Forestación
de la Isla de GORRITI ( Año 1923 )
Anécdota
narrada por el Sr. Coronel Martin E. Guarino (hijo de uno de los
protagonistas), a quien agradecemos especialmente su contribución.-
El
Cnel. Martin Eduardo Guarino Larrobla pertenece al Arma
de Ingenieros. Ocupó distintos cargos profesionales
de responsabilidad dentro de los que se destacan : como
Jefe del Curso de Ingenieros de la Escuela Militar ; Jefe
de Curso de Teniente a Capitán en la Escuela de Armas
y Servicios; Jefe de Unidad al mando del Batallón
de Ingenieros No.5 (Trasmisiones) ; y Director del Liceo
Militar “Gral. Artigas”.Cumplió además
funciones como Presidente del Directorio Interventor de
AFE. Realizó Curso en Escuela de Aplicación
de Ingenieros en Italia ; y en el grado de Teniente Coronel
estuvo al servicio de la ONU como Observador Militar en
India y Pakistán. Currículum
completo.- |
Ingeniero
Agrónomo Arturo Guarino Fiechter y su hijo el Cadete
de 1er.año del Curso de Ingenieros de la Escuela
Militar , Martin Guarino.
(Fotografía tomada el 25/8/1941 en la casa ubicada
en Cubo del Norte y Carmelo.Montevideo) |
En
1923 el Ministerio de Ganadería decidió encarar
la forestación de la isla Gorriti, contando con el apoyo
de personal del Batallón de Ingenieros (ferrocarrileros),
con sede en la ciudad de Maldonado.
El técnico a cargo de la operación era mi padre,
el Ing. Agr. Arturo Guarino Fiechter; el Jefe de Batallón
era el Tte. Cnel. Celestino Bové (más tarde General)
con quien mi padre tendría una estrecha amistad: - recuerdo
que firmó el certificado de buena conducta para mi ingreso
en la Escuela Militar en 1939.
De los oficiales de la unidad recordaba a Raúl Barlocco,
(luego “decano” de nuestra Arma) fallecido casi centenario.
En la isla se debió inicialmente eliminar la numerosa población
de conejos “inusuales”, que se comieron los primeros
plantines de eucaliptos, continuándose después con
la plantación sin inconvenientes.
En la mañana del 10 de julio de 1923 se hallaban técnico
y personal trabajando en la isla, sintiéndose las primeras
fuertes rachas de lo que pronto sería un violento temporal
del sur que hizo múltiples estragos en toda la costa uruguaya.
Las crónicas de la época relatan las destrucciones
de las largas terrazas del Hotel Pocitos y Playa Capurro y la
caída de gran cantidad de árboles y postes con cables
eléctricos y telefónicos, dejando a Montevideo varios
días sin luz ni comunicaciones.
Las altas olas de una rápida crecida se llevaron hasta
el ataúd con un cuerpo que se estaba velando en un rancho
– situado donde se construiría la actual Rambla Sur.
– y que no pudo ser recuperado.
El destacamento de forestación intentó alcanzar
la costa en los botes de remo (con los que realizaban diariamente
el cruce desde el puerto), al amparo de la isla… pero ya
era tarde , pues la fuerte corriente los llevaba mar adentro pese
a los esfuerzos de los remeros, debiendo ser remolcados por embarcaciones
a motor que acudieron en su auxilio.