Mucho antes de comenzar la guerra, las potencias marítimas
mundiales establecieron estaciones meteorológicas que
transmitían los datos del clima en especial en el Atlántico
Norte. Pero una vez que la guerra estalló, muchas estaciones
fueron abandonadas o sus transmisiones fueron codificadas
para evitar que el enemigo utilizara la información.
Había comenzado la batalla del clima por ser las condiciones
meteorológicas vitales en especial para la navegación
aérea en la paz y en la guerra y porque las estaciones
claves alrededor del mundo, estaban en manos de los beligerantes.
Alemania poseía estaciones en diversos lugares del
Círculo Polar Ártico y los británicos
también, pero algunos países, como Noruega,
tenían soberanía sobre islas de gran valor estratégico
para la instalación de esas estaciones.
Apenas Alemania invade Noruega y expulsan a los británicos,
el gobierno de Londres decide tomar por asalto las estaciones
noruegas. Una de ellas en la isla de Svalbard ( " tierra
de las costas heladas " ) conocida por los británicos
como Spitzbergen. Svalbard es un archipiélago de islas
montañosas que fue tierra de nadie hasta que en 1920
fueron ocupadas por Noruega. En esa isla se instalaron puertos
para facilitar el mantenimiento de la flota ballenera y como
descubrieron carbón, también se establecieron
minas para su explotación. En vista que las islas no
tienen población indígena, los noruegos permitieron
que inmigrantes rusos se asentaran en ellas para trabajar
como mineros.
En Londres, el Almirantazgo trazó los planes para destruir
las instalaciones de Svalbard mediante un ataque sorpresa
utilizando una pequeña escuadra y le da el nombre clave
de "Operación Gauntlet". La escuadra
fue puesta bajo el mando del Almirante Sir Phillip Vian compuesta
por el Crucero HMS Nigeria, apoyado por destructores, escoltando
al Empress of Canada un viejo barco construido en 1920 - perteneciente
a la empresa Canadian Pacific SS Co. - y que fue convertido
en transporte artillado de tropas en 1939. Después
de haber hecho 200 travesías en el Atlántico,
con un cambio de motores que le dio una velocidad de 21 nudos
, el Empress of Canada fue hundido por el submarino italiano
Leonardo Da Vinci el 14 de marzo de 1943. Este barco serviría
de transporte para los trabajadores y militares que serían
evacuados de las islas Svalbard. Una vez completada la preparación
y recibida la orden de zarpar, la escuadra se dirige al archipiélago,
arribando el 27 de agosto de 1941.
Originalmente irían dos batallones, pero como los alemanes
no habían reforzado el área se envió
solo uno. El grupo consistía en elementos de la 2da
Brigada de Infantería canadiense junto con algunos
noruegos en servicio y un equipo de demolición de 118
oficiales de los comandos y los ingenieros reales
(royal engineers).
El objetivo era destruir las minas de carbón y equipo
asociado a ellas que se creía correctamente los alemanes
estaban pensando usar. Estas minas eran propiedad de Rusia
y sus trabajadores eran rusos, ambos gobiernos acordaron la
destrucción de las minas y el rescate de los trabajadores.
Desembarcaron
el 25 y como esperaban no encontraron resistencia (el grupo
no tuvo que enfrentarse al enemigo pues no hallaron a un solo
soldado alemán en las islas) y fueron muy bien recibidos
por los sorprendidos isleños.
Rápidamente
se procedió a la evacuación de la población
(los noruegos a Escocia y cerca de 2000 mineros soviéticos
fueron enviados al puerto de Arkhangelsk en Rusia donde había
unos 200 franceses que habían escapado de campos de
prisioneros alemanes y fueron llevados a Inglaterra) y los
zapadores iniciaron su labor. Solo dejaron
en pié una emisora de radio para seguir transmitiendo
información meteorológica por un breve lapso.
Además tuvieron la suerte de capturar tres buques alemanes
que navegaban hacia dicho sector en búsqueda de carbón.
Terminada la operación, los británicos se retiraron
de las islas dejando un pequeño grupo de zapadores
y telegrafistas, los que, después de destruir la estación
de radio, evacuaron definitivamente las islas a bordo de un
destructor una vez que los británicos se hallaron en
alta mar.
En Spitsbergen los grupos de demolición lograron todos
sus objetivos destruyendo las minas y el equipo que no había
podido ser transportado a Rusia con los mineros. También
se destruyeron 450.000 toneladas de carbón y 275.000
galones imperiales de combustible, aceite, petróleo
y grasa. 1000 toneladas de carbón para calderas fue
dejado por si algún barco aliado paraba en la isla
en el futuro.
El 2 de septiembre los barcos volvieron de Arkhangelsk, 800
locales se fueron junto con los soldados ese día y
se destruyeron las dos estaciones de radio que hasta ese momento
habían estado emitiendo normalmente para no llamar
la atención de los alemanes y hasta habían anunciado
falsamente niebla para evitar cualquier avión de observación
alemán.
Los
alemanes se enteraron de la incursión aliada, solo
días después. Un mes posterior a la puesta en
marcha y éxito de la "Operación Gauntlet”,
los alemanes decidieron instalar un observatorio regular en
el Ártico; para ello la Luftwaffe (Fuerza Aérea)
trasladó a un grupo de 10 científicos a las
cercanías de Longyearbyen.
Fuentes : www.mundosgm.com ; www. elitemod.informe.com
y www.exordio.com