| La FORTALEZA del CERRO El
Fuerte El Fuerte En 1719 Bruno Mauricio de Zabala elevó a España un plano de la península de Montevideo, indicando a su Rey el lugar donde debían erigirse la población y sus fortificaciones. En este plano se destaca , netamente la cruz levantada en la cumbre del Cerro. El primer proyecto de fortificación para Montevideo fue confeccionado en 1724 por el Capitán de Ingenieros Domingo Petrarca Vizcaíno , compañero de Zabala , primer Arquitecto español en esta provincia. Tres años después , el mismo Ingeniero ejecutó un nuevo proyecto, ampliación del primero , que elevado por Zabala , fue aprobado por el Rey de España en sus líneas generales. En dicho plano ya figura el delineamiento de la población de Montevideo , con indicación del lugar donde fueron levantadas por los portugueses, las primeras fortificaciones , en el año 1723.- En ambos proyectos, Petrarca proponía la construcción de una batería, de forma pentagonal, en la falda meridional del Cerro, cuyos fuegos, cruzándose con otra que se proyectaba en el extremo Noroeste de la península, cerraban la entrada de la bahía. (1) El Dr. Andrés Lamas, al estudiar manuscritos referentes a las fortificaciones de Montevideo, que transcribe en su estudio sobre el Escudo de Armas de esta ciudad, encuentra que en 1744 el Virrey del Perú Marquez de Villagracia expresaba, entre otras cosas, que Montevideo era una plaza a dos haces de defensa por ante mural a las Colonias portuguesas siempre sospechosas, aun conservando la neutralidad, y por ante mural a las hostilidades que pudiera intentar la nación Británica ; y que , en los planos del Ing. Diego Cardozo y en una nota del Gob. de Buenos Aires don Miguel Salcedo , estaba indicada la conveniencia de construir un fuerte en la cabeza del Cerro de Montevideo, en la que se conservarían mientras aquella obra no se hiciera, algunos cañones de mayor calibre con los reparos más indispensables para concurrir al respeto y a la defensa del puerto. La importancia cada vez mayor del puerto de Montevideo por el tránsito del Río de la Plata y su virreinato , considerado en segundo lugar en los puertos de ambas Américas , después de Veracruz, preferente al de Callao con respecto al de Lima, acrecentaba día a día, la necesidad imperiosa de reforzar las fortificaciones y su realización fue preocupación constante de gobernadores y virreyes.- Decía el Dr. Andrés Lamas :
En 1790, a raíz de un plan propuesto para una nueva ciudadela en Montevideo , o el aumento de un hornabeque a la que ya existía ,aunque deteriorada a pesar de ser obra moderna y otras obras de defensa para fortificar la ciudad por la parte de tierra, presupuestadas en más de un millón de pesos , don Santiago Liniers , se presentó al Virrey Arredondo proponiéndole un nuevo plan de fortificaciones, que conceptuaba superior, para la defensa de la plaza y evitaba el gasto enorme que demandaban las anteriormente proyectadas. Su proyecto consistía en defender la plaza por medio de lanchas armadas y baterías en la costa. Su preocupación estaba en la defensa marítima.- Recordaba aquel axioma muy conocido de que , siendo dueño del mar lo serian también de la tierra , y , por consiguiente, consideraba como inútiles todas ]as obras de fortificaciones regulares proyectadas , pues, prescindiendo del elevado costo que ellos importaba a la corona su defensa exigiría muchos hombres lo cual sería además un obstáculo para recobrarla en el caso de que, bien fuera por traición y en buena guerra, se apoderaran de ella los enemigos. Llamaba especialmente la atención al virrey, sobre la conveniencia de construir torres o atalayas , con las que, por medio de señales de banderas, durante el día, y de cohetes durante la noche, se pudiese, con mayor aceleración, tener aviso de las novedades que ocurriesen en el mar en tiempo de guerra y asegurar la navegación del río en todos los tiempos ; aquellas se deberían colocar en la forma siguiente: una torre en la Isla de Lobos , que se corresponderían con la otra en la Isla Gorriti sucesivamente en otros puntos de la costa, en Pan de Azúcar, Piedras de Afilar, Isla de Flores, el Buceo y últimamente en el Cerro de Montevideo. A su juicio, debería haber torreros en la Isla de Flores y en el Cerro , por ser estos dos puntos de la mayor importancia para los navegantes : el primero por determinar la situación de la cabeza del Banco Inglés y el segundo, la entrada del puerto de Montevideo. Aconsejaba, además, que en estas dos últimas torres se colocara, en su cumbre un hornillo o fogón, en el que podría (para suplir el carbón de piedra que usaban los ingleses en todas sus costas) encender turba, la que podría hallarse alrededor de Maldonado y Montevideo en los sitios pantanosos, o transportarla de Malvinas donde existía en abundancia o en su defecto usar leña. El resplandor de una hoguera de esa especie, produciría mucho más claridad - según Liniers que las lámparas usadas en las linternas que servían de guía para la navegación y, además, su costo sería mucho menor. (3) Y, por último, para no citar otros, en Julio de 1793, Bernardo Lecocq, Comandante del Cuerpo de Ingenieros de Montevideo, proyectó una batería para ocho cañones de a 24 y dos morteros, que debían situarse en la falda del Cerro, en un fortín atronerado para defender la entrada de la Bahía. (4) La fortificación es una de las ramas del arte militar más compleja, difícil y discutida.Los problemas de fortificación han admitido, como en todos los tiempos varias soluciones, para llegar a una misma finalidad pero sin olvidar sus principios fundamentales que se han mantenido inmutables al través de los siglos. Y, cuando ellos fueron olvidados, el fracaso más rotundo ha sido resultado obligado de tales imprevisiones.- Un escritor militar del siglo pasado decía al referirse a los males incalculables que podían acarrear los yerros de un militar:
Referencias
: Elección del emplazamiento La Fortaleza ''General Artigas'', fuerte aislado de trazado pentagonal sin órganos de flanqueo, reminiscencia de los antiguos castillos, es la última obra de fortificación permanente levantada en nuestro territorio durante la dominación española, aunque no fue, empero la primera obra efectuada en la cumbre del Cerro de Montevideo. El 28 de Abril de 1781, el Intendente Gral. de Montevideo don Manuel Ignacio Fernández , comunicó al Oficial Real José Francisco de Sostoa que, de acuerdo con las instrucciones recibidas del Sr. Virrey , se había determinado situar en la altura del Cerro una vigía, en la que debía actuar un Piloto o Pilotín de la Armada, con banderas para señales de las embarcaciones que se avistaran , la que podría prestar servicios muy importantes. Con tal motivo se encomendó a este Oficial diera la orden correspondiente para que en aquel lugar se levantara, a la mayor brevedad, un rancho, donde pudiera alojarse el Vigía y se colocara un asta para las banderas que usase de acuerdo con el plan de señales que llevara. (1) Algunos años después, en 1801, se empezó a levantar próximo al rancho de paja, en la cumbre del Cerro, una casa de material que llamaron la Casa del Cerro, para alojamiento del personal de la Vigía y farola cuya construcción se iniciara simultáneamente. Este edificio, levantado con ladrillo y asentado en cal, con techos de maderas de palma y ladrillos, tenía las siguientes dimensiones: 8 varas de fondo por 6 de ancho y 2 y ½ de alto constaba además , cocina y altillo y una pipa para recoger el agua a manera de aljibe. El valor de su construcción ascendió a 376 pesos ; sin contar la encalada del edificio que se terminó el 12 de Febrero de 1803. El altillo de la casa se utilizó al principio para depósito de la grasa de la farola, pero , cuando llegó el verano , el calor derritió la grasa y esta traspasó las paredes , por lo que el encargado de la vigía se vió en la necesidad de transportarla , según lo comunicó el 17 de Enero de 1804 , al rancho viejo que aún existía en la Cumbre del Cerro. (2) En Julio de 1809 , se empezó a levantar la obra del Cerro - el Castillo , como se le denominaba en la época de su construcción. Los emplazamientos de las dos primeras construcciones están plenamente justificados y cumplieron debidamente las misiones que se les asignaron : la primera, como Atalaya , albergando a los vigías que exploraban el horizonte con un anteojo de larga vista , sobre todo en el mar , para poder comunicar a las autoridades cualquier novedad que mereciera su atención y dar la alarma en caso de que la ciudad se viera amenazada de algún peligro ; la segunda , como faro , en provecho de la humanidad y su comercio , como guía cierto y necesario para los navegantes que llegaban a estos puertos dirigiendo sus rumbos y apartándolos de los escollos donde pudieran zozobrar. Pero , la última, en su función esencialmente militar , como fuerte de costa , para la defensa del puerto de Montevideo , no cumplió en ningún momento su importante misión y su emplazamiento violó principios fundamentales del arte de fortificación y contrarió la opinión de los técnicos más autorizados de su época. En 1795 , el Coronel José García Martínez de Cáceres , Sub Inspector de Ingenieros del Virreinato del Río de la Plata , con más de 9 años en el cargo de Ingeniero Militar en la expresada Comandancia , después de haber meditado sobre el estado en que se encontraba el puerto de Montevideo y la ensenada de Maldonado , estudiando sus ventajas , defectos y arbitrios para remediar estos últimos y aprovechar las primeras en beneficio de esta Provincia y del Reino del Perú , se dirigió , mediante oficio del 7 de Enero de 1795 , al Coronel e Ingeniero en Jefe don Bernardo Lecocq Ing. Comandante de la Plaza de Montevideo formulándole algunas preguntas acerca de lo que opinaba al respecto , y entre ellas , la siguiente :
Después de haber practicado el Comandante Lecocq todo cuanto le ordenara su superior jerárquico , le contestó , con fecha 15 del mismo mes y año , dándole a conocer su opinión y la de los segundos Ingenieros a quienes había consultado. El Ingeniero Pérez Brito dijo :
El segundo Ingeniero Don José del Pozo se expidió en los siguientes términos :
El Comandante de Ingenieros de la Plaza de Montevideo, Don Bernardo Lecocq
, primero y luego el Coronel García Martínez
de Cáceres
compartieron las opiniones de los segundos Ingenieros y así lo
hicieron constar en sus informes. (3)
Como puede apreciarse , todos los Ingenieros Militares del Río
de la Plata eran contrarios , por razones de orden táctico
, al levantamiento de ninguna obra de fortificación en la cumbre
del Cerro.
La ingerencia de Elio en las obras técnicas de la Defensa , motivó una reclamación ante el Virrey Liniers , del Sub Inspector de Ingenieros Brigadier don Bernardo Lecocq , la que fué desoída por el Cabildo de Montevideo , quien apoyó las disposiciones tomadas por Elio. Conocidos son los detalles de las discrepancias suscitadas entre el Virrey Líniers y el Gobernador Elio y el desenlace y origen de las mismas. Pero lo que no ha trascendido hasta ahora , es que Elío , aprovechando esta situación de rebeldía , dispuso la construcción de la fortaleza del Cerro , ordenándola directamente , por oficio , al Coronel de Ingenieros don José del Pozo Marquy , Comandante del Real Cuerpo de Ingenieros de la Plaza y encargado por Real Orden de las obras de fortificación , asumiendo para sí , de tal suerte, la responsabilidad de la obra. El Coronel Del Pozo estudió el emplazamiento y teniendo en cuenta , la escasés del terreno superior o cúspide del Cerro formuló un primer proyecto que elevó al Virreinato el 31 de mayo de 1808 , cuyo costo ascendía a la cantidad de diez y ocho mil pesos ; más, notándose posteriormente su estrechez , se resolvió ejecutar algunos desmontes en peña , con el cual se consiguiese el fin de darle la capacidad necesaria para poder contener mayor número de piezas de artillería y edificios militares. Con tal motivo , confeccionó un segundo proyecto , mucho más amplio , cuyo presupuesto fue calculado por el mismo Del Pozo , en la cantidad de ciento treinta y tres mil cincuenta y dos pesos, con dos reales , el que fue puesto en ejecución , en la forma que damos a conocer. (4) El Coronel Del Pozo , en las relaciones de gastos y planillas de jornales dejó expresa constancia de que esta obra se realizaba por orden del Gobernador , en vez de denominarla obra del Rey , como se hizo con todas las que habían merecido su aprobación , y se ejecutaron con los Fondos de la Real hacienda ; quizás , para eludir responsabilidad y que ella pesara por entero sobre Elío , ya que el mismo Del Pozo , en el informe técnico que hemos citado , se manifestó contrario al levantamiento de obra de fortificación, en la cumbre del Cerro. Referencias:
Ejecución
de la Obra En el mes de Junio de 1809 se levantaron en el Cerro los ranchos , que por orden del Gobernador de la Plaza debían servir para alojamiento de los operarios y peones a emplearse en la construcción de la Fortaleza del Cerro. Los materiales destinados para la construcción de estos ranchos , levantados con varas de palma , cañas , tijeras , laderos, horcones y tirantes de sauce , con techo de paja de totora y puertas y ventanas de cuero , ascendieron a la cantidad de pesos 154 , 2 y ½ reales (1) Al mes siguiente se dió comienzo a la extracción de piedra y excavación de los cimientos de la Fortaleza y al acopio de los materiales necesarios para la iniciación de la obra . Se acopiaron en ese mes 284 ¾ fanegas de cal , 5800 ladrillos y varias carradas de arena . Estos trabajos fueron empezados por el aparejador Miguel Estévez (2) , con 53 canteros (3). En Agosto se acopiaron 25000 ladrillos más, y se suprimieron los canteros por siete albañiles y 74 peones (4) . Así se siguió trabajando y acopiando materiales durante el resto del año 1809 , trabajando en diciembre el siguiente personal : 1 aparejador , 9 albañiles y 4 carpinteros que ya en este mes empezaron a construir las puertas de la obra . (5) Creo conveniente hacer constar , que la Fortaleza fue construída alrededor de la casa llamada del Cerro levantada en 1801 , para alojamiento del personal de la farola y vigías , y, que esta casa pasó a formar una de las dependencias del edificio central de la Fortaleza. Por este motivo se notará que en la planta del plano levantado en 1810 por el Ing. José Del Pozo , en la parte Este , no figuran las dependencias de la farola porque , estando ya ésta construida , no fue considerada en el proyecto de obras que se ejecutaron por orden de Elío. En Enero de 1810 trabajó en la Fortaleza el siguiente personal :
Con poca variación en los jornales y número del personal se continuó trabajando en esta obra hasta Mayo de 1810 ; habiéndose invertido hasta esta fecha , en materiales y mano de obra la cantidad de $ 42891 con 5 ¼ reales. La construcción se llevaba a cabo gran actividad , hasta que un suceso inesperado vino a interrumpir los trabajos. El 2 de Abril de 1810 , se reunió en Buenos Aires la Junta de Guerra presidida por el Virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros , e integrada en calidad de vocales , por el Teniente General Don Pascual Ruiz Huidobro , el Brigadier Sub Inspector y Director de Ingenieros Don Bernardo Lecocq y una decena de Jefes de todas las Armas , la que la que había sido convocada para considerar el estado de las fortificaciones de Montevideo , a la que asistió el Coronel de Ingenieros Don José Del Pozo , Comandante del Real Cuerpo de Ingenieros de esta ciudad.
En dicha sesión dio cuenta el Coronel Del
Pozo que las obras aún pendientes en Montevideo , eran la
contra escarpa y foso de la Ciudadela y fortificación del Cerro
, manifestando que para dar principio a la expresada fortificación
como a la extensión o aumento del Cubo del
Sur , se le habían comunicado las respectivas órdenes
por el señor Gobernador interino Elio
, quien había asumido la responsabilidad de las mismas , exhibiendo
al efecto los oficios correspondientes.
Se dejó igualmente constancia de que no era necesario sustituir la obra del Cerro por otras baterías en las puntas que formaban la boca del Puerto , para la defensa del mismo , lo que había propuesto el Virrey , bajo el concepto de no haberse considerado de utilidad , aquella obra, puesto que para ello bastaban las lanchas y faluchos cañoneros y , en defecto de minas y otras, las goletas o zumacas del tráfico interior del río , que podrían prontamente armarse con uno o dos cañones de a 24. (7) De regreso de Buenos Aires , el Coronel Del Pozo , con fecha 25 de Abril del mismo año le escribió al Virrey Cisneros , dándole cuenta de su arribo a Montevideo , después de 5 días de viaje y adjuntándole una copia de los planos correspondientes al primero y segundo proyecto del Castillo del Cerro. En esta carta Del Pozo trata de convencer al Virrey de la necesidad de continuar la fortaleza asegurándole que , a pesar de que ésta, está presupuestada en ciento treinta y tres mil pesos , la terminación de la obra no llegará a su mitad , pues según sus cálculos con un mes más de trabajo se finalizaría , invirtiendo a lo sumo unos cuatrocientos pesos. Informaba que era indispensable invertir cuando menos la mitad de esos cuatrocientos pesos , a fin de evitar que resultaran graves perjuicios a lo ya ejecutado , como era acabar de cubrir los edificios , la bóveda del aljibe , y la escalera que baja al almacén de la pólvora ; todo lo cual era de indispensable necesidad para la conservación de los edificios. Le hacia saber también que habla suspendido , el acopio de materiales , para que no se perdieran los sobrantes , a fin de que una vez consumidos los existentes , se dejara la obra en el estado que se hallare. Y, queriendo defender , desde Montevideo , lo que no pudo o supo hacer ante la Junta de Guerra realizada en Buenos Aires , para justificar , el emplazamiento del fuerte en la cumbre del Cerro , le expresaba al Virrey en la carta que comentamos:
El Virrey Cisneros contestó esta carta y al acusarle recibo de los planos enviados , expresaba su disconformidad por la considerable cantidad en que había sido presupuestada la obra , en la cual ya se había invertido mucha parte sin noticia y aprobación de la Corte y recalcando :
Agregando , para rebatir los débiles argumentos y razonamientos de orden militar , expuestos por Del Pozo , para justificar el emplazamiento de la Fortaleza del cerro , dándole como única misión la protección de la Isla de Ratas , son sobradamente bastantes las baterías flotantes que con poquísimo costo se pueden poner en caso necesario sobre los buques y particularmente , las lanchas y faluchos cañoneras de la cual es una prueba "incontestable".
En virtud de la resolución de la Junta de Guerra , se suspendieron las obras de la fortaleza ; pero meses después , el 13 de junio de 1810 , el cabildo de Montevideo , de acuerdo con la opinión del Gobernador Militar de la Plaza , resolvió fuesen aquellas continuadas y se pusieran en estado de hacer uso de las mismas. Dada la escasez de recursos , se dispuso que se enviara un número de presidiarios a realizar estos trabajos , y , en vista de las dificultades que se presentaban para costear "la galleta" , para el mantenimiento de aquellos infelices , se resolvió que el cabildo los solventase con los recursos ya creados para las demás obras de la defensa de la Plaza (9) Reanudadas las obras , se trabajó en ellas hasta el mes de Mayo de 1811 , habiéndose invertido hasta esta fecha en materiales y mano de obra la cantidad de pesos 11273 con 40 ¼ reales , incluso la cantidad de pesos 1897 con 1 ½ real que se entregó como gratificación por orden del Virrey a los 60 presidiarios que trabajaron en la fortaleza , a razón de 30 pesos cada uno. Tanto en el año 1810 como en 1811 se trabajó en los días domingos y feriados. En Setiembre de 1811 , se emplearon 16 peones por el término de ocho días , bajo la dirección del Sargento Román Blanco , en los trabajos de la escarpa de la fortaleza , pagándose por mano de obra la suma de pesos 62 con ½ real . (10) De manera que , el total de lo invertido por pago de materiales , jornales y gratificaciones en la construcción de la Fortaleza del Cerro , - según datos tomados de las planillas y libros de la Real Hacienda , existentes en el Archivo Gral. de la Nación asciende a $54.226 con 46 reales. El 30 de Agosto de 1812 el Gobernador don Gaspar Vigodet ordenó que , sin pérdida de tiempo se construyeran dos corrales para asegurar los ganados que se habían mandado traer de la estancia del Cerro. (11) Uno de piedra de forma triangular , en el paraje donde se habla amasado la cal , al pie del Castillo del Cerro , para que sus fuegos guardasen los flancos , y otro de madera que debía construirse en la loma alta del Paso de la Arena. Para estas construcciones se aprovecharían los presidiarios que estaban en el Cerro y , si fuera necesario , otros peones para la fabricación de ambos corrales , todo por cuenta de la Real Hacienda , cargando sus gastos al ramo de guerra como ejecutivo y de primera necesidad. (12) Desde el 11 al 21 de Octubre se emplearon también en estos trabajos pequeños destacamentos de unos 30 hombres cada uno correspondientes a la Compañía de Sevilla , Compañía de Cazadores y Voluntarios de Madrid los que alternaban diariamente en la tarea. El total de lo pagado por jornales de mano de obra ascendió a la cantidad de Pesos 104 con 9 reales , incluído una gratificación de 2 reales por día que se dió al personal de tropa que intervino en la ejecución del foso que rodeó al expresado corral. (13) Fue el Coronel de Ingenieros don José Del Pozo , como ya lo hemos destacado , el que proyectó y dirigió los trabajos de la Fortaleza del Cerro. Secundaron a este Técnico el aparejador Miguel Esteves y el Sobrestante Vicente de Ocio. Del Pozo nació en Extremadura , Obispado de Zafra el 28 de Febrero de 1751 , y falleció en Montevideo , el 23 de Enero de 1832 ; habiendo contraído enlace con doña María Estanislada Sánchez dejó una numerosa familia. Por parte materna era hijo de milanesa , pues allí había nacido doña María Teresa Marquy Demarchi . Cuando falleció celebráronse sus exequias en la Iglesia Matriz y al margen del asiento respectivo en el Libro de Defunciones , se lee esta nota : " Gratis " - los únicos a quienes se enterraban en esas condiciones eran a los pobres de solemnidad ; Del Pozo no lo era , antes bien , sus hijos Juan , Joaquin , Francisco , y Angela estaban en posición bien desahogada. Todo hace creer que aquella palabra entraña la gratitud del párroco y vicario 1832 , que recordaba por tradición los buenos servicios que a la Matriz había prestado el buen Del Pozo en aquel entonces joven y notable técnico Ingeniero de la Academia de San Fernando. (14)
El 25 de Febrero de 1811 , se probó , en la fortaleza el alcance
de los cañones y obuses , llevados a ella por el Capataz de la
Estancia del Cerro Marcelino Villagrán. Fue tal el estruendo , que se rompieron varios vidrios de la Farola según parte del Vigía que lo era todavía el Primer Piloto Graduado de AIferez de Fragata Don José Enriquez. Hemos tratado de buscar el informe técnico , acerca de los resultados de esta prueba sin poderlo encontrar . En él hubiéramos podido comprobar , posiblemente el primer fracaso originado por el pésimo emplazamiento de la fortaleza y el poco alcance de la artillería para poder cumplir con la misión de Defensa del Puerto de Montevideo. Referencias
: Modificaciones , ampliaciones y reparaciones Terminada la Fortaleza del cerro , su constructor , el Coronel de Ingenieros José Del Pozo , elevó en diciembre de 1811 , el plano respectivo. Una copla de este plano fechada en el año 1810 , posiblemente un duplicado del que presentara el Coronel Del Pozo a la Junta de Guerra realizada ese mismo año en Buenos Aires , a que ya nos hemos referido se encuentra en el Museo Histórico Municipal de esta Capital. Por el plano y cortes que publicamos se podrán apreciar las grandes modificaciones que se han realizado , en esta Fortaleza a través de 125 años de existencia. Se trata de una obra defensiva de trazado poligonal , un verdadero baluarte , formado esencialmente por un ángulo , cuyo vértice está hacia la isla Libertad en dirección Sudeste y cuyos lados llamados caras se quiebran hacia el interior , formando los flancos (Norte y Sur) cerrando la obra por la espalda , la quinta línea llamada gola. Un puente levadizo construído en el flanco Norte , próximo a la gola , permitía el acceso a la Fortaleza. Durante la dominación lusobrasileña se arreglaron y levantaron los parapetos ; se hizo una garita ; se arregló la entrada a la Fortaleza y portón de la misma , se arreglaron las azoteas y los cuarteles , se hicieron además , tarimas para los mismos , plataformas de piedras , y se pusieron dos rastrillos.(1)
En Setiembre de 1842 bajo la dirección del Capitán de
Ingenieros Juan
Pedro Cardeillac , se hicieron importantes modificaciones
y reparaciones en la fortaleza para ponerla en condiciones de poder
ser utilizadas durante la Guerra
Grande. El estado de la Fortaleza al principio de la Guerra Grande era el siguiente : los fosos habían desaparecido casi del todo , y sólo a los lados del portón existía algo que los recordaba , por lo tanto , la mayor altura del muro era , en el lado del portón contando desde el pie del foso , de 6 y ½ a 7 varas.
El portón era de 2 y ½ varas de alto y 2 de ancho , tenía
2 hojas , estaba construido de fierro y se cerraba por dentro con llave
y barrotes del mismo metal . A un lado y otro de esta piedra disminuía la altura de la muralla , algo más de una vara , por la que el foso había desaparecido tanto en este frente como en los otros restantes que estaban en puntos opuestos al portón. Por haber sido este costado el más susceptible de escalarse , era también el más vigilado . Hasta el año 44 ponían de noche cuatreo centinelas en los ángulos de la fortaleza , y uno más en el centro de este frente que es donde venía a quedar la piedra de que he hecho mención. También el costado que mira a Santa Lucía presenta facilidades de asalto. La muralla tendría de cinco a seis varas de alto y el terreno era casi totalmente plano . En esta parte y junto al muro había un corral de piedra suelta de forma circular que encerraba algún ganado y caballos. El parapeto por la parte interior tenía vara y cuarto.
El edificio antiguo de material , que había en el centro de la
fortaleza , estaba rodeado con medias aguas de madera donde se alojaba
la tropa ; las puertas de estas miraban hacia las explanadas , eran
corridas y tenían de ancho cinco varas. Sobre la zanja de Doanell había tres piezas : una de 24 , otra de 18 y otra de 9. En el frente que ocupaba el portón y el que estaba a su espalda también existían tres piezas. Todas ellas dormían de noche cargadas a bala y con un tarro de metralla en la boca . La caja que contenía la dotación de municiones para su servicio estaba al lado del asta de la bandera en el frente que ocupaba el portón. El número de los artilleros que la servían sería de 20 hombres y sus armas eran machetes de marina . En 1844 la guarnición era de 250 hombres de las 3 armas , sólo en casos extraordinarios se aumentaba su número ; los víveres se traían cada quince días o 20 y se llamaban de refuerzo y se guardaban con el objeto de servir en caso de grandes temporales que impedían la venida diaria . (3) Después de la Guerra Grande la Fortaleza quedó en muy mal estado. Los diarios de 1855 lo denunciaban y expresaban que ya habían hecho tres presupuestos , pero que no se habían empezado los trabajos por falta de fondos . (4) En Setiembre de 1861 se empezó a deshacer el corral denominado del Estado , que estaba situado a inmediaciones de la Fortaleza y que como ya lo hemos dicho , fue construído en el año 1812 Pero en conocimiento de este hecho , el Ministro de Guerra y Marina , ordenó por oficio del 27 de Setiembre de 1861 al Jefe de la Fortaleza que suspendiera este trabajo , dándole contraorden el 2 de Octubre de 1861 , en los siguientes términos :
El 2 de Junio de 1862 , se aprobó el presupuesto para proceder a refaccionar el portón del Castillo , formulado por el maestro Carlos Poggio , en la cantidad de de pesos 180.oo. (6) El 10 de Marzo de 1864 , el señor Santiago Soudries , presentó un presupuesto después de reconocer los muros y troneras de la fortaleza , comprometiéndose a construir once troneras de ladrillo y cal con el espesor de tres ladrillos y recorrer todos los muros por la cantidad de $700.oo. Se comprometía además a nivelar , terraplenando lo necesario y conveniente para que las piezas de cañones pudieran correr por toda la explanada del muro pidiendo por este trabajo $ 100.oo , moneda antigua. La Comisión de Obras Públicas desechó este Presupuesto y a su pedido se mandó a verificar de nuevo , trasladándose el interesado a la Fortaleza acompañado de un miembro de la Comisión .(7) La preocupación del Gobierno en 1864 y 1865 de organizar la Defensa de la Plaza de Montevideo , para oponerse al avance del Ejército del Gral. Venancio Flores , llevó su atención también a la Fortaleza del Cerro y así encontramos en esta época un interesante informe hecho sobre dichas fortificaciones por el Cnel. de Ingenieros Don Joaquín Teodoro Egaña , Presidente del Cuerpo de Ingenieros , creado para dirigir las obras de defensa , el 25 de Diciembre de 1864. Egaña encontró la Fortaleza bastante bien conservada ; la que necesitaba sin embargo , a su juicio algunas ligeras reparaciones de que dió cuenta :
Este defecto no demandaba según Egaña , una pronta reparación , pero en cualquier ocasión que se considerara necesaria se podía remediar más fácilmente , de diferentes modos. Sobre la puerta de entrada a la Fortaleza , existía constancia de haber habido una plataforma de madera , de la cual no existían en ese momento más de tres vigas de las que la sostenían. Esta plataforma tenía por objeto defender el portón de entrada , el cual tenia dos troneras en el muro correspondiente a esta parte , que se empleaba para colocar los pequeños cañones que aumentaban su defensa , pues la naturaleza del terreno , sumamente escarpado , no había permitido fosear esa parte para establecer un puente. Consideraba Egaña , que el restablecimiento de la plataforma era indispensable para la buena defensa de la Fortaleza. Las garitas estaban expuestas a derrumbarse , faltando en algunas de ellas unos pequeños maderos , que afianzados en las jambas , sostenían el dintel de las puertas. Vistas de la Fortaleza del Cerro En el muro exterior de la Fortaleza , existían unos agujeros o machinales , que según opinión del informante convenía tapar. En el muro Este existía un pararrayos cuyo traslado aconsejó Egaña al muro Oeste , donde podía proteger la farola al mismo tiempo que el depósito de pólvora , que , como ya lo hemos dicho se encontraba donde está actualmente ; próximo al ángulo Sudoeste de la Fortaleza . (8) De acuerdo con el informe del Coronel Egaña , se realizaron estas obras en la Fortaleza : revoque y refacción de las garitas ; reconstrucción del portón , con dobles planchas de fierro ; revoque prolijo del aljibe y compostura ; construcción de galpones de media agua , para depósitos de grano y forrajes ; cambio del pararrayos , para proteger el almacén de pólvora y municiones ; además se proveyó a la Fortaleza de sacos de arena para reforzar los parapetos en los casos necesarios. El Jefe de la Fortaleza comunicaba en Enero 8 de 1865 la terminación de estas obras , salvo algunos detalles que se terminaron después. (9) Sería muy extenso detallar en estos trabajos todas las reparaciones y modificaciones hechas en la Fortaleza ; señálanse las más importantes :
Otras ampliaciones se fueron haciendo después , construyendo obras junto a la barbeta de la fortaleza , tales como cuerpo de guardia , calabozos , alojamientos para el vigía , para el personal del faro etc , hasta llegar al estado de transformación en que actualmente se encuentra. Construcciones que, al restaurarse este monumento histórico debieron ser demolidas. Referencias
: (7)
Archivo General de la Nación - Caja 738 - Montevideo. Bibliografía
:
|