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(1807)
- DOSCIENTOS AÑOS de las INVASIONES INGLESAS - (2007) |
* Sistema
Defensivo de Montevideo Colonial en las Invasiones Inglesas
*
A Doscientos Años de las Invasiones Inglesas al Río
de la Plata. Una Visión desde la Ciudad de Montevideo
* Las
Invasiones Inglesas desde el punto de vista británico
* El
Juicio a Sir John WHITELOCKE
SISTEMA
DEFENSIVO de MONTEVIDEO COLONIAL en las INVASIONES INGLESAS
Trabajo
de investigación realizado por Raúl Barofio Burastero
Extractado
del Almanaque del Banco de Seguros del Estado 2008 , a cuyas autoridades
agradecemos haber autorizado su reproducción.
(Las
Remisiones que aparecen en el texto
e imágenes son de nuestra responsabilidad)
(Click en imágenes para agrandar)
Vista
de Montevideo.Óleo de C.Menck Freire. |
Plano
Español de 1781 del Sistema Defensivo. |
Los
británicos con 100 naves de guerra, mejor armamento y hombres
de línea pusieron a prueba el sistema defensivo del Montevideo
colonial; no pudieron por mar, solo por tierra luego de 17 días
de asedio; era el ocaso del imperio español. El sistema defensivo
estaba integrado por fortificaciones y naves de guerra. El frente
de mar estaba integrado por diez puntos fortificados: cinco sobre
la bahía a contar desde el Cubo
del Norte: las Bóvedas,
las baterías
del puerto, de San Francisco, de San Ruperto y el fuerte de San José;
a su vez cinco baterías sobre el Río
de la Plata, hasta llegar al Cubo
del Sur.
A 200 años de las invasiones
inglesas, recrearemos la integración del sistema defensivo
del Montevideo colonial, que en 1807 fue puesto a prueba por primera
vez y vencido por el invasor. El sistema defensivo se integraba con
las fortificaciones y las naves de guerra en:La península:
(lo que hoy conocemos por la Ciudad Vieja), constaba de:a. El frente
de mar sobre la bahía y sobre el Río
de la Plata.b. El frente de tierra (que cerraba la península
desde el río a la bahía).La bahía: la batería
de la Isla
de Ratas y la flota del apostadero naval español que defendían
el ingreso a ella.
La
península: (lo que hoy conocemos por la Ciudad Vieja),
constaba de :
a. El frente de mar sobre la bahía y sobre el Río
de la Plata.
b. El frente de tierra (que cerraba la península desde el río
a la bahía).
La bahía: la batería
de la Isla
de Ratas y la flota del apostadero naval español que defendían
el ingreso a ella.
Extramuros: la batería de Santa Bárbara
(que se ubicaba en las actuales calles Cebollatí y Minas) fuera
del ejido y del alcance del tiro de cañón, que evitaría
un desembarco en las playas cercanas de los Patricios (G. Ramírez
y Barrios Amorín), de Santa Ana (Cebollatí y Gaboto)
y de la Estanzuela (actual Playa Ramírez).
El
frente de mar estaba integrado por diez puntos fortificados: cinco
sobre la bahía a contar desde el Cubo
del Norte: las Bóvedas,
las baterías del puerto, de San Francisco, de San Ruperto y
el fuerte de San José; a su vez cinco baterías sobre
el Río de la Plata, hasta llegar al Cubo
del Sur.
El frente de tierra comenzaba sobre el río con el Cubo del
Sur (rambla y actual calle Treinta y Tres); subía su línea
de murallas
hacia la Ciudadela, ubicada en el lomo de la cuchilla (mitad oeste
de la Plaza Independencia), pasando por dos baluartes
(el Parque de Artillería y el de San Sebastián), que
sobresalían de la línea de las murallas; luego el frente
de tierra bajaba hacia el borde de la bahía donde estaba el
Cubo
del Norte, pasando también por otros dos baluartes similares
a los del sector sur (San Luis y San Pascual).
La bahía era defendida por la batería de la Isla
de Ratas y desde 1770 por la flota del Apostadero de la Marina
Española para América del Sur y Malvinas, con asiento
en nuestro puerto. Esta alineaba sus naves desde la Isla
de Ratas hacia el muelle del puerto, con los cañones en
dirección a la boca de la bahía.Los británicos
en 1807 hicieron llegar una flota de cerca de 100 naves. Dueños
de los mares luego del triunfo de 1805 en Trafalgar, podían
atacar por mar o por tierra.; el comando de tierra inglés ocupado
por sir Samuel
Autchmuty, en acuerdo con el comando naval al mando del almirante
Stirling, decidieron el ataque por tierra; el intento del mes de octubre
anterior de entrar a la bahía había sido repelido por
los españoles y le costó a la armada inglesa el hundimiento
de dos navíos frente al fuerte de San José (ubicado
en la punta de la península, en las actuales calles Piedras,
Guaraní y Cerrito) (1).
H.La solidez del frente de mar, la poca profundidad del río
y de la bahía y el intento fallido de octubre de 1806 terminó
descartando el ataque por mar. Sería por tierra.
Plano inglés de Robinson
[1807]El plano inglés de 1807 de Robinson es muy rico en detalles,
tanto topográficos como del desarrollo de la invasión,
pero omite el tramo de los aledaños de la ciudad que va desde
parte de la playa del Buceo
a la de los Ingleses, lo que confunde y hace dudar del lugar del desembarco.
Este no iba a ser dentro del alcance del tiro de cañón
y por tanto dentro del ejido; así descartaron las dos primeras
playas sobre el río, que se ubicaban a la altura de las actuales
calles Ciudadela (2)
y Paraguay (3). Mas
allá del ejido estaban las ya citadas playas de los Patricios
(4) y de Santa Ana (5);
la batería de Santa Bárbara (6),
se ubicaba entre medio de esas dos playas y a 1.060 varas (886 metros)
de la punta sur de la playa de la Estanzuela (7),
hoy playa Ramírez; esta batería inhibió el desembarco
en ellas. Las siguientes playas eran la de los Pocitos (8),
la pequeña del puertito del Buceo
(9) y luego la del Buceo
(10). (Para
ver las referencias haga Click en el Plano para ampliarlo)
Plano
inglés de 1807 suscrito por George Robinson |
No
hay discrepancia entre los estudiosos en cuanto a que el desembarco
fue en la playa del Buceo.
La playa entonces llamada «del buceo» era la que está
al oeste de Punta Gorda, hoy playa de los Ingleses en alusión
al desembarco; ésta era visitada por buzos en el intento de
rescatar monedas y objetos de valor, luego del hundimiento del navío
Nuestra Señora de la Luz, en 1752.(1)
El plano señala un lago al norte del mismo (11);
corresponde con el del actual Parque Rivera; éste desagua por
el sureste, por el arroyo que atraviesa el actual Parque Baroffio
en dirección a la playa Honda ; en cambio el lago del plano
desagua erróneamente hacia el suroeste, mientras que el arroyo
que allí marca coincide con el que terminaba en el puerto del
Buceo
(12). Omite como se
dijo, desde allí, parte de la playa del Buceo
hasta la de los Ingleses.
(1)
Esto
fue confirmado por los hallazgos del rescatista de tesoros hundidos
Ruben Collado.
Una
vez planificado el desembarco, el invasor también tuvo claro
cuál era la parte más débil del frente de tierra,
para tomar la plaza. (Para
ver las referencias haga Click en el Plano para ampliarlo)
La
parte norte, que abarcaba desde la Ciudadela hasta la bahía
(13), estaba en muy
buen estado. A partir de 1794 se había comenzado la construcción
de las bóvedas,
un nuevo Cubo
del Norte de formas rectas, se habían mejorado los baluartes
y sus cortinas
o murallas
y las contraescarpas
o paredes exteriores del foso
seco que existía en casi toda esta parte norte. La Ciudadela
(14), deteriorada por
defectos de construcción y por falta de mantenimiento, también
fue reparada; tenía un profundo foso
que la rodeaba.
La
inteligencia británica tenía informes de que era viable
atacar el frente de tierra por el sur, por la parte de la fortificación
que iba desde la Ciudadela hasta el viejo y más pequeño
Cubo del Sur (15);
allí terminaba el frente de tierra, sobre el Río
de la Plata, a la altura de la confluencia de la calle Treinta
y Tres y del actual Templo Inglés, con la rambla sur.
Esta
parte del frente de tierra no contaba con foso
al pie de la muralla y los lienzos o tramos de muralla que unían
los baluartes
de San Sebastián (1)
y el Parque de Artillería (2),
con la Ciudadela (3)
y el Cubo del Sur (4);
no contaban con terraplén
intramuros que consolidara la fortificación. Al sur del Portón
nuevo o de San Juan (5),
entre el Parque de Artillería y el Cubo
del Sur, fue el lugar elegido por el invasor para hacer «La
Brecha»
(6), ya que era una
simple pared de piedra. La última parte del bombardeo se produjo
desde una batería
instalada en una loma, cerca de la rambla y la actual calle Andes
(7) y seguramente desde
alguna de las unidades navales. Luego de dos días de bombardeo,
en la madrugada del 3 febrero, se introdujo el invasor, con un costo
de 500 vidas británicas. Siete meses después, los británicos
dejaron Montevideo. Este sector, desde el Cubo del Sur hasta el Portón
de San Juan, por iniciativa de Elío,
comenzó a ser reconstruido con el proyecto del Ing.
José del Pozo; se amplió el cubo y se construyó
una contramuralla interior que soportara el terraplén.
(2)
(2) Esta
parte de la fortificación se encontró cuando se cavó
debajo de la rambla Sur para construir el colector que llegó
hasta Punta Brava o de las Carretas. La auténtica muralla exterior,de
la que se apreciaba su inicio desde la roca natural hasta un metro
de altura,no contó ni con el cuidado ni con la idoneidad de
las autoridades de la época para preservarla,por lo que la
pala mecánica la cargó sobre los camiones que llevaban
lo extraído.-
Parte
sur del frente de tierra. Ilustración de G.Robinson de
1807. |
El rescate
de las murallas
No podemos dejar de hacer una referencia al tramo más importante
de fortificación que llegó hasta nuestros días,
de la parte Norte del frente de tierra de la plaza fuerte del Montevideo
colonial. El mismo fue descrito en nuestro trabajo «El rescate
de las murallas de Montevideo», luego de un relevamiento, padrón
por padrón, con la mensura del agrimensor Jorge Aizpún.
Se trata de un predio que posee el Banco de Seguros del Estado en
la esquina de las calles Piedras y Bartolomé Mitre, donde funcionó
años atrás la empresa Sala e Iriarte Bofill; en parte
debajo de este local (ver foto 2) y en parte debajo
de un padrón que ocupaba la ex escuela Cuba (ver foto
1), se conservan 60 metros de escarpa o muralla y 8 metros
de contraescarpa
o pared externa del foso
que rodeaba en este sector a la fortificación (ver foto 3)
y que integraba el sector norte del frente de tierra, entre la Ciudadela
y la bahía; se trata de tres metros del comienzo del Baluarte
de San Pascual (ver 1) , que conforma un ángulo obtuso con
57 metros del lienzo de muralla que unía este baluarte con
el Cubo
del Norte; tiene una altura que va de 3 a 4 metros; el tramo del
comienzo del referido baluarte
está enfrentado a un sector de 8 metros de largo por 3,50 de
altura de la contraescarpa
o pared exterior del foso, que conformaban justamente el foso
seco de la fortificación (ver foto 3).
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1
Obsérvese
a la izquierda de la foto el ángulo obtuso del comienzo
del Baluarte de San Pascual, el cual muy probablemente continúa
debajo del edificio lindero. Allí comienza el lienzo
de muralla que iba hasta el Cubo
del Norte, sobre la hoy rambla 25 de Agosto
|
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2. Continuación
del tramo anterior que en total suman 57 metros. En ambas
imágenes se aprecia el arranque de la fortificación
desde la roca natural que fue cortada para conformar el foso;
arriba de ella se observan las piedras con mortero de arena
y cal que llegaban a una altura que oscilaba entre los 7 y
8 metros
|
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3 Pared
exterior del foso
que conformaba el foso seco de la fortificación.
|
El Directorio del Banco, atento al importante resto arqueológico
que atesora este lugar, estudia la posibilidad de hacer «la
puesta en valor» de este inmueble, con trabajos arqueológicos
a cargo de la Facultad de Humanidades y trabajos de relevamiento por
arquitectos de la Intendencia Municipal de Montevideo que permita
hacer un anteproyecto a ese fin.Por su parte la Comisión del
Patrimonio Cultural de la Nación, tramita la declaración
de monumento histórico. Los que hemos tomado contacto con la
arqueología histórica no podemos más que congratularnos
de la sensibilidad de este Directorio del Banco de Seguros del Estado
y desearle éxito en el rescate para el patrimonio municipal
y nacional de este inmueble, que hará visible a nacionales
y extranjeros una parte de las fortificaciones que estuvieron estrechamente
ligadas a la génesis de nuestra ciudad puerto y plaza fuerte
y luego a la invasión conmemorada.
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# Trabajos
de instalación del colector en 1992. En la
rambla Gran Bretaña, casi la calle Treinta y Tres,
frente al Templo Inglés apareció la muralla
interior que sostenía el terraplén
de la muralla. Se había construido entre 1808 y 1810
luego de las invasiones junto con el nuevo Cubo
del Sur hasta la «brecha»
y el portón destruido por los británicos
|
.jpg)
# Muralla.
Hallada veinte metros más hacia el este de la referida
en la fotografía de arriba. Obsérvese que arranca
de la roca natural; la parte que daba a extramuros luce la
inclinación de 100 grados de toda fortificación
y cuenta con un ancho de 2 metros.
|
A
DOSCIENTOS AÑOS de las INVASIONES INGLESAS al RÍO de la
PLATA .
Una Visión desde la Ciudad de Montevideo.
Autor : Licenciado Fernando Klein
Las
Invasiones Inglesas refieren a una serie de expediciones británicas
que atacaron a las colonias españolas del Río
de la Plata a principios del Siglo XIX. Con estos eventos se incorpora
en la región el conflicto que surge en Europa a raíz
de las Guerras Napoleónicas que enfrentaban especialmente a
Francia y a Inglaterra como dos potencias dominantes. La zona se constituía
en un lugar estratégico, política y económicamente
hablando, para el Reino Unido que se encontraba en plena revolución
industrial. Se buscaba propiciar la declaración del Libre Comercio
pues Gran Bretaña se encontraba en pleno proceso de producción
de manufacturas para lo cual necesitaba mercados consumidores y productores
de materias primas. Europa, por otra parte, se veía afectada
por la política de expansión de Napoleón Bonaparte
que incluía la idea de bloqueo continental: a fines de 1806
Francia decreta el cierre europeo al comercio británico. Todo
lo cual acelera los planes ingleses de búsqueda de mercados
en América del Sur.
La
decisión de invadir el Río
de la Plata fue una iniciativa del Comodoro Sir
Home Popham, amigo del revolucionario venezolano Francisco Miranda.
Este último había presentado diversos proyectos para la
independencia de las colonias españolas al gobierno británico,
incluyendo una especie de monarquía constitucional. Popham
apoyaba estos planes al punto de presentar un proyecto en noviembre
de 1803 de conquista de la ciudad de Buenos Aires.
El
gobierno inglés, finalmente, no apoya la propuesta de Miranda
prefiriendo conquistar el Cabo de Buena Esperanza al sur de África
débilmente defendido por los holandeses. Popham
encabezaba la flota militar, y luego de conquistar la Ciudad del Cabo
(25 de julio de 1805) se dirige por cuenta propia al Río
de la Plata.
Popham
confiaba en su éxito y en que, a pesar de su desobediencia, se
le recompensarían sus servicios lo cual resultó ser una
realidad: la corona, finalmente, apoyó su decisión. Creía
que existía un conflicto de intereses en el Río de la
Plata entre el gobierno español que se oponía al libre
comercio y los comerciantes locales que si lo deseaban. Pero los ingleses
fueron vistos en el Río
de la Plata como conquistadores y no como libertadores, como lo
hubiera deseado Popham.
Los
invasores ingleses ocuparon Buenos Aires en 1806 pero debieron retirarse
luego de 46 días con un ejército proveniente de Montevideo
dirigido por Santiago
de Liniers (en ese entonces Jefe del Apostadero Naval de Buenos
Aires). En 1807, una segunda expedición inglesa toma la ciudad
de Montevideo permaneciendo en ella por varios meses. Este artículo
trata de este segundo intento, que refiere en forma particular a Montevideo.
El 5 de enero de 1807, las tropas británicas al mando del General
Auchmuty llegan al Río
de la Plata con una expedición de 4.300 hombres. Hacia el
14 de enero unos cien barcos británicos llenos de mercadería
anclaron frente a Montevideo. El día 16 de enero, Auchmuty
desembarca diez kilómetros de Montevideo, muy cerca de donde
se encontraba el Virrey
Sobremonte (nombrado como Virrey en 1804poco después de coronarse
Napoleón e iniciar la guerra con Inglaterra), quien abandona
la batalla dejando la ciudad a su propio destino. El Cabildo de Montevideo
ofrece a Ruiz Huidobro (Gobernador de la ciudad de Montevideo) la tarea
de la defensa.
La
noticia de la derrota y retirada de Sobremonte
provoca una violenta reacción popular reclamándose un
último intento para impedir la invasión. El Gobernador
Ruiz Huidobro se ve así obligado, contra su voluntad, a enviar
una columna de 3.000 hombres a enfrentar en campo abierto a las tropas
de Auchmuty.
Finalmente, el día 2 de febrero los ingleses logran abrir una
brecha en la
fortaleza de Montevideo, a través del portón de San Juan,
una de las dos puertas de acceso a la ciudad. Luego de diversos enfrentamientos
con la población civil, la operación de la infantería
y la marina británica terminan ocupando la ciudad.
Detalle
de la obra "Asalto de los Ingleses a la brecha de la Ciudadela"
del
artista E. F. Burney.
Toma de la Ciudad de
Montevideo el 3 de febrero de 1807. |
Con
la toma de Montevideo, la muy desprestigiada autoridad real en Buenos
Aires se desmoronó. En febrero Santiago
de Liniers decide volver a Buenos Aires para organizar la defensa:
el Cabildo de Buenos Aires ya estaba preparando la estrategia para combatir
la inminente invasión.
El 10 de febrero Liniers
convocó a la Junta de Guerra, tomándose la iniciativa
de pedir la deposición de Sobremonte,
resolviéndose que el Cabildo solicitaría a la Audiencia
la suspensión de sus funciones y su arresto. Fue suspendido como
virrey, gobernador y capitán general, deteniéndole y confiscando
también sus bienes.
Se
nombró a Liniers
comandante de Armas y brigadier de la Real Armada, "con el mando
de la ciudad de Buenos Aires y su territorio, interinamente hasta nueva
orden Real". Más tarde, conocidos en España los episodios
de la reconquista, la corona resolvió enjuiciar a Sobremonte
por la entrega de Buenos Aires, y designó virrey interino a Pascual
Ruiz Huidobro, que estaba en Gran Bretaña, preso de los ingleses.
Una de las primeras acciones de Auchmuty
fue la creación del periódico The Southern Star (“Estrella
del Sur”) con la intención de transmitir en Montevideo
y en Buenos Aires noticias y diversos artículos propagandísticos
en favor de la ocupación. En él se invitaba a entregarse
a los nuevos amos :
"
No hay otro refugio que tomar, sino acogeros a los brazos de Inglaterra.
. . en someteros al cetro inglés, participaréis
de los mismos derechos y privilegios que gozamos nosotros. Vuestro
comercio, libre de exacciones injustas y monopolios onerosos, se hallará
más próspero y feliz que nunca. La justicia se administrará
con imparcialidad rigurosa...”.
El
10 de mayo de 1807 llega al Río
de la Plata el teniente
general John Whitelocke, designado por la corona británica
como Comandante en Jefe de todas las fuerzas británicas en América
del Sur y Gobernador de los territorios conquistados.
|
La
rendición escrita de Withelocke
(Click en la imagen para ampliar) |
El 28 de junio comienza el desembarco de soldados en la ensenada de
Buenos Aires : los ingleses contaban con casi 8.000
hombres y 18 cañones. El 5 de julio comienza el ataque a la ciudad
avanzando simultáneamente tres brigadas británicas divididas
en trece columnas que convergerían en el centro de la ciudad.
Buenos Aires se transforma en un campo de batalla con enorme cantidad
de bajas en los enfrentamientos con los ingleses. A pesar de que éstos
siguen avanzando, Whitelocke
se encontraba desconectado de las tropas de ataque. Los ingleses intentan
resistir, pero caen frente al fuego de los milicianos quienes en la
jornada del 5 de julio logran la victoria. El 7 de julio, Whitelocke
se rinde y en la capitulación se impone a los ingleses abandonar
tanto Buenos Aires como Montevideo. Los británicos se retiran
de Buenos Aires y se acuerda su retiro de Montevideo, que se concreta
el día 9 de septiembre de 1807.
Vuelto a Inglaterra, el Comodoro Sir
Popham enfrentó una corte marcial que emitió este
fallo :
“
Esta Corte encuentra que los cargos contra el Capitán Sir
Home Popham han sido probados. En efecto, el retiro sin órdenes
del total de la fuerza naval del lugar donde se había ordenado
que estuviera y el empleo de la misma en operaciones distantes contra
el enemigo, especialmente porque el éxito de la operación
hubiera podido retrasar un retorno rápido, debe ser calificado
como una seria inconveniencia para el servicio público y como
un posible impedimento para cualquier plan de operaciones contra el
enemigo que los ministros de Su Majestad pudieran haber tenido y en
los que dicha fuerza naval hubiese podido ser incluida. Esta Corte encuentra,
por lo tanto, que la conducta del dicho Capital Sir Home Popham, al
retirar el total de la fuerza naval bajo su comando del Cabo de Buena
Esperanza y proceder con ella hacia el Río de la Plata, es altamente
censurable. Sin embargo, en consideración de las circunstancias,
encuentra que debe ser objeto sólo de una severa reprimenda,
y, en consecuencia, le otorga una severa reprimenda .”
Consecuencias
Diversas e importantes consecuencias tuvieron las invasiones inglesas
en el Río
de la Plata :
1. La participación activa del pueblo en
la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad
de los líderes criollos e incrementó la influencia
y el fervor de los grupos independentistas. Los criollos se reconocieron
a sí mismos como grupo y a partir de los hechos tomaron conciencia
de su potencial fuerza autónoma y de un profundo sentimiento
de libertad.
2. Resultó evidente la incapacidad de España
de defender a sus colonias por lo que las invasiones se constituyeron
como catalizador de la causa emancipadora rioplatense. Yendo en
contra de los intereses de España se resolvió, incluso,
la destitución del representante del rey.
3. Las invasiones inglesas evidenciaron las profundas
fallas del imperio español en cuanto a lo administrativo,
institucional y militar: en definitiva, España retuvo las
colonias del Río
de la Plata por la acción de la resistencia criolla.
4. Quedaba cada vez más claro que la autoridad
real estaba en la práctica completamente devaluada en el
Río
de la Plata, donde aun acosada por los ingleses imperaba la
autodeterminación. No se esperó la decisión
de la Corona para tomar medidas contra el virrey, actuando ilegalmente
desde el punto de vista de las leyes del reino.
5. Con la huida de Sobremonte
y la rendición militar, las autoridades se habían
desprestigiado quedando el Cabildo como una única autoridad
que gozaba del respeto popular.
Con el transcurrir del tiempo las fortificaciones de Montevideo fueron
demolidas; durante el siglo XIX y hasta comienzos del XX la zona donde
ingresaron los ingleses a Montevideo fue urbanizada y ocupada por el
barrio del “Bajo”. En la tercera década del siglo
XX el “Bajo” fue demolido en su totalidad construyéndose
sobre sus ruinas la avenida costera de Montevideo. Siempre quedó
el recuerdo de la entrada de los ingleses a la ciudad con la calle Brecha
que estaría aproximadamente en la zona donde la muralla dejó
paso al invasor. A fines de la década del noventa y por la realización
de obras de la zona costera quedó expuesta parte de la muralla
con diversos arreglos en lo aparentemente podría haber sido la
famosa “Brecha”. El autor de esta nota aparece fotografiado
junto a los restos de la muralla en el sector correspondiente a la Brecha.
El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús
a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de
la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”,
“Jesús Apócrifo” (Ediciones Corona Borealis,
de próxima aparición), “La Biblia Desnuda”
(Editorial Arcopress, de próximaaparición) y otras obras.
Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo),
encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.
Fuente : www.espaciolatino.com
Las
INVASIONES INGLESAS desde el PUNTO de VISTA BRITÁNICO
Fuente:
http://www.pbenyon.plus.com/Naval_History/Index.html .
Propiedad de Paul Benyon. Reproducción permitida por P.Benyon.
Traducción: Carlos J.Mey-17.05.2003.
(1806 - Colonial Expeditions) . Páginas 274 a 277. Vol IV (Naval
history of Great Britain by William James)
Fragmento
(El
historiador termina el capitulo sobre la invasión a Capetown
del Comodoro Sir Home-Popham de acuerdo a los planes del Almirantazgo
Británico y comienza a relatar la expedición al Río
de la Plata...).
Habiendo
sido informado entre el 9 y el 13 de Abril por, entre otros, el capitán
de un barco mercante americano, que los habitantes de Montevideo y Buenos
Aires estaban "tan pisoteados por su gobierno" que no ofrecerían
resistencia a un Ejercito Británico, el Comodoro Sir
Home Popham decidió por sí mismo, con la aprobación
del Mayor General Sir David Baird, planear una expedición contra
aquellos lugares. En ese o el día siguiente, con los buques de
guerra Diadem, Raisonable, Diomede,
Narcissus y Encounter y cinco veleros
de transporte, que tenían a bordo el Regimiento 71, un pequeño
destacamento de artillería y algunos Dragones desmontados, bajo
el comando del Mayor General Beresford, partieron de la Bahía
Table.
Para el 20 el escuadrón se dirigió a Santa Helena y, al
llegar allí, recibió a bordo un destacamento de tropas
y artillería que sumaba 286 oficiales y hombres; haciendo el
total de la fuerza de regulares embarcados cerca de 1200, incluyendo
oficiales de toda descripción. El 2 de Mayo la expedición
dejó Santa Helena y, el 27, estando ansioso por obtener información
local temprana, Sir Home se dirigió hacia el Río
de la Plata en el Narcissus, dejando al escuadrón
y transportes a cargo del Capitán Rowley del Raisonable. El día
8 de Junio el Narcissus ancló cerca de la isla
de Flores y el 13 se le unió el Raisonable y el escuadrón.
Siendo considerado preferible, luego de una consulta entre los dos jefes,
hacer el primer intento sobre Buenos Aires, el batallón de marinos
consistente,. incluyendo oficiales, de 340 marinos y 100 marineros bajo
el comando de William King del Diadem (quien había
sucedido al Capitán Downman, enviado de regreso con despachos
anunciando la rendición del Cabo), fue embarcado abordo del Narcissus
y del Encounter. El 16 estos barcos, con los transportes
y las tropas, se movieron río arriba; mientras el Diadem
bloqueaba el puerto de Montevideo y el Raisonable y
el Diomede como una demostración, cruzaban cerca
de Maldonado y otros puntos posibles de ser asaltados en esa vecindad.
H.M.S.
Narcissus |
Debido a vientos y corrientes adversas, el estado neblinoso del tiempo
y las implicancias de la navegación, no fue hasta la tarde del
25 que el Narcissus y los transportes anclaron cerca
de la punta Quelmey a Pouichin, a unos 12 millas de Buenos Aires y no
más de 90 desde el punto que habían dejado nueve días
antes. No habiendo oposición, las tropas británicas que
sumaban, con el batallon de marinos cerca de 1630 hombres, durante el
curso de la tarde y la noche del 25 efectuaron un desembarco sin ninguna
baja. En la mañana del 26 un cuerpo de Españoles, estimados
en unos 2000 hombres, fueron descubiertos en la cima de una colina unas
dos millas de la playa. Estos fueron atacados y luego de una pequeña
lucha fueron echados de su posición por los Británicos
con la pérdida para estos últimos de sólo uno muerto,
12 heridos y uno perdido. Los Británicos luego se apuraron para
prevenir la destrucción del puente sobre el Riachuelo, un río
a unas 8 millas de la escena de la acción y tres de Buenos Aires.
Las tropas llegaron muy tarde, pero del día siguiente, el 27,
tuvieron éxito en pasar el río por botes y balsas, preparados
principalmente por los marineros bajo la dirección del Capitán
King.
M.Gral.Beresford
|
El
Mayor General Beresford entonces solicitó a Buenos Aires su rendición
o capitulación, y, mientras sepreparaban los artículos
para ello, tomo posesión de la ciudad en forma tranquila, ya
que el virrey y sus tropas habían previamente huido a Cordoba.
El 24 de Julio se firmo la capitulación, y con términos
altamente favorables para los habitantes. La cantidad de valores que
se capturaron en el lugar y que fue luego embarcada a bordo de la fragata
Narcissus para ser enviada a Inglaterra fue de 1.086.208
dólares.
El batallon de marinos,
cuyos servicios fueron altamente y justificadamente recomendados por
el mayor-general se reembarcaron a bordo del escuadrón, por lo
que solo las tropas se quedaron en la ciudad de Buenos Aires. Por un
tiempo todo parecía quieto; pero al tiempo los españoles
recobrándose de su pánico, vieron por cuan pocos hombres
habían sido desposeídos de su ciudad y sus tesoros. El
31 de Julio Sir
Home fue informado, por un despacho del Mayor general, que se estaba
formando una insurrección en la ciudad. El 4 de Agosto M. Liniers,
un coronel francés en el servicio español, cruzó
el Río
de la Plata en una niebla, sin ser observado por los cruceros británicos
y desembarcó en Conchas, sobre Buenos Aires, trayendo consigo
unos 1000 hombres de Montevideo y Sacramento. El 10 explotó la
insurrección; y el 12 el mayor-general Beresford y sus tropas,
luego de una acción en la cual perdieron 48 oficiales y hombres
muertos, 107 heridos y 10 perdidos, fueron obligados a rendirse; pero,
debido a la firmeza del mayor-general, en términos altamente
favorables para los prisioneros, que se contaban en 1300. Las pérdidas
por parte de los Españoles, de quien se representa que juntaron
en la ciudad unos 10.000 hombres, fue informado como 700 muertos y heridos.
El Comodoro Sir
Home Popham, con el escuadrón, se mantuvo al ancla en la
entrada del río bloqueando el puerto, hasta que, con la llegada
de refuerzos en Octubre 5 y 12, pudo recomenzar las operaciones ofensivas.
El primer intento de Sir Home fue sobre Monte-Video; pero encontrando
el agua demasiado baja para permitir a los barcos acercarse lo bastante
cerca como para batir las paredes con algún efecto, el comodoro
el 28 se retiro con la intención de tomar posesión del
puerto de Maldonado, formado por la isla de Gorriti , una plaza fuerte
defendida por una batería de veinte cañones de 24 libras.
El 29 las fragatas del escuadrón anclaron en el puerto y desembarcaron
sin oposición un destacamento de tropas (incluyendo marinos y
marineros unos 1000) bajo el mando del Brigadier-general Backhouse.
Habiendo tomado posesión, luego de una leve escaramuza, de la
villa de Maldonado, el comodoro, el 30, le pidió a Gorriti la
rendición, lo que inmediatamente hicieron; y de este modo quedaron
las cosas en el Río
de la Plata hacia el final del año 1806.
En falla de la expedición a Buenos Aires, no se puede realizar
ni la más mínima imputación a los soldados o marinos
que tomaron parte: hicieron aún más de lo que se podía
pedir a tan pequeño número de hombres.. El error recayó
en confiar en la información que, aparte de su obvia improbabilidad,
era derivada de una fuente como la de un capitán de un buque
americano. Las historias de habitantes enojados y de su disponibilidad
a recibir ayuda externa deben ser siempre tomados con sospecha. Generalmente
son trampas para tomar a los crédulos y, cuando están
mezclados minas de oro y plata, casi siempre logran conseguir sus objetivos.
Este no era el único caso por el cual Sir
Home Popham estaba en falta. Los Lords del Almirantazgo le hicieron
juicio por dejar su estación sin órdenes; y una corte
marcial, que se realizó a bordo del Gladiator
en Portsmouth, desde el 6 al 11 de Marzo de 1807, pronunció sobre
él esta sentencia:" La Corte a acordado que los cargos han
sido probados contra el susodicho Capitán Sir Home Popham. Que
la retirada, sin ordenes al efecto, del total de la fuerza naval del
lugar donde se había ordenado que estuviera empleada y el empleo
de la misma en operaciones distantes contra el enemigo, más especialmente
si el éxito de esa operación pudiera haber retrasado un
regreso rápido, debe ser atendido con la más seria inconveniencia
para el servicio público, como así que el éxito
de cualquier plan formado por los ministros de su majestad para operaciones
contra el enemigo, en el cual dicha fuerza naval hubiera sido incluida,
podría, por tal remoción, ser totalmente impedido. Y la
corte ha también acordado que la conducta del dicho Capital Sir
Home Popham al retirar el total de la fuerza naval bajo su comando del
Cabo de Buena Esperanza, y proceder con ella hacia el Río
de la Plata es altamente censurable; pero, en consideración
a las circunstancias, lo encuentra que debe tener sólo una severa
reprimenda, y por lo tanto se le otorga una severa reprimenda de acuerdo
a ello.
En la historia del año pasado sobre lo ocurrido en el Río
de la Plata, dejamos al Comodoro Sir
Home Popham y al Brigadier General Backhouse en posesión
del puerto de Maldonado y de la pequeña isla
de Gorriti cerca de su entrada. El 5 de Enero el Real Admiral Stirling
en la Ardent 64 cañones, con un pequeño convoy, llegó
a Maldonado para relevar al Comodoro Sir
Home Popham. El Almirante también trajo al Brigadier General
Sir Samuel
Auchmuty para tomar el comando de las tropas. El día 13 Maldonado
fue evacuada sin oposición y solo se dejó un pequeño
destacamento en Gorriti
. Se determinó ahora tomar Montevideo, una plaza fuerte, montando
en sus diferentes baterías 160 piezas de cañón
con un respetable regimiento; y los siguientes fueron la fuerza naval
Británica lista para cooperar en el ataque:
De
acuerdo a esto, habiéndose reunido el 16 en la mañana
los barcos en la isla
de Flores, se procedió a un desembarco en una pequeña
bahía al oeste de las rocas Caretas y unas 8 millas al este de
la ciudad. La fuerza de la brisa y la implicancia de la navegación
hicieron muy dificultoso para una fuerza de protección acercarse
lo suficiente para ser de mucho uso, pero las fragatas, bajo el mando
del Capitán Lucius Hardyman del Unicorn, llego
a estar tan cerca como para comandar la playa, si hubiera habido alguna
oposición por la fuerza de soldados que se veían en las
alturas.
HMS
Unicorn |
El
día 19 el ejército, incluyendo unos 800 marineros y marinos
bajo las órdenes del Capitán Ross Donnelly y John Palmer,
(este ultimo del barco Pheasant) se movieron hacia
adelante, y por la tarde los buques de guerra y transportes anclaron
fuera de Chico Bay; cerca del cual, y a unas dos millas de la ciudad,
acamparon las tropas, habiendo durante la marcha tenido una pequeña
escaramuza con el enemigo. Era tal la poca profundidad del agua en frente
de Monte-Video que los buques no pudieron efectuar ninguna cooperación
efectiva en el asedio, más que desembarcando parte de su gente,
cañones y vituallas y cortar toda comunicación entre Colonia
y Buenos Aires. El 25 el general abrió sus baterías de
asedio y los barcos ligeros del escuadrón abrieron una distante
cañoneada. El asedio continuó, con resultado dudoso, hasta
el 2 de Febrero, cuando se informó que era posible una brecha.
Por la tarde se envió un pedido al gobernador el cual no fue
respondido; y en la mañana del 3, antes del día, la brecha
fue gallardamente asaltada y la ciudad y la ciudadela fueron tomados.
Las pérdidas sufridas por el ejército, desde su primer
desembarco hasta la terminación del asedio, sumó 192 muertos,
421 heridos y 8 perdidos. La distancia de la costa a que fueron obligados
los barcos a anclar, el viento constante y las fuertes olas, y la distancia
que los cañones, cuando fueron desembarcados, debieron ser tirados
sobre un camino de gruesas arenas, hicieron del trabajo de los marinos
particularmente arduo. Por esos y otros servicios tantos hombres eran
requeridos que el número diario de hombres ausentes del escuadrón,
incluyendo la división enviada con el ejercito, fuera de unos
1400; y el Diadem mismo fue frecuentemente dejado con
sólo 30 hombres a bordo. Las pérdidas sufridas por la
marina e tierra sumó 6 hombres muertos, un subteniente (George
Stewart), 3 suboficiales (el honorable Charles Leonard Irby, Henry Smith
y John Morrison) y 24 marineros y marinos heridos y 4 marineros perdidos.
Era tan bajo el stock de pólvora reducida por lo largo del sitio
que, cuando se hizo una brecha, no quedaba una gran cantidad en los
buques de guerra, transportes y la flota de mercantes ingleses que los
acompañaba que hubiera podido entregar dos días mas de
consumo. Ninguno de los barcos Españoles de guerra encontrados
en el puerto eran de gran valor. Una corbeta de 28 cañones fue
quemada por su tripulación. Había dos o tres corbetas
inservibles y algunos veleros de guerra, también barcas de 21
cañones. Los barcos remanentes eran mercantes.
Robert
Crawfurd |
Durante
el curso de Mayo un refuerzo de ceca de 5000 tropas Británicas
llegaron, bajo el mando del Brigadier-General Crawfurd; quien así
remplazó a Sir
Samuel Auchmuty. El 15 de Junio el Brigadier -General Crawfurd fué
reemplazado por el Teniente-General
Whitelocke y el Almirante(real admiral) Stirling por el Almirante(Real
Admiral) George Murray, cuyo bandera fue izada a bordo de la fragata
de 64 cañones Polyphemus, al mando del capitán
Peter Heywood. Un ataque sobre Buenos Aires era el próximo objetivo
de la expedición.
La pequeña parte que tuvo la Armada, por el bajo calado de los
accesos por agua, pudo tomar en la desgraciada campaña que siguió,
nos releva del trabajo de recordar sus particulares. Es suficiente decir
que el 28 de Junio se efectuó un desembarco sin oposición
a unas 30 millas de Buenos Aires, que el 5 de Julio se realizó
un ataque a la ciudad; que las tropas Británicas, bajo el brigadier-general
Crawfurd, fueron sobrepasados en número y obligadas a rendirse
con la pérdida de 2.500 hombres entre muertos, heridos y prisioneros;
y que el día 6 el oficial en comando de Buenos Aires, general
Liniers,
ofreció entregar todos los prisioneros si se discontinuaba el
ataque y los británicos consintieran en evacuar el Río
de la Plata en dos meses.
Estos términos
fueron inmediatamente entregados al General
Whitelocke y así se perdió toda esperanza de los Británicos
en este lugar.
La campaña de Buenos Aires no había, de todos modos, pasado
totalmente sin beneficios: mostró la tontera de basarse en las
sospechosas especulaciones de mercaderes y renegados, respecto de las
gentes insatisfechas de cualquier país que hayan visitado o huido
de él. Mostró, también, la ventaja de fijarse,
de un modo apropiado, en los primeros síntomas de debilidad que
descubre un oficial. Si hubiera habido un poco de este tipo de observación
de lo que afectó notoriamente al Teniente Coronel Whitelocke
en Santo Domingo y lo hubieran despojado de su uniforme, el Teniente
General Whitelocke no hubiera estado presente en Buenos Aires para
sacrificar un heroico ejército y poner una sombra sobre el nombre
Británico.
El
juicio a Sir John WHITELOCKE
A su llegada a Inglaterra su desempeño fue interpretado como
un gran desfavor a la causa británica en Sudamérica
y otras colonias.
Whitelocke
fue juzgado en consejo de guerra en Chelsea, cerca de Londres, a partir
del 21 de enero de 1808. El fiscal fue Richard Ryder, quien pronunció
las siguientes palabras durante el primer día del proceso :
". . . la expedición al mando de Whitelocke
fracasó completamente...lo que ha desvanecido todas las esperanzas
que se abrigaban de abrir nuevos mercados a nuestras manufacturas
". Fiscal Richard Ryder
Calificó al contraste de calamidad nacional
y achacó a Whitelocke
toda la responsabilidad. El general Gower, segundo de Whitelocke en
la expedición, dijo en el juicio que el comandante jamás
formó plan alguno.
Al cuarto día de sesión (en febrero de 1808), el teniente
general John Moore declaró que de haber pasado el río
el segundo día y atacado Buenos Aires, la habrían tomado.
Entre otros testigos comparece el general Craufurd, quien criticó
al acusado por no haber llevado las calderas de campaña que
hubiesen permitido hervir trigo para la alimentación, y no
haber contratados a criollos enlazadores de ganado para la alimentación
de la tropa.
Gower afirmaría además que los jefes principales no
hicieron objeción al plan de ataque el día 4 pues todos
descontaban el triunfo. Agregaría luego que :
"Jamás hubiera creido que fueran tan implacablemente
hostiles como por cierto lo eran...No creo que haya habido un solo
hombre realmente adicto a la causa británica en la América
española"
El testigo Torrens declaró que no se había tomado ninguna
medida para la retirada, pues todos estaban seguros que nuestras operaciones
serían coronadas por un triunfo completo.
El teniente coronel Duff, expresó :
"Con menos de cien hombres estaba en medio de una
ciudad donde todos eran enemigos armados, desde el hijo de la vieja
España hasta el negro esclavo"
" Esperaba encontrar una gran porción de habitantes
preparados a secundar nuestras miras. Pero resultó ser un país
completamente hostil "
El testigo Samuel
Auchmuty afirmó que las tropas siguieron siguieron con
las armas sin cargar después de la orden del general para el
ataque, y agregó :
" La tropa estaba completamente desanimada, hasta
el punto de expresarse mucho de los soldados en términos inconvenientes...Quiero
decir que la tropa no tenía ninguna confianza en su general
"
Ante la pregunta del fiscal de si creía que la expedición
hubiese triunfado si hubiese sido dirigida de modo diferente, respondió
:
" No tengo duda de que la fuerza era más que suficiente
para tomar Buenos Aires ".
Whitelocke
inició su defensa el día 14 de marzo. Alegó que
había considerado estéril entrar a fuego en la ciudad
y había preferido una confrontación directa con los
soldados españoles. Y reconoce :
" Puedo haber errado en adoptar un plan que ha dado
malos resultados. Por confiar en él, puedo haber dejado de
tomar toda la precaución necesaria, y que habría tomado
de prever la resistencia que se nos opuso " .
El general White habló a favor de Whitelocke
al elogiar la bravura de su actuación en la campaña
de Santo Domingo.
El juicio terminó el 18 de marzo formulándose los siguientes
cargos :
1. Haber exasperado los ánimos de la población
porteña al exigir la entrega de empleados civiles en calidad
de guerra.
2. Haber mandado dividir las fuerzas y hacerlas entrar en la ciudad
con las armas sin cargar.
3. No haber socorrido a las divisiones que se hallaban acorraladas
en Buenos Aires.
4. Haber capitulado de manera de perder las posiciones conquistadas
en la ciudad y aún la plaza de Montevideo, que se hallaba
suficientemente guarnecida y provista contra un ataque.
El tribunal lo declaró culpable de todos los cargos mencionados,
con excepción del segundo en la parte que se refiere a la orden
de llevar armas sin cargar.
Finalmente dispuso darlo de baja y declararlo inepto e indigno de
servir a S.M. en ninguna clase militar.
También ordenó leer la sentencia a todos los regimientos
a servicio del Rey e insertarla en los libros de órdenes de
regimientos para que :
”. . . sirva de eterno recuerdo de las fatales consecuencias
a que se exponen los oficiales revestidos de alto mando que, en el
desempeño de los importantes deberes que se les confían,
carecen del celo, tino y esfuerzo personal que su soberano y su patria
tienen derecho a esperar de ellos.”
Vivió en el retiro hasta su muerte en Hall Barn Park, Beaconsfield,
Buckinghamshire el 23 de octubre de 1833.
Fuente
: Wikipedia
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