INICIO/PORTADA

UNA ANÉCDOTA CARTOGRÁFICA
EN LA INSTALACIÓN DE LA CÁMARA DE PROCESO RUTHERFORD
Artículo escrito por el Cnel. Yvho Acuña del Arma de Ingenieros , a quien agradecemos especialmente su colaboración con este Sitio.-

El Cnel. Yvho Ramón ACUÑA TOURNABEN pertenece al Arma de Ingenieros. Prestó servicios en el SGM (Servicio Geográfico Militar) desde 1958 hasta 1987 en forma ininterrumpida. Ocupó diversos cargos profesionales y técnicos desempeñándose finalmente como Director a lo largo de 6 años (desde 1981 a 1987). Otras múltiples actividades cumplió a nivel nacional y en representación de nuestro país en seminarios , conferencias y comisiones técnicas. Actualmente y desde 1974 es profesor de Astronomía en Enseñanza Secundaria. (Currículum completo)

La presente nota, no pretende describir en profundidad, los aspectos técnicos de la cámara de proceso Rutherford. Sólo simplemente recordar algunos hechos relacionados a su instalación, tal vez sería mejor decir algunas vivencias con tono humorístico, vinculados tanto a su armado como a su puesta en funcionamiento y que hacen a la historia, en su enfoque humano, del Servicio Geográfico Militar.


Sin embargo con el fin de poder referirlos al aspecto anecdótico, deberemos establecer previamente algunos conceptos muy elementales sobre ella. Este equipo, que consiste básicamente en una enorme cámara fotográfica, cuya película tiene el tamaño de una carta topográfica, alcanza dimensiones tales como para ser instalada en una habitación relativamente grande, tiene como finalidad hacer reproducciones exentas de error , de documentos cartográficos.


Generalmente se usan en la impresión de mapas o en periódicos, de gran formato, con el fin de que los distintos colores “caigan” correctamente, es decir no se produzcan traslapes. Esta en particular fue además diseñada para trabajar sobre vehículos, tenemos entendido que sobre camión de 2½ toneladas, dentro de la compañía topográfica de la División de Ejército de los EE. UU., durante la Guerra Mundial II. La misión de esta compañía topográfica era tratar de producir documentos cartográficos de uso militar lo mas rápido y mejor posible, en la retaguardia de las divisiones de ejército, para su inmediata distribución, dado que su rapidez y fidelidad eran obviamente, datos cruciales para el desarrollo de las operaciones militares.


En el proceso cartográfico se empleaba para realizar la separación de colores, previa a la impresión, en esa época conocida en la jerga cartográfica, como método de grabado plástico. Consistía en reproducir en una película de color naranja en material indeformable y opaco, emulsionado para ser sensible a la luz, tantas copias idénticas como colores finales tendría la carta al ser impresa. Las copias se hacían a partir del original previamente restituido, basado en fotografías aéreas tomadas a esos efectos. Cada “naranja” se utilizaba para un color, el verde para la vegetación, el azul para la hidrografía, el negro para la planimetría, el sepia para las curvas de nivel y así se desarrollaba la separación de colores, con destino a la imprenta.


El porta placas, de la figura 1, se encontraba pared de por medio del resto de la cámara. En la figura 2 se puede apreciar el resto de la cámara, con correderas mecánicas que permiten, nonio mediante ajustar la escala de trabajo. El sistema de iluminación era semejante a los reflectores usados por la artillería antiaérea.
------------------------------------------------
(1) En términos cartográficos significa que los errores son menores a las dos décimas de milímetro, es decir invisibles al ojo humano normal.

Fig. 1 En la foto superior se aprecia el tamaño de un negativo, una vez terminado el revelado de la película. En las inferiores el porta placas, de “este lado” de la pared, todo a escala humana.
Antes de llegar a nuestro país, la cámara estuvo durante un buen tiempo instalada en otro sudamericano, que aunque creemos saber cual era no viene al caso, pero parece que por razones que se podrán deducir, no funcionó correctamente. En ese entonces, fines de la década del 60´, tal vez año 1969 o 1970, según recuerdo el S. G. M. no estaba incluido en el tratado que nuestro país tenia con EE. UU. y los técnicos del Army Maps Service nos ofrecieron dicha cámara, como un aporte generoso de un instrumento que para ellos era casi obsoleto, y para nosotros muy bueno, puesto que no teníamos nada semejante.

Fig. 2 Se puede apreciar arriba otra vista del porta placa y abajo dos tomas con personal, “del otro lado de la pared”, con el porta objetos y la corredera con nonio o vernier, para el ajuste en escala.
Las imágenes escaneadas sobre fotos con personal del SGM, de época, son elocuentes e indican el tamaño real del equipo. Entre las características más destacadas, de este equipo fotográfico, sobresale su excelente sistema óptico, que como consecuencia de su alta calidad, permite realizar ampliaciones y reducciones sin deformación, es decir, tiene un objetivo libre de aberraciones ópticas en todo su campo.

Para su adecuada instalación, viajó especialmente a nuestro país, un técnico de San Antonio, Texas, donde el citado servicio de los norteamericanos tenía su sede. Este señor se llamaba Jesús Valle, (Él llegó diciendo Gésus, como le decían los gringos) de evidente ascendencia mexicana, alto morocho y espigado, cantaba muy bien, tocaba la guitarra de oído y silbaba como los dioses, muy pronto se integró, sustituyendo su tequila, por grapa con limón o sin él y culminábamos unas sobremesas de trabajo verdaderamente espectaculares. Parecía un charro salido de una película de Jorge Negrete, o Miguel Aceves Megía y por momentos Cantinflas, siempre alegre extrovertido y dicharachero. Recuerdo entre otras cosas, que nos relataba que una gringa compañera de trabajo en San Antonio, le recriminaba que siempre estaba cantando o silbando mientras trabajaba, a lo cual Él le retrucaba, que lo hacia cuando estaba triste para alegrarse y cuando estaba alegre, de alegre nomás que estaba.
Este pintoresco personaje pasó un tiempo intentando, poner la bendita máquina en funcionamiento, pero a pesar de seguir rigurosamente todos los pasos del manual que traía consigo y luego de varios intentos, sin que el instrumento produjera una imagen nítida en el foco, con arme y desarme incluidos, no logró su cometido. En el ínterin de estos acontecimientos le preguntamos sobre algunas cosas elementales de la óptica geométrica, puesto que la máquina no cumplía con la ley de Newton, que relaciona la distancia focal con la de la imagen y la del objeto, nos contestó con evasivas y volvió sobre sus pasos con los protocolos y pasos del manual. Finalmente y muy a pesar suyo, debió marcharse a San Antonio Texas, sin haber logrado una puesta a foco correcta.

El entonces jefe de la 3ª División Cartografía del SGM, en esa época capitán o mayor y a la fecha fallecido Cnel. Jorge Emilio Fernández Balparda, con el cual siempre fuimos muy camaradas, trató por diversos medios de resolver el problema de ajuste óptico de la cámara. Alguien sugirió consultar a un óptico, de apellido De Los Santos, cuyo nombre de pila lamentablemente no recuerdo y así se hizo. El citado óptico, una persona muy especial y algo bohemia, realmente dominaba el tema. Lo cierto fue que a poco de analizar la cámara, prontamente llegó a la conclusión e identificó el problema, una lente – menisco – de doble curvatura, estaba invertido. Quitarlo y colocarlo en posición correcta fue cosa fácil para este técnico y la cámara quedó funcionando como debía.


Al Tiempo, cuando volvió Jesús Valle, se encontró con la noticia del buen funcionamiento, así como algunas mejoras y adaptaciones que se le agregaron, bien a la uruguaya, tal vez cuando no hay otra cosa atado con alambre, pero funcionando bien.

Montevideo, mayo de 2009

Free counter and web stats