1958
- DESTRUCCION del PUENTE sobre la BARRA del ARROYO MALDONADO
- 1958
Artículo
escrito por el Cnel. Waldemar R. Melgar y publicado en la Revista
del Arma de Ingenieros del Ejército (Diciembre 1994)
Preparación
de cargas explosivas |
Jefes
y Ofles.Instructores |
En el año 1958 era imperativo destruir
el puente de hormigón armado existente sobre el Arroyo
Maldonado, casi en su desembocadura en el Océano Atlántico,
ya que hacía varios años que había cedido
en las basaduras de dos de sus apoyos centrales dando lugar
a la caída de tres tramos del piso.
La estructura general restante, así como sus accesos
y apoyos en tierra firme parecían estar en condiciones
normales, pero las inspecciones realizadas por técnicos
del Ministerio de Obras Públicas indicaban un deterioro
total de sus basamentos que no admitían ningún
tipo de reparación, y aún en esas circunstancias
no justificaba su inversión, siendo por otra parte insuficiente
para el creciente tránsito de una zona llamada a ser
la continuación hacia el Este de un Balneario Internacional
como ya era Punta del Este.
Era un puente de hormigón armado apoyado en dos estribos
de piedra asentadas con hormigón, de una sola vía
de ancho, de unos tres metros, con cordonetes laterales de 0.15
mts, de alto, sustentado en 16 sólidos apoyos cubriendo
una distancia aproximada de 140 mts.
El servicio regular de transporte era servido por un ómnibus
local de poca frecuencia cuyo destino final se hallaba a unos
2 Kms. más adelante.
Luego del deterioro del puente sólo quedaba para el cruce
del Arroyo, un viejo puente de madera, aún hoy de pie,
que algo reforzado circunstancialmente, pasó a ser, de
"muelle de pescadores" pasaje obligado de vehículos
y personas con el consiguiente riesgo y molestias, ya que si
bien el viejo ómnibus lo podía cruzar lentamente
entre el chirriar de maderas, los pasajeros debían realizarlo
a pie, reembarcando en la otra orilla.
Panorámica
del puente deteriorado |
Tramos caidos por deterioro |
Tramos
hundidos |
La tarea de la destrucción recayó en el Ejército
por entenderse, que poseía personal y material idóneos,
además de una buena experiencia de instrucción
y capacitación profesional.
Por todo esto el Inspector General del Ejército, General
Rafael J. Milans dispuso lo pertinente a sus efectos.
En este año de 1958, el Curso de Pasaje de Grado de la
Escuela de Armas y Servicios para Capitán estaba sumamente
reducido porque la promoción de Oficiales egresados en
el año 1950, estaba compuesta solamente por tres Oficiales
del Arma de Ingenieros, por lo que, alumnos e instructores sumaban
seis ; a saber :
-
Jefe del Curso de Ingenieros de la Escuela de Armas y Servicios
, Tte. Cnel. Jorge M. Beretervide.
- Jefe de Curso de
Ttes.1o. para Capitán ,May. Martín E. Guarino.
- Ayudante de Instructor
Cap. Juan C. Salaberry.
- Alumnos: Tte. lo.
Juan C. Reissig, Tte. 1º. Rafael L. Milans y Tte. 1º.
Waldemar R. Melgar.
Dicha tarea le fue encomendada a dicho Curso como ejercicio
final de maniobras al culminar el año lectivo, que abarca
desde el 1º. de Marzo al 31 de Octubre en doble horario.
La experiencia de los Oficiales del Arma en materia de empleo
de explosivos era más teórica que práctica,
limitándose a hornillos del tipo fogata pedrera, tala
de árboles o pequeñas destrucciones de puentes
de circunstancias o balsas improvisadas en la zona de Belastiqui,
sobre el Río Santa Lucía, por lo que esta destrucción
era un verdadero desafío no exento de cierto grado de
aventura y peligrosidad.
A principios de Noviembre de ese año, se estableció
campamento en la zona de la Barra del Arroyo Maldonado, a unos
100 mts. aguas arriba del puente de madera y a unos 200 del
puente a destruir, con el apoyo de un Grupo de Zapadores del
Batallón del Ingenieros No. 4 , del Servicio de Intendencia
del Ejército para la provisión de carpas y enseres
para Jefes, Oficiales y personal y del Servicio de Material
y Armamento en materiales de destrucción tales como explosivos,
(Blasting-Gelatine) en cajones de unos 18 kgs., cebos eléctricos
y mecánicos, mechas, cables, etc.... y un bote a remo
obtenido en préstamo del vecino Parador El Placer.
Realizados los reconocimientos previos nos abocamos a la tarea
de emprender una odisea cuyos resultados eran totalmente inciertos
tanto para Instructores como alumnos y personal, pero con gran
entusiasmo.
Voladura
1 |
Voladura
2 |
Voladura
3 |
Se construyó una balsa para transporte de materiales
y herramientas y dada la época casi estival que vivíamos,
el clima benigno que disfrutábamos, nos facilitó
los desplazamientos y la colocación de las cargas de
demolición.
La idea principal era realizar la destrucción por partes,
comenzando por los apoyos semi-hundidos que asomaban gran parte
de su estructura por encima de la superficie del agua, cuya
profundidad no excedía los 3 metros.
Se establecieron tres equipos, comandados cada uno por un Oficial
alumno, 1 Sargento y 4 Soldados, supervisados a su vez por los
Oficiales Instructores.-
Los tramos a demoler serían en principio los marcados
con los números 9 y 10 teniendo como referencia el parador.
Las tablas de los antiguos manuales para uso de explosivos no
eran muy claras con respecto a sus resultados, en razón
de las características del material, la calidad y el
estado de los explosivos y la forma en que se realizaría
el atacado a las cargas, por lo que, en principio se duplicó
lo que las tablas establecían teniendo en cuenta que
los cajones que contenían los cartuchos no tenían
fecha de vencimiento y gran parte de ellos, lucían húmedos
exteriormente, lo que podía resultar peligroso al abrirlos
en el supuesto que estuvieran exudados. En consecuencia, se
colocaron los cajones enteros, a razón de dos por cada
apoyo, de una sola cara, apoyados en el pie de los mismos debajo
de la superficie del agua, ya que estaban semi-hundidos, realizándose
el atacado con ataduras de alambre galvanizado ajustadas alrededor
de todo el apoyo.
Se colocaron dobles cebos (mecánicos y eléctricos),
se ajustaron las uniones correspondientes, se despejó
el lugar y nos separamos unos 200 mts. para poder ver los efectos
de una experiencia atrevida.
La destrucción estaba prevista para los apoyos correspondientes
a los dos tramos mencionados, pero a poco de accionar el explosor
comenzaron a caer los apoyos, unos a continuación de
los otros, cual si fuera un mazo de cartas volteadas por manos
expertas.
Cayeron a las aguas formando una maraña de hierros y
mampostería que afloraban en grandes dimensiones; 7 apoyos
con sus correspondientes tramos, al ser arrastrados, no por
la fuerza del impacto, sino por la acción del propio
peso de los que caían.
Quedaban aún en pie, siete apoyos, ya que dos de ellos
ya habían desaparecido tiempo atrás, cuando el
puente sufriera la primera rotura.
Se consideró por quienes tenían la responsabilidad
de la operación (los señores Instructores) que
el éxito era mucho más del esperado, y que si
bien los cálculos del explosivo usado habían sido
muy generosos la estructura general del puente estaba inestable,
por lo que se aligerarían las cargas so pena de que,
cuando llegaran los observadores del Instituto Militar de Estudios
Superiores, Escuela Militar, Escuela de Armas y Servicios y
autoridades, previstas para tres días después,
no tuviéramos con que puente hacer la demostración.
A altas horas de esa misma noche se oye desde el campamento
un estruendo que nos sorprendió y con las primeras luces
del nuevo día pudimos apreciar que dos nuevos tramos
se habían unido a los desaparecidos y que entre los estribos
de ambas márgenes solo quedaban en pie, cuatro apoyos
de un lado y dos del otro.
Inspección
de los efectos |
Preparación
para demolición de tramos |
Efectos
parciales |
Se reconsideró el cronograma establecido, dejando para
el día siguiente la actuación del segundo equipo
para la demolición de los dos tramos que quedaban en
la margen Este, reservando así los últimos cuatro
para la demostración final.
Fue así que pasamos dos días casi inactivos realizando
demoliciones del resto del material que afloraban en la superficie,
lo que presentaba también sus inconvenientes por lo incómodo
y la falta de equipo adecuado.
Doce días después de nuestra llegada a la zona,
se realizó la demostración final que destruyó
los tramos restantes, culminando una experiencia única,
hasta ese entonces, en la historia del Arma de Ingenieros, y
que se constituía en un aporte más para la larga
secuencia de trabajos de interés público en el
ámbito nacional, que ha caracterizado siempre a nuestra
Arma.-
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