Los
Túneles de GIBRALTAR (II Guerra Mundial)
La
importancia que Gibraltar ha tenido a lo largo de los siglos debido
a su posición geográfica estratégica es uno
de los bastiones en los que se apoya el patrimonio de La Roca
como atractivo turístico. Gracias a ello, sus visitantes
tienen la oportunidad de revivir hechos históricos de gran
trascendencia para el desarrollo y configuración de la
actual Europa.
(Ricardo Fernández. Gulliveria. Octubre 2006).-
Gibraltar es, desde un punto
de vista turístico, mucho más de lo que puede ser
contemplado a simple vista. Una clara muestra de ello son la gran
cantidad de cuevas naturales existentes dentro del peñón
(150 hasta el momento descubiertas) que conforman una red de bellos
laberintos de roca. Aprovechando las posibilidades que la naturaleza
brindaba por sí misma, los militares que habitaban Gibraltar
durante el siglo XVIII, supieron diseñar un entramado defensivo
para uno de los territorios más codiciados del continente
europeo debido a su importante situación estratégica:
el estrecho de Gibraltar, cuyo dominio aseguraba el control del
comercio y otorgaba un poder sin igual a la nación que
lo regentara.
De esta manera surgieron los túneles del Gran Asedio en
Gibraltar, proyectados entre 1778 y 1783, con el fin de situar
estratégicamente en ellos cañones que defendieran
al peñón de las tropas franco-españolas.
Como el resultado conseguido gracias a estas excavaciones fue
inmejorable, durante la segunda Guerra Mundial, las autoridades
británicas decidieron construir una continuación
de los primeros túneles en previsión de un posible
ataque a Gibraltar por parte de las tropas alemanas. Aunque estos
nuevos túneles, con una extensión de 32 millas,
tenían capacidad suficiente para albergar en su interior
a la población gibraltareña, en su momento se decidió
evacuar a la misma a otros enclaves (Madeira, Jamaica, Londres),
y utilizar los nuevos túneles con fines exclusivamente
militares. La idea principal era permitir a las tropas británicas
el libre movimiento de una punta a la otra del peñón
( uno de los túneles que lo atraviesa tiene una extensión
de 5 kilómetros) sin ser expuestos al fuego enemigo, además
de conseguir de esta forma una mayor rapidez y reacción
ante un posible ataque.
Este
laberinto defensivo fue excavado entre 1940 y 1941. Los trabajos
de construcción fueron iniciados por ingenieros
británicos, a los que siguieron un cuerpo
de ingenieros canadienses llegados a Gibraltar expresamente
para tal fin. En las excavaciones trabajaron ex-mineros procedentes
de la extracción del carbón, hierro, así
como obreros de canteras, todos ellos venidos desde lugares como
Escocia, Northumberland, Durham, Sur y Norte de Gales o Cumberland.
La roca resultante de los trabajos de excavación fue utilizada
en Gibraltar para la construcción de los 1.600 metros de
pista del aeropuerto gibraltareño y para realizar nuevas
carreteras u otros proyectos de edificación.
Los túneles de la II Guerra Mundial se encuentran divididos
en dos partes: Fosse Way y Great North Road, denominaciones de
las grandes vías romanas que atraviesan Inglaterra. Estas
dos grandes vías subterráneas comunican con enormes
pasadizos, impresionantes salas diseñadas para albergar
quirófanos de campaña, hospitales, cocinas, grandes
comedores, barracones para los soldados, naves de almacenamiento
de víveres, centrales de electricidad y en general, todo
lo necesario para sobrevivir en el interior del peñón
durante varios meses.
Tal es la capacidad que tienen estos túneles, que en un
estudio reciente realizado por Tito Vallejo, uno de los mayores
expertos en historia de Gibraltar y gran conocedor de los Túneles
de la II Guerra Mundial, se exponía que si en la actualidad
fuese necesario recurrir a la evacuación de la población
por ataque nuclear, en los túneles existentes dentro del
peñón podrían alojarse durante varios meses
toda la población de Gibraltar y la de la vecina La Línea,
sin ningún problema de abastecimiento. La sala más
grande, diseñada por el cuerpo de ingenieros canadienses,
se encuentra en la parte sur y tiene unas dimensiones de 500x300
metros, y una altura de 30 metros (no en vano ostenta el título
de la segunda sala subterránea más grande del mundo).
Además, el diseño de los túneles, que en
algunos tramos es muy complicado, no es siempre resultado del
azar; está especialmente estudiado para evitar los efectos
de las ondas expansivas procedentes de las bombas que cayeran
cerca del peñón.
En la actualidad, los túneles
de la II Guerra Mundial de Gibraltar son utilizados eventualmente
por tropas de la OTAN para realizar sus maniobras, aunque pueden
ser visitados previa petición de hora y día a la
Oficina de Turismo de Gibraltar en grupos de un mínimo
de seis personas y un máximo de quince. El precio del tour
por estos túneles es de 2 libras por persona, y el recorrido
tiene una duración aproximada de tres horas en las que
los visitantes pueden adentrase en los misteriosos entramados
militares de otra época, siempre de la mano de un experto.
Qué más visitar
en Gibraltar
La Cueva de St. Michael. Durante la segunda guerra mundial, la
cueva fue acondicionada como hospital, aunque nunca llegó
a usarse. Actualmente es un auditorio donde tienen lugar conciertos,
ballet, representaciones teatrales, etc. Impresionantes son las
stalactitas y stalagmitas formadas por el agua a lo largo del
tiempo.
Fuente
: www.gulliveria.com
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