extraño, ya que España era muy aficionada a la canalofilia y a los técnicos franceses. Estas actividades lo llevaron a frecuentar el mundo de las más altas finanzas. Decidió emprender proyectos financieros para rentabilizar su capital, creando en 1778, con otras personas, la compañía del canal de Andalucía. Esta compañía no encontró la financiación suficiente y fracasó (23). Pero las inversiones de este ingeniero no se detuvieron ahí y también invirtieron sus hijos. Los proyectos para el canal de Guadarrama fueron realizados por la familia Lemaur, aunque el padre murió antes del comienzo de los trabajos. Parece que los ingenieros se beneficiaron de acciones del Banco de San Carlos, el promotor. En efecto, en el expediente de su hijo Carlos, también ingeniero, podemos encontrar la división en cuatro partes de 50 acciones del canal de Guadarrama, cada una evaluada en 25000 reales (24). Visiblemente, los hijos, como hizo su padre, buscaron participar en el desarrollo económico del país y así obtener beneficios. La situación financiera de Carlos Lemaur (padre) se degradó ligeramente. En 1775 cuando murió intestado, fue enterrado en la parroquia militar de San Martín, en Madrid. Hemos buscado el inventario de sus bienes y su evaluación según los expedientes relativos a su pensión. No hemos encontrado este inventario, pero sí la petición de pensión de la viuda, en la que queda dicho: “inventario y tasación de los pocos muebles que ha dejado”. Además, la viuda, Juana de Lamurere, decía estar en una situación de extrema pobreza, asegurando que no había podido disponer de dinero para pagar los gastos de los funerales de su esposo, aprovechando la misma petición para solicitar que sus dos hijos menores, Félix y Francisco, fueran integrados en el cuerpo de ingenieros. La demanda le fue satisfecha, recibiendo su pensión y entrando sus dos hijos en el cuerpo de ingenieros al que ya pertenecían los dos mayores (25). ¿Se encontraba realmente en la más extrema precariedad o necesitaba colocar a sus hijos? Con frecuencia se empleaban en las peticiones las nociones de pobreza y miseria, pero no siempre se correspondían con la realidad.

Volvamos a las inversiones de los ingenieros. François Boizot, francés, ingeniero de puentes y caminos, vino a España para efectuar el reconocimiento del terreno y hacer los planos del canal de Murcia en 1776. Se le dio un empleo de ingeniero militar en 1777. Además, recibió el centésimo de los capitales de la compañía (26). Encontramos en ciertos testamentos la mención de fondos gestionados por una compañía comercial o un agente de comercio. Por ejemplo, según su testamento Pedro de Lucuce (27) invirtió 8.400 reales en la Compañía real o de comercio de Barcelona. Estos fondos le dejaron un beneficio de 5.040 reales o sea el 3 por ciento de interés anual y beneficios también de 140.000 reales de renta sobre los tabacos. Miguel Juárez Sandoval ( 28) poseía varias cartas de comercio por 145.800 reales que le dejaban un interés de 7.350 reales por año. Estos dos ingenieros lograron así hacer fructificar sus capitales de manera más rentable que por medio de las compañías de canales que no podían desarrollarse. Por supuesto, estos ingenieros no eran de poca graduación. Pedro Lucuce era uno de los directores más conocidos de la Academia de Matemáticas de Barcelona y terminó su carrera como teniente general. Miguel Juárez Sandoval era brigadier e ingeniero jefe en el momento de su muerte. Agustín de Herrera y Abendano (29), coronel e ingeniero jefe, declaró poseer ocho acciones del Banco de San Carlos, de las cuales seis le venían de su difunta mujer. Cada acción tenía un valor de 2.000 reales. Agustín de Herrera y Abendano es el último ejemplo de un ingeniero de alto rango que invierte en las empresas financieras de la época. Este hombre poseía también bienes inmuebles heredados de sus padres. Tenía una fortuna basada en diferentes rentas.


Uniformes de Ingenieros Militares
Fuente:
www.ingenierosdelrey.com



Pedro Martín Cermeño eligió otra vía para sus bienes, insistiendo en su testamento sobre la importancia de la conservación de la memoria y el patrimonio familiar. Esta actitud se ve corroborada por su manera de constituir un mayorazgo (30) para su hijo Santiago. Ese mayorazgo se componía de los bienes siguientes: una casa y un jardín en Melilla con dos sepulturas, herencia de su madre; una casa en Barcelona que viene de su padre, que deja un alquiler de 9.500 reales por año; una finca con una forja cerca de Bergantiños; otra casa y sus dependencias próxima de La Coruña, en un sitio llamado La Braña de Monelos, comprada por él junto con las tierras adyacentes y algunas más de los alrededores. En la Braña de Monelos se hizo construir una capilla para ser enterrado. Este sitio se convirtió el lugar de arraigo de la familia. Sin embargo, se puede constatar la dispersión de los bienes incluidos en el mayorazgo, lo cual es sinónimo de las peregrinaciones de este hombre y de su padre, al ser los dos ingenieros. Esta voluntad de fundar una dinastía los acerca a la actitud de la nobleza a la cual pertenece su mujer, María del Carmen Cisneros y Ulloa, hija del conde de Gimonde. Pedro Martín Cermeño es el símbolo de la ascensión social de una familia, que ganó su posición social al servicio del rey. Por otro, lado señalaba en su testamento: “La [memoria] de mis padres y mis abuelos que al servicio de su Rey y señor y con la espada en la mano adquirieron parte de los bienes que yo poseo”.

Francisco Sabatini, un ingeniero fuera de lo común, construyó su fortuna con inversiones en España y Europa pero también eligió la fundación de mayorazgos para poder dejar a sus hijas una parte de sus bienes. En su testamento (31), escribió sobre la importancia de ese proceder:

“[...] en cuanto las familias y para que la memoria de las personas ilustres se conserven y se perpetúen, teniendo fondos para alimentarse con la decencia correspondiente a su distinguida calidad y nacimiento... (y a fin) que se conserve y perpetue (mi familia), obtuve de SM reinante, el Rey Carlos IV, real facultad, en veinte y cinco de enero de mil setecientos noventa y uno, para fundar dos mayorazgos...”.

Estos dos mayorazgos fueron atribuidos a Mariana, primera hija y esposa de Géronimo La Grua, brigadier de caballería, ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de Su Majestad a Génova, y a María Teresa, segunda hija y esposa de Antonio de Zayas, marqués del mismo nombre, comandante de la Orden de Santiago y coronel. Los bienes que componían este mayorazgo estaban basados en los capitales invertidos por Sabatini en Europa (32). La suma total de las inversiones llegaba a 437.710 reales. La primera hija obtuvo las tres quintas partes de esta suma y la segunda el resto. A su muerte, Francisco Sabatini era un hombre muy rico y próximo al poder. Su actuación con respecto a sus bienes era al mismo tiempo la de un hombre informado sobre las prácticas financieras de su época, y la de un hombre que quiere dejar un recuerdo de su paso utilizando el tradicional sistema del mayorazgo. Sabatini representa una síntesis de la sociedad de su tiempo. Progresista y vinculado al movimiento de las Luces, pero también deseoso de integrarse en las elites de la nobleza, cuyos criterios utilizaba.

El Rey buscaba servidores fieles como los Martín Cermeño, que le debían todo, “disponibles” a voluntad y por lo tanto sin ningún arraigo local. Pero estos fieles servidores aspiraban a una verdadera ascensión social y al arraigo correspondiente.

B)Los inventarios de bienes como reflejo de las condiciones materiales de vida.

Los inventarios de bienes eran levantados en presencia de los ejecutores testamentarios por las autoridades militares. Esta instrucción estaba ligada a la función de la persona que se beneficiaba del fuero militar y permitía poner en manos de la justicia todos los documentos que atañían a las tareas militares.

Estos inventarios de bienes se presentan bajo la forma siguiente: una lista de vestidos, ropa de casa, mobiliario, vajilla, joyas, cantidad y peso de los objetos de plata, pinturas, libros, monedas, dinero y los documentos profesionales. Muy raramente se establecían inventarios de los bienes inmobiliarios poseídos por el difunto (33). Es cierto que la mayoría de los ingenieros no pertenecían a la alta nobleza. No poseían bienes inmuebles salvo al término de su carrera. Algunas veces los bienes muebles fueron tasados para ser vendidos en subasta o porque era necesaria una división por herencia. Para efectuar esas evaluaciones, el ejército recurría a especialistas pero no se tasaban todos los bienes citados. No sólo dejaban de lado los bienes inmuebles, sino también otros bienes que no figuran pero que sabemos por otras fuentes que existían. Por ejemplo, el inventario de bienes de Juan Martín Cermeño conservado en Segovia no menciona la biblioteca del ingeniero. Gracias al testamento de su hijo, sabemos que poseía ciertos libros de valor, como una edición rara llamada Herculaneo sobre los descubrimientos arqueológicos de Herculano, con láminas poco comunes, libro ofrecido por el Rey a Juan Martín Cermeño. Su hijo quería hacerlo imprimir y difundir.

Es necesario señalar que las observaciones hechas sobre los inventarios de bienes no pueden ser más que jalones para un estudio en profundidad, a causa del escaso número de inventarios y, por otro lado, las categorías de los ingenieros concernidos. Sólo poseemos 17 inventarios, de los cuales 6 no están evaluados, sobre los 11 tasados, 6 no engloban la totalidad de los bienes del difunto**. Las 17 personas de las cuales hemos podido esbozar las condiciones de vida, pertenecen todas a categorías sociales diferentes, con un punto en común: el hecho de haber sido ingenieros.

Cuadro 2: Presentación de los inventarios de bienes y de sus evaluaciones
Apellidos / fuentes
Grados / empleos /año de muerte
Bienes evaluados en reales
AEDO ESPINA Clemente
AGMS 9ª A 27
Capitán/ ingeniero ordinario .Caballero de la orden de Santiago. Muere en 1787
Evaluación parcial : 97100 reales
AILMER, Ricardo
AGMS 9ª A 50
Brigadier / ingeniero director .Muere en 1788
Inventario de bienes en Barcelona pero no del lugar de residencia de su familia. Total : 12810 reales
AMICI Gerónimo
AGMS 9ª A 152
Brigadier / ingeniero director retirado
Muere en 1764
Bienes 4173 reales. Deudas 7757 reales
CUBERO, Cristóbal
AGMS 9ª C 240
Teniente coronel /ingeniero en segundo, muere en 1755
Pequeño inventario sin evaluación
HERMOSILLA Y SANDOVAL,Josef
AGMS 9ª E 35
Capitán / ingeniero ordinario. Director de la Real Academia de San Fernando en Madrid. Muere en 1776
Evaluación parcial de los bienes a 77160 reales.
JUAREZ SANDOVAL, Miguel
AGMS 9ª J 154
Brigadier/ingeniero en jefe. Muere en 1792
Bienes evaluados en 219 955 reales
LOPEZ MERCADER, Fernando
AGMS 9ª L 81
Capitán / ingeniero ordinario. Muere en 1785
Pocos bienes, ninguna evaluación
LUCUCE, Pedro
AGMS 9ª L 143
Teniente general / director de las academias militares. Muere en 1779
Inventario completo por 261 831 reales
MARIN TRUQ, Miguel
AGMS 9ª M 52
Mariscal de campo/ ingeniero director
Muere en 1764
Bienes evaluados en 47 451 reales de los cuales hay 13 107 reales de sueldos de retraso
MARTIN CERMEÑO, Juan
AGMS 9ª M 79
Teniente General/ ingeniero general.Muere en 1773
Ninguna evaluación
MARTIN CERMEÑO, Pedro
AGMS 9ª N 43
Capitán general de Galicia / teniente general. Muere en 1790
Bienes parcialmente evaluados en 112 896 reales
NUÑEZ DEL PINO, Manuel
AGMS 9ª N 43
Capitán / ingeniero ordinario retirado, regidor de Almería. Muerte en 1803
Bienes personales e inmobiliarios evaluados a 290 782 reales
PARFONDRI, Diego
AGMS 9ª P 36
Teniente coronel/ ingeniero ordinario retirado. Muere en 1773
Ninguna evaluación
PERELLO, Juan Antonio
AGMS 9ª P 83
Coronel/ ingeniero en segundo
Muerte en 1792
Bienes evaluados a 12 348 reales, definido como pobre
RONCALI, Miguel
AGMS 9ª R 200
Brigadier/ingeniero director. Muere en 1794
Ninguna evaluación
SABATINI, Francisco
AGMS 9ª S1
Teniente general/ inspector general del cuerpo. Muere en 1797
Bienes evaluados : en su casa 242 358 reales; en capitales 2 437 710 reales
SALIQUET Y NEGRETE, Carlos
AGMS 9ª S 30
Teniente coronel / ingeniero en segundo. Muere en 1777
Ninguna evaluación

Este cuadro 2 pone en evidencia la gran diversidad de situaciones. En nuestra lista de ingenieros existen algunos que terminaron su carrera en el cuerpo y otros fuera de él. Los inventarios atañen a personajes de excepción, como Pedro Lucuce, Juan Martín Cermeño o su hijo Pedro, y Francisco Sabatini.

Su situación en la jerarquía les permitió tener un nivel de vida que se acercaba al de la aristocracia y ocupar funciones cercanas al poder. En consecuencia se veían en la obligación de mantener su rango y el nivel de sus fortunas les permitía formar parte de la elite. Seguían siendo ingenieros, pero su estilo de vida de algunos ya no tenía nada en común con el de sus subalternos.

Cuando un ingeniero se salía de los límites de su función y era nombrado regidor, como Manuel Núñez del Pino, estaba lejos de su vocación primera y de sus diferentes destinos. Había acumulado bienes y arraigado a nivel local. Entre otros ingenieros podemos constatar una fuerte disparidad, por ejemplo entre Miguel Juárez Sandoval, fallecido con el grado de ingeniero jefe, y Gerónimo Amici, ingeniero director retirado, cuyas deudas no puede pagar su sucesión**. Esta diferencia seguramente se puede explicar por su diferente fortuna personal, pero no tenemos pruebas documentales de ello.

Margarita Gil Muñoz (34)encuentra diferencias importantes entre los niveles de vida de los oficiales de fin de siglo. Tenientes generales como Joaquín Manuel de Villena, marqués del Real Tesoro, cuyos bienes sobrepasan la suma de dos millones de reales, mientras que los de otros, como el marqués de Ceballos, teniente general, llegan solamente a 146.511 reales. Las mismas diferencias han sido constatadas entre los capitanes cuyos inventarios de bienes oscilan entre más de 140.000 reales para algunos y 3.970 para otros. ¿Cómo explicar eso? Algunos viven solamente de sus sueldos y otros poseen bienes familiares. Máximo García Hernández (35) estudió los patrimonios en Castilla bajo el Antiguo Régimen y constató que en los inventarios de bienes de la nobleza de Valladolid el valor del dinero y los capitales invertidos representan generalmente más del 50 por ciento. Segunda observación: la nobleza se diferencia por un inventario donde la presencia de objetos suntuarios, de un gran número de muebles de recepción, de carrozas y libros es una constante. En los ejemplos que señala nos encontramos con niveles de fortuna equivalentes a los de ciertos ingenieros: el inventario de un marqués como el de Aguila Fuente, don Manuel de Zúñiga, equivale a 104.806 reales y la fortuna de un juez de la Cancillería y del Consejo de Indias, Diego Caraza y Vega, está estimada en 625.184 reales. Por lo tanto, vemos que ciertos ingenieros tienen un nivel y estilo de vida que corresponde a los de las elites. Los indicios de esta pertenencia son numerosos.

En el inventario de Juan Martín Cermeño, el mobiliario es muy numeroso. Comprende armarios, varias camas, mesas y sillas, canapés, espejos. De las paredes, cuelgan pinturas religiosas y estampas (36), tapicerías y sobre el suelo o en las paredes seis pieles de tigre grandes y dos pequeñas. Este ingeniero podía recibir lujosamente puesto que poseía diversos juegos de vajilla, una de porcelana de China de más de 150 piezas (platos, fuentes y servicios de café...) y otras de loza. La ropa** de la casa estaba a la altura de los posibles numerosos invitados. Para poner la mesa, la vajilla estaba acompañada de un servicio compuesto de 36 cubiertos de plata con sus candelabros. El café o el té eran servidos en un servicio de plata. En la cocina, podía hacer preparar numerosos y variados platos (poseía un conjunto de 18 cacerolas, diferentes asadores, chocolateras y cafetera...) por el cocinero francés Domingo Bux. Un servicio doméstico importante servía al ingeniero general: aparte del cocinero francés (muy de moda en aquel momento), un mayordomo, un ayuda de cámara y varios criados (dos o tres), dos cocheros y dos esclavos. El inventario, al ser incompleto, no permite mencionar ni la biblioteca ni las joyas. El hijo de Juan Martín Cermeño, Pedro, poseía bienes inmobiliarios no inventariados de los cuales ya hemos hablado. Los inventarios de sus bienes impresionan, pese a que fueran menores que los de Francisco Sabatini. Podemos suponer que una parte de estos bienes le venían de su padre. Tenía un servicio doméstico compuesta de un mayordomo (un antiguo ayuda de cámara de su padre), sirvientes, seguramente un cocinero y cocheros. Daba 7.000 reales por mes a su mayordomo para la gestión de los gastos de la casa. En diciembre de 1790 gastó 3.991 reales. Estos gastos eran muy importantes. Poseía por lo menos dos carruajes, una berlina para su mujer y un coche para él, tirado por seis mulas, estimado en 4.000 reales. El inventario de sus vestidos está compuesto por los uniformes relacionados con sus funciones (ingeniero, teniente general) y también por numerosas camisas, medias de seda, abrigos, casacas de terciopelo y muchas otras cosas. Tenía vajilla y platería en cantidad. Su función le obligaba a recibir muy asiduamente con mucho lujo. Poseía también servicios de porcelana de China, loza inglesa y de Talavera, diferentes piezas de cerámica que venían del conde de Aranda, vasos de cristal de Bohemia. El interior de su casa estaba decorado con mobiliario abundante y variado (cómodas, arañas de cristal, camas, muebles de salón, mesas, sillas..., alfombras y una gran cantidad de cuadros). Había pinturas (37) de tema religioso, pero también de tema mitológico, político, militar (reproducción de cañones, de batallas...) y de familia (retrato de su padre). Guardaba también numerosos planos y mapas como el de Madrid o de Galicia. El amor filial de Pedro lo llevó a recuperar y pagar el busto en mármol de su padre que éste había pedido al escultor Michel (38). Era un coleccionista de obras de arte y un hombre de cultura, su biblioteca estaba bien surtida. Encontramos las obras clásicas de su profesión pero también libros sobre los palacios italianos, las excavaciones arqueológicas de Herculano, la pintura inglesa y obras literarias antiguas (39). El pasado profesional de Pedro Martín Cermeño se revela no solamente a través de sus lecturas, sino también por la posesión de una cantidad importante de instrumentos de matemáticas y de armas (sables, espadas, pistolas y fusiles). Las joyas no han sido estimadas, pero él hizo donación a su primo de un broche de diamantes de las órdenes militares.


Uniformes varios
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Pedro Martín Cermeño era capitán general, por lo tanto un hombre importante en Galicia. Su familia y su padre fueron personajes muy cercanos al rey. Estos dos hombres fueron ingenieros fuera de lo común, lo mismo que Pedro Lucuce y Francisco Sabatini, cuyos inventarios no retomaremos aquí. Lo que nos interesa ahora es ver si, utilizando los inventarios de los ingenieros que continuaron en la función, podemos reconstituir el modelo de vida de un ingeniero.

El ingeniero Clemente Aedo Espina falleció en 1786 en Barcelona con el grado de capitán e ingeniero ordinario. Poseemos un inventario de sus bienes, que no está evaluado en su totalidad, pero que nos interesa por varias razones. Muestra que este hombre recibía otros ingresos además de su sueldo (podemos suponer que provienen de bienes de familia). Este ingeniero parecía ser un coleccionista de estuches, particularmente de tabaqueras de todo tipo, decoradas a mano y de un gran valor estético. Poseía también una colección de dibujos enmarcados de trajes regionales españoles, así como una vestimenta de gitano en terciopelo. Parece que se interesaba por el repertorio tradicional regional de su país. Los planos de Narbona y Tolosa decoraban las paredes de su casa. Poseía numerosas joyas con diamantes, topacios, perlas, y también siete relojes (40). El guardarropa es importante ya que contaba con varios sombreros y pelucas. Su mobiliario no era muy numeroso pues era soltero e inquilino en una casa donde hizo diversos arreglos. Poseía un birlocho de dos caballos. Para mejorar estos coches, tenía una imperial y un resguardo para el cochero. La vajilla no era abundante: algunos cubiertos de plata, platos en porcelana, la cafetera y la chocolatera forman parte del inventario, lo que corresponde a la moda de su época. Para mantener estos coches y su interior empleaba a un criado, un palafrenero y un cochero. Entre sus bienes encontramos uniformes de ingeniero, instrumentos de matemáticas (41) y una biblioteca científica. La subasta de algunos de sus bienes dejó la suma de 67.100 reales y permitió pagar sus deudas. Entre los compradores, se encontraban algunos ingenieros (42) que adquirieron los uniformes, los libros e instrumentos de matemáticas a menor costo. A este ingeniero, que tenía diferentes centros de interés y una vida lujosa, podemos oponer el inventario del ingeniero director Miguel Marín Truq, fallecido en Madrid en 1765, casado y con cinco hijos. El mobiliario era numeroso e incluía ciertos elementos de lujo, cuatro piezas de tela teñidas para los muros, arañas de cristal, candelabros y espejos. Algunos cuadros decoraban sus paredes, entre ellos un retrato del rey y cuadros religiosos (43). Una colección de objetos de vidrio (animales esencialmente) estaba expuesta en una vitrina. Los libros científicos figuraban también en el inventario. Un coche cerrado de cuatro plazas y un par de mulas fueron valorados en 3.800 reales. Existe también un inventario de la platería; sobre los 34 434 reales de la totalidad de sus bienes, los ropajes de hombre representan el 17,9 por ciento y los de las mujeres más los elementos de decoración en telas y los tapices, suman el 26,9 por ciento. Los libros equivalen al 6,35 por ciento mientras que los coches se estiman en un 7,2 por ciento. Este ingeniero llegó a la cúspide de su carrera. Pese a su pertenencia a la clase media, su calidad de vida reproduce el modelo de la gran nobleza.

Pero si tomamos dos ejemplos de ingeniero jefe, uno Cristóbal Cubero (44), fallecido en 1755, y el otro Juan Antonio Perello, fallecido en 1792, descubrimos dos mundos totalmente diferentes de los precedentes, e inventarios muy modestos. El de Cubero no ha sido evaluado, pero vemos enseguida el número limitado de sus bienes. Dos cofres contienen sus vestidos y la ropa de casa. Naturalmente, el uniforme de ingeniero y la espada figuran en el inventario. El mobiliario se compone de cinco mesas, seis sillas, cuatro espejos de tamaño mediano y seis banquetas y posee solamente dos cubiertos de plata. Este ingeniero vive en una o dos piezas de alquiler. Deja a su propietario sus bienes para agradecerle su ayuda.

El coronel ingeniero segundo Juan Antonio Perello (45), su mujer y sus hijos se establecieron en Madrid debido a problemas de salud, donde alquilaron una casa, pese a que Juan Antonio había sido destinado a Orán. Los esposos murieron con algunos días de intervalo. La esposa tuvo tiempo para declararse pobre aunque sus bienes se estimaron en 12.348 reales. ¿Eran los únicos bienes que poseían? En todo caso, el mobiliario fue evaluado en 451 reales, la ropa interior en 1.576 reales, la ropa de mujer y hombre en 2.579 reales, la ropa de cama y de casa en 876 reales. Figuran también los uniformes: el pequeño por 100 reales, el grande por 600 reales. Entre la vajilla, se encontraba porcelana de China y algunas fuentes. El matrimonio poseía también platería y un reloj evaluados en 2.002 reales, unos pocos libros, instrumentos relacionados con su profesión y dos fusiles. El ingeniero trajo algunos planos con él, que seguramente dibujó cuando residía en América: mapas del Orinoco, del Amazonas, planos de las costas de la provincia de Cumaná. Las deudas de la pareja sumaban 4.074 reales; los hijos se repartieron los bienes restantes. Estos ingenieros no hicieron fortuna en su profesión.

Al leer estos inventarios, pese a las diferencias aparecen un cierto número de elementos comunes: la presencia de dos uniformes de ingeniero y de espadas (es lógico), los instrumentos necesarios para el ejercicio de su profesión y libros científicos en cantidades importantes. Al principio de su carrera, el ingeniero es trasladado de puesto en puesto. Tiene poco mobiliario y agrupa en unas pocas maletas sus efectos personales para poder viajar. Entre su ropa, se encuentran los uniformes que tuvo que comprar. El pequeño fue evaluado en 100 reales en los inventarios de bienes, aunque en realidad habían costado 900 reales, y el grande o de gala costaba 1.800 reales (46) y fue valorado en 750 o 600 reales (47). Se comprende la razón por la que ciertos ingenieros aprovechaban las subastas para comprarlos. En el inventario de Miguel Marín Truq, el gran uniforme de mariscal de campo fue valorado en 2.400 reales. La espada de ceremonia con mango de plata que acompañaba el uniforme, tenía un valor de un centenar de reales. La peluca podía representar el toque de elegancia suplementaria y era muy corriente en la época.

Los instrumentos de matemáticas son puntos comunes entre los ingenieros (48). Podemos tomar como modelo la lista de instrumentos de Pedro Martín Cermeño, estimada en 2.558 reales: varios grafómetros, un estuche de útiles geométricos (tasado en 1.000 reales) con compás, escuadra, un cuarto de círculo, frascos de tinta china, uno de agua de mar, un tintero portátil, una brújula, una caja de lápices, diferentes reglas de marfil y otras ordinarias, un grabado sobre cobre con diferentes figuras, otra caja de piezas para escuadrar. Para Josef Hermosilla y Sandoval, los instrumentos son menos numerosos y han sido valorados en 432 reales (49). Otros instrumentos necesarios para su trabajo pueden agregarse a los precedentes: la lupa, pequeños recipientes para hacer la mezcla de colores, pinceles, un mortero, plumas para escribir, cortaplumas, puntas secas y hojas de papel. Los útiles de trabajo de los ingenieros son comunes con los de otras profesiones, como arquitectos o científicos. Otro elemento común entre estos ingenieros es la necesidad de tener una mula o un caballo para poder desplazarse.

Observamos también que suelen poseer retratos de su soberano, a modo de marca de su pertenencia al cuerpo de los fieles servidores del Estado. Enfermo, Josef Hermosilla y Sandoval llega a la casa de su hermano, en Leganés, y trae consigo un medallón de cobre representando la entrada de Felipe V en Nápoles en 1702, otro con Fernando VI por una cara y en el reverso con un mortero haciendo fuego. Este ingeniero, poseedor de un retrato de Fernando VI, parece haber sido un ferviente admirador de la monarquía. Las pinturas religiosas (50) abundan en los inventarios de la época. También encontramos a menudo entre los diversos papeles de los ingenieros de alta graduación, cartas y planos realizados por ellos mismos o bajo su dirección para su sucesor (51) o para las plazas extranjeras, mapas comprados (52). Son los verdaderos archivos de su labor (53). Solamente en un inventario se encontró correspondencia del ingeniero, pero es evidente que existió en otros (54), pero ésta no debía interesar a los encargados de hacer el inventario. Para terminar, un punto común a todos los ingenieros era poseer ciertas ordenanzas del ejército, reglamentos y libros básicos sobre las matemáticas y el arte de construir fortalezas. Podemos imaginar fácilmente que todos los estudiantes que pasaron por las academias militares conservaron sus cuadernos de clase y los manuales. Gracias al estudio de las bibliotecas vamos a poder perfilar el tipo de lector que era el ingeniero.

C)Las bibliotecas de los ingenieros

Los libros figuran casi siempre en los inventarios de bienes, pero la identificación de éstos se hace difícil a causa de prácticas deficientes. En efecto, la redacción de los inventarios no codifica todo lo que se refiere a las bibliotecas. Podemos encontrar el título aproximativo de libro, el título y el autor, otro con el título solamente o sólo el autor, el lugar de edición, o al fin, todas las informaciones, incluso el formato y el idioma de la obra. Sin embargo, las informaciones más habitualmente conocidas se refieren al título aproximado y que puede corresponder a dos títulos existentes. Para descifrar las bibliotecas, nos hemos basado en diferentes trabajos. Marie-Hélène García (55) efectuó en su DEA un trabajo preliminar sobre la forma y los fondos de ciertas bibliotecas de ingenieros, trabajo para cual le habíamos proporcionado los archivos. El doctorado, muy completo, de Manuel Reyes García Hurtado (56) nos sirvió de manera fundamental para los escritos de los militares. Las obras concernientes a la biblioteca del Real Colegio de Artillería de Segovia (57), así como la de Jovellanos o la de Verboom (58) nos han suministrado también la posibilidad de señalar ciertas obras científicas y militares. Los diccionarios nos han sido indispensables en lo que se refiere a libros extranjeros. Fue posible servirnos también de los datos del programa Nicanto que contiene la integridad de los títulos de la bibliografía de los autores españoles del siglo XVIII de Francisco Aguilar Piñal (59). Para concluir, recurrimos a la biblioteca de Francisco Sabatini como fuente de indicios sobre los autores, fechas de edición e idioma. Por lo tanto, es necesario precisar de ahora en adelante que esta biblioteca publicada por Juan Antonio Ruiz Hernando (60) es la trascripción, sin ningún agregado, del inventario. Por lo que puede haber errores cometidos por el redactor y no corregidos por el transcriptor. Pese a todo, esta biblioteca presenta la importancia de haber pertenecido a un jefe del cuerpo de ingenieros y fue redactada en un gran número de casos con el nombre del autor, el título, el año y el lugar de la edición y la lengua en que el libro está impreso. Sin embargo, si toda esta documentación no permite descifrar cada título, al menos nos ayuda a comprender mejor una gran parte de dichas bibliotecas, transcriptas en anexo (61). El inventario de los libros aunque precioso, no es más que un espejo deformante de las lecturas.

Cuadro 3: presentación general de las bibliotecas en los inventarios de bienes.
Apellidos de ingenieros
Fuentes
Identidad
Número de libros
Manera de hacer el inventario
Aedo Espina, Clemente
AGMS 9ª A27
Español, soltero, capitán de ingenieros, fallecido en 1787 en Barcelona
72
Títulos, algunos autores
Ailmer, Ricardo
AGMS 9ª A 50
Irlandés; viudo con niños, brigadier e ingeniero director, fallecido en 1787 en Madrid
40
Títulos, algunos autores, idiomas algunas veces
Amici, Gerónimo
AGMS 9ª A52
Italiano, vive en concubinato, brigadier ingeniero director, fallecido en 1764 en Zaragoza
17
Títulos poco legibles
Hermosilla y Sandoval, Josef Agustín
AGMS 9ª E 35
Español, director de la Academia de San Fernando, ingeniero al principio, fallecido en 1776 en Leganés
189
Títulos, autores, lugares de ediciones, formatos
Juárez Sandoval, Miguel
AGMS 9ª J54
Español, brigadier, ingeniero en jefe, viudo, fallecido en 1792 en Algeciras
24
Títulos y autores
López Mercader, Fernando
AGMS 9ª L 81
Español, capitán ingeniero ordinario, soltero, fallecido en 1785 en Málaga
8
Títulos aproximativos
Marín Truq, Miguel
AGMS 9ª M52
Francés, casado con hijos, brigadier ingeniero director, fallecido en 1764 en Madrid.
51
Títulos
Martín Cermeño, Pedro
AGMS 9ª M 86
Español, casado con un hijo, capitán general, fallecido en La Coruña en 1790
637
Títulos, formatos, idiomas algunas veces
Parfondri, Diego José
AGMS 9ª P36
Casado con hijos, teniente coronel, ingeniero en segundo, fallecido en Barcelona en 1773
23
Títulos y algunos autores
Roncali, Miguel
AGMS 9aR200
Italiano, casado con hijos, brigadier ingeniero director, fallecido en Cornellá en 1794.
101
Títulos, idiomas algunas veces
Sabatini, Francisco
AGMS 9ª S 107
Italiano, casado con hijos, inspector general del cuerpo, teniente general, fallecido en 1797 en Madrid
628
Títulos, autores, idiomas, formatos, años de edición y lugar
Saliquet, Carlos
AGMS 9ª S 30
Teniente coronel, ingeniero en segundo, casado con hijos fallecido en 1777 en Barcelona
19
Títulos

Estos inventarios del cuadro 3 provienen de ingenieros que habían llegado al final de su carrera o casi. Sus actividades profesionales cubren los años 1730 a 1790. De este modo, estas bibliotecas nos permiten seguir de cerca a sus lectores durante un largo período. Estos hombres no eran todos de nacionalidad española, lo que presenta indiscutiblemente un cierto interés. Cuando sus medios financieros son importantes, la biblioteca está bien surtida y es variada.

Sobre el aspecto exterior de las bibliotecas resumiremos las líneas generales del trabajo de Marie-Hélène García (62). Según el estudio de ciertos inventarios donde figuran los formatos de las obras, aparecen dos rasgos dominantes: la representación importante del formato in-8° e in-4°, tamaños fácilmente transportables y menos onerosos, lo que no impide la presencia de formatos mayores para los libros de mayor calidad (arquitectura, artes, historia, hagiografías y diccionarios...). Algunos inventarios que dan los sitios de edición nos han permitido realizar un cuadro de las diferentes procedencias. Aparte de México, citado algunas veces, los libros fueron editados mayormente en Europa. Entre los ocho países representados, España figura a la cabeza, seguida por Francia en segundo lugar como país editor, y a continuación Bélgica, Holanda e Italia. Los países como Inglaterra, Alemania y Dinamarca tienen una presencia en las ediciones muy limitada. Entre las ciudades editoras más citadas tenemos, para España, Madrid, Barcelona y Valencia; para Francia, París y Lyón ; para Bélgica, Amberes y Bruselas; y Ámsterdam para Holanda. En esta última ciudad, las publicaciones pueden ser en francés o inglés. Lo mismo sucede con las ediciones en Londres: el lugar de edición no implica la utilización del idioma del país.

Por lo que se refiere a las lenguas empleadas, el castellano es la más usual y cuando el redactor del inventario encuentra un libro en este idioma no juzga necesario mencionarlo. Pero lo más importante en las bibliotecas de los ingenieros reside en la capacidad de éstos de leer obras en lenguas extranjeras. El francés resulta ser la primera lengua extranjera para dichos ingenieros y la más empleada en Europa en el siglo XVIII para difundir las ciencias y las nuevas ideas en todas las cortes europeas. Sin embargo, es cierto que en España, aparte de en la altas esferas, era raro encontrar personas que hablaran otras lenguas. Pero los libros más importantes en el dominio científico, están escritos en francés y por lo tanto es una necesidad profesional conocer este idioma. Se emplea el italiano a menudo para los libros de arte y arquitectura. Sus competencias lingüísticas hacen del ingeniero un lector fuera de lo común. Para poner al alcance de todos ciertos libros esenciales para el desarrollo del país, la monarquía fomentaba las traducciones. El cuerpo de ingenieros, vistas sus competencias, contribuye a esta tendencia. Así es como las obras necesarias para esta profesión son publicadas en castellano y pueden difundirse rápidamente. No hay que olvidar aquí los esfuerzos de la monarquía española durante la segunda mitad del siglo para favorecer la propagación del saber científico que en este momento se desarrolla en Europa (63). Dicho cuerpo contribuye igualmente en la redacción de los manuales científicos. Encontramos también ejemplos diferentes: ingenieros extranjeros que debieron aprender el castellano y el francés además de su lengua materna. En las bibliotecas de estos ingenieros sobresale la presencia de libros en la lengua materna: inglés para Ricardo Ailmer Burgo (64) o italiano para Francisco Sabatini.

Cuanto más importantes son los inventarios, más libros antiguos en lenguas muertas aparecen, como en latín, a veces en griego y excepcionalmente en hebreo. Esas lecturas nos revelan a hombres marcados por una educación hispanista, como Francisco Sabatini o Josef Agustín Hermosilla y Pedro Martín Cermeño. Esa cualidad de lector no es una excepción en la nobleza culta de la época, forma parte de su educación. El estudio del pasado, unido al de obras recientes, constituye también una de las características del hombre ilustrado del siglo XVIII español.

El contenido de las bibliotecas de los ingenieros revela la orientación profesional de sus lecturas (65). Ciertos temas aparecen regularmente: matemáticas, ingeniería militar, artillería, arquitectura y todo lo que concierne a la organización del ejército. Podemos decir que estos son los componentes predominantes en dichas bibliotecas junto con los libros en lenguas extranjeras. Manuel Reyes García Hurtado evoca el hecho de que los escritos militares del siglo XVIII en España proceden de las escuelas francesas, prusianas o inglesas. Los militares españoles comienzan a producir sólo en la segunda mitad del siglo (66). En el siglo XIX, según el trabajo de Jesús A. Martínez Martín (67), el aspecto profesional de las bibliotecas técnicas, con predominio de obras extranjeras, se confirma netamente.

El análisis de las listas de los libros nos ha permitido comprobar la existencia de lecturas convergentes entre estos hombres. En el dominio de la ingeniería militar, Vauban aparece como el verdadero maestro. Las obras como Traité de l’attaque et de la défense des places fortes son muy difundidas, incluso la adaptación hecha por el abad Du Fay (68). La traducción al castellano del tratado de Vauban, realizada por Ignacio Sala en 1743, hace que la obra obtenga un gran éxito entre los ingenieros. Para la obra de John Muller, el éxito es igualmente grande. Su tratado de fortificación escrito en inglés, fue traducido por Miguel Sánchez Taramas en 1769. Belidor es el tercer autor más representado en los inventarios. Este hombre publicó entre 1728 y 1737 dos obras que se convierten en los libros de cabecera de los ingenieros franceses (69) y españoles: La science des ingénieurs, L’architecture hydraulique ou l’art de conduire, d’élever et de mener les eaux, Dictionnaire portatif des ingénieurs. Entre los autores franceses más leídos por los ingenieros, podemos citar a Leblond, Clairac, Lefebure, y Deidier (70). Manesson Mallet contribuye a la formación del ingeniero mostrando las prácticas sobre el terreno en su obra Les travaux de Mars ou l’art de la guerre editado en 1648 en París. Pedro Lucuce, ingeniero español y uno de los profesores de la Academia de Barcelona, hace de sus Principios de fortificación> (71) otra obra de referencia, sobre todo para los jóvenes reclutas de la Academia. Sebastián Fernández de Medrano figura también en los inventarios por El arquitecto perfecto en el arte militar, Geografía o moderna descripción del Mundo, Elementos geométricos de Euclides. Planos de fortificaciones extranjeras y españolas, que sirven de referencia a sus trabajos, figuran en las bibliotecas de estos hombres. Para los tratados de matemáticas, una vez más se buscan las referencias en el exterior como Belidor, Ozanam, Deidier y Lami. Belidor publicó en 1725 en París su Nouveau cours de mathématiques à l’usage de l’artillerie et de génie. Jacques Ozanam redactó obras de referencia como su Dictionnaire mathématique en 1691, o Recréations mathématiques et physiques en 1694, o también La géométrie pratique. En cuanto al abad Deidier, lo volvemos a encontrar en la edición de 1740 con su Calcul différentiel et le calcul intégral. Se trabajaba también con el libro de Bernardo Lami publicado en París en 1740, Elements de mathématiques ou tratié des magnitudes en général o sus Elements de geométrie. Pero también vemos aparecer a los matemáticos españoles, como Bails que escribió un tratado de matemáticas para el uso de las escuelas de infantería en 1772, o Tosca y su Compendio matemático de 1727. Los escritos de Nicolás Bion (72) sobre la construcción y los principales usos de instrumentos matemáticos permiten perfeccionar la práctica de dichas materias aplicadas a la ingeniería militar. La artillería, otra disciplina ligada a los trabajos castrenses de los ingenieros, está representada entre otros, por las Memorias de artillería de Surirey de Saint Rémy, L’artillerie raisonnée de Leblond, L’artillerie nouvelle de Dupuy. La mayor parte de las obras citadas permitían a los ingenieros estudiar de una manera teórica su profesión y adquirir también una práctica gracias a la experiencia de otros.

Los ingenieros son también militares y, como tales, encontramos en sus bibliotecas numerosos textos referidos al ejército. Las ordenanzas y reglamentos reales, así como los de los otros países, figuran en buen lugar entre las obras de carácter militar: por ejemplo la colección de textos legislativos sobre el ejército, hecha por Josef Antonio Portugués, o las ordenanzas de 1762 y de 1768, comprendidas las del cuerpo de ingenieros más el reglamento del Monte de Piedad de 1761. De la misma manera, existen referencias del estatuto de los militares en Prusia bajo el reinado de Federico II, que conviene destacar como modelo en ese fin de siglo XVIII. Luego vienen los relatos de militares; el caballero de Folard parece ser un escritor muy apreciado en el mundo castrense español. Sus obras aparecen citadas varias veces: Nouvelles découvertes sur l’art de la guerre, de 1724, donde expone su táctica a partir de ejemplos tomados de las batallas, o su Histoire de Polybe avec commentaires, publicado entre 1727-1730, un estudio excepcional de los principios de la guerra, así como un resumen de sus obras titulado L’esprit du chevalier de Folard publicado en 1761 por Federico II de Prusia, que logra un éxito importante. Las reflexiones militares del Marqués de Santa Cruz o las memorias del Marqués de Feuquières o de Montecuccoli son otros ejemplos de lecturas (73).

La ingeniería civil está representada por obras como las de Gauthier La construction des chemins et des ponts. Augustin Charles Daviler influyó a los ingenieros con su curso de arquitectura y su diccionario de arquitectura civil e hidráulica. La arquitectura está abundantemente representada en ciertos inventarios como los de Francisco Sabatini, los de Pedro Martín Cermeño o Josef Agustín Hermosilla y Sandoval. Encontramos aquí autores antiguos, modernos y contemporáneos. Vitruvio continúa siendo un autor básico, como Vignola, Serlio o Palladio. Vitruvio dejó una obra de referencia con su De Architectura, redactada durante el imperio de Augusto, y fue objeto de numerosos estudios en el siglo XVII, como el de Claude Perrault (74). Vignola es célebre por su Tratado de cinco ordenes de arquitectura, publicado en 1563. Paladio escribió su tratado en 1571, mientras que Serlio había publicado el suyo en 1537. En el inventario de Sabatini es evidente su gran interés por la arquitectura, los edificios italianos, lo que es lógico para este arquitecto militar nacido en Italia. Perrault, Blondel, Frézier, Benavente, Bails (75) son autores conocido por Sabatini, que se interesaba por la arquitectura civil.

En las bibliotecas más importantes vemos que el interés principal de los ingenieros los llevaba hacia los libros científicos (física, química, botánica), de arte, historia y geografía. Las ciencias aparecen (76) con las obras de La Hire, Copin, Pluche, Derdieu, Lope. Se ve una cierta atracción por el arte de la antigüedad y las excavaciones arqueológicas, los palacios italianos y la pintura inglesa. En las estanterías de la biblioteca de Sabatini y de Pedro Martín Cermeño, encontramos obras sobre Herculano valoradas en 3.000 reales, precio muy elevado. El recurso a los libros greco-romanos les permitía acercarse a la historia antigua, con Julio César, Polibio, Flavio Josefo, Tito Livio, Jenofonte o Salustio (77). Otros períodos históricos interesaban también a estos técnicos, como la historia de España, en primer lugar, y la de Méjico o la de otros países europeos, como Francia, Suecia, Irlanda o la de Prusia (78). Los ingenieros contribuyeron a la cartografía de las tierras bajo el dominio de la corona española. Por lo tanto, es normal que se interesen por una disciplina dejada un poco de lado a comienzos del siglo XVIII en España, la geografía. Sebastián Fernández de Medrano es una primera referencia con su Breve descripción del mundo, publicada en 1688. La otra referencia es el Diccionario de geografía de Echard, traducido del inglés al castellano en 1730.

En los inventarios de bienes más importantes, siempre está representada la literatura. Hay que distinguir dos categorías: los diccionarios y gramáticas clasificadas en esta rúbrica, presentes en numerosos inventarios, y las novelas, libros de poesía o piezas de teatro. Los diccionarios, como las gramáticas, eran para esos hombres, muchas veces extranjeros o que debían leer libros en otras lenguas, auxiliares de primer orden. El diccionario de Sobrino así como su gramática castellana y francesa son muy comunes. La presencia de otras gramáticas francesas, italianas, inglesas o castellanas es la manifestación de las necesidades de estos hombres confrontados al uso de diversas lenguas. Los gustos literarios eran muy eclécticos. Las obras de la antigüedad como las de Homero, los fabulistas Esopo y Fedro o Aristófanes están bien representadas en todas las bibliotecas de los humanistas de ese tiempo, para los cuales estas obras están en la base de su educación. Pero el interés de los ingenieros los lleva a la lectura de autores más contemporáneos. Notamos cierta preferencia por los títulos españoles y franceses, Les aventures de Télémaque” de Fenelon aparece como un best-seller, así como el Quijote de Cervantes. Quevedo, con su teatro, y Saavedra Fajardo sedujeron a los ingenieros, al igual que Molière, Racine, Boileau y La Fontaine. Montesquieu tampoco era olvidado, lo que muestra una cierta apertura hacia las nuevas ideas, comprendida la educación, con el tratado de educación de las jóvenes de Marie Leprince de Beaumont, llamado Magasin des enfants, publicado en 1757.

La religión no es un tema muy representado en sus lecturas. Los libros fundamentales, como los Evangelios y la Biblia, son los más comunes. En ciertas bibliotecas, por ejemplo las de Francisco Sabatini, la de Pedro Martín Cermeño o Miguel Roncali, el número de obras religiosas aumenta y se diversifica: comentarios sobre los concilios como el de Trento, más frecuentemente las vidas de santos, libros de mística, como el de Kempis Imitación de Cristo, etc.

Hemos efectuado aquí un rápido recorrido por las bibliotecas de los ingenieros. Los inventarios establecidos en el anexo aportan más precisión sobre cada una de ellas y dan una dimensión más realista de su diversidad. Sin embargo, es necesario retener algunos grandes rasgos generales: en primer lugar, el predominio del aspecto profesional de las lecturas; después, la presencia de numerosos libros en lenguas extranjeras, lo que revela la necesidad para los ingenieros de ser competentes en materia lingüística, pero también muestra la importancia y calidad de las producciones técnicas exteriores; y, finalmente, la obligación para dichos hombres de estar en contacto con los progresos de su tiempo. La gran variedad de ciertos inventarios nos define al ingeniero como preocupado por su cultura humanista, un hombre curioso, a la imagen de los Ilustrados, a los que quiere pertenecer. El ingeniero es un técnico obligado a instruirse constantemente para estar a la altura de su labor. Cuanto más se eleva en la jerarquía, más se incorpora a una cierta elite intelectual.

El nivel de vida de los ingenieros, gracias a sus diferentes situaciones financieras y testamentarias, no es más que un aspecto de la reconstitución de su cotidianidad para darles vida en tanto que hombres de su tiempo. Todo esto nos permitió constatar la variedad de casos existentes; el ingeniero está, como todos los militares de la época, mal pagado y con retraso. Vive con una cierta precariedad financiera debida, entre otras cosas, a los múltiples gastos y desplazamientos que efectúa, precariedad que lo lleva en ocasiones al endeudamiento. Entre los integrantes del cuerpo se dibujan perfiles muy diferentes, no solamente por los niveles de fortuna sino también por los inventarios de bienes. Las diferencias se revelan importantes entre el ingeniero modesto o el que dispone de fortuna. Cuando el primero muere, sus bienes se resumen al contenido de uno o varios baúles, a un mobiliario reducido, unos pocos libros y ningún patrimonio inmobiliario. El segundo tipo de ingeniero tiene un nivel de vida cercano al de la aristocracia, con bienes inmobiliarios, servidumbre, cantidad de muebles, inversiones financieras y una biblioteca impresionante donde se mezclan títulos extranjeros, científicos y literarios. Sin embargo, más allá de estos extremos, vemos aparecer elementos comunes a todos ellos: la posesión de uniformes reglamentarios, de instrumentos relacionados con su profesión y libros de carácter científico. Este estudio nos ha permitido conocer mejor al ingeniero en su medio de vida y definirlo con respecto a la sociedad de su tiempo. El ingeniero no aparece como perteneciente a las elites ricas de la época sino que se mueve más bien en el universo de la clase media, y tiene como característica distintiva el ser un hombre cultivado y de proponer un nuevo tipo de elite : la de los técnicos.

Notas
(1)Este artículo fue elaborado a partir de un capítulo de mi tesis sobre los ingenieros militares españoles de 1710 a 1803. Traducido con Carlos y Tania Estebán.
(2)AGS GM 2998 Sueldos de ingeniero jefe con mando de brigada y grado de teniente coronel 130 escudos por mes, 6 raciones de pan y de cebada; para un ingeniero segundo con grado de capitán: 100 escudos y 4 raciones; para el ingeniero tercero y teniente: 65 escudos y 2 raciones.
(3)Los sueldos de artilleros en 1709: coronel 75 escudos por mes, teniente coronel 40, capitán 30, teniente 20. Sueldos de ingenieros en 1710, coronel y director 130, teniente coronel y jefe 100, capitán y segundo 65, ordinario y teniente 50. Sueldos de infantería en 1718: coronel 110, teniente coronel 80, capitán 55, teniente 38, subteniente 30.Cifras establecidas por Horacio CAPEL, en De Palas a Minerva..., 1988, página 300.
(4)PORTUGUES, José Antonio, Colección de las ordenanzas reales del ejército, 1764, tomo VI, pág. 799.
(5)AGS GM 2998 El documento escrito por Felipe Crame no lleva fecha. Podemos suponer que fue escrito antes de 1762, año de su muerte. También podemos conocer mejor el periodo como el más cercano a 1756, puesto que hace referencia a los cuerpos de artilleros e ingenieros. La reclamación de Felipe Crame puede haber sido retomada por Maximiliano de la Croix, puesto que en 1764 éste consideraba como sueldos de coroneles directores 220 escudos, de los cuales 40 eran de gratificación, para los coroneles jefe 200 escudos de los cuales 20 de gratificación. Parecería que estos dos hombres no fueron escuchados por el poder. Un escudo vale diez reales de vellón.
(6)AGMS 9a M 52 Miguel Marín Truq utilizó la dote de su primera mujer, 20000 reales, para hacer frente a la educación de sus cuatro hijos. Lo subraya en su testamento.
(7)AGI 1906 Antonio de Murga fue teniente coronel y ingeniero segundo. Destinado a Guatemala en 1765, sale de Cádiz en 1766. Su mujer Joaquina Sotelo y sus hijos se quedan a vivir en Ceuta. Él vuelve a España en 1772.
(8)AGI 1905 Antonio Leyba, teniente e ingeniero extraordinario, manco, es un protegido del Conde de Ricla, se marchó a La Habana. Su madre vivía en Cataluña.
(9)AGMS 9 a M 52
(11)AGI 1906 Juan Amador Courten fue destinado a la provincia de Caracas en 1735. Mientras trabajaba en el proyecto de fortificaciones del Castillo de San Felipe de Puerto Cabello sufrió la afrenta de ver a su mujer, su hijo y su cuñado Vicente Ignacio González encarcelados por deudas y todos sus bienes embargados en su ausencia.
(12)AGS GM 3237 Marc-Antoine Eydoux, ingeniero extraordinario, fue suspendido en 1735. Después de 1740, no queda rastro de él.
(13)AGS GM 3236 Juan de Zahoras fue ingeniero extraordinario. Suspendido en agosto de 1739, se reintegró de nuevo a su puesto en octubre de 1739. Su viaje está tomado a cargo.
(14)AGS GM 2991 Nicolás Constantini, ingeniero ordinario, noble de origen siciliano, fue asesinado por el ingeniero Leclerc en 1723. Leclerc había prestado dinero a Constantini, que había firmado un reconocimiento de deuda. Una noche, este hombre fue a la casa de Leclerc para tratar de robar el papel firmado. Los dos hombres se pelearon y Constantini murió. El superior de Leclerc, D’Harcourt, dice que Constantini había tratado ya de asesinar a sus acreedores y cometido todo tipo de actos cobardes.
(15)AGS GM 3239 Francisco Ibáñez era en ese momento ingeniero segundo. Tenemos pocas informaciones sobre él, aparte de su mala conducta.
(16)AGS GM 3806 Josef Martínez Cáceres, ingeniero segundo, destinado en 1798 a Buenos Aires, donde se queda por lo menos hasta el año 1802, define lo que reduce su sueldo: “correspondencia con los ingenieros destinados a Montevideo y con las patrullas encargadas del relevo de la demarcación de límites sino también en el abastecimiento de papel, colores, cuyos para la formación de planos de que este archivo se hallara absolutamente desprovisto”.
(17)AGS GM 3002.
(18)Referencias en el capítulo 24 de la instrucción de cuenta y razón en los ajustes de provisión del ejército del 20 de febrero de 1786, al título II de las ordenanzas de ingenieros de 1768 sobre sueldos, raciones y existencia.
(19)CAPEL Horacio y otros, op. cit., páginas 298-304.
(20)Los ingenieros en América fueron algunas veces solicitados para hacer planos de casas privadas de familias ricas. Las investigaciones de Ramón Gutiérrez dan algunos ejemplos de esta actitud.
(21)AGMS 9a M86
(22)AGS GM 3076 Relación de los servicios y méritos del teniente coronel de ingenieros Don Carlos Lemaur.
(23)ZYLBERBERG Michel, Une si douce domination. Les milieux d’affaires français et l’Espagne vers 1780-1808., París, 1993, páginas 98,180-181.
(24)AGMS Exp personal L 577 Carlos Lemaur y Lamuraire.
(25)AGMS Pensiones 1186/9/1786.
(26)ZYLBERBERG Michel, op. cit., página 179.
(27)AGMS 9a L 143.
(28)AGMS 9a J 54.
(29)AHPM 24836
(30)AGMS 9a M 86 Testamento de 1787. Pedro Martín Cermeño murió en 1790 en La Coruña.
(31)AGMS 9a S1. RUIZ HERNANDO Antonio, “ La testamentaria de Francisco Sabatini », Francisco Sabatini, 1721-1797, La arquitectura como metáfora del poder, Madrid, 1993, páginas 91-114.
(32)Los capitales fueron invertidos en Madrid (acciones en la compañía de la Buena Fe de artífices y plateros), en Viena (Banco de la Casa del ayuntamiento), en París (en las rentas del Rey de Francia), en Venecia (Casa de la Moneda y depósito viejo del proveedor de oro y de la plata), en Nápoles, (Gavela de un grano y en el banco del Popolo). Estas inversiones van a ser menos interesantes a causa de las guerras revolucionarias.
(33)Hemos encontrado rastros de bienes en algunos inventarios, como el de Agustín y Abendano, que había heredado en la provincia de Toledo (Polán) una casa y un terreno plantado con 600 olivos y 7000 cepas de viña, que producen 17000 reales por año. AHPM 24836. Francisco Rodríguez Cardoso poseía varios bienes en Montevideo: cuatro casas y, en la proximidad de esta ciudad, un huerto y casa, un yeguada y otros rebaños. Estos bienes fueron valorados por el mismo ingeniero en 30.000 pesos o sea 450.000 reales. Fundó una capilla para su hijo en su propiedad, con un costo de 2.500 pesos o sea 27.500 reales. AGMS Pensiones 1184/1/1785.
(34)GIL MUÑOZ Margarita, Perfil humano de la oficialidad en el contexto de la Ilustración, Madrid, 1995, pág. 140-173.
(35)GARCIA HERNANDEZ Máximo, Herencia y patrimonio familiar en la Castilla del Antiguo Régimen (1650-1834), Valladolid.
(36)AGMS 9a M 79, pinturas y estampas: 6 laminas de Brilli, 6 pinturas de Matías de Torres, 20 otras pinturas, dos papeles de China cuadrados, un retrato de San Pedro, uno de Santa Rosa, un descendimiento de la cruz, otra tela de San Sebastián, una de San Bruno y otras dos pequeñas.
(37)AGMS 9aM86, 4 cuadros sobre cobre de batallas 1.200 reales, tres retratos de su padre 1.600 reales, uno del marques de la Mina 80 reales, seis pinturas sobre el tema de los dioses de la antigüedad, 300 reales, un retrato de Carlos III, 40 reales, la Adoración de los Magos, 260 reales, un cuadro de San Pedro, 200 reales, la diosa Ceres coronada de flores, San Bruno, algunos paisajes, varios cuadros pintados sobre caoba representando unos cañones, una pintura ecuestre de su majestad, así como otras pinturas por un total de 11.065 reales.
(38)Los hermanos Michel eran escultores de los Reyes de España y dirigieron la Academia de San Fernando. Roberto (1720-1786) era el escultor de Fernando VI y Carlos III, Pedro (1728-1809) el de Carlos IV No sabemos cuál de los dos hizo este busto. En todo caso, su valor era de 1.000 pesos.
(39)Inventario de la biblioteca en el anexo.
(40)AGMS 9a A 27 dos relojes de repetición de oro y diamantes, otro de oro con un retrato y piedras blancas, otros tres relojes de oro, varias cadenas de reloj de oro están inventariadas.
(41)AGMS 9a A 27, once portalápices, una escuadra, un lápiz de metal que sirve de trazador, un pentómetro de plata, una caja de compases, un frasco de tinta de China, 3 lápices de marfil, uno de acero, once de madera y pequeñas paletas de madera para los colores.
(42)Antonio Saliquet compró un gran uniforme por 380 reales. Agustín Bueno y otros compraron libros científicos pero también diccionarios, o libros religiosos. Tomás Buzunariz compró instrumentos de matemáticas.
(43)AGMS9a M52 Tres retratos de un valor de 300 reales, un retrato del rey de 150 reales y un gran cuadro de la Virgen y del niño Jesús de 24 reales y cuatro láminas. Si miramos el inventario de Josef Hermosilla y Sandoval podemos encontrar pinturas religiosas (la Santa Trinidad, Moisés y el pueblo de Israel, Nuestra Señora de Granada, cuadros representando a San Joaquín, Santa Ana, San José ), retratos del Rey y paisajes. Estas pinturas representan la suma de 600 reales, o sea el 5,6 por ciento de sus bienes. Hemos hallado también una cierta cantidad de objetos religiosos: una cruz de bronce, una medalla del bienaventurado Rojas, un rosario de Jerusalén con su cruz, una medalla de Nuestra Señora de Guadalupe.
(44)AGMS 9a C240
(45)AGSM 9a P 83
(46)Estudio Histórico del cuerpo de ingenieros, paginas 591-598.
(47)AGMS 9a E 35 Josef Hermosilla y Sandoval
(48)BLANCHARD Anne, Les ingénieurs du Roi de Louis XIV à Louis XVI, Etude du corps des fortifications. Montpellier, 1979, páginas 313-314. Cita los instrumentos de los ingenieros franceses. El estuche de matemáticas contiene un compás, un compás de proporciones, un porta-lápices, pie real o medio fabricados en diferentes metales según la fortuna del ingeniero. También utilizaban compases más voluminosos con puntas de acero, reglas de cobre o de madera, plantillas de cobre con formas geométricas diversas. Tenían elementos para trabajar el color: tinta china, carmín, cortaplumas y raspadores, tijeras y diferentes materiales de pintura. Sobre el terreno utilizaban diferentes instrumentos de topografía.
(49)AGMS 9a E 35 un estuche de geometría 200 reales, un cuarto de círculo de metal 100 reales, cuatro compases 100 reales.
(50)AGSM 9a R 200 Miguel de Roncali era sin duda un hombre de mucha fe y aficionado a las pinturas. Poseía un relicario, varios cuadros de santos. Hay 14 retratos de mujeres y 42 bodegones.
(51)Miguel de Roncali tenía planos de España, América, las Costas de África.
(52)AGSM 9a R 200 Miguel de Roncali poseía mapas de costas de África, fuertes de España. AGMS 9a A 27 Clemente Aedo y Espina se encontraba en posesión de planos de la s ciudades de Narbona y Tolosa.
(53)Era frecuente que los ingenieros se llevasen estos documentos pero podemos suponer que eran copias de los originales. Por otro lado, si los inventarios se hacían por personal militar acompañados de un ingeniero era para evitar que estos documentos profesionales terminen integrados en la herencia.
(54)AGMS 9a M 86 En el inventario de Pedro Martín Cermeño existen diferentes cajas de archivos donde él conservó sus papeles personales, la contabilidad y su correspondencia (mensajes de felicitaciones por su casamiento y otras misivas…)
(55)GARCIA Marie-Hélène, Les bibliothèques de militaires espagnols au XVIIIe siécle, octubre 1999, Bordeaux, DEA dirección Jean –Marc Buigues.
(56)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, El ejército y la literatura histórica española en el siglo XVIII (1700-1808), Santiago de Compostela, septiembre 2000, dirección Ofelia Rey Castelao.
(57)GARCIA HOURCADE Juan Luis, VALLES GARRIDO José Manuel, Catalogo de la biblioteca del real colegio de artillería de Segovia, Segovia, 1989.
HERRERO FERNANDEZ QUESADA María Dolores, Catálogo de la biblioteca del real colegio de Artillería de Segovia, Segovia, 1992.
(58)AGUILAR PIÑAL Francisco, La biblioteca de Jovellanos 1778, CSIC, Madrid, 1984.
MUÑOZ CORBALAN Juan Miguel, "La biblioteca del ingeniero general Jorge Próspero Verboom", Academia, 1995, 80, páginas 343-362.
(59)AGUILAR PIÑAL Francisco, Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII, Madrid, 1981-1995, 8 volúmenes.
(60)RUIZ HERNANDO Juan Antonio, "La testamentaria de Francisco Sabatini ", Francisco Sabatini (1727-1797), catálogo de la exposición de octubre-diciembre 1993, Madrid, 1993, páginas 91-115.
(61)Para clasificar la biblioteca en anexo, no hemos retomado la clasificación de Francisco Furet en su estudio de la librería del reino de Francia. Quisimos realizar una clasificación más cercana de la temática de las obras.
(62)GARCIA Marie-Hélène estudió los inventarios de Pedro Martín Cermeño y de Josef Agustín Hermosilla y Sandoval sobre este punto. Los otros inventarios que le hemos confiado son los de Miguel Marín Truq, Clemente Aedo Espina, Gerónimo Amici, Ricardo Ailmer Burgo y Diego Parfondri.
(63)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, op. cit., páginas 185-197. La creación de la efémera Real Sociedad de Matemáticas en Madrid (1757-1760) da a los ingenieros la función de redactar tratados científicos que tengan en cuenta los progresos de la época. Fue un fracaso debido, entre otras causas, a la intervención de Ricardo Wall. La creación de la Academia de Ávila (1774-1779) bajo la dirección del Conde de O’Reilly reúne a excelentes oficiales encargados de hacer las compilaciones de las obras que se publicaban en Europa y de crear nuevos libros sobre el arte militar en los otros países europeos. Así se ofrecía a los militares españoles un mejor conocimiento de los otros ejércitos. Esta experiencia acabó sin dejar ninguna publicación.
(64)En el inventario de Ricardo Ailmer Burgo, encontramos la clasificación por lenguas de los títulos: 23 en francés, 10 en inglés, 7 en castellano. Aquí nos hallamos en presencia de un hombre de habla inglesa, impregnado de la ciencia francesa y trabajando como ingeniero en España.
(65)Proporción de los libros profesionales / otros en los pequeños inventarios: inventario de Diego Parfondri 12/23; Clemente Aedo Espina 40/72; Miguel Juáez y Sandoval 16/24; Carlos Saliquet 14/19; Ricardo Ailmer 16/40.
(66)GARCIA HURTADO Manuel Reyes, op. cit., páginas 268-270.
(67)MARTINEZ MARTIN Jesús A, Lectura y lectores en el Madrid del siglo XIX, Madrid, páginas 110-114. El porcentaje de libros técnicos en la biblioteca de los arquitectos e ingenieros es muy importante. El autor encontró bibliotecas como la del ingeniero de minas José Ezquerra donde no figura ningún libro de filosofía, de religión o de literatura. Uno de cada dos libros de materia científica está escrito en una lengua extranjera, el francés y el italiano son dominantes.
(68)DU FAY abad, Manière de fortifier selon la méthode de Monsieur de Vauban, 1691.
(69)BLANCHARD Anne, op. cit., páginas 316-318 estudió de las bibliotecas de los ingenieros del Rey.
(70)LEBLOND, Abbad, Elemens de fortification, Paris 1763. Elemens de la guerre des sièges contenant l’artillerie, l’attaque et la défense des places, Paris 1743. Traité de la défense des places, Paris, 1763. Dictionnaire portatif de l’ingénieur. Paris, 1755. CLAIRAC Louis Andre de La Mamye de, L’ingénieur de campagne ou traité de la fortification passagère, Paris 1749. LEFEBURE, Œuvres complètes, L’art d’attaquer et de défendre les places, essai sur les mines. Maastricht, 1778. DEIDIER, Abbad, Le parfait ingénieur françois ou la fortification offensive et défensive contenant la construction, l’attaque et la défense des places régulières et irrégulières selon les méthodes de Monsieur Vauban et des plus habiles auteurs de l’Europe qui ont écrit sur cette science, Paris, 1742.
[71] LUCUCE Pedro, Principios de fortificación que contienen las definiciones de los términos principales de las obras de plaza y de campaña con una idea de la conducta regularmente observada en el ataque y defensa de las fortalezas dispuestos para la instrucción de la juventud militar. Barcelona, 1772.
(72)BION Nicolas, Traité de la construction et des principaux usages de la construction des instruments de mathématiques, Paris 1725. Primera edición, 1705.
(73)NAVIA OSSORIO Álvaro, Marqués de SANTA CRUZ, Reflexiones militares, Paris 1730. Marquis de FEUQUIERES, Mémoires de M. le marquis de Feuquières, Teniente general de los ejércitos del rey, contiene sus máximas sobre la guerra y la aplicación de los ejemplos a las máximas, París 1731. MONTECUCCOLI, Memorias, Hambourg, 1740.
(74)Claude Perrault escribió en 1673 Les dix livres d’architecture de Vitruve y en 1683 L’ordonnance des cinq espèces de colonnes.
(75)BLONDEL Jean-François, Cours d’architecture, París, 1788. BENAVENTE Miguel, Elementos de arquitectura civil, Madrid, 1763. FREZIER Amédée-François, La théorie et la pratique de la coupe des pierres et des bois pour la construction des routes et autres parties des bâtiments civils et militaires ou traité de stéreotomie à l’usage de l’architecture, París, 1768. BAILS Benito, Arquitectura civil, Madrid, 1783.
(76)DERDIEU, Mesure des solides, París, 1740. DERDIEU, La mécanique générale, París 1771. LA HIRE, Traité de mécanique. COPIN, Elementos de ciencias. PLUCHE Abbad, Le spectacle de la nature ou entretiens sur les particularités de l’Histoire Naturelle. La Haye, 1743-1753, L’histoire du ciel, París, 1739. La primera obra citada corresponde a una enciclopedia destinada a la juventud en 8 tomos. El segundo es un estudio de las diferentes religiones y sistemas del mundo. LOPE Tadeo, es al comienzo de su carrera un ingeniero militar y bifurca luego hacia la ingeniería cosmográfica. Pero es sobre todo su saber científico lo que lo lleva a enseñar al seminario de nobles de Madrid. Este hombre está en la vanguardia del saber. Tradujo los Elements de physique théorique et expérimentale de Sigaud de Laffond en 1787-1789. En 1792 hizo un resumen de las experiencias de Sigaud de Laffond sobre los fenómenos eléctricos y entre 1793-1795 tradujo las Leçons d’Histoire Naturelle et de chimie de Fourcroy.
(77)César está presente con los comentarios sobre las guerras gálicas. Flavio Josefo, historiador hebrero, fue célebre por su descripción de las guerras judías contra Roma, o por sus Antigüedades judaicas. Tito Livio y Salustio abordaron la historia de Roma. Jenofonte contribuyó al mito de Ciro el Grande con la Ciropedia.
(78)Juan de Mariana es el más representado de los autores debido a su historia de España, publicada en 1669. En la historia universal, tenemos a Jacques Béningne Bossuet y Claude François Xavier Millot que son citados varias veces. Silvester O’Halloran retrató la historia de Irlanda que interesa a Ricardo Ailmer Burgo ingeniero originario de ese país. El Marqués de Quincy permite seguir el reinado de Louis XIV y el libro de Voltaire, el de Carlos XII de Suecia. En estas lecturas se nota un interés por los dos reinados citados más arriba o el de Federico II de Prusia.

Siglas
AGMS: Archivo General Militar de Segovia
AGS: Archivo General de Simancas
GM: Guerra Moderna
AHPM: Archivo Histórico de los Protocolos de Madrid.

Bibliografía
AGUILAR PIÑAL, F.. La biblioteca de Jovellanos [1778]. Madrid: CSIC, 1984.
AGUILAR PIÑAL, F. Bibliografía de autores españoles del siglo XVIII. Madrid: CSIC, 1981-1995.
BLANCHARD, A., Les ingénieurs du Roi, de Louis XIV à Louis XVI. Etude du corps des fortifications. Montpellier: Université de Montpellier, Centre d’Histoire militaire, 1979.
CAPEL, H., Galland-Seguela, Martine, Les ingénieurs militaires espagnols de 1710 à 1803: étude prosopographique et sociale d’un corps d’élite. Biblio 3W, Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales, Universidad de Barcelona, vol. VIII, n° 471, 5 de noviembre de 2003.
CAPEL, H., GARCIA, L., MONCADA, J. O., y otros. Los ingenieros militares en España siglo XVIII, Repertorio biográfico e inventario de su labor científica y espacial. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1983.
CAPEL, H., SANCHEZ, J. E., MONCADA, O. De Palas a Minerva. La formación científica y la estructura institucional de los ingenieros militares en el siglo XVIII. Barcelona / Madrid: CSIC, Serbal, 1988.
GALLAND-SEGUELA, M. Les ingénieurs militaires espagnols de 1710 à 1803: étude prospographique et sociale d’un corps d’élite. Tesis para la obtención del grado de doctor del EHESS, bajo la dirección de Bernard Vincent, París, 27 de septiembre de 2003.
GARCIA, M. H. Les bibliothèques de militaires espagnols au XVIIIe siècle. Bordeaux: DEA bajo la dirección de Jean-Marc Buigues, 1999.
GARCIA HERNANDEZ, M. Herencia y patrimonio familiar en la Castilla del Antiguo Régimen (1650-1834). Valladolid: Universidad de Valladolid, 1995.
GARCIA HOURCADE, J. L., VALLES GARRIDO, J. M. Catálogo de la biblioteca del real colegio de artillería de Segovia. Segovia: Academia de Artillería de Segovia, 1989.
GARCIA HURTADO, M. R, El ejército y la literatura histórica española en el siglo XVIII (1700-1808). Santiago de Compostela: tesis doctoral bajo la dirección de Ofelia Rey Castelao, 2000.
GIL MUÑOZ, M. Perfil humano de la oficialidad en el contexto de la Ilustración. Madrid: Ministerio de defensa, 1995. HERRERO FERNANDEZ QUESADA, M. D. Catálogo de la biblioteca del real colegio de Artillería de Segovia. Segovia: Academia de Artillería de Segovia, 1992.
MARTINEZ MARTIN, J. A. Lectura y lectores en el Madrid del siglo XIX. Madrid: CSIC, 1992. MUÑOZ CORBALAN, J. M. La biblioteca del ingeniero general Jorge Próspero Verboom. Academia, 1995, 80, p. 343-362.
PORTUGUES, J. A. Colección de las ordenanzas reales del ejército. Madrid: Imprenta Real, 1764.
RUIZ HERNANDO, J. A. La Testamentaria de Francisco Sabatini. In Francisco Sabatini, 1721-1797. La arquitectura como metáfora del poder. Madrid: Electa, 1993, p.91-114.
ZYLBERBERG, M. Une si douce domination. Les milieux d’affaires et l’Espagne vers 1780-1808. Paris: Histoire économique et financière de la France, 1993.

Ficha bibliográfica:
GALLAND-SEGUELA, M. Las condiciones materiales de la vida privada de los ingenieros militares en España durante el siglo XVIII. Geo Crítica / Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 15 de diciembre de 2004, vol. VIII, núm. 179. http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-179.htm

Nota de redacción : la autora de este trabajo ( MartineGalland-Seguela ) cita al final del mismo el "ANEXO.- ALGUNAS BIBLIOTECAS DE INGENIEROS EN INVENTARIOS DE BIENES" , en el que detalla las listas de Libros y autores de las siguientes Bibliotecas : Biblioteca de Ricardo Ailmer Burgo AGMS 9a A 50 ; Biblioteca de Clemente Aedo Espina ; Biblioteca de Miguel de Roncalli ;y Biblioteca de Pedro Martín Cermeño Cote AGMS 9a M 86 , donde aparecen más de 800 textos en su conjunto . Para evitar extender esta presentación ( aunque se trate de detalles tan específicos como ilustrativos ) , las hemos omitido expresamente , no obstante , hacemos saber a nuestro visitante que las mismas las puede encontrar directamente en : http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-179.htm . Los vínculos señalados en todo el trabajo son de nuestra responsabilidad.-


 

Oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros
Oficiales ingresados en el cuerpo durante el siglo XVIII

Artículo extractado de www.ingenierosdelrey.com
975
oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros del siglo XVIII identificados por Aparici, Capel y Muiños.

En el Memorial de Ingenieros de Abril de 1911 (número IV, año LXI) se publicó la relación de oficiales de Ingenieros desde el siglo XVI hasta 1910. La recopilación correspondiente al siglo XVIII, realizada por el Brigadier D. José Aparici García y el Teniente Coronel Capitán de Ingenieros D. Luis Pascual, consta de 795 oficiales pertenecientes al Real Cuerpo de Ingenieros (un nombre estaba repetido), creado por D. Jorge Próspero de Verboom.
El insigne historiador D. Horacio Capel publicó en 1983 el historial y trabajos de ingeniería de una serie de oficiales identificados por su equipo de investigadores que trabajaron durante el siglo XVIII. El balance que ofrece su labor es la siguiente:

696 coinciden con la lista de los oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros publicada en el Memorial (lo que deja 99 oficiales identificados por Aparici que no lo fueron por Capel).
176 son nuevos oficiales que añadir a la lista, pues fueron identificados por Capel y no por Aparici en su momento.
56 son oficiales cuya pertenecia al Real Cuerpo de Ingenieros ofrece dudas.
22 son oficiales que pertenecen a las primeras promociones de la Academia de Alcalá.
1 es un oficial que pertenece a una de las promociones de los "gilitos".
6 son oficiales de Ingenieros del siglo XIX.
4 no son propiamente oficiales del Real Cuerpo de Ingenieros.

Los historiales de Capel fueron confeccionados entre 1979 y 1983 consultando una gran variedad de fuentes que permite afirmar que la relación nominal publicada sea bastante completa y fiable. De las fuentes consultadas destacamos el Archivo de la Corona de Aragón, Archivo General de Simancas, Archivo de Indias, Archivo Histórico Nacional, Archivo Histórico Militar, Servicio Geográfico del Ejército, Museo del Ejército, Museo Militar de Barcelona, y un total de 46 obras de diferente índole. Ofrecen una informacion muy valiosa sobre las actividades de nuestros oficiales durante el siglo XVIII.


Uniformes Ofles Ing. Real Cpo. Ing. principios Siglo XIX.
Fuente: www.ingenierosdelrey.com

Con ocasión del 50 aniversario de la creación del Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción (CIAC), don Juan López Muiños, doctor Ingeniero de Construcción y Electricidad, publicó en 1993 la misma relación que la publicada en el Memorial de Ingenieros en 1911, añadiendo al final 12 nombres de otros tantos oficiales identificados por él, de los cuales tan solo 4 deben sumarse al cómputo total de pertenecientes al Real Cuerpo de Ingenieros, pues 4 de ellos ya habían sido identificados por Capel, 2 son oficiales de Ingenieros del siglo XIX y 2 no son propiamente oficiales del Real Cuerpo.

El resultado de estas investigaciones ofrece el dato de 975 oficiales pertenecientes al Real Cuerpo de Ingenieros durante el siglo XVIII: los 795 identificados por Aparici, los 176 nuevos añadidos por Capel y los 4 ultimos añadidos por Muiños. Aun así, quedan 56 oficiales identificados por Capel cuya pertenecencia al Real Cuerpo ofrece dudas.

Nota de redacción : En esta Página se publica la relación completa por orden alfabético de estos oficiales, compilada tras comparar los trabajos anteriores.
Nosotros , por razones de extensión no lo hacemos , no obstante , la misma puede ser consultada en www.ingenierosdelrey.com .



Los 21 Ingenieros Militares españoles que actuaron en la Banda Oriental en todo el siglo XVIII y los primeros años del XIX . Su ordenamiento responde a las fechas de arribo al Río de la Plata.-

* José BERMÚDEZ de PONTE ,............................... (julio de 1702)
* Domingo PETRARCA , ..........................................(julio de 1717)
* Diego CARDOZO ,.................................................(julio de 1740)
* Francisco RODRIGUEZ CARDOZO ........................(julio de 1740)
* Juan Francisco SOBRECASAS , ...........................(abril de 1748)
* Antonio AYMERICH y VILLAJUANA , .................(febrero de 1761)
* Juan Bartolomé HAVELLE, ................................(agosto de 1762)
* Juan Antonio de BORJA , .................................(octubre de 1766)
* Joaquín del PINO y ROZAS , ...............................(enero de 1772)
* Miguel JUÁREZ SANDOVAL , ...............................(abril de 1773)
* Bernardo LECOCQ , .............................................(abril de 1773)
* Ricardo AYLMER , ...........................................................(1776)
* José del POZO y MARQUI , ..............................................(1776)
* José PÉREZ BRITO , .......................................................(1776)
* Carlos CABRER y RUOS , ...............................(octubre de 1779)
* José María CABRER , ........................................(enero de 1781)
* Félix de AZARA y PERERA , ..............................(mayo de 1781)
* José GARCÍA MARTÍNEZ de CÁCERES , ......(noviembre de 1786)
* Agustín IBAÑEZ y BOJONS , ........................(setiembre de 1794)
* Antonio FERNÁNDEZ , .....................................................(1803)
* Martín Casimiro de LASALA , ............................................(1807)

Los aspectos biográficos y las obras más salientes protagonizadas por estos ingenieros militares españoles se exponen en el mismo orden precedente. La información de sus actividades ha sido sintetizada a las que desarrollaron en nuestro país , omitiéndose las cumplidas en otros territorios fuera de la Banda Oriental.

José BERMÚDEZ de PONTE ( Julio de 1702 )

Fue el primer Ingeniero Militar español que prestó servicios en el Río de la Plata e intervino en acciones de guerra en la Banda Oriental , pese a que su nombre no figura en el Estudio Histórico del Cuerpo de Ingenieros del Ejército (Madrid , 1911) ni aparece en el escalafón histórico de los ingenieros militares españoles (publicado en el Memorial de Ingenieros , Madrid , 1932). El hecho se debe a que los servicios facultativos de Bermúdez fueron prestados en su totalidad en América y no en España , si bien su actuación militar , con anterioridad a la obtención del título de Ingenieros Militar , fue distinguida y hasta heroica.-
. . .
Algunos detalles nos permiten ir completando estas noticias biográficas. Así, las fechas de las tomas de razón de su título obligación que Bermúdez – hombre metódico,según surge de su ordenada documentación – cumplía diligentemente , al llegar a sus destinos , nos revelan que debió arribar a Buenos Aires en el mismo barco que condujo al nuevo Gobernador del Río de la Plata , Maestre de Campo don Alonso Juan de Valdez e Inclán , pues éste tomó posesión de su cargo el 3 de julio de 1702 y el día 7 del mismo mes , Bermúdez ya se encontraba en la ciudad.-
. . .

Domingo PETRARCA ( Julio de 1717 )

. . .
Desde julio de 1717se encontraba Petrarca en la ciudad de Buenos Aires a la que había llegado en compañía del Gobernador recién electo , Mariscal de Campo don Bruno Mauricio de Zabala. Según Luis Enrique Azarosa Gil había sido designado Ayudante de Ingeniero por Real Decreto del 29 de noviembre de 1716.
El nombramiento de Petrarca se debió a Zabala quien al ser nombrado Gobernador de Buenos Aires le fue ordenado el 7 de mayo de 1716 que concluyese la fortificación de dicha ciudad ; Zabala , que se encontraba entonces en Madrid , se dirigió al licenciado Diego Morales , con fecha 1 de junio de 1716 , exponiéndole la necesidad de que pasase a Buenos Aires un “ingeniero de conocida experiencia por ser muchos los adelantos que hay en dicha facultad , para lo cual podría informar don Próspero de Verboom , Teniente General de los Ejércitos , por el conocimiento que tiene de los que actualmente están bajo sus órdenes”.
. . .
Con fecha 13 de noviembre de 1717 el Rey le encargó a Zabala la fortificación de Montevideo y Maldonado. Casi un año después , el 25 de octubre de 1718 el Rey previno a Zabala que habiendo roto España con Inglaterra podrían los ingleses intentar apoderarse de Montevideo para interrumpir el comercio entre España y Buenos Aires y en consecuencia le ordenaba fortificar a Montevideo para lo cual disponían pasasen allí los dos ingenieros de Buenos Aires y tras el reconocimiento del lugar resolviesen la manera de ponerlo en condiciones de defensa. Los ingenieros a que alude el despacho real eran Bermúdez y Petrarca.
Para cumplir con lo dispuesto por Felipe V , el Gobernador Zabala en compañía del ingeniero Petrarca se dirigieron a la costa norte del río a fin de estudiar y elegir sobre el terreno los lugares más apropiados para las nuevas fundaciones.
. . .
El resultado del reconocimiento fue la confección por parte de Petrarca de un mapa general del Río de la Plata que se encuentra en el Archivo General de Simancas y un plano de la ensenada de Montevideo , ambos datados en 1719 ; en el plano de la bahía de Montevideo van señalados los lugares que a juicio de Petrarca eran los más indicados para ser fortificados ( la Isla de Ratas y la península donde posteriormente se construyó la ciudad) , si bien no se indican cuáles obras debían construirse.
. . .

(1) Igno
ramos dónde y cuándo exactamente nació y , por diversos indicios -además de su apellido - , no es de descartar que su origen fuera italiano. Así lo cree Guillermo Furlong , aunque ciertos autores lo suponen vizcaíno. Sabemos ciertamente que , en 1717 , se hallaba en Buenos Aires , donde al año siguiente recibió el grado de capitán del cuerpo de ingenieros del ejercito español y que , en 1719 , había dibujado el plano de nuestra bahía.
A fines de 1723 , Zavala se entera de que los portugueses habían desembarcado en la península de Montevideo e iniciaban obras de fortificación. Organiza , entonces , una expedición por mar y tierra para desalojarlos. El 19 de enero de 1724 , Zavala logra su propósito , pues los portugueses se retiran rumbo a Río de Janeiro sin presen¬tar batalla. Inmediatamente le encomienda a Petrarca que proceda a delinear algunas manzanas del novel asentamiento y , también , obras militares para defensa del mismo. Petrarca hace el primer planteamiento urbanístico de la que sería nuestra capital , pues traza por lo menos cinco , de las siete manzanas que bordean el puerto. Ellas eran de " cien varas en cuadro " , consigna Pedro Millán posteriormente. Asimismo Petrarca prevé una batería , al noroeste de la península , para controlar la entrada de navíos a la ensenada : será el futuro fuerte San José.
También en 1724 diseña , en el lugar que actualmente ocupa la plaza Zabala , una construcción - que posteriormente amplió José García Martínez de Cáceres - conoci¬da en su tiempo como " el Fuerte " , y que sirvió como casa de gobierno hasta su demo¬lición en 1880. Petrarca fallece , en medio de extrema pobreza , el 12 de agosto de 1736 , en la ciudad de Buenos Aires.

(1) .Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.

Diego CARDOSO ( Julio de 1740 )

. . .
Como Apolant dice, Cardoso salió de Cádiz en la segunda mitad de marzo de 1740 y arribó a Montevideo el 5 de julio del mismo año.
Con Cardoso vino al Plata , como acompañante , sin ningún cargo oficial , su sobrino Francisco Rodríguez Cardoso , a quien su tío había impartido en Ceuta enseñanzas de ingeniero ; Cardoso le había confiado tareas de delineador y le abonaba un sueldo.
Cuando Cardoso llegó al Río de la Plata don Miguel de Salcedo ejercía aún el cargo de gobernador , pues a pesar de que le había nombrado sucesor en la persona del Brigadier don Domingo Ortiz de Rozas el 19 de setiembre de 1738 , este no asumió el mando en Buenos Aires hasta el 21 de junio de 1742.
Por carta de Salcedo del 12 de octubre de 1740 nos enteramos que Cardoso , con el dinamismo que le caracterizaba , había compuesto tres planos para fortificar Montevideo los que fueron enviados al Virrey del Perú , Marqués de Villagarcía para que eligiese el que debía construirse y enviara el dinero para las obras.
Como a la sazón , España estaba en guerra con Gran Bretaña , Cardoso actuó con celeridad para poner a la Plaza de Montevideo a cubierto de un ataque enemigo y el 13 de octubre de 1741 comenzó la obra de la fortaleza principal , denominada Ciudadela.
. . .
Del adelanto que Cardoso imprimió a las fortificaciones de Montevideo nos informa una carta (31 de octubre de 1744) del Gobernador Domingo Ortiz de Rozas , expresando que cuando llegó a Montevideo comprobó que no se había efectuado más que la excavación de los cimientos pero en el momento de escribir esta carta se halla la plaza en estado de defensa , haciendo resaltar “la suma eficacia y celo del ingeniero don Diego Cardoso” . . .
Ni la falta de caudales , tardíamente suministrados por el Virrey del Perú , ni la falta de operarios ( para remediar lo cual se trajeron presos desde Potosí y otros sitios del Virreinato) , ni la escasez de materiales ( falta de herramientas para los picapedreros y de herrajes para las puertas) fueron obstáculos para detener la labor de Cardoso que se convirtió en contrabandista (al traer canteros,hierro y aceros desde el Brasil)pero que prosigión incansablemente su obra pese a las críticas que las mismas autoridades formulaban respecto a la falta de solidez de la construcción y la inadecuada ubicación de la Ciudadela.
El 20 de febrero de 1747 , Cardoso fue ascendido a Ingeniero en Jefe con grado de Coronel.
. . .
Enamorado de su Ciudadela , no admitió críticas acerca de la misma y llegó hasta la pendencia personal en defensa de su obra. Son ciertos y exactos los defectos de su fortificación pero también es verdad que su obra no era tan mala como la pintaban sus detractores pues ,sin mayores retoques subsistió enhiesta más de un siglo y resistió los embates del enemigo inglés que no se atrevió a batirla y abrió brecha , no en la criticada ciudadela , sino en la muralla de la parte sur ; aguantó los sitios desde 1811 a 1814 y aunque no fue la más importante obra de fortificación que España construyó en América , como quiere Apolant ni el antemural de Perú como lo calificó cursilonamente Vértiz , constituyó la plaza fuerte más importante del llamado Cono Sur.
Gracias a Cardoso la Ciudadela fue terminada y por ello merece ser considerado de 6todos los ingenieros militares que actuaron en el Plata , el fortificador por antonomasia.-

(2).Arribó a nuestras costas , en julio de 1740 , junto a un sobrino suyo , Francisco Rodríguez Cardoso. En 1742 , comienza a levantar la Ciuda¬dela , según planos que elaborara con premura , en vista de que su patria se hallaba en guerra con Inglaterra y era de temer un ataque de ésta a las colonias hispánicas en América. En 1747 , en virtud de la dedicación y empeño que había demostrado , es ascendido a Ingeniero en Jefe , con grado de coronel. En 1748 , se produjo un agrieta¬miento en el baluarte norte de la Ciudadela (el de San Fernando) , que obligó a Cardoso a demolerlo , para poder recimentar y reconstruir posteriormente. Este con¬tratiempo fomentó que se formara un ambiente adverso al técnico y , por tal razón , en 1753 , las autoridades españolas deciden trasladarlo a Caracas. No llegará a su nuevo destino , pues antes de recibir la comunicación , mantiene un altercado con el gober¬nador , José Joaquín de Viana , quien , por tal causa , le aplica un arresto. Dos meses después , disgustado , Cardoso se va de Montevideo rumbo a Buenos Aires , donde permanece hasta su fallecimiento acaecido en marzo de 1757. Sus restos descansan en el cementerio bonaerense de la Recoleta.
(2).-Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.

Francisco RODRIGUEZ CARDOSO ( Julio de 1740 )


Mientras Diego Cardoso ( su tío) estaba en Cádiz preparándose para marchar a América , Rodríguez Cardoso rindió exámen de suficiencia ante la Junta de Fortificación y fue aprobado , pero no se le concedió ningún empleo ni grado.
No obstante , su tío resolvió que fuera con él a América y ambos desembarcaron en Montevideo el 5 de Julio de 1740. Cuando a su tío se le ascendió a Ingenieros en Jefe , se le otorgó a Rodríguez Cardoso el empleo de ingeniero extraordinario con grado de subteniente. Al ser trasladado Diego Cardoso a Caracas en 1753 , se designó a Rodríguez Cardoso su sucesor en la dirección de las obras de fortificación de Montevideo. En 1761 es ascendido a Ingeniero Ordinario con grado de Teniente Coronel.
Rodríguez Cardoso no logró soslayar defectos en la construcción de la Ciudadela , heredados de su tío y los que le acarrearon serios inconvenientes funcionales hasta llegar a ser relevado de su cargo y tener que trasladarse a Buenos Aires , siendo sustituído por el Ingenieros Extraordinario José Antonio Borja.
Abrumado por este y otros fracasos profesionales , Rodríguez Cardoso falleció en Buenos Aires el 12 de febrero de 1774.

Juan Francisco SOBRECASAS (Abril de 1748)

Tuvo en España varios problemas que lo alejaron del Cuerpo de Ingenieros y debió pasar al regimiento de Infantería de Lombardía. Luego de varias gestiones solicitó su reingreso al Cuerpo , lo que logró en febrero de 1774 y fue ascendido al empleo de ingeniero extraordinario para pasar a servir en Chile. Sobrecasas llegó a Buenos Aires en abril de 1748 para desde allí seguir a Chile. El Gobernador de Buenos Aires José de Andonaegui aprovechó la presencia de Sobrecasas para ordenarle el 22 de abril de 1748 que inspeccionara en Montevideo las obras de la Ciudadela , donde se había producido un agrietamiento. Sobrecasas se trasladó a Montevideo y se alojó en casa de Rodríguez Cardoso y hasta el 3 de enero de 1749 no produjo su informe que fue un modelo de cazurronería y liberaba de toda responsabilidad a Cardoso , tras haber conseguido que este le prestara 200 pesos , que nunca le devolvió.
El 23 de setiembre de 1767 falleció en Buenos Aires. Si bien su actividad en materia constructiva fue nula , en cambio se conserva de él un “croquis de una parte de terreno de las Provincias del Río de la Plata” , título escrito posteriormente por otra mano y con otra tinta. El croquis representa la costa del Atlántico desde Río Grande hasta Montevideo y por el oeste no alcanza al Río Uruguay. Lleva la firma de Sobrecasas y revela la pobre ejecución de un mal dibujante ; muestra el camino seguido por las tropas españolas desde Montevideo en 1756 ; contiene el Fuerte de San Miguel pero carece del de Santa Teresa que todavía no se había construido.-
Los hechos relatados son suficientes para que , sin necesidad de comentario alguno , el lector sepa quien era el Ingeniero Juan Francisco Sobrecasas.-

Antonio AYMERICH y VILLAJUANA ( febrero de 1761 )

El nombramiento de Aymerich para Buenos Aires se debió al Gobernador Cevallos que , desde la muerte de Diego Cardoso en 1757 , había reclamado que se designara en su reemplazo “ un oficial de esta clase y de experimentada inteligencia en su profesión para la dirección de las obras que están pendientes en al Plaza de Montevideo y las demás que puedan ofrecerse – y agregaba – pues aunque hay aquí otros dos ingenieros , no son a propósito” (Archivo General de Indias. Buenos Aires No.36) . Los dos ingenieros a que Cevallos se refería en su carta eran Francisco Rodríguez Cardoso y Juan Francisco Sobrecasas.-
Cuando Aymerich llegó al Plata , acababa de anularse el 12 de febrero de 1761 el Tratado de Madrid de 1750 cuyo único resultado fue la guerra guaranítica. Cevallos que tenía el propósito de recuperar lo antes posible la Colonia del Sacramento , envió a Aymercich a la otra Banda y este confeccionó un plano del campo de bloqueo de la Colonia , fechado el 3 de junio de 1761 que se encuentra actualmente en el Archivo de Indias . Es el testimonio del paso de Aymerich por nuestro país.-

Juan Bartolomé HAVELLE ( Agosto de 1762 )

En agosto de 1762 fue enviado Havelle a la Colonia del Sacramento para dirigir los trabajos de fortificación de esta Plaza. Allí lo encontró enfermo , don Pedro de Cevallos al apoderarse de la Colonia en noviembre de 1762. Cevallos oyó de boca de Havelle que estaba decidido a abandonar el servicio de Portugal , por no sentirse a gusto y también por estar imposibilitado de tomar armas contra España en virtud de las condiciones de la capitulación. Cevallos le prometió contratarle con el grado de Teniente Coronel y el pago de una cantidad para indemnizar la pérdida de los bienes que había dejado en Río de Janeiro. A su vez Cevallos le exigió a Havelle la entrega de los Planos de las fortalezas de la costa brasileña y una descripción de Río de Janeiro. Havelle redactó entonces en francés la descripción de Río cuyo original se encuentra en el Archivo de Indias de Sevilla.
. . .
Havelle permaneció hasta 1770 en Buenos Aires , dedicado a trabajos de defensa de la ciudad y costa sur del río. En abril fue designado para formar parte de la expedición Madarriaga , destinada a desalojar a los ingleses de las Malvinas, Havelle pasó a Montevideo desde donde debían salir los barcos , y partió el 11 de mayo con la escuadra; a mediados de julio estaba de regreso en Montevideo después de la exitosa operación.
. . .
Para asegurar la defensa de Montevideo , debilitada por lo ocurrido en el Baluarte San Fernando de la Ciudadela , una Junta de ingenieros constituía por Juan Bartolomé Havelle y José Antonio de Borja y presidida por el Gobernador de Montevideo don José Joaquín de Viana proyectó una mal llamada “línea de circunvalación” , formada por una línea de cortinas y redientes de tierra , reforzada por dos estacadas que cerraba la gola o acceso a la península. El plano de esta fortificación provisional fue remitido por Vértiz a España en marzo de 1771 y reproducido por Carlos Travieso en “Montevideo en la época colonial”.
. . .
El proyecto de defensa para Montevideo , propuesto por la Junta de ingenieros en 1770 comprendía también al puerto y consistía en el establecimiento de una línea de navíos acoderados para evitar un ataque de revés a la ciudad desde el mar. Este plano contiene una escala de millas de 60 al grado en vez de las 70 al grado usadas en España ; dicha unidad se usaba entonces en Francia pero en España solo comenzó a emplearse a fines del siglo XVIII , lo que significa que el autor del plano era de origen francés en cuyo caso solo se encontraba en Montevideo , el ingeniero Havelle , único a quien cabe atribuir su confección.
En 1772 , habiendo pedido regreso a España desde las Malvinas el ingeniero ordinario O´Brien se ordenó que pasase a reemplazarlo Havelle. Este traslado no llegó a efectuarse pues Havelle estaba a cargo de la fortificación de Santa Teresa ; también fue encargado de las defensas de Maldonado y proyectó un fuerte de cuatro baluartes para la isla de Gorriti ( que hasta entonces se llamaba de Maldonado) y dos baterías de nueve cañones en la Aguada y en Punta del este . . . en 1773 se hizo cargo de las obras del cuartel de Maldonado , más tarde llamado de Dragones. En 1777 , Havelle fue ascendido a Ingeniero en Segundo bajo el nombre de Juan Wall.
Protegido de Cevallos , que apreciaba su mérito profesional , Havelle consiguió al fin que se le otorgara en recompensa por sus trabajos el grado de teniente Coronel que constituía una de sus aspiraciones cuando se incorporó al ejército español . Para complacer a Cevallos , defensor a ultranza de la importancia militar de Maldonado , dedicó todas sus energías a poner esta plaza y Santa Teresa en estado de defensa . . .
Apolant fue quien reveló que Havelle falleció en Montevideo el 4 de febrero de 1783 de acuerdo a lo registrado en el libro 3º. de Defunciones de la Catedral de Montevideo . . .
Fuera de su obra principal , la fortaleza de Santa Teresa que perdura restaurada y de los planos anónimos que acbamos de atribuirle no se conocía más que una obra de Havelle : la Carta Geográfica de la Costa septentrional del Río de la Plata hasta la Isla de Santa Catalina , levantada por Havelle en 1763 y conservada en el Archivo Hist´rico Nacional de Madrid.-

(4).-De origen francés , entró en Portugal , junto con varios ingenieros británicos , haciéndose pasar por inglés , razón por la cual desfiguró su apellido y se hizo llamar Howell. Trabajó en las fortificaciones de Oporto y de Lisboa y , luego , en la demarcación de límites entre las posesiones lusitanas e hispánicas en América. Para cumplir tal tarea se embarcó en Lisboa , con destino a Río de Janeiro , donde llegó en setiembre de 1751. En la capital carioca permaneció diez años , ocupado en reforzar sus fortificaciones.
Luego se le asignó un nuevo destino : Colonia del Sacramento a fin de que realizara análoga tarea. Allí lo encuentra Pedro de Cevallos cuando logra , en 1762 , apoderarse de la disputada ciudad.
Al tanto de los méritos que ornaban al distinguido técnico , Cevallos le propone que, en lo sucesivo , pase al servicio de España , con el grado de teniente coronel , ofreci¬miento que Havelle acepta. Para cumplir sus nuevos cometidos , se traslada a Buenos Aires. Fue autor de la "Alameda" bonaerense , al parecer más hermosa que la de Santiago de Chile. Trabaja en esta ciudad hasta 1770 , fecha en que participa en una expedición a las islas Malvinas , organizada con el fin de desalojar de ellas a los ingleses.
Regresa a Montevideo para dirigiese al este de nuestro territorio , donde dejará profunda huella de su paso. En efecto : debemos a Havelle el diseño de la Fortaleza de Santa Teresa y la intervención en el Cuartel de Dragones de Maldonado , entre otras importantes contribuciones de la época.
(4).- Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército

José Antonio de BORJA ( Octubre de 1766 )

Con fecha 1 de octubre de 1766 se trasladó desde España a Buenos Aires.
Su labor en el Río de la Plata se redujo a unos informes técnicos con motivo del agrietamiento del baluarte San Fernando y a un intento de acopiar materiales (estacas) para la línea de atrincheramiento de emergencia ; tan pobre rendimiento explica que Furlong Cardiff ni siquiera lo mencione en sus Arquitectos argentinos durante la dominación hispánica (Buenos Aires 1946) , que Apolant no le dedique más que una breve noticia en nota al pie de página y que Ramón Gutiérrez se limite a incluirle en la lista de los ingenieros militares del Río de la Plata.-

Joaquín del PINO y ROZAS ( Enero de 1772 )

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El 30 de Julio de 1771 fue nombrado Comandante de Ingenieros en el Río de la Plata , salió de Fuenterrabia para el Ferrol con su mujer y cinco hijos y se embarcó en el buque-correo Diana en octubre de 1771 , arribando a Montevideo el 6 de enero 1772.-
En octubre de 1772 al Mariscal de campo Vértiz en un reconocimiento de todas las fortificaciones de la Banda Oriental , hasta el Río Grande de San Pedro . . . Del Pino escribió una “relación de consistencia y actual estado de las plazas y ppuestos fortificados de la costa norte del Río de la Plata” , en que resumió sus observaciones recogidas en la visita de inspección realizada.
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Del Pino había sido nombrado para hacerse cargo de la fortificación de Montevideo , gravemente afectada por el agrietamiento del baluarte San Fernando de la Ciudadela ; el 20 de marzo de 1775 , el Rey resolvió que se construyese en Montevideo , de los dos proyectos trazados por Zermeño el que eligiera Del Pino ; entre el proyecto de hornabeque y el frente fortificado , Del Pino optó por el hornabeque , pero el dinero para la construcción no fue proporcionado y nada se hizo , aunque esto no fue inconveniente para que Del Pino progresara ; por Real Decreto del 14 de marzo de 1776 , se le concedió el gobierno interino de la Plaza de Montevideo conjuntamente con la dirección de las obras de fortificación de la misma plaza.-
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En 1790 fur promovido al grado de Brigadier y designado Gobernador de Charcas. En 1799 pasa a gobernar interinamente la Capitanía General de Chile. El 10 de junio de 1800 es designado Virrey del Río de la Plata. El 11 de abril de 1804 falleció en Buenos Aires.
En lo referente a su labor técnica , Del Pino , que vino a encargarse de la nueva construcción de la fortificación de Montevideo , nada hizo. Es cierto que no se le proporcionaron fondos para la obra , pero también es cierto que poco o nada hizo por conseguirlos.
Quedan como suyos un plano de la batería de Santa Bárbara construida en 1783 en la playa de la Estancuela ( actual Playa Ramirez ) para dificultar posibles desembarcos de un probable enemigo. El plano lleva su firma pero el no fue el autor ya que siguiendo la costumbre del Cuerpo de Ingenieros las obras de los subalternos eran elevadas con la firma del jefe responsable ; en esta caso cabe atribuir la obra a Havelle o a Lecocq.-
En suma tal es el rendimiento de este oficial de ingenieros que supo alcanzar las máximas posiciones políticas hasta llegar al cargo de Virrey.-

Miguel JUÁREZ SANDOVAL ( Abril de 1773 )

Servía en Mallorca cuando fue designado el 23 de julio 1771 para pasar a Buenos Aires. Llegó a esta ciudad el 29 de abril de 1773 , junto con Bernardo Lecocq.
En junio de 1773 se encontraba en Montevideo dirigiendo la construcción de un almacén de pólvora , fuera de la Ciudadela , empleándose en la obra todos los presidiarios que trabajaban en las fortificaciones de Montevideo.-
Formó parte de la junta militar que se realizó en junio de 1781 en Montevideo para adoptar medidas de emergencia destinadas a aumentar las defensas de la plaza ; el plano con la línea de atrincheramientos para cubrir el frente de tierras es probablemente obra suya.
Construyó en 1781 el Hospital del Rey , según dice Isidoro de María. Este dato está confirmado por un plano anónimo – publicado por Travieso conel No.27 – que lleva una leyenda con rúbrica de Cabrer , en que advierte que el original le fue entregado a Cabrer el 7 de junio de 1781. Precisamente el Diario de Carlos Cabrer corrobora lo registrado en el plano qu eantecede y que puede ser adjudicado a Juárez de acuerdo a lo consignado por de María. El pproyecto entregado a Cabrer por el Virrey constaba del hospital y de un cuartel adosado al primero para 800 a 1600 plazas , según que s construyese de una o dos plantas .-
El Hospital del Rey aparece registrado por primera vez en el plano anónimo de Montevideo levantado en 1783 y que indica que estaba situado sobre la calle de San Miguel ( hoy Piedras) , en la manzana doble que iba desde la calle de San Francisco (actual Zabala) a la de San Benito ( hoy Colón). De la construcción del cuartel volvió a tratarse en 1784 , pero ya Juárez no estaba en el Río de la Plata.-

Bernardo LECOCQ ( Abril de 1773 )

Comenzó a servir en el ejército como Cadete de Infantería en 1753 y el 3 de agosto de 1763 fue nombrado Ingeniero Delineador , con grado de Sub teniente de Infantería. El 3 de marzo de 1767 es ascendido a Ingeniero Extraordinario con grado de Teniente.
En 1772 se traslada a Buenos Aires. Se embarcó en Cádiz el 1º de enero de 1773 , arribando el 29 de abril de 1773.-
Estuvo en la Fortaleza de Santa Teresa y acondicionó el Fuerte de San Miguel en 1775 . El 27 de junio de 1775 , a propuesta de los tres directores Comandantes del Cuerpo de Ingenieros fue promovido a Ingeniero Ordinario con grado de Capitán.
En 1783 fue nombrado ingeniero de la primera partida demarcadora de límites del Tratado del 11 de octubre de 1777 a cargo de José Varela y Ulloa.
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El 5 de abril de 1791 proyectó una torre-faro para la Isla de Flores y en octubre del mismo año instaló tres guardias fronterizas para impedir la penetración de los portugueses .-
El 17 de agosto de 1792 fue ascendido a Ingeniero en Jefe con el grado de Coronel.
La actividad técnica desarrollada por Lecocq es encomiable. Dirigió e intervino en cuanta obra fortificatoria y arquitectónica se realizara entonces. Furlong Cardiff menciona la recomposición y reparos en los parapetos , terraplenes y edificios de la fortaleza de Santa Teresa , que en 1790 presupuestó en 948 pesos. En abril de 1791 presupuestó el costo de los calabozos y crujías para los presos de Montevideo en 1707 pesos. En 1792 reparó la casa del ministro de la Real Hacienda en Maldonado. En 1791 emitió su dictamen sobre la inconveniencia de reducir las dimensiones de la catedral de Montevideo , entonces en construcción para abaratar la obra.-
En 1794 dió comienzo a las obras de la muralla norte de Montevideo que comprendían el baluarte norte (mal llamado Cubo del Norte) y los edificios abovedados denominados por esas circunstancias “las Bóvedas”. Se conservan varios planos de esas obras que llevan su firma y el visto bueno del Comandante de Ingenieros F. José García Martínez de Cáceres y otros en que registra la intervención del ingeniero José del Pozo y Marqui. La obra se terminó a fines de 1806.-
Proyectó también una iglesia a construir en extramuros de Montevideo cuyo plano reprodujo Furlong Cardiff.
El 19 de mayo de 1800se le concedió la categoría de Ingeniero Director que llevaba consigo el grado de Brigadier.
En el aspecto militar no fue tan afortunado como en su labor de ingeniero. En 1801 estalló entre España y Portugal la guerra que , por lo acontecido en Europa , se llamó de las naranjas ; en América un desertor de un Regimiento de Caballería portugués Jorge Borges do Canto , se apoderó , al frente de una banda de aventureros, de los pueblos de las Misiones. El jefe español , Coronel don Francisco Rodrigo fue hecho prisionero y los refuerzos españoles enviados por el Virrey Del Pino , fueron batidos por lo cual el Virrey se vió obligado a enviar un Cuerpo de Ejército a Misiones a órdenes de Lecocq ; la lentitud de Lecocq ( como califica Arredondo a su comportamiento) determinó la pérdida de las Misiones.
En 1802 sustituyó a J García Martínez de Cáceres en la Dirección de la Comandancia de Ingenieros del Virreinato.
Al desembarcar en 1806 los ingleses para atacar a Montevideo se resolvió efectuar una salida correspondiendo el mando de las tropas al Brigadier Lecocq quien ostentaba el cargo de jefe de las fuerzas de extramuros de Montevideo. Las fuerzas de Lecocq fueron arrolladas por los ingleses en el combate del Cardal (20 de enero de 1807).
Cuando en 1810 sobrevino la revolución de Mayo , Lecocq votó a favor de la junta patriota y prestó adhesión al nuevo gobierno revolucionario. Pasó después a radicarse en Montevideo , donde falleció durante la dominación portuguesa, en 1820, a los 86 años de edad , siendo enterrado en la iglesia Matriz.-

(5).-Nació en la Coruña , el 10 de febrero de 1734 , de padre belga y madre irlandesa. Como su padre , sigue la carrera militar e ingresa como cadete de infantería en 1753 ; luego de cambiar de destino repetidas veces -entre otros lugares , le tocó servir en Orán - , es ascendido a ingeniero extraordinario con el grado de teniente. Finalmente , se lo envía al Río de la Plata : desembarca en Buenos Aires en abril de 1773.
De la capital bonaerense pasa a nuestro país , para ocuparse de las fortalezas de Santa Teresa y San Miguel. En 1791 proyecta una torre para la isla de Flores. En 1792 , en virtud de sus méritos , es ascendido a ingeniero jefe , con el grado de coronel.
Emprendió muchos y diversos trabajos. Entre ellos recordamos el baluarte norte (o Cubo del Norte) ; las Bóvedas ; una batería en Colonia del Sacramento ; un plano estableciendo los límites entre las posesiones de España y Portugal , que dibuja en 1786 ; la Guardia de Santa Tecla (actualmente en territorio brasileño) ; la casa del Ministro de la Real Hacienda en Maldonado ; un dictamen acerca del tamaño (que se creía excesivo de nuestra catedral de Montevideo y evaluación de su costo.
Hemos de decir que , en su época , prácticamente no se hacía ningún trabajo público sin consul¬tar a Lecocq. En virtud de sus méritos , en 1802 fue ascendido a brigadier. Falleció en nuestra capital el 7 de diciembre de 1820.-
(5).- Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.

Ricardo AYLMER ( 1776 )

Ingresó al ejército en 1737 como Cadete y al cuerpo de Ingenieros militares de España en clase de Ingeniero Delineador y grado de Sub Teniente el 11 de abril de 1745. El 18 de agosto de 1749 ascendió a Ingeniero Extraordinario ; el 24 de marzo de 1755 a Ingeniero Ordinario con grado de Teniente. El 12 de enero de 1762 obtuvo la clase de Ingeniero en Segundo con el grado de Capitán. En 1775 a Ingeniero en Jefe con el grado de Coronel.
Aylmer fue uno de los ingenieros que vinieron al Río de la Plata en la expedición de Cevallos en 1776 ; al regreso de la expedición permaneció en Buenos Aires , siendo ascendido a Brigadier en 1777 con motivo de la conquista de la Isla de Santa catalina y de la Colonia del Sacramento.
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Furlong menciona la intervención de Aylmer en un dictamen profesional en Buenos Aires pero no hay datos de que haya estado en la Banda Oriental, si bien cabe la duda de que haya intervenido en la conquista de la Colonia del sacramento.-

José del POZO y MARQUI ( 1776 )

El 30 de setiembre de 1773 fue promovido de Cadete de Infantería a Sub teniente de Infantería y Ayudante de Ingeniero ; en junio de 1778 ascendió a Ingeniero Extraordinario.
Se embarcó para Buenos Aires en 1776.En 1781 formó parte de una junta de técnicos que aprobó una línea de atrincheramientos para el frente de tierras de Montevideo. Fue promovido a Ingeniero Ordinario el 29 de diciembre de 1786.En febrero de 1795 ascendió a Ingeniero en Segundo y en 1802 a Coronel.
En 1807 fue citado por el Gobernador de Montevideo don Pascual Ruiz Huidobro , entre los que se distinguieron en la defensa de Montevideo contra los ingleses.
Siendo Elío Gobernador de Montevideo ordenó al Coronel Del Pozo emprender las obras del Cubo del Sur y de la Isla de Ratas , provocando una queja del Comandante de Ingenieros del Virreinato , don Bernardo Lecocq por no atenerse al plano aprobado por S.M. y determinando que el Cabildo de Montevideo se quejara a su vez de Lecocq.
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Cuando el rompimiento de relaciones entre las dos ciudades del Plata , Del Pozo se mantuvo fiel a las autoridades españolas y obedeciendo órdenes de Elío construyó en la cima del Cerro de Montevideo un castillo o fuerte para protección de la farola allí instalada. Los trabajos realizados por Del Pozo motivaron que se le ascendiera al grado de Brigadier y Director Inspector de Ingenieros. Nos ha permitido comprobar este dato el Estado Militar de España del año 1816 que se editaba en Madrid , junto con el Calendario y Guía de Forasteros ; en la parte dedicada al Real Cuerpo de Ingenieros , en el apartado titulado Indias, figura una lista de los ingenieros militares españoles a quienes la revolución americana había dejado aislados en los sitios en que servían y sin posibilidad de regresar a la península , sin bien continuaban siendo fieles a España. La lista de los Directores Subinspectores la encabeza el Brigadier don José del Pozo y Marqui , con la nota adjunta de supernumerario. Esta mención revela que en 1816 , se sabía en España que del Pozo seguía viviendo en Montevideo. Esta fidelidad ,que contrastaba con la de otros integrantes del Cuerpo , constituía un sacrificio sin compensación posible y sin esperanza , revelador de la firmeza inquebrantable del anciano ingeniero, quien falleció en Montevideo el 23 de enero de 1832 a los 81 años.-
La obra de Del Pozo fue tan importante como variada. Comienza con el plano de la ciudad de Montevideo , . . . otro de los primeros planos de Del Pozo fue levantado en 1783 de la Isla de ratas (actual Isla de Libertad en la bahía de Montevideo) en que señala la altura de las mareas. Aunque en el Cuerpo de Ingenieros los planos seguían ejecutándose sin que al autor se le autorizara firmarlos , el espíritu organizador de Carlos Cabrer le hizo registrar en notas la fecha y autor de cada plano y gracias a esta innovación se ha podido identificar las obras de Del Pozo que se referían.
Proyectó y construyó (1785-1786) un almacén de pólvora para la plaza de Montevideo. Fue autor de la iglesia de San Carlos (en el actual Departamento de Maldonado). En 1793 dirigió la construcción de las baterías de Maldonado.
Durante la Comandancia del sucesor de Cabrer , José García Martínez de Cáceres , si bien este organizó el primer archivo de las obras militares realizadas por los oficiales , volvió a imperar el régimen de que los planos de cada obra no fuesen firmados por el autor sino por el Comandante de Ingenieros , con lo cual resulta dificultoso determinar al autor de cada uno.-
Cuando en 1802 , Lecocq asumió la Comandancia de Ingenieros del Virreinato , sus subordinados recobraron su individualidad y vuelven a aparecer trabajos y planos firmados por Del Pozo.
En 1805 proyectó una ampliación del Hospital de Caridad (hoy Maciel). Trabajó en las fortificaciones de Montevideo denominadas “las Bóvedas” e hizo un plano de las obras en 1805.
De los últimos años de la dominación española , nos quedan varios planos de Del Pozo :


Plano del castillo del Cerro de Montevideo, construido por del Pozo de acuerdo a instrucciones del Virrey Elío , está fechado el 7 de diciembre de 1811.
• Plano de un proyecto de Elío para la fortificación de la loma al esta de la Ciudadela en la península montevideana , del 15 de marzo de 1812.
• Plano del portón de San Juan y Cubo del Sur , marzo de 1812.
• Plano de la batería de la Isla de Ratas , 15 de marzo de 1812.
• Plano de la ciudad de Montevideo , 15 de marzo de 1812.

Las exequias del Brigadier Del Pozo se realizaron en la Iglesia Matriz y al margen de la partida de defunción se lee esta nota : GRATIS. Como los únicos a quienes se enterraba en esas condiciones eran los pobres de solemnidad y Del Pozo no lo era , pues dejaba varios hijos en posición desahogada , se quiso significar el agradecimiento del vicario por los servicios prestados por Del Pozo y a los cuales nos hemos referido en estas notas.-

(3).-Nació en Extremadura el 28 de febrero de 1751. Se embarca , con destino a Buenos Aires , en 1776. En Montevideo , el gobernador Francisco Javier de Elio , le confía diversas obras de fortificación de la plaza , entre ellas , el Cubo del Sur (1808) , la isla de Ratas y , en el Cerro (1809) , una fortaleza para defensa de la farola.
La buena ejecución de todos estos trabajos determinó su ascenso a brigadier y a director inspector de ingenieros.
Amén de los trabajos mencionados , del Pozo realizó muchos otros , -algunos de carácter civil o religioso - , de no menor importancia , como son un plano de nuestra ciudad (fechado en mayo de 1781) , presuntamente la iglesia de San Carlos , las bate¬rías de la costa en Maldonado , las Bóvedas y un proyecto de un almacén de pólvora. Falleció en nuestra ciudad , el 23 de enero de 1832 , a la edad de 81 años.
(3).-Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.

José PÉREZ BRITO ( 1776 )

El 23 de mayo de 1772 , siendo Cadete de Infantería , fue nombrado Sub Teniente y Ayudante de Ingeniero.
Formó parte de la expedición de Cevallos al Río de la Plata en 1776 y el 26 de octubre de 1777 ,con motivo de los felices sucesos por la conquista de la Isla de Santa Catalina y la Colonia del Sacramento , fue ascendido a Teniente conservando el empleo de Ayudante de Ingeniero. Al regreso de la expedición quedó en Montevideo. El 6 de junio ascendió a Ingeniero Extraordinario.
El 30 de junio de 1784 – a instancias de su padre el gobernador de Orán - se le concedió el regreso a España.
Estaba en Cádiz , cuando el 3 de diciembre de 1785 solicitó ir a Buenos Aires , el informe del Ministro Juan Cavallero fue desfavorable , ya que según el ministro : ”este sujeto ha cumplido ya en América los 5 años que previene la Ordenanza y su deseo de volver ahora solo se funda en motivos de propia utilidad que no deben alterar la práctica y reglas establecidas” y terminaba el ministro reconociendo que “ si hubiera allí necesidad de otro ingeniero se servirá V.E. avisármelo para que se nombre”.
Pérez Brito debió esperar dos años , pero el 27 de setiembre de 1787 se le destinó nuevamente a Buenos Aires , embarcándose en Cádiz en noviembre de 1787.
Ascendió a Ingeniero en Segundo el 17 de febrero de 1795. En 1791 confeccionó los planos de la Casa Capitular de San José y los del cuerpo de guardia que habían de construirse en aquella población fundada en 1783.
El 17 de abril de 1792 se le comisionó para que se encargara de las nuevas poblaciones proyectadas entre Maldonado y Santa Teresa. En 1787 había contraído matrimonio con María Josefa del Pino , hija del Gobernador Joaquín del Pino. En 1802 ascendió a Coronel e Ingeniero en Jefe , simultáneamente con José del Pozo y Marqui . Falleció el 4 de agosto de 1814.-

(7).-Era de origen gallego , pues había nacido en la Coruña , al igual que Lecocq. También se da la coincidencia de que ambos eran hijos de militares.
En 1772 , fue nombrado subteniente y ayudante de ingeniero. En 1776 , integra la numerosa expedición de Cevallos al Río de la Plata y , por hechos que protagonizara en esa campaña , es ascendido a teniente. Cuando ésta finaliza y los navíos enfilan proa hacia la Madre Patria , Pérez Brito solicita permiso para continuar sirviendo en América. Acogido favorablemente su petitorio , es enviado al sur de la Argentina , a la Patagonia. Pero , cuando vuelve a Buenos Aires , recibe orden de trasladarse a Cádiz , donde permanece hasta 1787 ; en esta fecha es nuevamente enviado a Buenos Aires , y de allí , cruza el río para ocuparse del trazado de nuevas poblaciones entre Maldonado y Santa Teresa. En 1787 se casa con la hija del gobernador Joaquín del Pino y es ascendido a Coronel Ingeniero en Jefe en 1802.
Fueron muchas las construcciones en las cuales actuó en nuestro país ; entre otras , mencionaremos , las Bóvedas y la fortaleza del Cerro (en su mayor parte debida a José del Pozo y Marqui). Fallece el 4 de agosto de 1814.
(7).- Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.

Carlos CABRER y RUOS ( Octubre de 1781 )

Ingresó al ejército en 1741 , a los 19 años de edad. El 30 de enero de 1750 fue nombrado Ingenieros Extraordinario y el 24 de marzo de 1755 ascendió a Ingeniero Ordinario. En 1762 fue promovido a Ingeniero en Segundo y destinado al ejército de Andalucía. Estando en Orán en 1775 asciende a Ingeniero en Jefe. El 22 de octubre de 1781 fue destinado a Buenos Aires , a causa del regreso del Brigadier de Ingenieros Ricardo Aylmer.
La labor que desarrolló en el Plata fue muy intensa :


• Informe sobre medidas de defensa y estado de las fortificaciones de Montevideo en abril de 1781.
• Plano del Hospital y cuartel a construirse en Montevideo.
• Línea de atrincheramientos para cubrir el frente de tierras de Montevideo.
• Planos de la Isla de Ratas y sus defensas.
• Plano de la bahía y ciudad de Montevideo.
• Plano del frente de tierras de Montevideo y de uno de los tambores para las puertas de la ciudad, en diciembre de 1781.
• Proyecto de un fuerte para el frente de tierras de Montevideo , agosto de 1784.
• Plano del Fuerte de Santa Teresa , sin fecha , inédito.
• Plano de Casa de la Audiencia y Cárcel de Buenos Aires , febrero de 1785.

Cabrer al llegar al Plata se encontró con que siendo Ingeniero en jefe con el grado de Coronel y ejerciendo la Comandancia de Ingenieros del Virreinato , el Teniente Coronel e Ingeniero en Segundo don Joaquin del Pino , por el hecho de ser Gobernador de Montevideo , gozaba de una verdadera autonomía y a pesar de ser subordinado de Cabrer no se consideraba obligado a obedecerle. Ante esta anómala situación el choque entre ambos era inevitable.
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Grandes y extensas fueron las disputas entre estos dos técnicos con motivo de los problemas constatados (agrietamientos) en la Ciudadela . . .
El enfrentamiento se produjo a consecuencia de una línea de atrincheramiento para cubrir el frente de tierra de la península montevideana proyectada por una junta de técnicos militares , presidida por el propio del Pino y defendida por este.
El proyecto no era nuevo sino una simple reedición de otro adoptado en 1771 y que consistía en una línea continua de cortinas y redientes que debía construirse fuera del alcance del cañón de a 24 . El proyecto de 1781era más simple pues constaba de 4 reductos unidos por cortinas pero carente de la estacada que tenía el otro. Era la solución clásica de Vauban.
Cabrer entonces se manifestó a favor de una solución revolucionaria , prenuncio de las ideas de Montalembert , y que consistía en la construcción de tres baterías o reductos aislados pero unidos por el fuego cruzado de llas , con lo cual se cubría elmismo frente con menos gasto y mayor prontitud. En la querella técnica finalmente triunfó Cabrer pero fue un triunfo nominal pues la línea no se había construido cuando la guerra (entre España y Gran Bretaña) finalizó.
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En 1784 , con motivo del cambio del Virrey ( Vértiz es sustituido por el Marqués de Loreto ) se volvió s reanudar la disputa técnica entre del Pino y Cabrer.
Todo comenzó al solicitar el nuevo Virrey la opinión del Comandante de Ingenieros y del Gobernador de Montevideo a propósito de la nueva fortificación de esta ciudad. Esta vez la disputa adquirió tintes dramáticos al oponerse Cabrer a la obra del hornabeque y proponer , en cambio , la construcción de un fuerte de 4 baluartes , de mayor amplitud que la Ciudadela ; Cabrer elevó su proyecto al Virrey el 19 de agosto de 1784 , en tanto del Pino se manifestaba a favor del hornabeque.
En España , las autoridades opinaron que el hornabeque se ajustaba mejor que una nueva Ciudadela a la defensa del frente de tierras de Montevideo y el proyecto de Cabrer fue desestimado , recomendándose la construcción del hornabeque sin la participación de Cabrer y sin la inspección de este. Ante este desaire , Cabrer consideró que no debía continuar en el Plata y solicitó su regreso a España por haber cumplido los 5 años de permanencia en América , establecidos por las ordenanzas. Se nombró para reemplazarlo al Ingeniero en segundo don José Garcia Martinez de Cáceres.
El 30 de abril de 1787 desembarca Cabrer en La Coruña ; en Buenos Aires quedaba su hijo José María a quien ya no volvería a ver.
Carlos Cabrer continua su carrera en distintos destinos fuera de América , obteniendo el grado de Mariscal de Campo y finalmente el de Teniente General , había cumplido 61 años de servicios con 80 años de edad.

José María CABRER ( Enero de 1781 )

Los documentos del Archivo General de Simancas , nos enteran que era hijo del ingeniero don Carlos Cabrer y al ser este destinado a Buenos Aires trató que su hijo lo acompañara en su viaje a América. Las gestiones de su padre dieron buen resultado y José María fue ascendido a Ayudante de Ingeniero y se les ordenó embarcarse en Cádiz y el 1 de enero de 1781 desembarcaron en Buenos Aires.-
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El 16 de enero de 1787 fue ascendido a Ingeniero Extraordinario y el 20 de enero de 1794 a Capitán e Ingeniero Ordinario. El 24 de julio de 1802 ascendió a Teniente Coronel e Ingeniero en Segundo.
En 1805 fue designado Sargento Mayor de la plaza de Buenos Aires. Cuando los sucesos de Mayo de 1810 José María Cabrer se declaró partidario del nuevo orden. Furlong informa que en la guerra contra el Brasil (1825) actuó como Coronel de Ingenieros y fue nombrado después Jefe del Departamento Topográfico en la Provincia de Buenos Aires , cargo que ocupó hasta su muerte , el 10 de noviembre de 1836.-
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Tuvo una definida actuación en la demarcación de límites del Virreinato de Buenos Aires .
Apenas la segunda partida demarcadora se alejó de Montevideo hacia el este , Cabrer cumpliendo con su cometido de ingeniero , encargado de la parte planimétrica, comenzó a confeccionar los croquis correspondientes al itinerario seguido.
Se conservan seis de esos croquis , de mano de Cabrer aunque no ostentan firma, que corresponden al actual territorio uruguayo desde Montevideo a la Fortaleza de Santa Teresa y que fueron publicados en 1941poer Teodoro Becú y José Torre Revello.
Estos croquis son de gran interés histórico y geográfico pero debido a que únicamente representan la fase inicial de los trabajos cartográficos de los demarcadores no fueron incorporados directamente al Diario de la segunda partida sino solo sus elementos para formar los mapas definitivos.-
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Del juego inicial de 13 planos y mapas que constituían el atlas del Diario , . . . el No.8 es una “carta esférica del Río de la Plata desde la confluencia de los Ríos Paraná y Uruguay hasta su desaguadero en el mar , con parte de la costa septentrional hasta el Arroyo del Chuy ”.
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Pero la obra cartográfica de José María Cabrer no se limita al Atlas del Diario , . . . existen también obras suyas en la Sección Mapoteca del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina y Brasil , que suman 31 piezas , y que fueron vendidas a este país por Cabrer o su viuda ; las referentes al territorio uruguayo son 13 , siendo las más importantes las siguientes :


• Mapa esférico de las provincias septentrionales del río de la Plata desde Buenos Aires hasta el Paraguay (año 1801)
• Plano cartográfico desde la ensenada de castillos sobre la costa del mar en la latid meridional 34º.20´ hasta la barra del Pepirí Guazú (año 1801).
• Carta reducida que comprende los reconocimientos realizados por la primer y segunda subdivisiones españolas y portuguesas (año 1802).
• Parte de Carta comprendida entre los 27º. Y 36º.40´de latitud Sur ( año 1802).

Gracias a su obra José María Cabrer tiene asegurado un sitial de preferencia en la Historia de la Cartografía Rioplatense.-

Félix de AZARA y PERERA ( Mayo de 1781 )

A los 18 años ( 1764) sentó plaza como Cadete en el Regimiento de Infantería de Galicia. Al año siguiente ingresó en la Academia de Ingenieros militares de Barcelona , donde en dos años salió con el grado de Subteniente e Ingeniero Delineador.
En el año 1775 se lo promovió como Ingeniero Extraordinario con el grado de Teniente Coronel.
En 1780 se le comunica que debía viajar a Buenos Aires para intervenir en la demarcación de límites entre España y Portugal en el nuevo continente; en marzo de 1781 llegaron a Río de Janeiro y el 13 de mayo a Montevideo.
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El 25 de junio de 1782 es nombrado Ingeniero Ordinario, pero este no se efectuó debido al pase de Azara para la Armada , ocurrido durante su viaje a América.
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Varias fueron las partidas en las que intervino para llevar acabo las tareas encomendadas de demarcación de límites conjuntamente con los enviados portugueses.
. . . en 1796 Azara recibió el mando de toda la frontera del este , es decir la de Brasil pues se temía que estallara la guerra con ese país. Para detener la penetración portuguesa , Azara fundó la población de Batoví , siendo don JOSÉ ARTIGAS el Jefe de la fuerza de escolta.-
Azara preparaba en Batoví el informe sobre El estado rural del Río de la Plata , datado el 9 de marzo de 1801 , cuando recibió la orden de regresara España , cosa que venía pidiendo desde 1797. Azara entretanto había sido ascendido a Capitán de Navío.
Apenas llegado a Madrid, Azaraemprendió la publicación de sus estudios sobre las aves y sobre los cuadrúpedos (tarea que la había matizado con sus funciones profesionales de ingeniero) y envió un ejemplar a su hermano Nicolás , que desempeñaba en París las funciones de Embajador ante la corte de Napoleón Bonaparte.
Esta decisión motivó un cambio radical en su vida , pues su hermano hizo llegar la obra de Félix a los hombres de ciencias de Francia y la favorable acogida que tuvo toda su labor lo decidieron a marchar a Paris. Allí tuvo oportunidad de departir con Carlos A. Walckenaer geógrafo distinguido que le pidió autorización para traducir sus viajes, que se publicaron en Paris , en 1809 con notas de Cuvier y una biografía suya escrita por el traductor.
Mientras en América , gobernadores y autoridades le habían puesto todo tipo de obstáculos a su labor intelectual y hasta habían intentado despojarlo del fruto de su trabajo , en el medio cultural europeo encontró la gratitud de los hombres de ciencia hacia su labor y la fama que hasta entonces le había sido esquiva.
En 1802 el Rey de España le ascendió a Brigadier de la Armada , pero Azara no aceptó las obligaciones que entrañaba esa promoción y solicitó autorización para permanecer en Paris al lado de su hermano , a quien no veía hacía 35 años . . . esto ocurrió , pues el hermano falleció el 26 de enero de 1804 , lo que determinó el regreso de Azara a España , pese a los ofrecimientos que recibió del mismo Napoleón.
El Príncipe de la Paz , don Manuel Godoy , le ofreció el Virreinato de Méjico , pero Azara declinó el ofrecimiento pues había decidido no volver a América y retirarse a Barbuñales. Sin embargo, no pudo negarse a aceptar formar parte de la junta de fortificaciones de América , permaneciendo en ella hasta 1808.
En la invasión napoleónica Azara ofreció sus servicios al general Palafox pero este no los aceptó por la edad avanzada del ofertante , también fue solicitado por los partidarios de los franceses pero Azara se negó a oírles.
En 1815 se creó la Orden de Isabel la católica y se le otorgó a Azara quien no la aceptó. El 20 de octubre de 1821 falleció en Barbuñales de pulmonía. Mereció justamente que Bartolomé Mitre lo denominara el Humboldt español.-

José GARCÍA MARTÍNEZ de CÁCERES ( Noviembre , 1786 )


Era Cadete del Regimiento de Dragones de Numancia cuando ingresó a la Academia de Barcelona y tras realizar los tres cursos fue ascendido a Ingeniero delineador en 1753. En 1762 es trasladado a Mallorca al ascender a Ingeniero Extraordinario. En 1765 asciende a capitán y se le designa como Ingeniero Ordinario , y en 1778 a Ingeniero en Segundo.
El 23 de diciembre de 1785 se le designó para pasar a Buenos Aires para relevar a don Carlos Cabrer , embarcándose en setiembre de 1786.
En 1788 fue ascendido a Coronel y el 10 de agosto de 1794 fue promovido como Ingeniero Director.
La labor profesional de Martínez de Cáceres fue muy intensa. La primera obra que emprendió fue la reforma del fuerte o casa del gobernador que se elevaba en la actual Plaza Zabala de Montevideo.
En 1789 emitió un informe técnico sobre los planos de José Custodio de Saá y faria para la Iglesia Matriz de Montevideo , y debido a ser este favorable se inició la construcción.
. . .
La falta de cuarteles en Montevideo motivó que en 1794 propusiera al virrey la construcción de un cuartel de Dragones para 180 hombres componiendo los correspondientes planos.
Refaccionó los almacenes de artillería de la Colonia del Sacramento e inició las obras de fortificación conocidas como “las Bóvedas” que tuvo a su cargo don Bernardo Lecocq.
En 1796 efectuó reformas en el Parque de Artillería de Montevideo y estuvo en Montevideo hasta 1799 en que regresó a Buenos Aires.
Durante su estada en Montevideo , comprendió la necesidad de poseer un archivo de todas las construcciones militares de la Banda Oriental y mandó efectuar los correspondientes planos al Ingeniero Del Pozo y sin mencionar el nombre de éste y de los que trabajaron en efectuar las copias , formó una serie de 22 piezas que elevó con su firma ; hemos logrado reconstruir la serie completa de esos planos que llevan la firma de Martínez de Cáceres , pero que no son en su mayoría de su mano : . . .

No.1.-Plano de Montevideo
No.2.-Plano de los edificios de bóveda de la planta baja de la Ciudadela.
No.3.-Plano de los edificios de la planta superior de la Ciudadela.
No.4.-Plano de los edificios del fuerte San José.
No.5.-Plano del Cuartel de Dragones.
No.6.-Cuerpo de Guardia del muelle de Montevideo.
No.7.-Cuerpos de Guardia del recinto de Montevideo para custodias de las baterías.
No.8.-Hospital de Montevideo.
No.9.-Plano del Parque Provisional de Artillería de Montevideo.
No.10.-Plano del Parque de Reales Obras de Fortificación de Montevideo.
No.11.-Plano de la Casa del gobernador y Almacenes.
No.12.-Plano del Cuerpo de Guardia del Almacén de pólvora de Santa Bárbara.
No.13.-Plano de la batería de Santa Bárbara.
No.14.-Plano del Cuerpo de Guardia del Almacén de pólvora del Cerro.
No.15.-Plano de la batería de la Isla de Ratas.
No.16.- Plano de la batería a barbeta de Santa Rita.
No.17.-Plano del cuartel de Maldonado.
No.18.-Plano de las baterías de la Isla de Gorriti del puerto de Maldonado.
No.19.-Plano del fuerte de santa Teresa.
No.20.-Plano del fuerte de San Miguel.
No.21.-Plano del fuerte de Santa Tecla.
No.22.-Plano de los puestos o guardias al Sur del Piratiní.


El 1 de julio de 1798 proyectó una batería con merlones para el puerto de Maldonado.
Entre tanto , la carrera de García Martínez de Cáceres tocaba a su fin , en 1802 cumplió 70 años y con motivo de los desposorios reales se concedieron ascensos y beneficios a las fuerzas armadas ; en una relación qu elleva la fecha de 24 de julio de 1802 , después de dejar constancia de que era Director con grado de Coronel desde 1788 con más de 63 años de servicios y mérito de guerra sin que hubiera obtenido el grado de Brigadier , se le jubiló con todo el sueldo que gozaba “en atención a sus dilatados buenos servicios” y se le agregó al Estado Mayor de aquel Virreinato

(6).-Nacido en Alicante , en 1732 , recién en 1786 , es enviado a Buenos Aires y , con posterioridad , a nuestra ciudad. Una de las primeras obras en que le tocó actuar fue "el Fuerte" , que estaba ubicado en la actual plaza Zabala. Domingo Petrarca , en 1724 , había comenzado una modesta construc¬ción , a la cual con los años se le fueron adicionando otras. Martínez de Cáceres da unidad al conjunto y realiza una planta del mismo en 1790 , así como diseña sus fachadas. El edificio era de un solo nivel , con techo de tejas a dos aguas.
Este técnico también interviene en la iglesia Matriz , pues son sometidos a su consideración - como lo fueran al brigadier Lecocq - los planos de la misma. Su dicta¬men fue ampliamente aprobatorio , por cuya razón se iniciaron prácticamente ense¬guida los trabajos. Fue infatigable en su labor amén de diversas obras en la vecina orilla , realizó trabajos en la Colonia del Sacramento , como asimismo en la Iglesia de San Carlos ; junto con Lecocq realiza " plano y perfiles de una parte de la nueva fortificación " , que se pensaba construir en nuestra capital.
Martínez de Cáceres se casa , por segunda vez , en Montevideo , en 1784 , es decir , cuando contaba 52 años. En 1802 fue nombrado mariscal de campo , luego de prestar servicios durante cincuenta años. Se desconoce dónde y cuándo falleció.
(6).- Artículo : “Los ingenieros militares del período colonial Siglos XVII y XVIII” del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército.


Agustín IBAÑEZ y BOJONS ( Setiembre , 1794 )


Son escasos los datos que los historiadores han recogido sobre este ingeniero en cuanto a su actividad profesional.
El 8 de marzo de 1792 , recién ascendido a Ayudante de Ingeniero fue destinado a Andalucía. Se embarcó para Buenos Aires en junio de 1794 siendo Virrey don Nicolás de Arredondo. El 26 de diciembre de 1794 ascendió a Ingeniero Extraordinario. En 1800 , el Virrey Marqués de Avilés le encomendó el reconocimiento de las costas septentrionales del río de la Plata entre Montevideo y Punta del Este , efectuado el reconocimiento redactó un diario de viaje que elevó al Virrey acompañado de 4 mapas , el primero de Punta del Este ; el segundo de la Barra del Solís Grande ; el tercero de la barra del Mosquitos ( o Solís Chico) ; y el cuarto plano de la costa comprendida entre Punta del Este de Maldonado y San José de Montevideo.
El 4 de agosto de 1801 ejecutó un plano del puerto de Maldonado en que también le prestó su colaboración el piloto Juan de Heredia ; este plano ha permanecido inédito y el original se encuentra en el Servicio Histórico del Ejército (Madrid).
El 24 de julio ascendió a Capitán Primero .Falleció en mayo de 1805.
Además de las obras ya mencionadas , ejecutó el 27 de julio de 1795 un plano del Cabildo de la Villa de Guadalupe (hoy Canelones) con las mejoras que requería y en 1800 compuso un mapa de América del Sur desde el ecuador hasta el paralelo 57 sur que constituye su obra maestra y fue publicada por el Almirante Julio Guillén en su Monumenta Chartographica Indiana.
La última obra de Ibáñez y Bojons es un mapa de los avances portugueses en las regiones del Plata y Paraguay ejecutado en Madrid , en abril de 1804 y qu elleva su firma.-

Antonio FERNÁNDEZ ( 1803 )


Pocos datos poseemos de estos últimos ingenieros de la dominación española y no permiten redactar siquiera la hoja de servicios completa.
De Antonio Fernández sabemos que ascendió a Ingeniero Extraordinario el 7 de febrero de 1795.
Según el Escalafón Histórico General publicado en 1911 en el Memorial de Ingenieros era Teniente de Ingenieros y ascendió a Capitán Segundo el 20 de junio de 1802 y el 21 de noviembre de 1805 a Capitán Primero.
En el Servicio Histórico del Ejército en Madrid se conservan varios planos referentes a la nueva obra de fortificación que se realizaba en Montevideo para reforzar las defensas de la parte norte y que constituyen las llamadas “Bóvedas” , esta obra la comenzó Lecocq en 1794 y la prosiguió Del Pozo ; sin embargo entre esos plano hay uno del 31 de diciembre de 1803 firmado por Antonio Fernández y que lleva el visto bueno del Comandante de Ingenieros , don Bernardo Lecocq.
En 1807, durante las invasiones inglesas ,los defensores de Montevideo efectuaron una salida cuyo desenlace fue el combate del cardal ; mandaba las fuerzas españolas el Brigadier don Bernardo Lecocq y llevaba como Ayudante al Capitán Antonio Fernández . Fue uno de los que se distinguieron en la defensa de Montevideo , y fue citado entre ellos por el Gobernador de Montevideo , Brigadier Pascual Ruiz Huidobro.
El 20 de junio de 1810 juró en Montevideo al Supremo Consejo de Regencia y con esto termina nuestro informe sobre Antonio Fernández.

Martín Casimiro de LASALA ( 1807 )

Fue el último ingeniero militar español que llegó al Plata y prestó servicios en la Banda Oriental durante la dominación española.
Según el Memorial de Ingenieros de 1911 , ingresó como Ayudante y Subteniente el 8 de noviembre de 1800.
El 24 de julio de 1802 ascendió a Teniente , y el 21 de noviembre de 1805 a Capitán Segundo. Citado por el Gobernador Ruiz Huidobro entre los que se distinguieron en la defensa de Montevideo contra los ingleses en 1807.
El 20 de junio de 1810 juró en Montevideo al Supremo Consejo de Regencia. Aunque Abeillard Barreto afirma que Lasala era Coronel , no hemos encontrado confirmación de esta noticia.-


Bibliografía :Compilador : Juan José Arteaga
Extracto del Libro : " Uruguay . Defensas y Comunicaciones en el período hispano” . Autor : Cnel. Rolando L. TRIAS