Artículo
escrito por la Señora Guillermina Vaccaro de Muniz (Maestra
Normalista. Periodista).
(artículo
extractado de la Revista del Arma de Ingenieros Edición
2009)
La
señora Guillermina Vaccaro de Muniz ha tenido una
muy extensa como proficua trayectoria en el área
de las letras , la docencia y el periodismo, formando
parte de innumerables Instituciones y Comisiones tanto
privadas como oficiales , ofreciendo permanentemente su
colaboración a todo tipo de obra , trabajo o tarea.
Producto de sus diversos viajes por el mundo ha recogido
muy interesantes experiencias que logró materializar
en variadas notas , artículos y escritos editados
por distintos medios de difusión. Hoy (mayo de
2010) cuenta con 94 años y continua con su labor
y espíritu constante de contribución con
todos aquellos que lo requieran.- Curriculum
completo |
Hubo
una mujer que no fue ingeniera ni militar pero que enriqueció
la ingeniería militar de su época: se llamó
Semiramis.
De acuerdo con la tradición hebraica Sen, bendecido por
su padre Noé, por quien sintió respeto piadoso
al encontrarlo ebrio y desnudo, procreó una rica familia
uno de cuyos hijos, Asshur, se estableció en las orillas
del río Tigres donde echó los cimientos de la
ciudad que, largo tiempo después, recibió el nombre
de Nínive. El país se llamó, entonces,
Assyria.
Las constantes irrupciones de los pueblos árabes, mantenían
en zozobra a dos ciudades: la legendaria Babilonia y Nínive.
El rey de Siria, Bello Baal, aprovechando la impotencia de Babilonia
reunió, bajo su dominio, a ambos estados fijando, en
Babilonia, su capital, 2000 antes de J.C. y embelleciéndola,
cual ninguna otra orbe.
Lo sucedió su hijo Ninus, verdadero fundador de la monarquía
Assyria quien estableció su palacio en Nínive.
Príncipe conquistador avasalló a los medos y a
los persas y llevó sus armas hasta la India; finalmente
se apoderó de Bactria, esclavo de la influencia de su
mujer la que, hija de una diosa que la abandonó, fue
recogida y criada por un pastor llamado Sicosmas. Casada con
Oanes, ministro de Ninus, acompañó a este en todos
los movimientos militares disfrazada de varón hasta que,
descubierta por Ninus, a quien atrajo por su extraordinaria
belleza, se separó de su esposo y se casó con
él (Ninus); su nombre Semiramis.
Legendaria y mito: el relato de su vida, obra y hazañas
en tiempos heroicos y fabulosos, fáciles al efecto deformante
de la historia y la tradición, no cuestionan ni desmerecen
el recuerdo imperecedero de esta mujer que, viuda ya, durante
cuarenta y dos años ejerció funciones de gobierno
como soberana inteligente, sagaz, decidida y patriota.
La antigüedad ponderó los trabajos con que enriqueció
a Babilonia, las murallas prodigiosas con las que cercó
la ciudad de ciento veinte metros de alto y treinta de espesor,
con un sistema de cálculos y concepciones que calmaron
las exigencias en materia de defensa, durante siglos; la galería
subterránea debajo del cauce del río Eúfrates,
y el puente sobre el mismo; los diques opuestos sobre ambas
riberas del río Eúfrates, río de riesgosa
naturaleza inundable; el templo del rey de Siria Bello Baal,
el mausoleo a Ninus y, entre cientos de realizaciones más,
los jardines colgantes de Babilonia que merecieron se contaran
en el número de las siete maravillas del mundo.
Considerados como invención de la fantasía, pero
invención irrealizable, eran de forma cuadrangular y
estaban dispuestos en terrazas escalonadas apoyadas en bóvedas
de ladrillos unidas sus junturas con betún. Las bóvedas
eran sostenidas por enormes pilares cúbicos rellenos
de tierra en los cuales buscaban abrigo las raíces de
los árboles más corpulentos.
Todo el trabajo proyectado en un plano rectangular tenía
un diámetro de 124 metros, La terraza superior distaba
del suelo 30 metros; los muros tenían en la base 8 metros
de espesor y 3 en la cima. Sobre la bóveda extendíase
una cubierta de piedra barroqueña encima con otra de
cañas, cementado todo con asfalto; enseguida una doble
hilera de ladrillos protegida de la humedad por planchas de
plomo sobre las que se extendía la tierra vegetal, suficiente
para alimentar árboles de 15 metros de altura. Era un
inmenso jardín de veinte pisos.
Estaba
situado a orillas del Eufrates y subíase a las terrazas
por magníficas escaleras y aparatos hidráulicos
ocultos en la galería próxima al río que
elevaban de este el agua necesaria para forma los arroyos que
surcaban y bañaban el jardín que aparecía
como suspendido sobre el Eufrates. Para la realización
de todas estas obras Semiramis dispuso de un gran poder y de
inmensas riquezas que, en gran parte, fueron fruto del comercio
con la India, concentrado en las murallas de Babilonia, representado
por telas de lino de fina fabricación, armas y alhajas
( Adaptación sobre notas de Monseigneur Daniel antiguo
Obispo de Coytanges y de Arranches- Francia 1886).