(1807) - DOSCIENTOS AÑOS de las INVASIONES INGLESAS - (2007)


*
Sistema Defensivo de Montevideo Colonial en las Invasiones Inglesas
* A Doscientos Años de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata. Una Visión desde la Ciudad de Montevideo
* Las Invasiones Inglesas desde el punto de vista británico
* El Juicio a Sir John WHITELOCKE


SISTEMA DEFENSIVO de MONTEVIDEO COLONIAL en las INVASIONES INGLESAS
Trabajo de investigación realizado por Raúl Barofio Burastero

Extractado del Almanaque del Banco de Seguros del Estado 2008 , a cuyas autoridades agradecemos haber autorizado su reproducción.
(Las Remisiones que aparecen en el texto e imágenes son de nuestra responsabilidad)

(Click en imágenes para agrandar)


Vista de Montevideo.Óleo de C.Menck Freire.

Plano Español de 1781 del Sistema Defensivo.

Los británicos con 100 naves de guerra, mejor armamento y hombres de línea pusieron a prueba el sistema defensivo del Montevideo colonial; no pudieron por mar, solo por tierra luego de 17 días de asedio; era el ocaso del imperio español. El sistema defensivo estaba integrado por fortificaciones y naves de guerra. El frente de mar estaba integrado por diez puntos fortificados: cinco sobre la bahía a contar desde el Cubo del Norte: las Bóvedas, las baterías del puerto, de San Francisco, de San Ruperto y el fuerte de San José; a su vez cinco baterías sobre el Río de la Plata, hasta llegar al Cubo del Sur.

A 200 años de las invasiones inglesas, recrearemos la integración del sistema defensivo del Montevideo colonial, que en 1807 fue puesto a prueba por primera vez y vencido por el invasor. El sistema defensivo se integraba con las fortificaciones y las naves de guerra en:La península: (lo que hoy conocemos por la Ciudad Vieja), constaba de:a. El frente de mar sobre la bahía y sobre el Río de la Plata.b. El frente de tierra (que cerraba la península desde el río a la bahía).La bahía: la batería de la Isla de Ratas y la flota del apostadero naval español que defendían el ingreso a ella.

La península: (lo que hoy conocemos por la Ciudad Vieja), constaba de :

a. El frente de mar sobre la bahía y sobre el Río de la Plata.
b. El frente de tierra (que cerraba la península desde el río a la bahía).

La bahía: la batería de la Isla de Ratas y la flota del apostadero naval español que defendían el ingreso a ella.

Extramuros: la batería de Santa Bárbara (que se ubicaba en las actuales calles Cebollatí y Minas) fuera del ejido y del alcance del tiro de cañón, que evitaría un desembarco en las playas cercanas de los Patricios (G. Ramírez y Barrios Amorín), de Santa Ana (Cebollatí y Gaboto) y de la Estanzuela (actual Playa Ramírez).

El frente de mar estaba integrado por diez puntos fortificados: cinco sobre la bahía a contar desde el Cubo del Norte: las Bóvedas, las baterías del puerto, de San Francisco, de San Ruperto y el fuerte de San José; a su vez cinco baterías sobre el Río de la Plata, hasta llegar al Cubo del Sur.

El frente de tierra comenzaba sobre el río con el Cubo del Sur (rambla y actual calle Treinta y Tres); subía su línea de murallas hacia la Ciudadela, ubicada en el lomo de la cuchilla (mitad oeste de la Plaza Independencia), pasando por dos baluartes (el Parque de Artillería y el de San Sebastián), que sobresalían de la línea de las murallas; luego el frente de tierra bajaba hacia el borde de la bahía donde estaba el Cubo del Norte, pasando también por otros dos baluartes similares a los del sector sur (San Luis y San Pascual).

La bahía era defendida por la batería de la Isla de Ratas y desde 1770 por la flota del Apostadero de la Marina Española para América del Sur y Malvinas, con asiento en nuestro puerto. Esta alineaba sus naves desde la Isla de Ratas hacia el muelle del puerto, con los cañones en dirección a la boca de la bahía.Los británicos en 1807 hicieron llegar una flota de cerca de 100 naves. Dueños de los mares luego del triunfo de 1805 en Trafalgar, podían atacar por mar o por tierra.; el comando de tierra inglés ocupado por sir Samuel Autchmuty, en acuerdo con el comando naval al mando del almirante Stirling, decidieron el ataque por tierra; el intento del mes de octubre anterior de entrar a la bahía había sido repelido por los españoles y le costó a la armada inglesa el hundimiento de dos navíos frente al fuerte de San José (ubicado en la punta de la península, en las actuales calles Piedras, Guaraní y Cerrito) (1). H.La solidez del frente de mar, la poca profundidad del río y de la bahía y el intento fallido de octubre de 1806 terminó descartando el ataque por mar. Sería por tierra.

Plano inglés de Robinson

[1807]El plano inglés de 1807 de Robinson es muy rico en detalles, tanto topográficos como del desarrollo de la invasión, pero omite el tramo de los aledaños de la ciudad que va desde parte de la playa del Buceo a la de los Ingleses, lo que confunde y hace dudar del lugar del desembarco.
Este no iba a ser dentro del alcance del tiro de cañón y por tanto dentro del ejido; así descartaron las dos primeras playas sobre el río, que se ubicaban a la altura de las actuales calles Ciudadela (2) y Paraguay (3). Mas allá del ejido estaban las ya citadas playas de los Patricios (4) y de Santa Ana (5); la batería de Santa Bárbara (6), se ubicaba entre medio de esas dos playas y a 1.060 varas (886 metros) de la punta sur de la playa de la Estanzuela (7), hoy playa Ramírez; esta batería inhibió el desembarco en ellas. Las siguientes playas eran la de los Pocitos (8), la pequeña del puertito del Buceo (9) y luego la del Buceo (10). (Para ver las referencias haga Click en el Plano para ampliarlo)


Plano inglés de 1807 suscrito por George Robinson

No hay discrepancia entre los estudiosos en cuanto a que el desembarco fue en la playa del Buceo. La playa entonces llamada «del buceo» era la que está al oeste de Punta Gorda, hoy playa de los Ingleses en alusión al desembarco; ésta era visitada por buzos en el intento de rescatar monedas y objetos de valor, luego del hundimiento del navío Nuestra Señora de la Luz, en 1752.(1) El plano señala un lago al norte del mismo (11); corresponde con el del actual Parque Rivera; éste desagua por el sureste, por el arroyo que atraviesa el actual Parque Baroffio en dirección a la playa Honda ; en cambio el lago del plano desagua erróneamente hacia el suroeste, mientras que el arroyo que allí marca coincide con el que terminaba en el puerto del Buceo (12). Omite como se dijo, desde allí, parte de la playa del Buceo hasta la de los Ingleses.

(1) Esto fue confirmado por los hallazgos del rescatista de tesoros hundidos Ruben Collado.

Una vez planificado el desembarco, el invasor también tuvo claro cuál era la parte más débil del frente de tierra, para tomar la plaza. (Para ver las referencias haga Click en el Plano para ampliarlo)
La parte norte, que abarcaba desde la Ciudadela hasta la bahía (13), estaba en muy buen estado. A partir de 1794 se había comenzado la construcción de las bóvedas, un nuevo Cubo del Norte de formas rectas, se habían mejorado los baluartes y sus cortinas o murallas y las contraescarpas o paredes exteriores del foso seco que existía en casi toda esta parte norte. La Ciudadela (14), deteriorada por defectos de construcción y por falta de mantenimiento, también fue reparada; tenía un profundo foso que la rodeaba.
La inteligencia británica tenía informes de que era viable atacar el frente de tierra por el sur, por la parte de la fortificación que iba desde la Ciudadela hasta el viejo y más pequeño Cubo del Sur (15); allí terminaba el frente de tierra, sobre el Río de la Plata, a la altura de la confluencia de la calle Treinta y Tres y del actual Templo Inglés, con la rambla sur.

Esta parte del frente de tierra no contaba con foso al pie de la muralla y los lienzos o tramos de muralla que unían los baluartes de San Sebastián (1) y el Parque de Artillería (2), con la Ciudadela (3) y el Cubo del Sur (4); no contaban con terraplén intramuros que consolidara la fortificación. Al sur del Portón nuevo o de San Juan (5), entre el Parque de Artillería y el Cubo del Sur, fue el lugar elegido por el invasor para hacer «La Brecha» (6), ya que era una simple pared de piedra. La última parte del bombardeo se produjo desde una batería instalada en una loma, cerca de la rambla y la actual calle Andes (7) y seguramente desde alguna de las unidades navales. Luego de dos días de bombardeo, en la madrugada del 3 febrero, se introdujo el invasor, con un costo de 500 vidas británicas. Siete meses después, los británicos dejaron Montevideo. Este sector, desde el Cubo del Sur hasta el Portón de San Juan, por iniciativa de Elío, comenzó a ser reconstruido con el proyecto del Ing. José del Pozo; se amplió el cubo y se construyó una contramuralla interior que soportara el terraplén. (2)

(2) Esta parte de la fortificación se encontró cuando se cavó debajo de la rambla Sur para construir el colector que llegó hasta Punta Brava o de las Carretas. La auténtica muralla exterior,de la que se apreciaba su inicio desde la roca natural hasta un metro de altura,no contó ni con el cuidado ni con la idoneidad de las autoridades de la época para preservarla,por lo que la pala mecánica la cargó sobre los camiones que llevaban lo extraído.-


Parte sur del frente de tierra. Ilustración de G.Robinson de 1807.


El rescate de las murallas
No podemos dejar de hacer una referencia al tramo más importante de fortificación que llegó hasta nuestros días, de la parte Norte del frente de tierra de la plaza fuerte del Montevideo colonial. El mismo fue descrito en nuestro trabajo «El rescate de las murallas de Montevideo», luego de un relevamiento, padrón por padrón, con la mensura del agrimensor Jorge Aizpún. Se trata de un predio que posee el Banco de Seguros del Estado en la esquina de las calles Piedras y Bartolomé Mitre, donde funcionó años atrás la empresa Sala e Iriarte Bofill; en parte debajo de este local (ver foto 2) y en parte debajo de un padrón que ocupaba la ex escuela Cuba (ver foto 1), se conservan 60 metros de escarpa o muralla y 8 metros de contraescarpa o pared externa del foso que rodeaba en este sector a la fortificación (ver foto 3) y que integraba el sector norte del frente de tierra, entre la Ciudadela y la bahía; se trata de tres metros del comienzo del Baluarte de San Pascual (ver 1) , que conforma un ángulo obtuso con 57 metros del lienzo de muralla que unía este baluarte con el Cubo del Norte; tiene una altura que va de 3 a 4 metros; el tramo del comienzo del referido baluarte está enfrentado a un sector de 8 metros de largo por 3,50 de altura de la contraescarpa o pared exterior del foso, que conformaban justamente el foso seco de la fortificación (ver foto 3).

1 Obsérvese a la izquierda de la foto el ángulo obtuso del comienzo del Baluarte de San Pascual, el cual muy probablemente continúa debajo del edificio lindero. Allí comienza el lienzo de muralla que iba hasta el Cubo del Norte, sobre la hoy rambla 25 de Agosto


2. Continuación del tramo anterior que en total suman 57 metros. En ambas imágenes se aprecia el arranque de la fortificación desde la roca natural que fue cortada para conformar el foso; arriba de ella se observan las piedras con mortero de arena y cal que llegaban a una altura que oscilaba entre los 7 y 8 metros

3 Pared exterior del foso que conformaba el foso seco de la fortificación.


El Directorio del Banco, atento al importante resto arqueológico que atesora este lugar, estudia la posibilidad de hacer «la puesta en valor» de este inmueble, con trabajos arqueológicos a cargo de la Facultad de Humanidades y trabajos de relevamiento por arquitectos de la Intendencia Municipal de Montevideo que permita hacer un anteproyecto a ese fin.Por su parte la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, tramita la declaración de monumento histórico. Los que hemos tomado contacto con la arqueología histórica no podemos más que congratularnos de la sensibilidad de este Directorio del Banco de Seguros del Estado y desearle éxito en el rescate para el patrimonio municipal y nacional de este inmueble, que hará visible a nacionales y extranjeros una parte de las fortificaciones que estuvieron estrechamente ligadas a la génesis de nuestra ciudad puerto y plaza fuerte y luego a la invasión conmemorada.




# Trabajos de instalación del colector en 1992. En la rambla Gran Bretaña, casi la calle Treinta y Tres, frente al Templo Inglés apareció la muralla interior que sostenía el terraplén de la muralla. Se había construido entre 1808 y 1810 luego de las invasiones junto con el nuevo Cubo del Sur hasta la «brecha» y el portón destruido por los británicos




# Muralla. Hallada veinte metros más hacia el este de la referida en la fotografía de arriba. Obsérvese que arranca de la roca natural; la parte que daba a extramuros luce la inclinación de 100 grados de toda fortificación y cuenta con un ancho de 2 metros.


A DOSCIENTOS AÑOS de las INVASIONES INGLESAS al RÍO de la PLATA .
Una Visión desde la Ciudad de Montevideo
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Autor : Licenciado Fernando Klein

Las Invasiones Inglesas refieren a una serie de expediciones británicas que atacaron a las colonias españolas del Río de la Plata a principios del Siglo XIX. Con estos eventos se incorpora en la región el conflicto que surge en Europa a raíz de las Guerras Napoleónicas que enfrentaban especialmente a Francia y a Inglaterra como dos potencias dominantes. La zona se constituía en un lugar estratégico, política y económicamente hablando, para el Reino Unido que se encontraba en plena revolución industrial. Se buscaba propiciar la declaración del Libre Comercio pues Gran Bretaña se encontraba en pleno proceso de producción de manufacturas para lo cual necesitaba mercados consumidores y productores de materias primas. Europa, por otra parte, se veía afectada por la política de expansión de Napoleón Bonaparte que incluía la idea de bloqueo continental: a fines de 1806 Francia decreta el cierre europeo al comercio británico. Todo lo cual acelera los planes ingleses de búsqueda de mercados en América del Sur.

La decisión de invadir el Río de la Plata fue una iniciativa del Comodoro Sir Home Popham, amigo del revolucionario venezolano Francisco Miranda. Este último había presentado diversos proyectos para la independencia de las colonias españolas al gobierno británico, incluyendo una especie de monarquía constitucional. Popham apoyaba estos planes al punto de presentar un proyecto en noviembre de 1803 de conquista de la ciudad de Buenos Aires.

El gobierno inglés, finalmente, no apoya la propuesta de Miranda prefiriendo conquistar el Cabo de Buena Esperanza al sur de África débilmente defendido por los holandeses. Popham encabezaba la flota militar, y luego de conquistar la Ciudad del Cabo (25 de julio de 1805) se dirige por cuenta propia al Río de la Plata.

Popham confiaba en su éxito y en que, a pesar de su desobediencia, se le recompensarían sus servicios lo cual resultó ser una realidad: la corona, finalmente, apoyó su decisión. Creía que existía un conflicto de intereses en el Río de la Plata entre el gobierno español que se oponía al libre comercio y los comerciantes locales que si lo deseaban. Pero los ingleses fueron vistos en el Río de la Plata como conquistadores y no como libertadores, como lo hubiera deseado Popham.


Comodoro Sir Home Popham

Santiago de Liniers

Virrey Sobremonte

Los invasores ingleses ocuparon Buenos Aires en 1806 pero debieron retirarse luego de 46 días con un ejército proveniente de Montevideo dirigido por Santiago de Liniers (en ese entonces Jefe del Apostadero Naval de Buenos Aires). En 1807, una segunda expedición inglesa toma la ciudad de Montevideo permaneciendo en ella por varios meses. Este artículo trata de este segundo intento, que refiere en forma particular a Montevideo.

El 5 de enero de 1807, las tropas británicas al mando del General Auchmuty llegan al Río de la Plata con una expedición de 4.300 hombres. Hacia el 14 de enero unos cien barcos británicos llenos de mercadería anclaron frente a Montevideo. El día 16 de enero, Auchmuty desembarca diez kilómetros de Montevideo, muy cerca de donde se encontraba el Virrey Sobremonte (nombrado como Virrey en 1804poco después de coronarse Napoleón e iniciar la guerra con Inglaterra), quien abandona la batalla dejando la ciudad a su propio destino. El Cabildo de Montevideo ofrece a Ruiz Huidobro (Gobernador de la ciudad de Montevideo) la tarea de la defensa.

La noticia de la derrota y retirada de Sobremonte provoca una violenta reacción popular reclamándose un último intento para impedir la invasión. El Gobernador Ruiz Huidobro se ve así obligado, contra su voluntad, a enviar una columna de 3.000 hombres a enfrentar en campo abierto a las tropas de Auchmuty. Finalmente, el día 2 de febrero los ingleses logran abrir una brecha en la fortaleza de Montevideo, a través del portón de San Juan, una de las dos puertas de acceso a la ciudad. Luego de diversos enfrentamientos con la población civil, la operación de la infantería y la marina británica terminan ocupando la ciudad.


Detalle de la obra "Asalto de los Ingleses a la brecha de la Ciudadela" del artista E. F. Burney.
Toma de la Ciudad de Montevideo el 3 de febrero de 1807.

Con la toma de Montevideo, la muy desprestigiada autoridad real en Buenos Aires se desmoronó. En febrero Santiago de Liniers decide volver a Buenos Aires para organizar la defensa: el Cabildo de Buenos Aires ya estaba preparando la estrategia para combatir la inminente invasión.

El 10 de febrero Liniers convocó a la Junta de Guerra, tomándose la iniciativa de pedir la deposición de Sobremonte, resolviéndose que el Cabildo solicitaría a la Audiencia la suspensión de sus funciones y su arresto. Fue suspendido como virrey, gobernador y capitán general, deteniéndole y confiscando también sus bienes.

Se nombró a Liniers comandante de Armas y brigadier de la Real Armada, "con el mando de la ciudad de Buenos Aires y su territorio, interinamente hasta nueva orden Real". Más tarde, conocidos en España los episodios de la reconquista, la corona resolvió enjuiciar a Sobremonte por la entrega de Buenos Aires, y designó virrey interino a Pascual Ruiz Huidobro, que estaba en Gran Bretaña, preso de los ingleses.

Una de las primeras acciones de Auchmuty fue la creación del periódico The Southern Star (“Estrella del Sur”) con la intención de transmitir en Montevideo y en Buenos Aires noticias y diversos artículos propagandísticos en favor de la ocupación. En él se invitaba a entregarse a los nuevos amos :

" No hay otro refugio que tomar, sino acogeros a los brazos de Inglaterra. . . en someteros al cetro inglés, participaréis de los mismos derechos y privilegios que gozamos nosotros. Vuestro comercio, libre de exacciones injustas y monopolios onerosos, se hallará más próspero y feliz que nunca. La justicia se administrará con imparcialidad rigurosa...”.

El 10 de mayo de 1807 llega al Río de la Plata el teniente general John Whitelocke, designado por la corona británica como Comandante en Jefe de todas las fuerzas británicas en América del Sur y Gobernador de los territorios conquistados.


Teniente General John Whitelocke

La rendición escrita de Withelocke
(Click en la imagen para ampliar)

El 28 de junio comienza el desembarco de soldados en la ensenada de Buenos Aires : los ingleses contaban con casi 8.000 hombres y 18 cañones. El 5 de julio comienza el ataque a la ciudad avanzando simultáneamente tres brigadas británicas divididas en trece columnas que convergerían en el centro de la ciudad. Buenos Aires se transforma en un campo de batalla con enorme cantidad de bajas en los enfrentamientos con los ingleses. A pesar de que éstos siguen avanzando, Whitelocke se encontraba desconectado de las tropas de ataque. Los ingleses intentan resistir, pero caen frente al fuego de los milicianos quienes en la jornada del 5 de julio logran la victoria. El 7 de julio, Whitelocke se rinde y en la capitulación se impone a los ingleses abandonar tanto Buenos Aires como Montevideo. Los británicos se retiran de Buenos Aires y se acuerda su retiro de Montevideo, que se concreta el día 9 de septiembre de 1807.

Vuelto a Inglaterra, el Comodoro Sir Popham enfrentó una corte marcial que emitió este fallo :

Esta Corte encuentra que los cargos contra el Capitán Sir Home Popham han sido probados. En efecto, el retiro sin órdenes del total de la fuerza naval del lugar donde se había ordenado que estuviera y el empleo de la misma en operaciones distantes contra el enemigo, especialmente porque el éxito de la operación hubiera podido retrasar un retorno rápido, debe ser calificado como una seria inconveniencia para el servicio público y como un posible impedimento para cualquier plan de operaciones contra el enemigo que los ministros de Su Majestad pudieran haber tenido y en los que dicha fuerza naval hubiese podido ser incluida. Esta Corte encuentra, por lo tanto, que la conducta del dicho Capital Sir Home Popham, al retirar el total de la fuerza naval bajo su comando del Cabo de Buena Esperanza y proceder con ella hacia el Río de la Plata, es altamente censurable. Sin embargo, en consideración de las circunstancias, encuentra que debe ser objeto sólo de una severa reprimenda, y, en consecuencia, le otorga una severa reprimenda .

Consecuencias
Diversas e importantes consecuencias tuvieron las invasiones inglesas en el Río de la Plata :

1. La participación activa del pueblo en la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos e incrementó la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Los criollos se reconocieron a sí mismos como grupo y a partir de los hechos tomaron conciencia de su potencial fuerza autónoma y de un profundo sentimiento de libertad.

2. Resultó evidente la incapacidad de España de defender a sus colonias por lo que las invasiones se constituyeron como catalizador de la causa emancipadora rioplatense. Yendo en contra de los intereses de España se resolvió, incluso, la destitución del representante del rey.

3. Las invasiones inglesas evidenciaron las profundas fallas del imperio español en cuanto a lo administrativo, institucional y militar: en definitiva, España retuvo las colonias del Río de la Plata por la acción de la resistencia criolla.

4. Quedaba cada vez más claro que la autoridad real estaba en la práctica completamente devaluada en el Río de la Plata, donde aun acosada por los ingleses imperaba la autodeterminación. No se esperó la decisión de la Corona para tomar medidas contra el virrey, actuando ilegalmente desde el punto de vista de las leyes del reino.

5. Con la huida de Sobremonte y la rendición militar, las autoridades se habían desprestigiado quedando el Cabildo como una única autoridad que gozaba del respeto popular.

Con el transcurrir del tiempo las fortificaciones de Montevideo fueron demolidas; durante el siglo XIX y hasta comienzos del XX la zona donde ingresaron los ingleses a Montevideo fue urbanizada y ocupada por el barrio del “Bajo”. En la tercera década del siglo XX el “Bajo” fue demolido en su totalidad construyéndose sobre sus ruinas la avenida costera de Montevideo. Siempre quedó el recuerdo de la entrada de los ingleses a la ciudad con la calle Brecha que estaría aproximadamente en la zona donde la muralla dejó paso al invasor. A fines de la década del noventa y por la realización de obras de la zona costera quedó expuesta parte de la muralla con diversos arreglos en lo aparentemente podría haber sido la famosa “Brecha”. El autor de esta nota aparece fotografiado junto a los restos de la muralla en el sector correspondiente a la Brecha.

El Licenciado Fernando Klein es autor de la obra “De Jesús a Cristo. El Hombre que fue convertido en Dios” (Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2005), “Los Libros Apócrifos”, “Jesús Apócrifo” (Ediciones Corona Borealis, de próxima aparición), “La Biblia Desnuda” (Editorial Arcopress, de próximaaparición) y otras obras. Es docente en el Politécnico del Uruguay (Universidad del Trabajo), encargado de la cátedra de Antropología Social y Cultural.
Fuente : www.espaciolatino.com


Las INVASIONES INGLESAS desde el PUNTO de VISTA BRITÁNICO

Fuente: http://www.pbenyon.plus.com/Naval_History/Index.html .
Propiedad de Paul Benyon. Reproducción permitida por P.Benyon. Traducción: Carlos J.Mey-17.05.2003.
(1806 - Colonial Expeditions) . Páginas 274 a 277. Vol IV (Naval history of Great Britain by William James)

Fragmento
(El historiador termina el capitulo sobre la invasión a Capetown del Comodoro Sir Home-Popham de acuerdo a los planes del Almirantazgo Británico y comienza a relatar la expedición al Río de la Plata...).

Habiendo sido informado entre el 9 y el 13 de Abril por, entre otros, el capitán de un barco mercante americano, que los habitantes de Montevideo y Buenos Aires estaban "tan pisoteados por su gobierno" que no ofrecerían resistencia a un Ejercito Británico, el Comodoro Sir Home Popham decidió por sí mismo, con la aprobación del Mayor General Sir David Baird, planear una expedición contra aquellos lugares. En ese o el día siguiente, con los buques de guerra Diadem, Raisonable, Diomede, Narcissus y Encounter y cinco veleros de transporte, que tenían a bordo el Regimiento 71, un pequeño destacamento de artillería y algunos Dragones desmontados, bajo el comando del Mayor General Beresford, partieron de la Bahía Table.

Para el 20 el escuadrón se dirigió a Santa Helena y, al llegar allí, recibió a bordo un destacamento de tropas y artillería que sumaba 286 oficiales y hombres; haciendo el total de la fuerza de regulares embarcados cerca de 1200, incluyendo oficiales de toda descripción. El 2 de Mayo la expedición dejó Santa Helena y, el 27, estando ansioso por obtener información local temprana, Sir Home se dirigió hacia el Río de la Plata en el Narcissus, dejando al escuadrón y transportes a cargo del Capitán Rowley del Raisonable. El día 8 de Junio el Narcissus ancló cerca de la isla de Flores y el 13 se le unió el Raisonable y el escuadrón.

Siendo considerado preferible, luego de una consulta entre los dos jefes, hacer el primer intento sobre Buenos Aires, el batallón de marinos consistente,. incluyendo oficiales, de 340 marinos y 100 marineros bajo el comando de William King del Diadem (quien había sucedido al Capitán Downman, enviado de regreso con despachos anunciando la rendición del Cabo), fue embarcado abordo del Narcissus y del Encounter. El 16 estos barcos, con los transportes y las tropas, se movieron río arriba; mientras el Diadem bloqueaba el puerto de Montevideo y el Raisonable y el Diomede como una demostración, cruzaban cerca de Maldonado y otros puntos posibles de ser asaltados en esa vecindad.


H.M.S. Narcissus


Debido a vientos y corrientes adversas, el estado neblinoso del tiempo y las implicancias de la navegación, no fue hasta la tarde del 25 que el Narcissus y los transportes anclaron cerca de la punta Quelmey a Pouichin, a unos 12 millas de Buenos Aires y no más de 90 desde el punto que habían dejado nueve días antes. No habiendo oposición, las tropas británicas que sumaban, con el batallon de marinos cerca de 1630 hombres, durante el curso de la tarde y la noche del 25 efectuaron un desembarco sin ninguna baja. En la mañana del 26 un cuerpo de Españoles, estimados en unos 2000 hombres, fueron descubiertos en la cima de una colina unas dos millas de la playa. Estos fueron atacados y luego de una pequeña lucha fueron echados de su posición por los Británicos con la pérdida para estos últimos de sólo uno muerto, 12 heridos y uno perdido. Los Británicos luego se apuraron para prevenir la destrucción del puente sobre el Riachuelo, un río a unas 8 millas de la escena de la acción y tres de Buenos Aires. Las tropas llegaron muy tarde, pero del día siguiente, el 27, tuvieron éxito en pasar el río por botes y balsas, preparados principalmente por los marineros bajo la dirección del Capitán King.


M.Gral.Beresford

El Mayor General Beresford entonces solicitó a Buenos Aires su rendición o capitulación, y, mientras sepreparaban los artículos para ello, tomo posesión de la ciudad en forma tranquila, ya que el virrey y sus tropas habían previamente huido a Cordoba. El 24 de Julio se firmo la capitulación, y con términos altamente favorables para los habitantes. La cantidad de valores que se capturaron en el lugar y que fue luego embarcada a bordo de la fragata Narcissus para ser enviada a Inglaterra fue de 1.086.208 dólares.

El batallon de marinos, cuyos servicios fueron altamente y justificadamente recomendados por el mayor-general se reembarcaron a bordo del escuadrón, por lo que solo las tropas se quedaron en la ciudad de Buenos Aires. Por un tiempo todo parecía quieto; pero al tiempo los españoles recobrándose de su pánico, vieron por cuan pocos hombres habían sido desposeídos de su ciudad y sus tesoros. El 31 de Julio Sir Home fue informado, por un despacho del Mayor general, que se estaba formando una insurrección en la ciudad. El 4 de Agosto M. Liniers, un coronel francés en el servicio español, cruzó el Río de la Plata en una niebla, sin ser observado por los cruceros británicos y desembarcó en Conchas, sobre Buenos Aires, trayendo consigo unos 1000 hombres de Montevideo y Sacramento. El 10 explotó la insurrección; y el 12 el mayor-general Beresford y sus tropas, luego de una acción en la cual perdieron 48 oficiales y hombres muertos, 107 heridos y 10 perdidos, fueron obligados a rendirse; pero, debido a la firmeza del mayor-general, en términos altamente favorables para los prisioneros, que se contaban en 1300. Las pérdidas por parte de los Españoles, de quien se representa que juntaron en la ciudad unos 10.000 hombres, fue informado como 700 muertos y heridos.

El Comodoro Sir Home Popham, con el escuadrón, se mantuvo al ancla en la entrada del río bloqueando el puerto, hasta que, con la llegada de refuerzos en Octubre 5 y 12, pudo recomenzar las operaciones ofensivas. El primer intento de Sir Home fue sobre Monte-Video; pero encontrando el agua demasiado baja para permitir a los barcos acercarse lo bastante cerca como para batir las paredes con algún efecto, el comodoro el 28 se retiro con la intención de tomar posesión del puerto de Maldonado, formado por la isla de Gorriti , una plaza fuerte defendida por una batería de veinte cañones de 24 libras. El 29 las fragatas del escuadrón anclaron en el puerto y desembarcaron sin oposición un destacamento de tropas (incluyendo marinos y marineros unos 1000) bajo el mando del Brigadier-general Backhouse. Habiendo tomado posesión, luego de una leve escaramuza, de la villa de Maldonado, el comodoro, el 30, le pidió a Gorriti la rendición, lo que inmediatamente hicieron; y de este modo quedaron las cosas en el Río de la Plata hacia el final del año 1806.

En falla de la expedición a Buenos Aires, no se puede realizar ni la más mínima imputación a los soldados o marinos que tomaron parte: hicieron aún más de lo que se podía pedir a tan pequeño número de hombres.. El error recayó en confiar en la información que, aparte de su obvia improbabilidad, era derivada de una fuente como la de un capitán de un buque americano. Las historias de habitantes enojados y de su disponibilidad a recibir ayuda externa deben ser siempre tomados con sospecha. Generalmente son trampas para tomar a los crédulos y, cuando están mezclados minas de oro y plata, casi siempre logran conseguir sus objetivos. Este no era el único caso por el cual Sir Home Popham estaba en falta. Los Lords del Almirantazgo le hicieron juicio por dejar su estación sin órdenes; y una corte marcial, que se realizó a bordo del Gladiator en Portsmouth, desde el 6 al 11 de Marzo de 1807, pronunció sobre él esta sentencia:" La Corte a acordado que los cargos han sido probados contra el susodicho Capitán Sir Home Popham. Que la retirada, sin ordenes al efecto, del total de la fuerza naval del lugar donde se había ordenado que estuviera empleada y el empleo de la misma en operaciones distantes contra el enemigo, más especialmente si el éxito de esa operación pudiera haber retrasado un regreso rápido, debe ser atendido con la más seria inconveniencia para el servicio público, como así que el éxito de cualquier plan formado por los ministros de su majestad para operaciones contra el enemigo, en el cual dicha fuerza naval hubiera sido incluida, podría, por tal remoción, ser totalmente impedido. Y la corte ha también acordado que la conducta del dicho Capital Sir Home Popham al retirar el total de la fuerza naval bajo su comando del Cabo de Buena Esperanza, y proceder con ella hacia el Río de la Plata es altamente censurable; pero, en consideración a las circunstancias, lo encuentra que debe tener sólo una severa reprimenda, y por lo tanto se le otorga una severa reprimenda de acuerdo a ello.

En la historia del año pasado sobre lo ocurrido en el Río de la Plata, dejamos al Comodoro Sir Home Popham y al Brigadier General Backhouse en posesión del puerto de Maldonado y de la pequeña isla de Gorriti cerca de su entrada. El 5 de Enero el Real Admiral Stirling en la Ardent 64 cañones, con un pequeño convoy, llegó a Maldonado para relevar al Comodoro Sir Home Popham. El Almirante también trajo al Brigadier General Sir Samuel Auchmuty para tomar el comando de las tropas. El día 13 Maldonado fue evacuada sin oposición y solo se dejó un pequeño destacamento en Gorriti . Se determinó ahora tomar Montevideo, una plaza fuerte, montando en sus diferentes baterías 160 piezas de cañón con un respetable regimiento; y los siguientes fueron la fuerza naval Británica lista para cooperar en el ataque:

De acuerdo a esto, habiéndose reunido el 16 en la mañana los barcos en la isla de Flores, se procedió a un desembarco en una pequeña bahía al oeste de las rocas Caretas y unas 8 millas al este de la ciudad. La fuerza de la brisa y la implicancia de la navegación hicieron muy dificultoso para una fuerza de protección acercarse lo suficiente para ser de mucho uso, pero las fragatas, bajo el mando del Capitán Lucius Hardyman del Unicorn, llego a estar tan cerca como para comandar la playa, si hubiera habido alguna oposición por la fuerza de soldados que se veían en las alturas.


HMS Unicorn

El día 19 el ejército, incluyendo unos 800 marineros y marinos bajo las órdenes del Capitán Ross Donnelly y John Palmer, (este ultimo del barco Pheasant) se movieron hacia adelante, y por la tarde los buques de guerra y transportes anclaron fuera de Chico Bay; cerca del cual, y a unas dos millas de la ciudad, acamparon las tropas, habiendo durante la marcha tenido una pequeña escaramuza con el enemigo. Era tal la poca profundidad del agua en frente de Monte-Video que los buques no pudieron efectuar ninguna cooperación efectiva en el asedio, más que desembarcando parte de su gente, cañones y vituallas y cortar toda comunicación entre Colonia y Buenos Aires. El 25 el general abrió sus baterías de asedio y los barcos ligeros del escuadrón abrieron una distante cañoneada. El asedio continuó, con resultado dudoso, hasta el 2 de Febrero, cuando se informó que era posible una brecha. Por la tarde se envió un pedido al gobernador el cual no fue respondido; y en la mañana del 3, antes del día, la brecha fue gallardamente asaltada y la ciudad y la ciudadela fueron tomados.

Las pérdidas sufridas por el ejército, desde su primer desembarco hasta la terminación del asedio, sumó 192 muertos, 421 heridos y 8 perdidos. La distancia de la costa a que fueron obligados los barcos a anclar, el viento constante y las fuertes olas, y la distancia que los cañones, cuando fueron desembarcados, debieron ser tirados sobre un camino de gruesas arenas, hicieron del trabajo de los marinos particularmente arduo. Por esos y otros servicios tantos hombres eran requeridos que el número diario de hombres ausentes del escuadrón, incluyendo la división enviada con el ejercito, fuera de unos 1400; y el Diadem mismo fue frecuentemente dejado con sólo 30 hombres a bordo. Las pérdidas sufridas por la marina e tierra sumó 6 hombres muertos, un subteniente (George Stewart), 3 suboficiales (el honorable Charles Leonard Irby, Henry Smith y John Morrison) y 24 marineros y marinos heridos y 4 marineros perdidos.

Era tan bajo el stock de pólvora reducida por lo largo del sitio que, cuando se hizo una brecha, no quedaba una gran cantidad en los buques de guerra, transportes y la flota de mercantes ingleses que los acompañaba que hubiera podido entregar dos días mas de consumo. Ninguno de los barcos Españoles de guerra encontrados en el puerto eran de gran valor. Una corbeta de 28 cañones fue quemada por su tripulación. Había dos o tres corbetas inservibles y algunos veleros de guerra, también barcas de 21 cañones. Los barcos remanentes eran mercantes.


Robert Crawfurd

Durante el curso de Mayo un refuerzo de ceca de 5000 tropas Británicas llegaron, bajo el mando del Brigadier-General Crawfurd; quien así remplazó a Sir Samuel Auchmuty. El 15 de Junio el Brigadier -General Crawfurd fué reemplazado por el Teniente-General Whitelocke y el Almirante(real admiral) Stirling por el Almirante(Real Admiral) George Murray, cuyo bandera fue izada a bordo de la fragata de 64 cañones Polyphemus, al mando del capitán Peter Heywood. Un ataque sobre Buenos Aires era el próximo objetivo de la expedición. La pequeña parte que tuvo la Armada, por el bajo calado de los accesos por agua, pudo tomar en la desgraciada campaña que siguió, nos releva del trabajo de recordar sus particulares. Es suficiente decir que el 28 de Junio se efectuó un desembarco sin oposición a unas 30 millas de Buenos Aires, que el 5 de Julio se realizó un ataque a la ciudad; que las tropas Británicas, bajo el brigadier-general Crawfurd, fueron sobrepasados en número y obligadas a rendirse con la pérdida de 2.500 hombres entre muertos, heridos y prisioneros; y que el día 6 el oficial en comando de Buenos Aires, general Liniers, ofreció entregar todos los prisioneros si se discontinuaba el ataque y los británicos consintieran en evacuar el Río de la Plata en dos meses.


Liniers, Jacques (Santiago de Liniers)

Estos términos fueron inmediatamente entregados al General Whitelocke y así se perdió toda esperanza de los Británicos en este lugar. La campaña de Buenos Aires no había, de todos modos, pasado totalmente sin beneficios: mostró la tontera de basarse en las sospechosas especulaciones de mercaderes y renegados, respecto de las gentes insatisfechas de cualquier país que hayan visitado o huido de él. Mostró, también, la ventaja de fijarse, de un modo apropiado, en los primeros síntomas de debilidad que descubre un oficial. Si hubiera habido un poco de este tipo de observación de lo que afectó notoriamente al Teniente Coronel Whitelocke en Santo Domingo y lo hubieran despojado de su uniforme, el Teniente General Whitelocke no hubiera estado presente en Buenos Aires para sacrificar un heroico ejército y poner una sombra sobre el nombre Británico.


El juicio a Sir John WHITELOCKE

A su llegada a Inglaterra su desempeño fue interpretado como un gran desfavor a la causa británica en Sudamérica y otras colonias.

Whitelocke fue juzgado en consejo de guerra en Chelsea, cerca de Londres, a partir del 21 de enero de 1808. El fiscal fue Richard Ryder, quien pronunció las siguientes palabras durante el primer día del proceso :

". . . la expedición al mando de Whitelocke fracasó completamente...lo que ha desvanecido todas las esperanzas que se abrigaban de abrir nuevos mercados a nuestras manufacturas ". Fiscal Richard Ryder

Calificó al contraste de calamidad nacional y achacó a Whitelocke toda la responsabilidad. El general Gower, segundo de Whitelocke en la expedición, dijo en el juicio que el comandante jamás formó plan alguno.

Al cuarto día de sesión (en febrero de 1808), el teniente general John Moore declaró que de haber pasado el río el segundo día y atacado Buenos Aires, la habrían tomado.

Entre otros testigos comparece el general Craufurd, quien criticó al acusado por no haber llevado las calderas de campaña que hubiesen permitido hervir trigo para la alimentación, y no haber contratados a criollos enlazadores de ganado para la alimentación de la tropa.

Gower afirmaría además que los jefes principales no hicieron objeción al plan de ataque el día 4 pues todos descontaban el triunfo. Agregaría luego que :

"Jamás hubiera creido que fueran tan implacablemente hostiles como por cierto lo eran...No creo que haya habido un solo hombre realmente adicto a la causa británica en la América española"

El testigo Torrens declaró que no se había tomado ninguna medida para la retirada, pues todos estaban seguros que nuestras operaciones serían coronadas por un triunfo completo.

El teniente coronel Duff, expresó :

"Con menos de cien hombres estaba en medio de una ciudad donde todos eran enemigos armados, desde el hijo de la vieja España hasta el negro esclavo"

En su defensa Whitelocke manifestó :

" Esperaba encontrar una gran porción de habitantes preparados a secundar nuestras miras. Pero resultó ser un país completamente hostil "

El testigo Samuel Auchmuty afirmó que las tropas siguieron siguieron con las armas sin cargar después de la orden del general para el ataque, y agregó :

" La tropa estaba completamente desanimada, hasta el punto de expresarse mucho de los soldados en términos inconvenientes...Quiero decir que la tropa no tenía ninguna confianza en su general "

Ante la pregunta del fiscal de si creía que la expedición hubiese triunfado si hubiese sido dirigida de modo diferente, respondió :

" No tengo duda de que la fuerza era más que suficiente para tomar Buenos Aires ".

Whitelocke inició su defensa el día 14 de marzo. Alegó que había considerado estéril entrar a fuego en la ciudad y había preferido una confrontación directa con los soldados españoles. Y reconoce :

" Puedo haber errado en adoptar un plan que ha dado malos resultados. Por confiar en él, puedo haber dejado de tomar toda la precaución necesaria, y que habría tomado de prever la resistencia que se nos opuso " .

El general White habló a favor de Whitelocke al elogiar la bravura de su actuación en la campaña de Santo Domingo.

El juicio terminó el 18 de marzo formulándose los siguientes cargos :

1. Haber exasperado los ánimos de la población porteña al exigir la entrega de empleados civiles en calidad de guerra.
2. Haber mandado dividir las fuerzas y hacerlas entrar en la ciudad con las armas sin cargar.
3. No haber socorrido a las divisiones que se hallaban acorraladas en Buenos Aires.
4. Haber capitulado de manera de perder las posiciones conquistadas en la ciudad y aún la plaza de Montevideo, que se hallaba suficientemente guarnecida y provista contra un ataque.

El tribunal lo declaró culpable de todos los cargos mencionados, con excepción del segundo en la parte que se refiere a la orden de llevar armas sin cargar.

Finalmente dispuso darlo de baja y declararlo inepto e indigno de servir a S.M. en ninguna clase militar.
También ordenó leer la sentencia a todos los regimientos a servicio del Rey e insertarla en los libros de órdenes de regimientos para que :

”. . . sirva de eterno recuerdo de las fatales consecuencias a que se exponen los oficiales revestidos de alto mando que, en el desempeño de los importantes deberes que se les confían, carecen del celo, tino y esfuerzo personal que su soberano y su patria tienen derecho a esperar de ellos.”

Vivió en el retiro hasta su muerte en Hall Barn Park, Beaconsfield, Buckinghamshire el 23 de octubre de 1833.
Fuente : Wikipedia

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