Gobierno del Cerrito

Manuel Oribe puso sitio a Montevideo el 16 de febrero de 1843, después de su victoria en la batalla de Arroyo Grande (6 de diciembre de 1842) y de eludir algunos intentos de Fructuoso Rivera para detenerlo. Levantó la bandera nacional y comenzó de inmediato a preparar el asalto a la ciudad, que parecía inminente. Sin embargo nunca se produciría y el sitio estaba destinado a prolongarse durante más de ocho años. El sitio fue un capítulo crucial en la lucha entre Oribe y Rivera, iniciada con la sublevación de éste en 1836 y la "resignación" de la Presidencia de Uruguay por parte de Oribe el 24 de octubre de 1838.

Durante el Sitio Grande, que se extendió hasta 1851, Oribe controló la totalidad del país -siempre en guerra- a excepción de Montevideo, donde sobrevivía, asistido por mar por flotas de Francia y Gran Bretaña y por los unitarios argentinos , el Gobierno de la Defensa. El ejército de Oribe integraba un núcleo más amplio, los federales liderados por el gobernador bonaerense Juan Manuel de Rosas, inmerso a su vez en los conflictos argentinos.

De hecho, la Guerra Grande mezcló las guerras civiles de Uruguay y Argentina. La flota de la Confederación Argentina, al mando de William Brown, bloqueó Montevideo en 1843. Ello hubiera provocado un rápido colapso de los defensores, pero Gran Bretaña forzó el levantamiento del cerco naval argumentando que no reconocía a "las jóvenes repúblicas del Plata" el ejercicio del bloqueo. Oribe unía en su persona dos cualidades : la de Presidente de la República, que justificaba inicialmente en la violenta interrupción de su mandato constitucional en 1838 y luego en la renovación que le facultaron las cámaras ; y el de comandante en jefe del Ejército Oriental y de las tropas auxiliares de la Confederación Argentina.

La sede de su gobierno estaba instalada en el Cerrito de la Victoria, en las afueras del núcleo histórico de la capital uruguaya. Allí hizo construir un alto mirador (25 m), a cuya plataforma superior se ascendía por una escalera de caracol, desde donde podía, con anteojo largavista , contemplar los movimientos del interior de Montevideo. El presidente trabajaba en su despacho del Cerrito pero vivía lejos de allí, en la llamada quinta de Ayala, sobre la curva de Maroñas. La sede del gobierno se comunicaba con el Puerto del Buceo (en el que se construyeron un muelle de embarque y el edificio de la llamada "aduana de Oribe") a través del camino del Comercio, y con la villa del Cardal a través del camino del Maldonado, que luego sería rebautizado como del General Artigas. En 1849 Oribe decretó que el caserío de Cardal fuese transformado en la Villa de la Restauración, que llegó a tener empaque de ciudad ( pulperías, saladeros, boticas, comercios, etc.). Fue la génesis del actual barrio de la Unión. Allí vivían las familias que habían decidido acompañar al presidente, en su mayoría de origen patricio y vinculadas largamente a las luchas de la independencia y, en particular, al antiguo liderazgo de Juan A. Lavalleja (estaban casi todos los Treinta y Tres Orientales).

La primera medida del presidente fue reinstalar las cámaras de Senadores y Diputados que habían sido disueltas por Rivera en 1838, cosa que logró parcialmente. Se convocó a elecciones en junio de 1845 para proveer las vacantes. El 11 de agosto de ese año, entonces, se reinstaló solemnemente la Asamblea Gral.; sus primeras resoluciones fueron confirmar a Oribe como presidente legítimo y autorizar la entrada de tropas extranjeras en auxilio de su causa. Oribe escogió como ministro universal al joven abogado Carlos Villademoros, pero poco más tarde redujo su participación en el gabinete a la cartera de Relaciones Exteriores, y confió la de Gobierno a Bernardo P. Berro y las de Hacienda y Guerra al gral. Antonio Díaz. El 12 de mayo de 1845 instaló el Poder Judicial al crear el Tribunal de Apelaciones del Estado.

El Gobierno del Cerrito dividió el país en dos grandes circunscripciones militares, al N y al S del río Negro, y las puso respectivamente al mando de los generales Servando Gómez e Ignacio Oribe. Los Departamentos estaban a cargo de comandantes militares. La vida política en el Cerrito fue menos agitada que la de la Defensa pero se suscitaron algunos conflictos graves, motivados por la oposición entre el elemento militar, que priorizaba los esfuerzos para ganar la guerra, y los intelectuales (Berro, Juan F. Giró, Eduardo Acevedo), que reclamaban constantemente más respeto a las libertades individuales. De todas formas, la presencia de Oribe, líder carismático y autoritario, terminaba por constituir el factor decisivo en la toma de resoluciones.

Durante el lapso del Sitio Grande, y a partir de 1843, se publicó un periódico, El Defensor de la Independencia Americana, que aparecía cada tres días. Especial obsesión personal de Oribe fue la instalación de un sistema de enseñanza lo más moderno y completo posible. Así, la Comisión de Instrucción Pública, que integraban Eduardo Acevedo, Berro y José María Reyes, fundó una Escuela Normal para la formación de maestros, y funcionó la llamada Universidad Menor en la villa de la Restauración. Ramón Massini creó una escuela de primeras letras en 1843, y el educacionista español José María Cordero hizo lo mismo poco después. En 1847 el gobierno erigió un amplio edificio en el que funcionó otra escuela, dirigida por Cayetano Rivas, y en 1849 el sacerdote Lázaro Gadea abrió una escuela de pupilaje. Las escuelas servían a niños de la Villa de la Restauración, el Paso del Molino y el Buceo. Se crearon también, bajo control del Gobierno del Cerrito, escuelas en las ciudades de Maldonado, Paysandú , Canelones, Mercedes, Las Piedras, etc. Por decreto de junio de 1845 se autorizó la expropiación de los bienes de personas que luchaban en el bando enemigo, como respuesta a una decisión similar adoptada por el Gobierno de la Defensa.

La obra legislativa del gobierno del Cerrito fue mucho más amplia e importante de lo que, en general ha recogido la historiografía nacional, como lo demuestra ampliamente : “El gobierno del Cerrito”, monumental obra de Mateo Magariños. Tal vez la ley de mayor trascendencia fue la que en 1846 abolió la esclavitud en forma total e irrestricta, cuya aplicación fue celosamente supervisada por el propio Oribe. Empeño central fue la marcha de la guerra, que supo de numerosas vicisitudes: batallas, negociaciones diplomáticas, una gestión directa de Rivera y otros caudillos en procura de un entendimiento nacional (1846), etc. Sigue siendo una incógnita histórica la razón por la cual Oribe nunca ordenó un asalto a la ciudad sitiada, lo que, en algunos momentos de aquellos ocho largos años, pudo haber intentado con posibilidades de éxito. Motivo de constante polémica ha sido la valoración de la influencia de Rosas en el Gobierno del Cerrito. Aunque la vinculación de Oribe con el "restaurador" era notoria (incluso en el nombre escogido para la villa homónima, y en el pregón que daba mueras a "los salvajes unitarios, los asquerosos franceses y el pardejón Rivera") , el presidente oriental fue en extremo celoso en la salvaguardia de su independencia de criterio y libertad de decisión.

La causa del Cerrito quedó perdida después que en 1851 el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza se volvió contra Rosas y Oribe. Para ese entonces el permanente estado de guerra había provocado desmoralización y deserciones, y el propio Berro procuraba, como gestión personal, la salida de un acuerdo negociado. Cuando Urquiza invadió territorio oriental, Oribe -que aún contaba con 11 mil hombres en armas- resolvió no combatir y aceptó el armisticio que se le proponía.

Fuente : Enciclopedia del Uruguay